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Cómo saber si tengo obsesiones

¿Qué son las obsesiones?

¿Hay determinados pensamientos que se presentan en tu cabeza de repente y te generan un gran malestar?


Puede que sean obsesiones o puede que sean otro tipo de pensamientos, por ello vamos a especificar en qué consisten las obsesiones.

No sólo son pensamientos:


Me he referido a las obsesiones en forma de pensamiento, pero eso es solo una manifestación más, también se pueden presentar como ideas, imágenes o impulsos. Por ejemplo:


– En formato idea sería pensar todos los días que no has cerrado la puerta y te van a robar.


– En formato imagen sería por ir paseando con la bici al lado de una verja y de repente verte en tu imaginación con un trozo de alambre atravesando tu ojo.


– En formato impulso sería estar en el andén del metro y venirte el impulso de querer tirarte (a pesar de que ni quieres hacerlo ni lo vas a hacer).

El contenido puede ser considerado desproporcionado, extraño y anormal:


Las obsesiones generan un gran malestar porque aquello que te viene a la cabeza es desproporcionado o desagradable.


A veces la persona sí siente que encuentra un razonamiento lógico en sus obsesiones con justificaciones de lo que está haciendo, aunque sea desproporcionado, por ejemplo: compruebo el documento que voy a enviar 6 veces pero digo que lo hago porque si no podría tener un error y lo encuentro muy coherente (a pesar de que eso me haya hecho llegar una hora tarde al clase).


O, a veces, el contenido se aleja de lo que la propia persona considera “normal” y “coherente” y se siente horrible, raro o un monstruo. Por ejemplo: puedes llegar a imaginar situaciones realmente grotescas, como la idea repentina de agredir a alguien con quien estás hablando o incluso la idea de coger un objeto dañino y clavártelo.

No sientes ningún control, te asaltan una y otra vez:


Este es uno de los primeros motivos por los que una persona viene a consulta, si las obsesiones avanzan pueden tomar el control de tu vida y asaltarte repetidamente causando muchísimo malestar y angustia. Sientes que no puedes pararlo.

Generan alerta:


La emoción que acompaña a las obsesiones es el miedo. La obsesión provoca un nivel de alerta exagerado llegando a creer que aquello que piensas o sientes es la realidad. Esto sucede porque pones al mismo nivel la realidad (hechos) con la fantasía (imaginación). Por ejemplo: sientes que si no ordenas por colores todas tus camisas serás una persona desorganizada y horrible que vive en el caos y no puedes no hacerlo, o, te viene a la cabeza la imagen de ti mismo empujando a alguien a las vías del metro y por eso crees que podrías ser capaz de hacerlo.

La estrategia para liberar tensión: las compulsiones.


Como el contenido de las obsesiones es muy desagradable, llegando a causarte mucha angustia, llevas a cabo estrategias defensivas que se traducen en forma de compulsión. Las compulsiones son conductas rígidas y repetitivas cuyo fin es reducir la ansiedad o tener la falsa sensación de que así se va a impedir que suceda aquello tan temido. En el primer ejemplo hablamos de un caso en el que piensas que todos los días que van a atracar tu casa porque no has cerrado la puerta, la compulsión sería volver a comprobar que está cerrada cada vez que sales (y en ocasiones varias veces).
En las compulsiones puedes realizar acciones como ordenar, comprobar, limpiar o lavarte, o por el contrario, actividades mentales como rezar, pensar en inglés o contar. Si tienes dudas de cuál es tu compulsión, respóndete a esta pregunta: ¿Qué haces cuando te pones nervioso?

Las obsesiones más comunes:

En función a las compulsiones que se llevan a cabo, encontramos diferentes tipos de obsesiones que son las más comunes. Aquí te las explicamos:

Limpieza

Cuando sientes que puedes estar contaminado, sucio o que puedes contagiarte de alguna enfermedad.

Comprobación


Con el fin de evitar que ocurra alguna catástrofe como un incendio, un escape de gas o ser robado. Intentas reasegurarte.

Orden


Cuando todo tiene que estar ordenado, las cosas tienen que cumplir una simetría.

Repetición


Haces cosas repetidamente como ordenar las llaves de un llavero o comprobar documentos o mails cuando tienes una sensación de alerta y sientes que de no hacerlo la consecuencia sería terrible (aunque racionalmente si lo piensas sabes que no tiene lógica y que no es para tanto).

Acumulación


Cuando temes tirar algo importante para ti o que en el futuro puedas necesitar. El ejemplo más representativo de este tipo de obsesión es el Síndrome de Diógenes: el estereotipo sería típica persona que sale en los programas de la tele que ha convertido su casa en un vertedero.

¡Cuidado! Solo hemos puesto algunos ejemplos pero, cada persona es diferente y por lo tanto puede que tú tengas otro tipo de obsesiones y de manifestaciones.

Creo que yo tengo obsesiones ¿qué hago?

Si te has sentido identificado con lo que acabas de leer es el momento de pedir ayuda. En realidad las obsesiones y las compulsiones son el síntoma, lo visible de lo que te está pasando emocionalmente. Quizá debajo de ello haya un duelo sin elaborar, una ansiedad que viene de otro lado (de la familia, del trabajo…) y por lo tanto no es sencillo que tú sólo puedas identificar y solucionar la causa de lo que te ocurre, pero en Quiero Psicología conocemos cómo funcionan este tipo de procesos y te ayudaremos a trabajarlo. Te esperamos con la puerta abierta. Contacta aquí.

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