depresión

¿Qué hago si alguien que quiero tiene depresión o ansiedad?

La empatía es la clave en estos casos.

¿Cómo puedo reconocer si un familiar o un amigo está mal?

Tu ser querido ya no está como antes, no tiene ganas de salir a la calle, ha dejado de hacer las actividades que parecían gustarle, no se preocupa tanto de su aspecto físico, repite frases como: “no tengo ganas de nada”, “me siento muy cansado”, “todo me supone mucho esfuerzo”, hay momentos en los que se muestra muy ansioso/a y parece que todo le genera agobio, va acelerado/a, no se concentra en lo que hace, tiene despistes, etc.
Si te suena lo anterior, es posible que tu familiar/amigo/pareja pueda estar padeciendo algún episodio depresivo o ansioso. Y tú te preguntarás, “¿qué puedo hacer yo?”, ver así a esa persona te preocupa y quieres que vuelva a ser el mismo que antes, pero no sabes qué hacer para ayudarle. Muchas veces se intenta ayudar pero en vez de hacer sentir mejor a la otra persona, se le genera una mayor carga y presión.

Qué no hacer

Bien, empecemos por los errores habituales que debemos evitar decir y que podemos sustituir por alternativas menos dañinas:

• “No puedes seguir así”


La persona que se siente deprimida o ansiosa no está a gusto con su situación, le está generando malestar y si por ella fuera no seguiría así, pero no puede o no sabe cómo salir. Por eso, podrías intentar decirle “entiendo que la situación en la que estás te está haciendo sufrir mucho, ¿qué te parece si buscamos ayuda profesional?”. En vez de generarle mayor angustia y frustración al hacerle sentir juzgado/a, se sentirá comprendido/a, acompañado/a y apoyado/a.

• El «tienes qué»


“Tienes que salir de casa”: ¿A alguien que se acaba de partir una pierna le dirías “venga hombre no te puedes quedar en casa, tienes que caminar”? ¿No, verdad? Pues cuando lo que se ha roto es una parte de nosotros que no se ve, sucede lo mismo. Pero como no se puede ver a simple vista, parece que no existe, cuando la realidad es que sí existe y que puede ser igual o más incapacitante que partirse una pierna.

El «tienes que»implica una exigencia que puede empeorar cómo se siente la persona. Qué tal si en vez de eso le dices “estando así entiendo que te cueste mucho salir de casa, ¿qué te parece si nos vamos poniendo objetivos para que poco a poco vayas recuperando las rutinas?”. En vez de exigir y por lo tanto invisibilizar cómo está, le estás validando y proponiéndole un cambio más ajustado, teniendo en cuenta sus limitaciones y el ritmo que necesita. Los «tienes que» están muy presentes en nuestro lenguaje: tienes que disfrutar, tienes que alegrarte, tienes que dejar de pensar en eso, tienes que…

• “Cambia esos pensamientos”


Las ideas que tenemos de los otros y del mundo pueden variar en función de la etapa de la vida en la que nos encontremos. Si tu familiar está atravesando una circunstancia vital complicada, es normal que sus pensamientos acerca del mundo y los demás hayan cambiado.


Escuchar frases como: «el mundo no es un lugar bonito», «los demás siempre te van a hacer daño», «la vida no tiene sentido»,»hagas lo que hagas al final siempre acabas fracasando», etc. de una persona que quieres no es agradable, y puede que te preocupes porque no entiendes cómo puede estar diciendo algo así. Pero los pensamientos no son fáciles de cambiar cuando lo que estás viviendo te está haciendo sentir triste, enfadado, desesperanzado, etc. Como alternativa, le podrías decir “lo que estás viviendo tiene que ser muy doloroso, entiendo que te estés sintiendo así”.

¿Qué hago entonces?

Al principio, es importante acompañar a la persona con su emoción y más tarde se puede empezar a plantear una alternativa de pensamiento o soluciones. El hecho de ver a una persona cercana pasarlo mal no es agradable y al final tú también puedes acabar sintiendo malestar porque te preocupas e intentas ayudar y puedes experimentar culpa, frustración, rabia o tristeza, y por eso puede ser que presiones de más a tu ser querido cuando eso no le ayuda.


En Quiero Psicología sabemos que no sólo el que sufre de ansiedad o depresión lo pasa mal sino también sus familiares y allegados. Por eso te ofrecemos un espacio para que te dediques tiempo a ti y puedas expresar lo que estás sintiendo, para darte pautas para afrontarlo y ayudar. ¿Hablamos? Contacta aquí.

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Consejos para cerrar tu duelo

Si parece que nunca superas el duelo de alguien que perdiste, te damos una serie de consejos para ayudarte con el cierre.

¿Cómo sé que no he cerrado un duelo?

Las señales de que un duelo no está cerrado son claras:


Pensar en esa persona te despierta un montón de emociones, con una intensidad muy elevada.


Estas emociones pueden ser sólo de tristeza muy intensa o puede haber otro tipo de emociones como culpa, rabia, etc. Estas últimas indican no sólo que el duelo no está cerrado sino que hay pensamientos erróneos que no se han superado y que te atormentan.


Ha pasado mucho tiempo y sigue siendo igual de intenso. Al principio es normal tener emociones muy intensas que con el tiempo se transforman en un sentimiento de aceptación (aunque siga existiendo la pérdida y la añoranza por no tener a esa persona, eso siempre es normal).


Sigues trayendo a esa persona a la mente una y otra vez, de forma demasiado frecuente.
No te engañes, los duelos superados no causan esto. Se puede sentir añoranza, un poco de tristeza o amor, o recordar a la persona de vez en cuando, pero no emociones intensas que no se corresponden con el tiempo presente.

¿Por qué puede pasar esto?

En un duelo donde aún sigas sintiendo una tristeza exagerada, un llanto incontrolable cuando hables o recuerdes a la persona que perdiste (a pesar del tiempo que pasó) lo que sucede es que esa persona te aportaba algo que aún no te has dado a ti mismo y por ello no puedes renunciar a ella. Por ejemplo: tu abuela era la que más te animaba, la que te daba importancia, la que te decía que tú podías hacer de todo. Y tú, a día de hoy, no sólo no te dices nada de eso sino que te machacas a ti mismo. Por eso no puedes despedirte de tu abuela, porque ella te hacía sentir una calidez y un amor que a día de hoy no has sabido interiorizar y sentir por ti mismo.


También puede suceder que la muerte haya sido compleja y se haya mezclado con otros sentimientos hacia la persona que ha fallecido, como rabia por irse pronto, por tratarme mal, o culpa porque si yo hubiera hecho esto y aquello lo mismo seguiría vivo… En este caso más que el ritual que te propongo, te recomiendo acudir a terapia para reconstruir el duelo y perdonarte o perdonar a la persona que se fue porque estás en un terreno complejo.

¿Cómo me despido y cierro mi dolor?

El ritual es tan sencillo como escribir una carta, una carta especial porque tiene que cumplir varios requisitos:

Dirígete a esa persona


Sé que te costará muchísimo porque al pronunciar su nombre te darán ganas de llorar, pero es importante que te despidas de ella, que le digas lo que sientes y sentiste.

Dile todo lo que te aportó


Haz una lista de todas las cosas que tienes que agradecerle, todo lo que bueno que suponía en tu vida y todo lo que aprendiste: que te enseñó a luchar por lo que querías o que te encantaba la forma en que te cuidaba….

Dile lo que no te gustó


Parece que siempre cuando una persona fallece se transforma en un ángel que no rompió un plato. Esto no es verdad. Seguro que tuvo cosas buenas y cosas malas, que hacía cosas que no te gustaban o que te hicieron daño. Es importante mencionar estas también y expresar el perdón. Aceptar que él o ella eran así.

Expresar lo que aprendiste de todo esto


Integrar lo que tú quieres hacer tuyo de esa persona, hacer que la huella que te dejó nunca se pierda es la mejor manera de honrar su muerte. En esta parte es importante decir lo que sacas de tu experiencia con él / ella y marcarte incluso objetivos de cosas que quieres hacer tuyas. Por ejemplo: tú me hacías sentir que valía mucho y que podía con todo y ahora quiero hacer eso yo en mi vida, o gracias a tu cabezonería aprendí que no quería ser así o educar a mis hijos así y te lo agradezco….

Gracias y adiós


Y por último la despedida final, donde aceptas, perdonas y te marcas objetivos para ti. Esta despedida no supone que ya no puedas recordar a la persona y que no puedas seguir integrando cosas de ella, sólo supone que ya no te sentirás fatal. No tengas miedo a decir adiós.

Otros aspectos del ritual


Después de escribir esta carta puedes leerla en voz alta y enterrarla, o ir a la tumba de la persona querida y leérsela, o leerla con alguien querido que te arrope, los detalles de cómo hagas esta despedida te los dejamos a ti, no hay una ley sobre esto.


Y si te ves incapaz de hacer este trabajo o hay sentimientos muy complicados o intensos en todo tu duelo, llámanos, somos especialistas en duelos y traumas y sabremos ayudarte con las mejores herramientas. Contacta aquí.