Entradas

agobio-confinamiento

¿Te da miedo volver a parar en un nuevo confinamiento?

Quizás las primeras dos semanas de aquel encierro que hoy parece lejano fueron fáciles para ti por que supiste sacar jugo a cada minuto.

¿Qué pasó después? ¿Se te hicieron interminables las semanas?

Estar en casa y tener cosas que hacer impide tener tiempo libre, y eso a su vez, reduce el tiempo a solas, es decir, tiempo en el que no se lleve a cabo ninguna tarea distractora y por lo tanto, llene nuestra cabeza de pensamientos.

¿Qué ocurre cuando escuchas a tus pensamientos?

¿Qué ocurre cuando no tienes nada que hacer?

¿Tengo miedo a parar?

Si te sientes identificado/a con las siguientes afirmaciones te animamos a leer este post:

-Estás algo molesto por que tienes unos amigos bastante aburridos que no proponen planes o que no aceptan los miles que tú les propones, ¡no aprovechan el tiempo!

-Tienes todo el mes de agosto planificado y sólo un fin de semana al aire libre sin saber qué hacer y esto te genera algo de intranquilidad.

-Las vacaciones llegaron para darte un soplo de aire fresco que eliminó todo tu malestar ¡justo lo que necesitabas!.

-Piensas que la cuestión no es lamentarse sino seguir “adelante” y aprovechar el tiempo sin paralizarse.

-Te consideras una persona activa y que siempre está haciendo algo.

¿Por qué tengo miedo?

Si coincides con lo anteriormente escrito nos gustaría que hicieras la siguiente reflexión: ¿te has planteado alguna vez qué pasa cuando paras? ¿crees que te incomoda estar mucho tiempo sin socializar o sin hacer nada? ¿por qué siempre haces algo para evitar esto?

Es un buen momento para reflexionar sobre la dinámica de “hacer” que llevas a cabo sin parar, día tras día, sin pensar en aquello que realmente te genera malestar.

Nunca es tarde para reconocer que quizás tienes una parte exigente que te impide parar, impide que te sientas triste o aburrido más de 4 minutos seguidos.

Es posible que, al no tener en cuenta esta perspectiva, no seas consciente de lo que puede estar sucediendo, incluso es posible que tu cuerpo haya intentado avisarte y que sus señales hayan sido ignoradas: dolores de cabeza, problemas estomacales, cierta taquicardia, irritabilidad, sensación de ahogo, etc. ¿a qué crees que son debidos estos síntomas?

“Seguir adelante” parece que tiene un significado de fortaleza o de superación, sin embargo, esta asociación no es del todo real. La capacidad de seguir adelante o sobreponerte de las situaciones que te generen malestar no se basa en el poco tiempo que pases por ejemplo, llorando.

Permitir que las emociones que estés experimentando (agradables o no) sean expresadas y reconocidas generará en ti un desahogo y una mayor conexión con tus propias necesidades.

¿Qué es esto de «necesidades»?

El simple hecho de vivir implica sentir y experimentar gran variedad de emociones, si algunos estados emocionales son vividos como desagradables, en principio los evitamos, pero si evitamos de forma constante y sistemática, ¿qué sucede con esas emociones? ¿el mensaje que quieren darte, lo escuchas?

Realizar un “escaneo emocional” es atender a necesidades. No sólo existen necesidades como el hambre, la sed o el sueño, también necesidad de atención, afecto, escucha, etc. Si no prestas atención a la necesidad no podrás solucionarla, y el malestar que en principio evitas, sólo se hará más grande e intenso con el tiempo.

Si algo de lo que has leído te suena, pero no ubicas si es eso lo que te pasa o no entiendes el porqué, te animamos a iniciar terapia psicológica.

En Quiero Psicología te ayudaremos a entender tu proceso y a crear herramientas personalizadas que permitan establecer una dinámica saludable en tu día a día. Contacta aquí.