mala-autoestima

¿Por qué no te sale decir “no”?

¿Qué síntomas puedo tener si no me sale decir que “no”?

¿Hay veces que no te apetece hacer algo y aún así lo haces por no decir que no?


¿Sientes culpa cuando le has dicho que no a alguien?


¿Te da miedo hacer daño a los demás cuando expresas lo que quieres?


¿Piensas que si das tu opinión es posible que te rechacen?


¿Te da vergüenza proponer algo?


¿Te da miedo que si propones algo y sale mal, te culparán a ti?

¿Te suenan los ejemplos de arriba?

Si la respuesta es sí, entiendo que sientas malestar en muchas ocasiones porque tus necesidades no están siendo escuchadas, lo que tú quieres se está ignorando y se termina haciendo lo que prefieren los demás.


Hay una serie de emociones que sientes que hacen que no puedas decir lo que te gustaría o que te impide poner límites. Estas emociones pueden ser:


– Vergüenza.


– Miedo.


– Culpa.

– Tú sabes si realmente quieres hacerlo o no, dudas de ti misma.


Al final, estás para todos pero nunca para ti. Esto tiene que ver con tu autoestima y con la importancia que has sentido que te han dado durante toda la vida, de hecho, es probable que en el fondo puedas sentirte un poco sola y no escuchada.

¿En qué te afecta todo esto?

Falta de confianza.

Las experiencias que has vivido influyen en cómo te ves y la imagen que tienes de ti misma.

Si has vivido situaciones donde no te has sentido importante, válida y suficiente para los otros, es posible que hayas pensado que realmente tú no vales lo suficiente, que no eres lo suficientemente importante y, por lo tanto, sientes que no tienes tu lugar en el mundo. Puede ser que te sientas pequeña, ignorada, apartada y que busques la aceptación constante de los demás para sentir que vales. Entras en un bucle, no sientes que vales hasta que alguien ajeno te hace sentir importante, aunque sea renunciando a lo que quieres y experimentando frustración.

Poner límites.


Es probable que te cueste poner límites en general. Poner límites es muy necesario porque te permite tener tu espacio personal. Poniendo límites estás haciéndote cargo de ti misma y a la vez le estás diciendo a los demás hasta donde pueden llegar, sin permitir que se excedan y te invadan. Pero a veces ni tú misma sabes lo que quieres, si tú no conoces tus límites ¿cómo van a hacerlo los demás?


Tienes derecho a escucharte y a atender tus necesidades, por mucho que sientas que eso podría hacerle daño a alguien. Al final, a la única persona a la que le estás haciendo daño es a ti. Una consecuencia que no se suele tener en cuenta es: si estás para todo el mundo y te destruyes a ti, al final no estarás para nadie.

Toma de decisiones.


Delegar en los demás la toma de decisiones te hace tener una actitud pasiva. “Que sean los demás los que decidan por mi” y así no tienes opción de equivocarte, de ser juzgada, de sentir vergüenza, de demostrar que realmente no eres tan buena… Y al final son los demás los que deciden por ti, lo que te hace sentir como una veleta que va y viene en función de los deseos de tu amiga, de tu amigo, de tu compañero de clase, de tu madre, de tu padre, de tu tía, de tu prima, de tu pareja…

Expresar lo que sientes es adecuado y si los demás llegaran a rechazarte por ello, será problema de los demás.


Comprobar si los demás respetan lo que decides, quieres y sientes será un gran paso para quedarte únicamente con la gente sana en tu vida y librarte de gente tóxica que jamás te va a compensar.

¿Qué hago entonces?

Te preguntarás, ¿por qué? ¿por qué soy así? Quizá nunca te hayas parado a pensar en el porqué. ¿Te has sentido escuchada? ¿cuando te has sentido triste o enfadada, ha habido alguien que te haya entendido y acompañado? ¿te han dicho que tú sí que vales? ¿te han dicho que lo que estás sintiendo está bien, que puedes dudar y que no pasa nada? ¿que no te vas a quedar sóla si te equivocas?

Quizá sea el momento de empezar a pensar en ti, empezar a conocerte, empezar a entender de donde viene tu falta de confianza, empezar a decir hasta aquí, empezar a tomar decisiones, empezar a permitirte equivocarte, empezar a quererte.


¿Te animas?¿Empezamos? En Quiero Psicología te esperamos para acompañarte en este cambio que tú elijes. Contacta aquí.

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