Las secuelas emocionales del 2020

El cambio de año, pasar del 2020 al 2021, no ha cambiado realmente nada.

Muchas de las cosas que hemos experimentado el año pasado nos afectan y nos van a seguir afectando durante mucho tiempo.

Saber decir “basta”.

Vivimos en sociedad y adaptamos sus normas.

A veces, demasiada adaptación supone un riesgo para uno mismo.

Esto sucede cuando otros se aprovechan de una situación que debería ser equilibrada y justa.

desigualdad de género

La invisibilidad de la violencia de género.

¿Cómo de consciente eres de la forma en que te relacionas con tu hijo o tu hija?

¿Crees que los tratas de la misma forma?

Quizás te sorprenda descubrir que no.

Navidades en pandemia.

Si el 2020 ha sido un año extraño, las Navidades van a serlo quizás más aún.

Las emociones van del alivio a la culpa, pasando por la pena y la ira.

¿Dónde crees que estás tú?

La “normalización” del acoso.

¿Crees que has sido víctima de algún tipo de acoso?

¿Dirías que has acosado a alguien en alguna ocasión?

¿Evitas los conflictos a toda costa?

A veces te pasa que olvidas discusiones o situacines incómodas como si hubieran sucedido hace mucho tiempo.

Puede que los cabreos, incluso los fundamentados, desaparezcan como por arte de magia.

Quizás lo que sucede es que tienes un problema de evitación.

homofobia

Homofobia intrafamiliar.

¿Qué consecuencias experimentas cuando tu familia te rechaza por tu orientación/expresión sexual?

¿Te sientes culpable?

¿Sueles tener sensación de intranquilidad, angustia o presión en el pecho?

¿Sientes vergüenza?

¿Quieres pasar mucho tiempo fuera de casa porque no te sientes tranquilo/a con tu familia?

lesbianas

El amor en el siglo XXI

¿Has tenido alguna experiencia en la que has sentido poca implicación emocional?

¿Has vivido alguna relación donde la otra persona no estaba dispuesta a comprometerse y rehuía de cualquier etiqueta?
Aunque no te lo creas, lo que has experimentado está relacionado con la obsolescencia programada.

Adolescentes y pandemia.

Entender qué hace que nuestros hijos e hijas se salten de forma recurrente las normas, es el primer paso para ayudarles a que lo hagan.