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¿Por qué le doy tantas vueltas a todo?

¿Te pasas la mayor parte del tiempo pensando?

Pensando lo que podrías haber dicho o en lo que dirás la próxima vez, pensando en lo mal que te ha sentado que tu compañera te hiciera ese comentario, pensando en que harás cuando se te acabe el contrato de trabajo, pensando en que pasará el año que viene, pensando…


Al final nunca estás en el momento presente, porque cuando estás en tu cabeza, no estás conectando con lo que realmente está pasando. Te viene un pensamiento, involuntario y repentino y lo tomas tan en serio que empiezas a dialogar con él.


Y es aquí cuando empiezas a rumiar y a crear una cadena de pensamiento en la que cada vez te vas alejando más de lo que está pasando.


En vez de buscar alguna solución que pueda servir para hacer frente al problema, te dedicas a pensar en por qué te pasa esto a ti, en que desgraciado/a eres, en que siempre te pasan estas cosas, etc. y mientras tanto no te estás ocupando de lo que realmente importa.

¿Qué cosas puedo hacer para evitarlo?

Quizá te venga bien hacerte estas preguntas:

¿Te estás preocupando o te estás ocupando?
La misma palabra lo dice: pre-ocuparse, es decir, antes de ponerte manos a la obra para buscar una solución, entras en un bucle rumiativo que no aporta ninguna solución útil a lo que está sucediendo, saltas de una idea a otra que te desvía de lo realmente importante y te genera malestar.

¿Te sueles mandar mensajes negativos a menudo?
Si cuando ocurre cualquier circunstancia vital, te sueles hablar de forma negativa: “es que siempre lo hago mal”, “verás mañana cuando me toque enfrentarme a mi amiga”, etc., tiene sentido que experimentes una sensación de malestar a menudo. Hablarte así no te ayuda y bloquea tus recursos personales.

¿Te suelen generar malestar las cosas que te pasan?
Si la forma de interpretar lo que te ocurre tiene un tinte catastrófico, es normal que vivas en estados constantes de malestar. Cuando pensamos en algo que nos resulta desagradable, el cerebro no diferencia si realmente está sucediendo en el momento o no, por lo que las emociones surgen igualmente aunque el suceso no se esté dando en el momento presente.

¿Por qué me pasa esto?

Quizá durante tu vida hayas recibido comentarios que no te han ayudado a ganar confianza en ti mismo/a por eso crees que si piensas mucho las cosas vas a tener mayor seguridad. Quizá has recibido críticas que te han hecho sentir que no eres lo suficientemente bueno o lo suficientemente válido o quizá te sea de utilidad funcionar así, porque al estar pensando, evitas ocuparte de lo que realmente ocurre.


Lo que está claro es que te preocupas demasiado y crees que si piensas algo muchas veces al final lograrás controlar todo y que nada te pille de improviso. Algo que es imposible porque la vida en sí misma es impredecible y se escapa de tu alcance querer controlar todo.


Es más importante adquirir recursos personales que te permitan hacer frente a las situaciones cuando están ocurriendo ya que por preocuparte más, no solucionas nada. Al contrario: generas malestar, anticipas los acontecimientos negativamente, etc.


Quizá sea el momento de revisar cuánto tiempo inviertes pensando y de qué manera esto afecta a tu forma de afrontar lo que sucede y a cómo te sientes. En Quiero Psicología sabemos por lo que estás pasando, ven y trabajaremos contigo para que cambies.

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