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Síntomas después de un ictus

Las consecuencias psicológicas son frecuentes

¿Qué cambia en el comportamiento de alguien que ha sufrido un ictus?

Son bien conocidas las alteraciones en la memoria, atención, movimiento, etc., que ocurren tras un ictus pero, ¿sabes cuáles son las consecuencias psicológicas?


¿Notas distinto a tu familiar?


¿Sientes que tu madre actúa de manera diferente a como era antes?


¿Te cuesta entender qué le pasa en determinadas situaciones?


Tras un ictus, se dan una serie de consecuencias que cambian la vida de la persona y de los de su alrededor. Estos cambios se observan a nivel emocional, de conducta y de personalidad pero no suelen ser tan conocidos y pillan por sorpresa a la persona que sufre el ictus o a sus allegados.

Consecuencias más comunes:

Según cada caso, las consecuencias no serán exactamente iguales para todo el mundo, sin embargo, a continuación leerás las más frecuentes:

Enfados:


¿Sientes que a tu familiar cualquier cosa le molesta? ¿contesta a las preguntas de forma agresiva? ¿ha llegado alguna vez a romper objetos? Los cambios producidos tras el ictus pueden generar bastante frustración y por ello, que sea más sencillo perder el control y estar más irritable.


Falta de motivación:

¿Las cosas que hacía antes ya no le apetecen? Puede ocurrir que le cueste trabajo programar actividades y que por ello se sienta desmotivado/a.


«Egoísmo»:

Quizás observes que tu familiar ahora imponga más sus necesidades sin tenerte en cuenta a ti o a los demás. Esto se debe a la alteración en la capacidad de reconocer las emociones del otro.


Insistencia:

¿Has llegado a pensar: “¡parece una niña chica!”? es probable que veas un comportamiento de persistencia similar a la que vemos en niños y que por ello, por ejemplo, sea más irresponsable respecto a cómo era antes.


Intensidad emocional:

¿Le pasa que de repente antes de hacer alguna actividad llora muchísimo? Estas emociones incontrolables de tristeza, miedo o enfado son comunes ante el nuevo cambio presente en su vida. Tolera menos la frustración y reacciona de forma más intensa y desmesurada.


Dificultad de adaptación:


¿Parece que le cuesta adaptarse a los cambios? ¿le propones que realice una actividad diferente a la que suele hacer y no sabe cómo empezarla? Esto se debe a la alteración producida a nivel cognitivo, es decir, los mecanismos que nos permiten añadir información nueva, gestionarla, ordenarla y ejecutarla, están dañados y por ello es mucho más difícil planificar de forma instantánea algo diferente a lo establecido. Es lo que se conoce como rigidez del pensamiento.


Reacciones emocionales:

¿Consideras que cambia su estado de ánimo de un momento a otro? ¿tiene reacciones que no corresponden con la situación, como por ejemplo, reír a carcajadas en algún lugar en el que el ambiente sea más serio? La labilidad emocional consiste en no regular las emociones, expresar emociones que no concuerdan con el contexto, o una expresión emocional alterada por la cantidad de veces que ocurre, la intensidad o el tiempo que duren las mismas.


Impulsividad:

¿Ha llegado a realizar conductas inapropiadas en lugares públicos? ¿Ha dicho algo que en una situación “normal” jamás diría? Es consecuencia de la desinhibición, ya que se ve alterado el control de impulsos.


Tristeza:

¿Sientes que está triste? ¿Qué el sentimiento de desesperanza le invade? ¿se siente rechazado/a? La sintomatología depresiva y/o ansiosa es muy común en personas que han sufrido un ictus bien por el daño sufrido, o por la adaptación que supone la situación presente frente a la vida pasada que se ha ido. Es posible también que tenga los síntomas de un trauma (que explicamos aquí).


Alucinaciones:

¿Ha tenido posterior al ictus alucinaciones o pensamientos sin mucho sentido? Es lo que se llama delirio: cambios en el comportamiento y confusión mental que puede llegar a la pérdida del contacto con la realidad viéndose afectada la conciencia y la atención.


Cansancio:

¿Está muy cansado/a, con falta de energía y motivación? La fatiga puede ocurrir entre otras causas, por el elevado estrés al que esté sometida la persona.


Falta de conciencia:

¿Te da la sensación de que no es consciente de lo que le ha pasado? Esto se llama anosognosia, es decir, la falta de conciencia sobre la situación actual ocurrida tras el ictus.

Si estoy viendo estas consecuencias ¿qué hago?

En Quiero Psicología ofrecemos terapia psicológica para trabajar todas las alteraciones ocurridas, de manera que complemente el tratamiento llevado a cabo por otros profesionales de la salud.


También ofrecemos terapia para los propios familiares y amigos que sufren así mismo las consecuencias emocionales de lo que le ocurre a su ser querido. Contacta aquí.