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¿Quieres una relación sana con las redes sociales?

Hoy, tener redes sociales o plataformas forma parte de nuestro día a día, es poco probable que solo tengas una aplicación de ellas en tu móvil, y todavía menos probable que no abras ninguna de esas aplicaciones al menos dos veces al día, por el motivo que sea, e incluso de forma inconsciente: TikTok, Instagram, Facebook, Snapchat, Reddit, Twitter, incluso WhatsApp tiene la opción de publicar estados…

Todo ello hace que pasemos una cantidad asombrosa del tiempo con el móvil (u ordenador para los cómodos) y con nuestra atención dividida. Para muchos, la señal de alarma es ver su vida afectada por llevar un tiempo indefinido “scrolleando” de manera pasiva a través de miles de vídeos y contenido vacío: llegar tarde a lugares cuando no estabas haciendo nada, dormir pocas horas porque miraste el móvil en la cama, quedarte sin batería después de horas “distrayéndote”. Para otros muchos, es la ansiedad que aparece cuando no se utilizan esas aplicaciones, o peor todavía, cuando consultarlas también lleva a sentir ansiedad (el ejemplo de personas que necesitan saber quién le ha dado a “me gusta” o ha comentado sus publicaciones de forma constante). Esto se complica todavía más si utilizas alguna de estas redes para tu trabajo o estar al tanto de las noticias relevantes para ti.

Irónicamente, todas esas plataformas que pretendían acercarnos a personas o ideas parecen alejarnos de una vida consciente y de los nuestros. Pero, no es tarde para hacerlo, aquí te daremos unos consejos para tener una relación más sana con las redes sociales.

1. Limita tu tiempo de redes sociales.

No hay que aislarse, pero es bueno que seas consciente del tiempo que pasas en las redes y que sea un tiempo decidido por tí.

Puedes ver cuánto tiempo pasas en las redes sociales en las propias aplicaciones como Instagram o en los ajustes de tu móvil, esto te dará una idea de tu uso. Además, todos los móviles hoy en día tienen un función para limitar el acceso a éstas (control parental): según se acabe ese tiempo, el móvil suele avisarte y la aplicación te aparece en gris o inactiva. Puedes posponerlo, claro que sí, ningún remedio que pongas es para siempre, pero serás al menos consciente de que estás rebasando el límite que pusiste.

También puedes dedicar un tiempo a entretenerte “pasivamente”, pero de una manera controlada, ponte una alarma cuando te dispongas a hacerlo para no pasarte de esos tiempos y evitar que impacte en tus rutinas o planes.

2. Desconecta.

Tomarse un tiempo sin redes sociales es una opción más drástica, pero totalmente válida, especialmente en épocas o períodos más estresantes.

Desinstala la aplicación que detectes que te aporta menos. Puede que, al principio, te encuentres desbloqueando tu móvil para abrir una aplicación que ya no está instalada (en el lugar donde la solías tener) de forma inconsciente; o que sientas frustración al “aburrirte”, pero desarrollar tolerancia al aburrimiento y aprender a parar pueden ser muy útiles. Recuerda que siempre puedes volver a instalarla.

También puedes invertir en actividades que sean incompatibles con el móvil o dejar conscientemente el teléfono fuera de tu alcance, por ejemplo, actividades deportivas o dejar el móvil en un otra habitación mientras lees. No es tu responsabilidad estar disponible y al tanto de cada publicación que tus contactos compartan.

3. Cuidado con dejarte absorber por el mundo virtual.

Muchas personas tienen un entorno social que puede basarse casi exclusivamente en contactos online o un entorno laboral que depende de las redes sociales, esto tiene un cierto riesgo, si se quiere desconectar. Es importante poder valorar para qué quieres usar qué red social y podes buscar alternativas para seguir conectado con las personas. Si tu trabajo depende de las redes sociales, busca también diferenciar tiempo de trabajo y tiempo personal: por ejemplo, tener un teléfono diferente para tu trabajo, o una cuenta diferente de Instagram para tu empresa, cuyos seguidores estén más estrechamente relacionados con tu trabajo y no mezclar conversaciones amistosas con posibles clientes.

Además, recuerda que el mundo virtual no es un reflejo de la realidad: Las personas publican un contenido específico, con lo que compararte con éste, es realmente compararte con la parte de su vida que deciden presentar y de la forma en la que la presentan. No te dejes llevar por imágenes y comparaciones, porque pueden no ser acertadas. Otro problema es el miedo a la crítica, a la orden del día están los haters, trolls y “las cancelaciones”. El mundo virtual tiene muchas posibilidades, pero abrirte a todas ellas, puede exponerte a comentarios despectivos, odio y una crítica masiva. Sé compasivo contigo mismo, aunque puedas equivocarte en ciertos aspectos, siempre habrá alguien que no esté de acuerdo contigo o pueda hacer comentario dañinos, esto no tiene por qué ver con tu valía o tus valores. Intenta valorar las críticas que puedan ser constructivas y no enzarzarte en discusiones sin salida.

Si aplicas estos consejos, todavía experimentas dificultades o malestar para tener una relación sana con las redes sociales, puede que éstas estén detonando otros problemas relacionales o de autoestima que puedas tener ya anteriormente. Desde el equipo de Quiero Psicología, estaremos encantadas de ayudarte.

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Fertilidad: creencias y emociones asociadas

Tener hijos parece ser uno de los hitos vitales más normalizados e instaurados socialmente, especialmente si resulta que tienes un aparato sexual femenino. Sea una meta internalizada o un deseo que se tiene, muchas personas tienen dificultades en cada paso del proceso; desde la decisión, pasando por la concepción y hasta la crianza de los hijos. Uno de los momentos que suelen crear más emociones desagradables como son la ansiedad, la frustración o la tristeza es la concepción. Este momento que implica una gran inversión física y psicológica está plagado de muchas creencias erróneas que suponen un gran impacto emocional, y que exploraremos a continuación.

“Un embarazo es fácil de conseguir”:

Esto es una creencia falsa, en la que se generaliza, simplifica e idealiza un proceso tan complejo que, literalmente, nos da la vida. Un embarazo depende de muchos factores y condiciones, y es diferente para cada persona, no podemos basarnos en tópicos y apariencias muy edulcoradas en las redes sociales y círculos cercanos. Cuando una persona quiere tener hijos biológicos, parece evidente que los demás lo consiguen con facilidad y uno mismo, no.

No olvidemos el poder de dos fenómenos psicológicos: la atención selectiva, es decir la capacidad para centrar nuestra atención en un estímulo especifico y “dejar fuera” los demás (por ejemplo, si buscamos un embarazo, ya solo vemos personas embarazadas por todas partes); y el sesgo de confirmación, que es un prejuicio de pensamiento, mediante el cual se busca información que confirma lo que pensamos (por ejemplo, “los demás lo consiguen antes que yo” porque me fijo solo en las personas que tienen embarazos avanzados – sin saber cuántas personas podrían estar en el proceso o en un embarazo muy temprano).

“No puedo hablarlo con nadie”:

A lo anterior, se le añade que no es sencillo abrirse ante los demás sobre el proceso de fecundación, y muchas veces, después de conseguir el embarazo, muchas personas prefieren dejar atrás el doloroso proceso.

Por ello, se suele desconocer el número real de personas que tienen dificultades con la fecundación, pero cada vez más personas recurren a tratamientos de reproducción asistida como Fecundación in Vitro, ovodonación, etc. Es muy positivo tener apoyo psicológico durante el proceso y contar con un grupo de apoyo que pueda estar pasando o haya pasado por una situación similar. 

También es importante poner límites: si no quieres que te pregunten, quieres compartir el proceso solo con unas personas que elijas, estás en tu pleno derecho.

“Cuando me relaje/menos lo espere, me quedaré embarazada”:

Es cierto que un nivel de estrés muy elevado puede influir en la ovulación por un desajuste hormonal, pero este tipo de frases aumentan la sensación de culpa o responsabilidad, siendo el estrés una emoción ocasionalmente inevitable. Es bueno continuar con nuestros hábitos y otras metas que tengamos para mantener nuestro estado de ánimo y tranquilidad: podemos cuidarnos a nosotros y nuestras relaciones, favorecer el proceso con una buena alimentación y ejercicio, etc., pero no podemos paralizar toda nuestra vida, ya que eso ejerce mucha más presión y estrés, de no ser tan fácil como esperábamos.

“Yo soy el problema”:

La frustración en un proceso de fecundación suele llevar a sentimientos de inseguridad y culpa, especialmente en la persona que pretende embarazarse. Es un proceso que ya hemos descrito como sensible y muy complejo.

La realidad es que, en casos de infertilidad, se achacan el 40% de los casos al factor masculino, otro 40% al factor femenino, un 10% de casos se debe a factores combinados de ambos y el 10% restante a causas desconocidas. No podemos negar la realidad biológica en la que la reserva ovárica se reduce a partir de los 35 años, pero las condiciones de los espermatozoides también pueden verse afectados.

No se trata de buscar responsables, sino de poder explorar causas para elegir el método más efectivo para lo que esté sucediendo.

Una consulta a un especialista, donde se puedan explorar todos los factores, es esencial cuando las dificultades se estén dando, para poder también romper mitos como “cuantas más relaciones sexuales mejor” o “esta postura asegura el embarazo”. Se recomienda que esa consulta pueda hacerse después de un período de 6 meses o un año de intentos, según la edad de la mujer.

Si te encuentras con dificultades, antes, durante o después de este proceso, en Quiero Psicología, estaremos encantadas de acompañarte y apoyarte con las herramientas que necesites.

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¿Qué es ASMR

?ASMR son las siglas de “autonomous sensory meridian response”, o Respuesta sensorial meridiana autónoma, esto quiere decir que es una respuesta disparada por un estímulo externo o interno, automática, ligada a los sentidos y que alcanza un clímax. Hace referencia a una sensación de hormigueo o cosquilleo cálido y agradable, pudiendo llegar a una sensación de euforia de baja intensidad, que es detonado por algunos sonidos e imágenes (desde susurros, diálogos suaves, movimientos de agua, al rasgueo de algún objeto).

Las personas que lo experimentan lo describen como una sensación expansiva relajante y placentera. Solo el 5 % delas personas sienten el ASMR como una estimulación sexual. Aunque suelen mostrarse en escenarios simulados (roleplay) como masajes o interacciones que se dan en servicios personales, a veces puede reducirse únicamente a la manipulación de objetos.

Las condiciones para un mayor efecto eran una atmósfera cálida y acogedora, sin colores brillantes, con sonidos realistas y de ser vídeos, presentando y manipulando objetos de forma clara y próxima (60 centímetros, siendo mayor o menor la distancia según la actividad realizada). Además, los estímulos más efectivos a la hora de inducir efecto son:

  • Susurros
  • Atención personal
  • Sonidos nítidos
  • Movimientos lentos
  • Tareas repetitivas

Es importante saber que el ASMR no es universal, ya que no todas las personas pueden experimentarlo, aunque se ha observado que las personas más susceptibles reaccionan a un grupo de estímulos similar, de ahí el éxito de los vídeos y audios ASMR en las redes sociales e Internet. Los estudios que han buscado la relación del ASMR con los rasgos de la personalidad, han encontrado que las personas sensibles a este fenómeno suelen presentar una alta apertura a la experiencia y al neuroticismo; así como bajos niveles de escrupulosidad, extraversión y agradabilidad, según el Big Five, Inventario de los Cinco Grandes Rasgos

¿Fenómeno cultural y viral o fenómeno real?

El ASMR se populariza a partir del año 2010, surgiendo una gran cantidad de contenido en Internet. Pero, al no ser un efecto experimentado por todos y viralizado, surgen muchas dudas respecto a la objetividad del fenómeno.

Según la definición del ASMR, se daría una actividad cerebral distinta en las personas que lo experimentan, ya que es una respuesta que conecta estímulos con sensaciones corporales. Aunque los procesos subyacentes siguen sin estar claro, sí parece haber esta actividad cerebral diferente, visible a través de un electroencefalograma. También se ha podido observar una disminución del ritmo cardiaco y aumento de la conductividad en la piel en las personas que refieren ASMR, pero al comparar esta reacción fisiológica con personas que no habían oído hablar del fenómeno, no se encontró diferencias, lo que sugiere que el efecto pueda ser atribuida a una relajación sugestionada por la propia personas durante la experiencia.

Por ello, se puede deducir que el ASMR es una experiencia subjetiva real y bastante compleja a nivel emocional, pero los procesos neurobiológicos quedan todavía poco claros.

Algunos han comparado el ASMR con la experiencia de sinestesia. La sinestesia es el fenómeno en el que un estímulo externo específico causa una experiencia interna en una otro sentido diferente del estimulado: por ejemplo, una persona puede escuchar una nota musical y ver un color, o que un color tenga un olor específico. Aunque algunas personas que sí experimentan sinestesia pueden experimentar también el ASMR, hablamos de fenómenos diferentes. Habría que destacar que las personas sinestésicas pueden experimentar emociones desagradables durante estas asociaciones sensoriales (sentir dolor al escuchar ciertos sonidos, etc.).

¿Herramienta para los síntomas de depresión y de ansiedad?

A pesar de la realidad de la experiencia subjetiva que ya hemos mencionado, algunas personas lo recomiendan como tratamiento para sintomatología más grave de depresión y/o ansiedad. De forma similar a algunas meditaciones o relajaciones guiadas, el ASMR puede evocar sensación de paz y tranquilidad, y permite además distraerse de pensamientos y preocupaciones que podamos tener más intrusivos. También, crea una sensación de atención individualizada, a pesar de que el espectador es uno de muchos miles, lo cual fomenta esa relajación y comodidad.

Un estudio de 2015 concluyó que, en una muestra amplia de hombres y mujeres que consumían ASMR, el 98% lo hacía para relajarse, el 82% con idea de luchar contra el insomnio y otro 82% también para librarse del estrés. Sin embargo, no es una herramienta eficaz y facilita que usuarios lo utilicen para evitar emociones como la ansiedad, tristeza o pensamientos, obstaculizando aprender a gestionarlos de otras maneras o acudir a terapia. De la misma forma, puede crear cierta dependencia del contenido o de los creadores de contenido, en los casos más extremos.

Si resultas ser una persona que siente el efecto ASMR, puedes recurrir a ello, por ejemplo, a la hora de dormir o potenciar un estado de relajación, pero este fenómeno no es sustituto de una terapia, ni de explorar qué puede estar sucediendo psicológicamente. Si te encuentras con síntomas o emociones desagradables leves o intensas, estaremos encantados en ayudarte desde el equipo de Quiero Psicología.

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¿De qué depende la felicidad?

Parece obvio que todos queremos ser felices o “estar bien”: desde Aristóteles que habló de “eudaimonia” (traducido como bienestar o florecimiento humano) hasta libros de auto ayuda y perfiles en las redes sociales que venden el concepto de felicidad, siempre nos hemos preguntado ¿qué es la felicidad y cómo la conseguimos?

¿Qué es la felicidad?

Según la Organización Mundial de la Salud, la salud es “un estado completo de bienestar físico, psíquico y social y no la mera ausencia de enfermedad o minusvalía” (WHO, 1948). Sin embargo, la psicología siempre había estado orientada a aliviar el malestar y al tratamiento de las enfermedades y síntomas psicológicos. En el 2000, Martin Seligman, profesor en psicología, y otros investigadores, empiezan a explorar esta corriente de la psicología centrada en el bienestar a la que llaman “psicología positiva”. Se trata del estudio científico de las experiencias positivas, las bases del bienestar, las emociones positivas, los rasgos individuales positivos y las instituciones que facilitan su desarrollo, con el objetivo de fomentar el crecimiento (o florecimiento), el bienestar y calidad de vida de las personas.

Lykken y Tellegen (1996) llevaron a cabo varios estudios y concluyeron que la felicidad (medida por factores como calidad de vida percibida y satisfacción) era en parte inmodificable: un 50 % depende de la herencia genética (físico, inteligencia, factores de salud heredados), un 10 % de nuestro entorno (tu barrio, tus experiencias, la educación que recibes …) y sólo el 40 % depende de lo que la persona realiza intencionadamente (pensamientos, actos, actitudes). Si solo podemos modificar el 50% de los factores que contribuyen a nuestra felicidad, es importante entender cuáles son, lo que aportaría la psicología positiva. Existen muchos modelos y teorías que se han desarrollado, pero hablaremos de dos.

Modelos sobre la psicología positiva:

En 2011, Seligman especifica los pilares del bienestar en el Modelo PERMA:

  • P – Positive Emotions o Emociones positivas: Aunque sentir emociones agradables no mejora tu bienestar de forma efectiva, sí es un factor importante, ya que disfrutas del momento.
  • E – Engagement o Flow (Absorción o dedicación): El Flow (fluir) hace referencia a un estado óptimo de motivación intrínseca, en el que se pierde la noción del tiempo (puedes olvidarte de comer, por ejemplo), estando absorto en una actividad que disfrutas.
  • R – (Positive) Relationships o Relaciones (positivas): Como seres sociales, dependemos de la conexión con otros para florecer, por lo que las relaciones significativas y profundas con otros son esenciales en nuestro bienestar.
  • M – Meaning o Significado: Dedicarse a una causa mayor que nosotros mismos, nos proporciona un significado, que ayuda a tener un bienestar más profundo.
  • A – Achievement o Logro: Cuando tenemos éxito y cumplimos metas, crecemos. Según Seligman, el impulso de lograr nuestros objetivos parece ser una parte importante del auténtico bienestar.

Trabajando los diferentes pilares, una persona podría alcanzar un mayor bienestar. Por un lado, existen terapias como la terapia centrada en la compasión que se orienta a la evocación de esa emoción hacia los demás y uno mismo, o terapias centradas en el mindfulness. Por otro lado, puedes invertir más tiempo en cuidar tus relaciones positivas, proponerte metas, o buscar causas con las que te identifiques o proyectos en los que quieras colaborar (de manera puntual o más largo plazo, económicamente o ayudando como voluntario, presencial o no…).

Más tarde, Seligman elabora el equivalente en positivo del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), que es el Manual de Virtudes y Fortalezas del Carácter, en el que se exponen 24 fortalezas que se dividen en seis virtudes (la sabiduría, el coraje, la humanidad, la justicia, la templanza y la trascendencia). Se tratan de fortalezas que son valoradas intercultural y mundialmente de la misma manera. Trabajar en estas fortalezas también permitiría obtener una mayor felicidad.

Nunca es tarde para florecer personalmente y mejorar tu calidad de vida. ¡Desde Quiero Psicología, estaremos encantadas de ayudarte a crecer y obtener el bienestar que te mereces!

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Operación bikini: frustración asegurada

Se acerca el verano y ya muchos se encuentran en la famosa operación “bikini”. Lo que podría ser un objetivo (como cualquier otra meta que podamos marcarnos), acaba derivando muchas veces en conductas desadaptativas y hábitos poco saludables como: dietas restrictivas y culpa al comer, ejercicio desmesurado, o expectativas poco realistas. No te preocupes…

Te damos 6 tips para rebajar tu nivel de ansiedad

Identifica si tu meta surge de ti o de tu entorno:

Como presiones sociales y estereotipos del “cuerpo ideal”:

¿Hay un cuerpo ideal para disfrutar de la playa o piscina? ¿Quieres cambiar tu cuerpo o es lo que se supone que se hace ahora?

¿Por qué es una meta ahora y no es un hábito que has querido implantar antes? Si tienes dudas al respecto, intenta limitar tu uso de redes sociales, especialmente con perfiles que normalicen este tipo de conductas desadaptativas, o al menos intenta seguir perfiles educativos y sanos. Por ejemplo, perfiles que fomenten el movimiento #bodypositive para normalizar todos los cuerpos e identificar estereotipos y mitos sobre la belleza y mensajes sociales de autoexigencia y odio hacia tu propio cuerpo.

Valora las expectativas que puedas tener:

Es cierto que un objetivo específico ayuda a motivarnos durante el camino, pero queremos ser realistas: Si crees que en unos meses puedes conseguir aquellos que en un año no has conseguido, puede que tengas que reajustar las expectativas del cambio esperado: “tal vez no tendré el estómago plano, pero puedo tener algo más hábito de deporte que antes”. ¿Qué es lo que quiero cambiar específicamente? ¿Mis hábitos alimenticios? ¿mi resistencia o nivel de ejercicio? ¿Mi cuerpo? Cuanto más medible y pequeños sea el objetivo mejor, siempre puedes aumentar tu objetivo si lo vas consiguiendo.

Ten en cuenta las resistencias:

Si no lo has hecho anteriormente, puede que sea porque es más complicado de lo que se pueda uno imaginar. Cambiar hábitos no ocurre de la noche a la mañana, sé consciente de los esfuerzos que estás dispuesto a hacer y del coste que tienen. Por ejemplo, puede que quiera adelgazar un par de kilos, pero si no estoy dispuesto a cambiar mi alimentación, ni mi nivel de actividad, ni experimentar emociones desagradables en ese reajuste, puede que esa estrategia no sea la ideal, o al menos de una forma extrema.

Sé compasivo contigo mismo:

Celebra los pequeños logros, si no ves los progresos que quieres, intenta averiguar si se trata de la estrategia que has utilizado (si puede cambiarse en intensidad o cambiar de estrategia por completo). No olvides que recurrir a un profesional, es una estrategia muy útil, especialmente si no se ven progresos. Puedes practicar esa autocompasión y aceptación con meditaciones o audios centrados en la aceptación y/o compasión. También, acepta las emociones como frustración o rabia que puedan surgirte, son señales que pueden ser muy útiles y luchar contra su aparición puede ser mucho más contraproducente.

Respecto a la alimentación:

Recuerda que no existe una solución mágica para perder peso, especialmente si la intención es no recuperarlo después: las dietas restrictivas pueden funcionar, pero pueden tener un gran impacto negativo en nuestra salud y ser poco efectivas a largo plazo. Intenta buscar una nutrición equilibrada o intuitiva: sigue perfiles de profesionales habilitados que promocionen ese tipo de alimentación o busca la ayuda de un profesional (nutricionistas, endocrinos…) que pueda conocer tus circunstancias específicas para aconsejarte mejor. Puedes probar comer con atención plena, para poder pausar la ingesta y ser más consciente de tus sensaciones físicas y sabor de la comida. No queremos obsesionarnos con la alimentación, solo aprender a alimentarnos con cariño y equilibro. Si crees que eso ya está pasando (cuentas calorías, realizas conductas de forma extrema para compensar, te privas de comer, etc.), es importante que busques ayuda profesional para trabajarlo.

Si estás intentándolo y experimentas alguna de estos síntomas, o simplemente crees que necesitas apoyo profesional para manejar todas aquellas emociones que se asocian a la ambigua “operación bikini”, desde el equipo de Quiero Psicología, estaremos encantados de ayudarte.

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El impacto emocional de la Guerra en Ucrania

La Guerra en Ucrania es una situación que nos está afectando, tengamos familiares o amigos en Ucrania, y seamos de la nacionalidad que seamos. Muchas personas, especialmente aquellas con lazos con el país y aquellas altamente sensibles, se sienten sobrepasadas por el clima actual.

Algunas consecuencias que se pueden experimentar son:

  • Pérdida de esperanza o fé en la humanidad. Para muchos, la rapidez con la que ha escalado la situación, así como la guerra en sí, parece surrealista. Es fácil que las creencias de que el mundo tiene sentido, la gente es buena o el mundo es seguro, se puedan quebrar en estos momentos.
  • Emociones desagradables intensas. Según obtenemos más información al respecto de los eventos, podemos experimentar emociones de impotencia, injusticia, rabia, tristeza o desesperanza. Aun siendo emociones muy desagradables, son reacciones adaptativas ante una situación tan excepcional como la que estamos viviendo. 
  • Miedo, inseguridad, incertidumbre y ansiedad. La cercanía del conflicto no quiere decir que éste no pueda impactarnos: desde pensamientos catastrofistas de cara al futuro o dejar de lado metas que teníamos planteadas, por la inseguridad creada por la situación.

¿Qué puedo hacer para gestionar estas emociones?

Intenta obtener información solo de fuentes fiables y evita la sobreinformación:

Puedes limitar las veces que lees noticias al respecto; o, si surge el tema de conversación en tu entorno, explica tus límites, si no te sientes a gusto hablando del conflicto. Puede surgirte culpa al respecto, pero recuerda que tienes derecho a no querer saber, especialmente si es información sensacionalista y dado el desgaste emocional que hemos tenido en los últimos años.

Se ha demostrado que el cerebro reacciona más intensa y rápidamente a los estímulos negativos y los recuerdos desagradables se guardan en la memoria a largo plazo más fácilmente que los recuerdos agradables. Nuestro cerebro está predispuesto a fijarse y recordar lo negativo, para protegernos. Sé amable contigo y recuerda que esas emociones de injusticia y de rabia son naturales ante la situación.

Esas creencias que pueden verse afectadas no tienen que ser tan extremas:

Recuerda que también existen personas que están volcándose para ayudar en este conflicto y que tú también puedes ayudar, si decides hacerlo y en la medida que desees: Puedes buscar asociaciones o entidades que estén colaborando: puedes ser voluntario, donar dinero, ropa u otros artículos de primera necesidad.

Intenta no anticipar consecuencias o futuros desenlaces de la guerra, céntrate en lo que estás viviendo tú en el momento presente y no dejes de realizar actividades agradables para ti o continuar con tus metas, aunque sea a un ritmo diferente.

Si tienes familiares o amigos en Ucrania, es natural que estas emociones que se han mencionado sean más intensas: Intenta ponerte en contacto con ellos, intentando no anticipar si la respuesta no es inmediata y centrarte en solo que sí sabes que está pasando. Si alguien de tu entorno tiene familiares o amigos allí, recuerda que solo estar acompañando o disponible para escucharlos y apoyarlos ya puede ser de gran ayuda (¡siempre mientras te sientas cómodo haciéndolo!).

Si te sientes sobrepasado por la situación, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo: en Quiero Psicología, estaremos encantadas de ayudarte.