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¿La comida se ha convertido en un problema?

¿Cómo puedo saber si tengo un problema con la comida?

Tener un problema con la comida suele implicar que existe un problema emocional muy relacionado con la aceptación de uno mismo/a (muchas veces de tu físico).


Estas son algunas de las características que te pueden ayudar a identificar si estás viviendo con este tipo de problemática:

Experimentas malestar

Te sientes mal cuando te miras al espejo, cuando recibes comentarios acerca de tu físico, cuando te pruebas la ropa, cuando tienes que quedarte en bikini, etc. La forma en la que te hablas te devalúa, comparándote con otros que consideras mejor que tú: “con esta camiseta se me nota mucho la tripa, que asco”, “mira que piernas tan delgadas tiene María, y mis muslos tienen que ser así de anchos…”.

Sentimiento de culpa

Ese sentimiento de culpa aparece cuando has comido algo de más o algo que no tenías pensado comer (puede ser que esa culpa te acompañe para casi cualquier cosa que hagas).

La culpabilidad te genera una sensación de malestar y la forma que tienes de hablarte a ti mismo/a cuando la sientes puede llegar a ser saboteadora. Esta culpa se puede convertir en acciones para eliminar lo que has comido ya sea bien purgándote, haciendo ejercicio extra o dándote un atracón.

Perfeccionismo y exigencia

Muchas veces asociado a estos problemas aparecen un perfeccionismo y una exigencia muy fuertes: no te gusta fallar, te castigas muchísimo por cada error, repites las tareas hasta el agotamiento buscando errores mínimos que corregir… En general te tratas de una forma que nada tiene que ver con cómo tratarías a alguien a quien quieres.

Frases comunes para hablarte pueden ser: “tendría que haber hecho…”, “si yo no fuera tan inútil”, “si yo hubiera…”, “nunca hago nada bien”. Si no consigues el resultado X te hablas como si fueras lo peor.

Por intentar tener el control lo pierdo

Como persigues llegar a un ideal inalcanzable o tener siempre las cosas bajo control, te ves afectado a la hora de tomar decisiones de los más simples como ir a la playa, a cenar con tus amigos, hacer un viaje, etc., no únicamente porque tu imagen te genere vergüenza, rabia o tristeza, sino por tus hábitos de comida.

Puede ser que ya no comas tanto como antes porque quieres perder peso y te da vergüenza comer con tus amigos o familia por si te preguntan y hacen comentarios al respecto. Puede ser que te esfuerces por comer sano y que acabes dándote un atracón muchas noches y no quieres que la gente lo sepa. Puede ser que todo esto te provoque ansiedad y acabes perdiendo el control.

Ideas irracionales

Quizás la obsesión con la comida sea tal que desarrolles ideas irracionales desde “si como un cocido hoy, mañana ya he engordado”, “sólo puedo comer todo a la plancha porque si no engordo”, hasta más graves como “no puedo ni echarme cacao en los labios porque me engordará”. Pero no sólo con la delgadez, puede ser todo lo contrario si en tu caso el problema de la comida es con el atracón, tipo: “no pasa nada por comer azúcar todo el tiempo, la gente es una exagerada”, o “da igual lo que coma, mi metabolismo es así”.

¿Qué tipos de trastornos hay relacionados con la comida?

Puede ser que no hayas desarrollado un trastorno porque no cumplas todos los criterios, pero aquí te dejamos algunos de los más frecuentes para veas qué cosas pueden llegar a pasar. A modo general te diremos que si sientes malestar y te identificas con las características que te explicamos más arriba deberías buscar ayuda.

Ortorexia

Obsesión por la comida sana, suprimiendo alimentos necesarios sin sustituir los nutrientes adecuadamente. La persona suele obsesionarse generando un hábito que ha oído que es bueno (desde sólo comer cosas crudas, hasta hacer un día de sólo lechuga, etc…) y lo lleva al extremo. Es fácilmente identificable porque tendrá muchas ideas irracionales sobre lo que es sano o no y no se le podrán rebatir.

Anorexia nerviosa

El peso corporal de la persona es significativamente bajo debido a restricciones o al ayuno y también puede combinarse con ejercicio excesivo. Además, hay un tipo de anorexia nerviosa que puede ir acompañado de atracones y purgas.

Bulimia nerviosa

Se caracteriza por uno o más atracones por semana durante al menos 1 mes. Durante los atracone0,s la persona pierde el control e ingiere una cantidad de comida superior a lo que está acostumbrado/a en un periodo corto de tiempo. La persona no tiene un peso significativamente bajo, pero sí presenta una preocupación con la forma o el peso corporales, afectando a su autoevaluación.

Trastorno por atracón

La persona sufre episodios de atracones frecuentes, asociados a sentimientos de malestar y emociones negativas. La diferencia es que no se presentan comportamientos compensatorios como purgas o ejercicio excesivo.

¿Cuál es el origen? ¿Qué hago ahora?

A todos nos importa nuestra imagen, de una forma o de otra. Todos nos miramos al espejo y tenemos una idea de cómo somos. Esta idea se empieza a formar desde que somos pequeños en base a cómo nos ven los demás, qué vemos en la publicidad o a través de compararnos con modelos que están aceptados y ensalzados socialmente. Muchas veces las madres y padres han tenido un papel fundamental en esto, poniendo a sus hijos a dieta con 4 años e inculcándoles que estaban “mal” por su cuerpo.

Buscamos sentirnos aceptados e integrados y en una sociedad donde el físico está tan expuesto a críticas, es normal que te hayas preocupado por cómo te ves y cómo te ven, sobre todo en algunas etapas como la adolescencia, los primeros años en ese nuevo instituto, con tus primeras parejas, etc.

Pero hay una forma de mirarte que es sana y hay otra que es dañina porque genera malestar. La primera secrea desde la aceptación, sabiendo cómo eres y aceptándote, aceptando que tu nariz no es tan pequeña como te gustaría, que tus muslos no son tan delgados como quisieras, que tus bíceps no se ven tan fuertes como te gustaría, etc., en definitiva, aceptando quién eres.


Cuando aceptas quién eres, no te sientes forzado/a a dar otra imagen distinta para así poder encajar, te limitas a ser tú.

Pero esto, dada la sociedad y los cánones de belleza en los que vivimos, no es nada sencillo. Requiere de un trabajo de desprogramación que tiene sus fases y lleva su tiempo.


En Quiero Psicología contamos con profesionales formadas que pueden entenderte y adaptarse a tu situación. Si te sientes identificada/o con lo que has leído arriba, ven y nos cuentas, podemos ayudarte. Contacta aquí.

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