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El apego y las relaciones de pareja

Hace unos meses, publicamos un post definiendo el apego y explicando cómo los diferentes estilos podían afectar en la vida adulta. Puedes leerlo aquí. Hoy, queremos explicar, concretamente, cómo el tipo de apego de cada persona puede influir a la hora de establecer y mantener relaciones de pareja.

Recordemos que dentro del apego inseguro, podemos encontrar 3 subtipos: El apego ansioso, el apego evitativo y por último, el apego desorganizado. Afortunadamente, el apego desorganizado es el menos prevalente en la sociedad, por lo que centraremos el post de hoy en el apego seguro, el apego ansioso y el apego evitativo.

Comportamientos según el estilo de apego

Para entender mejor la diferencia entre estos estilos, observemos 3 casos diferentes:

  • Pedro lleva saliendo con Víctor un par de meses, lo pasan muy bien juntos y siente que le apetece dar un “paso más” en la relación. Al ver que ya no ha vuelto a quedar con otros chicos y que cada vez le apetece pasar más tiempo con Víctor, se plantea comunicarle cómo se siente y proponer que sean pareja estable.
  • Luis tiene muchas ganas de tener pareja, ha probado en varias aplicaciones y aunque ha conocido a gente maravillosa, nunca ha logrado establecer una relación duradera. Cree que ha tenido muy mala suerte, pero empieza a plantearse que quizás sea él el culpable, se pregunta si hará algo mal para que las relaciones no se mantengan.
  • María se define como un “alma libre”, dice que le encanta conocer gente, mantener relaciones sexuales, pero eso sí, “sin pillarse”. Se define como una persona autosuficiente. Cuando percibe que la persona que está conociendo exige más compromiso, empieza a experimentar agobio y miedo, y acaba rompiendo el vínculo.

Como explicamos en el anterior post, en función de la relación que establezcan nuestros cuidadores con nosotros, y el grado de sintonía entre nuestras demandas y sus respuestas, desarrollaremos una serie de esquemas mentales y expectativas, que repetiremos en la edad adulta.

Es como si nuestro cerebro esperara que la gente nos trate igual que nuestros cuidadores nos han tratado, y que por tanto, deberemos comportarnos y socializarnos, acorde a las estrategias que hemos desarrollado para que nuestros padres nos atiendan.

Pedro muestra un estilo de apego seguro, ya que no teme al compromiso y pretende afrontar sus dudas mostrando sus emociones y comunicándose de forma asertiva. Sabe que tiene derecho a exponer su postura y que la mejor forma de conocer la opinión de la otra persona es preguntando y explorando.

Luis, en cambio, se ha criado en un entorno inconsistente. Muchas veces, se ha tenido que ocupar de mediar entre las discusiones de sus padres. Su madre se caracteriza por ser muy ansiosa, con el fin de “proteger a su hijo”, le obliga a cumplir un horario estricto de salidas, pregunta con quién sale y se preocupa cuando llega tarde. Su padre, en cambio, se limita a apoyar a la madre, dice que llega muy cansado de trabajar y no tiene tiempo.

María, por otro lado, es una persona muy estudiosa desde la infancia. Con el fin de contentar a sus padres, siempre se ha esforzado en ser “la niña perfecta”, no meterse en líos y mantener un expediente brillante. Sus padres mantienen una relación que se caracteriza por escasas muestras de cariño, discusiones y una vida dedicada al trabajo. Al estar tan ocupados y mostrar poca expresión emocional, cuando María tenía un problema, tendía a guardárselo y no compartirlo, ya que igualmente, sería ignorada.

¿Qué consecuencias tiene esto?

No es que Luis esté haciendo algo mal o que resulte una persona insoportable, el problema es que desde pequeño, le han hecho sentir eso. Luis ha desarrollado un apego ansioso.

Luis ha crecido observando las innumerables preocupaciones de su madre, lo que le ha llevado a pensar que el mundo es caótico e impredecible, que no te puedes fiar de nadie. ¿Qué hace su cerebro para poder enfrentarse a ese mundo impredecible? Controlar, intentar tener todo bajo control.

No es que María sea un alma libre, es que desde pequeña, ha tenido que cubrir sus necesidades por ella misma porque sus padres no le han ayudado adecuadamente. María ha desarrollado un apego evitativo.

Como sus padres no atendían sus necesidades y apenas expresaban su afecto, María tiende a evitar las situaciones que implican intimidad, como lo son las relaciones de pareja estables. Inconscientemente, y a modo de superviviencia, su cerebro no se permite pedir ayuda, expresar emociones o establecer vínculos comprometidos, porque no quiere reexperimentar la sensación de rechazo.

Pedro, a diferencia de María y Luis, y a pesar de darle vergüenza dar el paso de tener una conversación con Víctor acerca de su relación, no se siente responsable de las emociones de su pareja, ni cree que por expresar cómo se siente vaya a molestarle o ser ignorado.

Ansioso y evitativo, una mala combinación

Ante una amenaza, así como el ansioso se hiperactivará, el evitativo, en cambio, se desactivará. Por lo que cuando experimenten peligro, el ansioso tenderá a aproximarse más, preguntará, se reasegurará de la información, se mostrará más cerca; mientras que el evitativo, se alejará.

Imaginaos las parejas que están formadas por una persona ansiosa y otra evitativa: La excesiva proximidad del ansioso implicará una amenaza para el evitativo, por lo que se alejará aun más, algo que el ansioso percibirá como peligroso. A consecuencia, se aproximará más y se formará un círculo vicioso.

Si te has sentido identificado con alguno de estos comportamientos y experimentas malestar en tus relaciones, no dudes en escribirnos. Afortunadamente, el estilo de apego de cada uno no es irreparable y éste puede modificarse con psicoterapia.

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¿Qué es la cultura de la violación?

Puede que muchxs de nosotrxs pensemos que en nuestro país ya se ha conseguido la igualdad total entre hombres y mujeres o que estemos muy cerca de conseguirla, de hecho, España es el sexto país con mayores índices de igualdad entre hombres y mujeres de la unión europea. Sin embargo, cada año crecen de forma significativa las denuncias por delitos contra la libertad sexual.

Actualmente se denuncian seis violaciones al día, es decir, una cada cuatro horas. Pero ¿cómo es posible que estemos avanzando tanto en igualdad y que al mismo tiempo haya cada vez mas denuncias por delitos sexuales?

Por una parte, hay que tener en cuenta que cada vez denunciamos más, puesto que estamos mucho más concienciadas al respecto, no obstante, no denunciamos porque sí, si hay denuncias es porque hay violencia.

Por otra parte, ha habido una incidencia en este tipo de delitos porque según afirman lxs expertxs, algunos han visto peligrar sus privilegios y continuar ejerciendo este tipo de violencia es una forma de seguir posicionando a las mujeres en una situación de subordinación.

Además, partidos políticos con gran representación parlamentaria han negado en reiteradas ocasiones la violencia de género.  Hace menos de un año se intentó tumbar la ley “sólo sí es sí” por considerarla “innecesaria”, “una caza de brujas” y por asegurar que criminaliza a los hombres, además de ridiculizar que se ponga en el centro el consentimiento.

Este tipo de discursos tan habituales, sostienen la cultura de la violación.

¿Qué es entonces la cultura de la violación?

La cultura de la violación es un término utilizado para referirse a sociedades que normalizan la violencia sexual, al ignorarla, minimizarla o fomentarla con actitudes misóginas. Básicamente consiste en normalizar cualquier tipo de violencia sexual al considerarlo algo cotidiano, negar la gravedad o el daño, culpar a la víctima o partir de una concepción estereotipada de lo que es una agresión sexual o de cómo es un violador. Es decir, solo se consideran violaciones las que se llevan a cabo bajo coacciones y agresividad y los violadores son enfermos mentales y/o psicópatas.

Lo que no encaja dentro de eso no se considera una violación y muchos abusadores tampoco se perciben como tal porque son personas adaptadas y con un buen circulo social que los respalda, además lejos de considerarse abusadores, son calificados por gran parte de la sociedad como “machotes”.

Sin ir más lejos, hace unos días, uno de los streamers más seguidos de España, llamó “trucazo” al hecho de ir a las discotecas sin consumir ningún tipo de sustancia y “llevarse a pibas que sí estaban colocadas”, además al colega protagonista de tal hazaña lo denominó “crack, fuera de serie y un puto pro».

Mientras que al hombre se le alaba por cometerun acto cuanto menos cuestionable, las mujeres tienen que escuchar este tipo de frases:

Normal que te digan cosas, mira cómo vas vestida.

Es que bebes mucho, no tienes cuidado.

No dijiste que no.

Dices que no, pero en el fondo quieres tema.

¿Cómo quieres que te respeten si no te respetas a ti misma?

¿Dónde ibas tus sola a esas horas por la calle?

Si no querías follar, ¿para qué fuiste a su casa?

¿Quién te va a violar a ti con lo fea/gorda que eres?

Voy a invitarla a una copa, a ver si ‘cae’.

A ‘esta’ la emborracho y me la ligo.

Normal, si es que vas provocando.

En definitiva, aun queda mucho por hacer, empezando por no repetir este tipo de discursos ya que hacen apología de la violación. Y si tú dices o has dicho este tipo de frases te invitamos desde aquí a que te lo pienses.

Si te has sentido identificadx con este post por haberte sentido cuestionada, en Quiero psicología podemos ayudarte.

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Operación bikini: frustración asegurada

Se acerca el verano y ya muchos se encuentran en la famosa operación “bikini”. Lo que podría ser un objetivo (como cualquier otra meta que podamos marcarnos), acaba derivando muchas veces en conductas desadaptativas y hábitos poco saludables como: dietas restrictivas y culpa al comer, ejercicio desmesurado, o expectativas poco realistas. No te preocupes…

Te damos 6 tips para rebajar tu nivel de ansiedad

Identifica si tu meta surge de ti o de tu entorno:

Como presiones sociales y estereotipos del “cuerpo ideal”:

¿Hay un cuerpo ideal para disfrutar de la playa o piscina? ¿Quieres cambiar tu cuerpo o es lo que se supone que se hace ahora?

¿Por qué es una meta ahora y no es un hábito que has querido implantar antes? Si tienes dudas al respecto, intenta limitar tu uso de redes sociales, especialmente con perfiles que normalicen este tipo de conductas desadaptativas, o al menos intenta seguir perfiles educativos y sanos. Por ejemplo, perfiles que fomenten el movimiento #bodypositive para normalizar todos los cuerpos e identificar estereotipos y mitos sobre la belleza y mensajes sociales de autoexigencia y odio hacia tu propio cuerpo.

Valora las expectativas que puedas tener:

Es cierto que un objetivo específico ayuda a motivarnos durante el camino, pero queremos ser realistas: Si crees que en unos meses puedes conseguir aquellos que en un año no has conseguido, puede que tengas que reajustar las expectativas del cambio esperado: “tal vez no tendré el estómago plano, pero puedo tener algo más hábito de deporte que antes”. ¿Qué es lo que quiero cambiar específicamente? ¿Mis hábitos alimenticios? ¿mi resistencia o nivel de ejercicio? ¿Mi cuerpo? Cuanto más medible y pequeños sea el objetivo mejor, siempre puedes aumentar tu objetivo si lo vas consiguiendo.

Ten en cuenta las resistencias:

Si no lo has hecho anteriormente, puede que sea porque es más complicado de lo que se pueda uno imaginar. Cambiar hábitos no ocurre de la noche a la mañana, sé consciente de los esfuerzos que estás dispuesto a hacer y del coste que tienen. Por ejemplo, puede que quiera adelgazar un par de kilos, pero si no estoy dispuesto a cambiar mi alimentación, ni mi nivel de actividad, ni experimentar emociones desagradables en ese reajuste, puede que esa estrategia no sea la ideal, o al menos de una forma extrema.

Sé compasivo contigo mismo:

Celebra los pequeños logros, si no ves los progresos que quieres, intenta averiguar si se trata de la estrategia que has utilizado (si puede cambiarse en intensidad o cambiar de estrategia por completo). No olvides que recurrir a un profesional, es una estrategia muy útil, especialmente si no se ven progresos. Puedes practicar esa autocompasión y aceptación con meditaciones o audios centrados en la aceptación y/o compasión. También, acepta las emociones como frustración o rabia que puedan surgirte, son señales que pueden ser muy útiles y luchar contra su aparición puede ser mucho más contraproducente.

Respecto a la alimentación:

Recuerda que no existe una solución mágica para perder peso, especialmente si la intención es no recuperarlo después: las dietas restrictivas pueden funcionar, pero pueden tener un gran impacto negativo en nuestra salud y ser poco efectivas a largo plazo. Intenta buscar una nutrición equilibrada o intuitiva: sigue perfiles de profesionales habilitados que promocionen ese tipo de alimentación o busca la ayuda de un profesional (nutricionistas, endocrinos…) que pueda conocer tus circunstancias específicas para aconsejarte mejor. Puedes probar comer con atención plena, para poder pausar la ingesta y ser más consciente de tus sensaciones físicas y sabor de la comida. No queremos obsesionarnos con la alimentación, solo aprender a alimentarnos con cariño y equilibro. Si crees que eso ya está pasando (cuentas calorías, realizas conductas de forma extrema para compensar, te privas de comer, etc.), es importante que busques ayuda profesional para trabajarlo.

Si estás intentándolo y experimentas alguna de estos síntomas, o simplemente crees que necesitas apoyo profesional para manejar todas aquellas emociones que se asocian a la ambigua “operación bikini”, desde el equipo de Quiero Psicología, estaremos encantados de ayudarte.

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Cuando el conflicto no tiene solución

¿Te has visto enfrentándote al mismo conflicto una y otra vez con algún ser querido? ¿Te encuentras repitiendo los mismos argumentos y escuchando la misma respuesta una y otra vez?

Lo cierto es que hay algunos conflictos que no tienen solución como tal: porque nadie va a dar su brazo a torcer o porque hay factores o circunstancias que se escapan a nuestro control. A veces soy yo la persona que no está dispuesta a cambiar y en otras ocasiones es la otra persona quién no quiere (o no puede) cambiar.

Encontrar un punto medio entre mis deseos y los de la otra persona puede ser extremadamente difícil, pero en otras ocasiones es imposible. Yo puedo tener necesidades que son incompatibles con las de la otra persona y por desgracia puede no haber ningún punto medio u opción de consenso.

Identificar que no vamos a llegar a un acuerdo es crucial, además de un acto de valentía. Es muy difícil reconocer que no podemos encontrarle solución a algo, pero nos ahorrará mucho sufrimiento y malestar a largo plazo.

En estas situaciones cabe plantearse: ¿me merece la pena discutir por esto? ¿Quiero continuar esta conversación? Si la respuesta es no te ofrecemos a continuación dos opciones para abordar estas situaciones.

Lo primero es recordar mis derechos asertivos:

Tengo derecho a decir que no.

Tengo derecho a actuar conforme a mi criterio y mis valores. Tengo derecho a expresar mis emociones y mis necesidades.

Una vez recordemos nuestros derechos nos será más fácil ejercerlos.

Existen múltiples técnicas de asertividad que nos pueden ayudar a ejercer nuestros derechos asertivos y poner distancia con ciertos conflictos. Hoy exploraremos las siguientes: el disco rayado y el banco de niebla.

El disco rayado: ¿hemos establecido un límite que no se está respetando? ¿ya hemos dicho que no queremos hacer algo o que no queremos quedar esta tarde, pero nos insisten?

El disco rayado consiste en expresar nuestro límite una y otra vez (exacto, ¡como un disco rayado!). “No, no voy a ir”, “te agradezco la oferta, pero no voy a acudir”, “no voy a hacerlo”.

Podemos usar nuestra creatividad para repetir lo mismo parafraseándolo de distintas formas o simplemente repetir la misma oración una y otra vez “no, gracias”.

Por supuesto también podemos ofrecer quedar otro día, hacer planes en otro momento u ofrecer alternativas a lo que nos están proponiendo, pero es importante recordar que si no queremos hacer algo estamos en nuestro derecho.

Y, sobre todo si nos insisten o presionan no tenemos que dar ninguna explicación respecto a nuestro comportamiento.

La segunda técnica de asertividad que nos puede ayudar en estas situaciones de conflicto sin solución es el banco de niebla.

En ocasiones, podemos envolvernos en discusiones que no van a ningún lado y no queremos continuar. Las emociones pueden escalar y vemos que nos está afectando y queremos parar la discusión. Esta estrategia es especialmente útil cuando quiero decir que no o si se me falta al respeto o se está teniendo un comportamiento hostil hacia mí.

Similar al disco rayado, puedo escoger verbalizar oraciones que no entran en el conflicto. Escojo no añadir más leña al fuego e intento parar la situación, sin intentar imponerme ni dar la razón a la otra persona.

Algunos ejemplos de respuesta si nos presionan, nos acusan o machacan y no queremos escalar el problema son los siguientes: “lo tendré en cuenta”, “lo pensaré”, “lo reflexionaré”.

En ningún caso estamos pretendiendo quitarle la razón o invalidar a la otra persona, pero tampoco estamos cediendo ni dando la razón. “Entiendo lo que dices, pero yo no lo veo así”.

Por último, es importante recordar que nuestros derechos asertivos también conllevan responsabilidad asertiva (y afectiva). Si yo tengo derecho a decir que no, a querer parar una situación que me hace daño o en la que siento que se está siendo hostil contra mí, las demás personas también tienen esos mismos derechos.

¿Y tú, qué más derechos asertivos se te ocurren que tenemos todas las personas? ¿De qué forma podrías ejercitarlos y honrarlos más a menudo?

Y ya sabes, si o te sientes capaz de ejercitarlos ya sabes que en Quiero Psicología estamos para ayudarte.

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La impaciencia cognitiva

Reinventarse es una cuestión que nos ha tocado hacer desde que empezaron los contagios por COVID-19. La vida, en ocasiones, nos da la sensación de ser frenética e imparable, haciendo malabares para llegar a todo tipo de planes posibles, entre lo social, lo laboral y lo personal.


Tomarnos una pausa y esperar pacientemente es bienvenido cuando se opta por ello de manera voluntaria. Sin embargo, estos nuevos tiempos nos ha obligado a frenar los ritmos de vida, modificar nuestros planes y manejarnos con lo único que tenemos claro, el presente.

No obstante, no vivimos desconectados y cada vez más, estamos aumentando nuestra focalización en las nuevas tecnologías y en las redes sociales. El mundo de internet sumado a la impaciencia de quererlo todo “ahora y rápido” esta ocasionando la denominada, Impaciencia cognitiva.


La impaciencia cognitiva hace referencia a la falta de atención sostenida, provocando el salto de tarea en tarea sin llegar a terminar ninguna. Los principales afectados por ella serían personas jóvenes y de mediana edad. La exposición continuada a los entornos digitales donde hay tanta información produce cambios dinámicos cognitivos en las personas.

La soledad ha dejado paso a una presencia permanente que nos interrumpe constantemente y en cualquier circunstancia, una presencia que se encarga en la mensajería instantánea, las redes sociales, el consumo compulsivo de información, etc.


¿Cómo nos puede perjudicar por lo tanto, este fenómeno?


• La falta de atención disminuye nuestra capacidad para tomar decisiones por nuestra propia cuenta y limita el pensamiento libre.


• La tranquilidad es necesaria para la concentración y la reflexión; estar en constante interrupción por el poder que ejercen las nuevas tecnología impide esa calma.


• Al ser víctima de la impaciencia cognitiva, resulta más complicado comprender ideas complejas.


La retención de información en la memoria también se ve afectada, si no hay focalización no se puede llegar a realizar el ejercicio de memorización.


• La falta de atención llega a afectar a las relaciones sociales.

Es importante resaltar que todo esto puede conllevar a una alteración de nuestro sistema basal, conllevando un trastorno ansioso. La impaciencia cognitiva ataca precisamente la atención superior, esa que potencia nuestra autoconciencia y las capacidades de crítica, deliberación y planificación.


Cuando saltamos de un estímulo a otro, solo capta nuestra atención aquello que consideramos peligroso o que tiene una gran repercusión emocional. De los 20 titulares por los que discurren nuestros ojos, solo nos atrapará aquel que genere una resonancia emocional. Por lo tanto, nos focalizaremos en aquello que consideraremos peligroso y se pondrán en marcha nuestro sistema de alerta fisiológico.


¿Cómo escapar de la cultura de la impaciencia?

Aprender a crear espacios de calma y tranquilidad en los que cultivar la paciencia.

No hace falta coger un fin de semana y escapar al campo para que seamos capaces de crear nuestro propio espacio de intimidad y relajación. Es decir, intentar buscar en los huecos disponibles de nuestro día a día un momento “refugio” aquella actividad, paseo o ejercicio que nos ayude a desconectar y centrarnos en el presente. Las técnicas de relajación y la respiración abdominal nos ayudarán a controlar las sensaciones fisiológicas y de ésta manera, también nuestra mente. Otros ejercicios que pueden ser beneficiosos son los relacionados con la atención plena. Por ejemplo, si notas ansiedad y la aceleración, céntrate en un objeto y descúbrelo como si fueras un niño pequeño, poniendo esa atención en la forma, color, olor, sabor, tacto, función, etc.


Reflexionar sobre nuestra vida y darnos cuenta de cómo esa ansiedad por tener resultados inmediatos nos puede llevar a veces a tomar decisiones precipitadas.

Una vez hecha las reflexiones y ser conscientes, necesitamos ponerlo en práctica. Poniendo fuerza de voluntad acabaremos consiguiendo un nuevo patrón de conducta, poco a poco. Elige un aspecto pequeño de tu vida cotidiana en el que hayas detectado que tienes poca paciencia. Regula la situación mediante auto-instrucciones que te permitan controlar el impulso nervioso (“no tengo motivos para tener prisa, puedo intentar hacerlo con calma”).


A medida que vayamos notando los efectos y beneficios de practicar la paciencia, nos iremos motivando y podremos pasar a ampliar el entrenamiento a otra actividad cotidiana… y luego a otra y luego a otra. De esta manera se estarán produciendo nuevos automatismos. Podremos observar la agradable sensación de tener el control y entonces no nos importara esperar para retomar determinadas actividades o planes que teníamos planificados.

Si necesitas ayuda para poder retomar el control, no dudes en acudir a un profesional de la psicología. Nosotras estamos aquí para ayudarte a ello.

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Maltrato psicológico: el gran invisible

¿Cómo lo identifico?

Muchas veces en esta sociedad seguimos pensando o asimilando que el maltrato grave es el maltrato físico. No es raro escuchar cosas como:

Ah ¿pero fulanito maltrata a fulanita? pero… ¿le pega?

Y esa pregunta se hace para saber si realmente es tan «terrible» lo que le ocurre a fulanita.

Pues empecemos por desbancar ese mito: el maltrato psicológico es uno de los más graves que puede ocurrir en una relación. Este tipo de maltrato cuando ya te han anulado, vejado y eres poco más que invisible es el que puede llevar (o no) a maltrato físico porque así ya no te defenderás, estarás totalmente sometido.

La violencia que hace que la persona, tu amiga, tu madre, tu amigo, tu hermana o tu primo desaparezcan delante de ti y ya no sean «ellas mismas» es el maltrato psicológico.

Ese maltrato puede ser más evidente, pueden ser insultos, comentarios terribles, desplantes delante de los amigos o de los compañeros de trabajo… Pero el más peligroso es del que hablaremos después que es el maltrato psicológico pasivo.

Pero ¿cuál es el mejor indicador de que estás sufriendo maltrato psicológico?: El cómo te sientes. Si sientes que todo lo que dices/haces está mal, o que hará enfadar a la persona que tienes delante, si te sientes juzgado, estás constantemente en tensión, ya no tienes la misma alegría, y te cuesta ser tu mismo, por no decir que has dejado de serlo… Plantéate qué o quién te está haciendo sentir así.

El maltrato psicológico pasivo: el más silencioso.

Puede que a pesar de que te estén maltratando y te sientas como te acabo de indicar nadie se está dando cuenta, y más aún, encima nadie te apoye, te digan que quizá exageras, que lo que le pasa a tu novio o a tu jefe es que estará estresado, y normalicen comportamientos que a ti te hacen muchísimo daño.

Esa es una de las grandes tácticas del maltrato psicológico pasivo: nadie lo verá, te sentirás aún más solo/a y lo peor de todo, te hará sentir que has perdido la cabeza, que te estás volviendo loca/o.

Pasivo significa que no hace cosas «activamente» sino lo contrario: que deja de hacer cosas (como hablarte) o que hay cosas que no cuadran unas con las otras.

Aquí te pongo alguna de las tácticas más frecuentes de este maltrato:

Rechazar la comunicación directa

Si no hablo contigo te doy a entender dos cosas: o que has hecho algo mal que me ha enfadado o que me has dejado de importar, que ya no cuentas para mi.

Si te dejo de hablar pero niego la existencia del conflicto «no pasa nada», «no sé qué me hablas», etc. Hago que el otro se plantee qué estará haciendo mal y rellene los huecos de información que le faltan echándose la culpa de todo.

Por lo tanto, acabo hundiendo a la persona en un mar de dudas y de culpa solamente con dejar de dirigirle la palabra, tardar mucho más de lo normal en contestarle a sus mensajes, estar de morros pero no decir porqué…

Normalmente esto hace que la víctima se intente comunicar por todos los medios, sobre todo el escrito y ponga grandes parrafadas que se pueden utilizar en su contra para tacharlo de loca/o.

Mentir

Pero si la mentira fuera directa y cruel la gente podría ver qué pasa y no sería un maltrato tan invisible. Normalmente las mentiras son difíciles de pillar y van disfrazadas de mensajes incoherentes.

Por ejemplo, alguien declarado feminista, que lanza grandes peroratas sobre la igualdad de la mujer pero luego maltrata a su pareja, o alguien que dice: «las mujeres son muy pesadas» para a continuación decirte «pero no es a ti en concreto, no sé porqué te pones así».

Por supuesto aquí debemos meter también a los infieles que niegan totalmente la existencia de dicha infidelidad, incluso aún cuando les están pillando hacen sentir a su pareja que son unos delirantes exagerados.

La paradoja

Hay una gran diferencia entre el discurso y lo que se hace. La gente menos allegada compra ese discurso y te hace sentir que eres tú el que está juzgando mal. Si todo el mundo dice que tu pareja es un tipo fantástico ¿cómo va a ser mentira? Dicen que es buena persona, si a ti te habla mal debe ser tu culpa o que le pillaste en un mal día… Si a todo el mundo le parece un jefe estupendo porque compra pizza, debe ser que tú eres muy estricta con quedarte más allá del horario laboral.

A veces la distancia de estos mensajes es también el tono, te pueden decir algo muy violento con una sonrisa en la boca, o se pueden burlar de ti en un tono serio.

Muchas veces no se produce ni si quiera una discusión a gritos, pero tampoco hay conversaciones reales para aclarar lo que ocurre. la víctima se va llenando de dudas y dudas y ya no sabe si es que ella está equivocada o si realmente le están maltrando.

Divide y vencerás

Ya sabemos la forma de maltrato clásico donde la víctima se la aísla de su entorno por los celos, el: «no veas a tu familia», «es que siempre estás con tus amigas», » si sales de fiesta eres muy puta»…

Pero hay otras formas de aislar ala víctima, por ejemplo dando pena, si cada vez que tú sales tu pareja se pone triste, o justo tiene un bajón ese día… Al final optarás por no salir para cuidarle.

Y otra de las formas es utilizar el sarcasmo, la burla o el desprecio, pero no solo para hablar de tu familia o amigos muy mal o para que acabes en su paranoia alejándote de ellos, si no al revés, puede inventar chismes sobre ti, o ponerte a parir o incluso usar bromas «anodinas» sobre lo histérica que eres, etc, que te hacen quedar mal con tus amigos o tu familia. Al final no es que tú te alejes de ellos sino que ellos también se alejarán de ti.

¿Qué hago?

Si has visto varias de estas tácticas y manipulaciones en una persona que tienes cerca, como tu pareja, tu amigo, tu jefe… debería plantearte bien esa relación, saca una lista de todas las cosas malas que te hace sentir, desenmascara sus artimañas, escribe sobre ello, cuéntalo a gente que pueda ser objetiva sobre esa persona…

Pero si crees que tú solo/a no puedes o que tienes ya consecuencias en tu estado de ánimo o tu autoestima en Quiero Psicología estamos para ayudarte.

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Enfermedades psicosomáticas: cuando el cuerpo habla

Es probable que al leer el título del post te hayas preguntado qué son las enfermedades psicosomáticas. Para entenderlo mejor, pondremos dos ejemplos.

Imaginemos a una mujer que durante unos meses ha sentido dolor en una mano. Ha sufrido un periodo de estrés agudo en el que ella no ha reparado. Ante esa preocupación, acude a diversos médicos y tras varias pruebas no hay explicación orgánica para su molestia. Es posible que continue por una peregrinación a diferentes especialistas sin obtener una respuesta.

Imaginemos ahora a un hombre recientemente separado. Su mujer ha roto la relación y él no se esperaba esta decisión. Se ha aislado de su entorno y siente mucha rabia constante desde que ocurrió. Ha sufrido un infarto de miocardio.

Estas situaciones se diferencian en que en el primer caso la persona está sufriendo una dolencia que no puede explicarse desde un diagnóstico médico. En el segundo caso, la afección psicosomática se presenta en forma de enfermedad (infarto). A su vez también tienen algo en común y es que ambas pueden ser abordadas desde la medicina psicosomática, puesto que en los dos casos los factores psicológicos están implicados.

No hay mente separada del cuerpo.

¿Qué es la psicosomática?

Inicialmente el término “trastorno psicosomático” se refería a aquellas enfermedades cuyo inicio estaba relacionado con factores psicológicos. En su concepción más actual, no se reduce a eso, sino que se considera que el desarrollo de una enfermedad surge en un sistema donde el cuerpo, el individuo y su contexto están en constante interacción. De hecho, la OMS define la salud, no como ausencia de enfermedad, sino como “un estado de completo bienestar físico, mental y social”.

¿Cómo se presentan en nuestra vida?

Es más que probable que en determinado momento de tu vida hayas sufrido problemas de acné repentino. No es casualidad que muchos síntomas físicos sean dermatológicos, es la superficie que nos separa del entorno y donde se plasman las emociones. De ahí frases como “tienes la piel muy fina” “tengo la carne de gallina”.

En el siguiente listado, aparecen los tipos de enfermedades psicosomáticas más frecuentes.

  • Diabetes
  • Afecciones gastrointestinales: síndrome de intestino irritable, úlceras
  • Afecciones cardiovasculares: hipertensión, infarto de miocardio.
  • Dermatología: acné, eczemas, psoriasis, alopecia areata, dermatitis
  • Trastornos del sueño
  • Aparato respiratorio: ej. asma
  • Dolor crónico: Fibromialgia, artritis reumatoide
  • Migrañas, cefaleas tensionales

Factores influyentes en la vulnerabilidad a las enfermedades

Experiencias tempranas y estrés:

En las primeras experiencias vitales cualquier elemento resulta novedoso y requiere de una respuesta para su adaptación y posterior integración. Numerosos estudios han relacionado la importancia de las figuras de apego para la regulación de estas primeras experiencias. Si el cuidador principal no traduce esta experiencia en elementos entendibles para el menor, este evento generará miedo y desconcierto y asumirá creencias erróneas sobre sí mismo y el mundo. A veces afectará generando una hiperactivación del eje de estrés y también se ha observado que en función de la experiencia puede generar una baja activación del mismo como una forma de desconectar de la situación y tener cierta seguridad. Sea como fuera, su implicación futura es importante ya que, si tanto por exceso como por defecto el cuerpo no reacciona en proporción con la carga de estrés, no se produciría la adaptación adecuada dejando al cuerpo en una situación de alta vulnerabilidad.

Eventos traumáticos:

Cuando una situación supone un alto impacto emocional hay una desconexión con la parte del cerebro que integra toda la información de la experiencia, pero quedará recogida en el cuerpo en forma de sensaciones. El trastorno psicosomático es el lenguaje del cuerpo cuando no podemos poner en palabras algo que nos sobrepasa. Se bloquea el sufrimiento, pero se abre una puerta a la expresión mediante la enfermedad del cuerpo.

Red de apoyo social:

La red de apoyo es un factor de protección de la salud puesto que ayuda a disminuir los niveles de estrés y por ende disminuye la vulnerabilidad a enfermar. Indudablemente, si se ha desarrollado enfermedad tener una red de apoyo ayuda a soportar el impacto emocional que supone recibir un diagnóstico y puede contribuir favorablemente al curso de la enfermedad.

Factores de protección de la salud:  

Hace referencia a la relación de estilos de vida insanos y el desarrollo de enfermedades frecuentes como por ejemplo la diabetes.

¿Cómo puede ayudar la terapia?

Como hemos comentado el estrés juega un papel fundamental en el desarrollo y evolución de las enfermedades, por lo tanto, la terapia puede ayudar a adoptar estrategias de afrontamiento más adaptativas y adquiriendo herramientas para el control de la activación.

También se ha relacionado la presencia de trastornos psicosomáticos con la alexitimia (literalmente significa “sin palabras para las emociones”). Desde la terapia se puede abordar trabajando en la regulación emocional, puesto que ayudar a identificar y a gestionar las emociones va a contribuir a que disminuyan los niveles de estrés y malestar.

Señalamos al inicio del post, que la mente y el cuerpo son un todo en sí mismo. Desde esta visión podemos entender que trastornos comunes como la ansiedad y la depresión van a dejar al cuerpo en una situación de vulnerabilidad por el propio desgaste de hacer frente a la situación de malestar. Asimismo, desarrollar una enfermedad con frecuencia se relaciona con la presencia a posteriori de ansiedad y/o depresión. Por tanto, la terapia puede ayudar a abordar esta sintomatología con el fin de disminuir su interferencia en su día a día y aumentar la calidad de vida de la persona.

Es importante ver en qué contexto y momento se ha desarrollado la enfermedad, puesto que a veces el órgano dañado es un símbolo, como si el cuerpo supiera algo que la mente no.

En estos casos, la terapia puede ayudar a acceder a este evento traumático, poder procesar la información e integrarla con su propia historia.

Si ahora estas sufriendo una enfermedad y te has sentido identificado con lo comentado, desde Quiero Psicología podemos ayudarte.

Horóscopo-efecto-psicológico

No soy yo, es mi signo del zodíaco

Capricornio, eres una persona reservada, pero ante personas de confianza, eres el alma de la fiesta. Leo, saca tu potencial, esta semana tendrás la oportunidad profesional que te mereces. Géminis, ten cuidado con las personas que acabas de conocer, puede que más de uno se esté intentando aprovechar.

¿Te encajan estos enunciados?, ¿qué pasaría si cambiásemos estos signos por otros?. ¿Por qué todos nos identificaríamos con  estas descripciones independientemente de nuestro signo del zodiaco?, ¿puedo fiarme de lo que me dice el  horóscopo?

El Efecto Forer

En 1948 el psicólogo Bertram Forer realizó a sus estudiantes una investigación que dio pie a este conocido sesgo de pensamiento.

Los estudiantes completaron un test de personalidad y posteriormente, recibieron los supuestos resultados de su examen. Una vez que leían los resultados y la supuesta descripción de su personalidad, debían calificar de 0 a 5 el grado de acuerdo con la información recibida.

La media de las puntuaciones fue de 4,2 puntos, por lo que el alumnado quedó bastante satisfecho con el perfil obtenido.

La descripción recibida fue la siguiente:

Tienes la necesidad de que otras personas te aprecien y admiren, y sin embargo, eres crítico contigo mismo. Aunque tienes algunas debilidades en tu personalidad, generalmente eres capaz de compensarlas. Tienes una considerable capacidad sin usar que no has aprovechado. Tiendes a ser disciplinado y controlado por el exterior, pero preocupado e inseguro por dentro. A veces tienes serias dudas sobre si has obrado bien o tomado las decisiones correctas. Prefieres una cierta cantidad de cambios y variedad y te sientes defraudado cuando te ves rodeado de restricciones y limitaciones. También estás orgulloso de ser un pensador independiente; y de no aceptar las afirmaciones de los otros sin pruebas suficientes. Pero encuentras poco sabio el ser muy franco en revelarte a los otros. A veces eres extrovertido, afable, y sociable, mientras que otras veces eres introvertido, precavido y reservado. Algunas de tus apreciaciones tienden a ser bastante poco realistas.

¿Se te ocurre alguna persona con este perfil?, ¿a caso no te  identificas tú con este enunciado?

Resulta que independientemente de las respuestas que dieron los estudiantes, todos recibieron la misma descripción de su perfil.

¿Por qué pasa esto?

El efecto Forer consiste en identificarse  con una descripción que en realidad es genérica, inespecífica y se podría ajustar a la mayoría de la población.

Si damos enunciados vagos, coherentes con la mayoría de circunstancias y contenido inespecífico, es muy probable que la gran mayoría de nosotros nos atribuyamos la descripción y estemos de acuerdo con ello.

¿Por qué caemos en esta trampa?

  • Necesidad de control: El ser humano maneja muy mal la incertidumbre, necesita tener información para poder obtener cierta predicción de lo que pueda ocurrir y disminuir así la ansiedad o la preocupación.
  • Sesgo de confirmación: Este tipo de error de pensamiento consiste en dar por hecho y reafirmar mediante un estímulo externo, como podría ser en este caso el horóscopo, una convicción de la que no nos sentimos tan seguros.
  • Evitación de la responsabilidad: Es más fácil culpar a la predicción del horóscopo o a tu signo zodiacal del comportamiento que has tenido, que tener que asumir las consecuencias de tu propio comportamiento.
  • Baja autoestima o falta de autoconocimiento: Si no conocemos nuestras fortalezas ni competencias, y tenemos una identidad poco definida, será habitual verte dentro de estas descripciones genéricas.

Pero es que a veces acierta…

Efectivamente, hablamos de descripciones tan genéricas que prácticamente, lo difícil sería no identificarse con nada de lo descrito. Las palabras utilizadas no han sido elegidas al azar, Forer utilizó expresiones vagas como “generalmente”, “a veces” o “tiendes”. De esta forma no se utilizan términos absolutos ni demasiado específicos con el fin de generalizar.

Profecía autocumplida

Cuando observamos que ha ocurrido algo que el tarot u el horóscopo predijo, es fácil asociarlo a la predicción previa que obtuvimos. Sin embargo, existe un último efecto que explicaría este fenómeno.

Llamamos profecía autocumplida al proceso en el cual se nos da una predicción o etiqueta, generamos una expectativa, y acabamos actuando acorde a ella, aumentando por tanto, la probabilidad de que la predicción se cumpla.

En otras palabras, la consecuencia acaba convirtiéndose en la causa.

Si nos afirman que somos de determinado perfil y nos anticipan que van a ocurrir ciertos eventos en un futuro, generaremos una expectativa y actuaremos acorde a ello. No será que la tarotista ha acertado, sino que ha provocado que generemos una especie de mapa mental, que inconscientemente, iremos siguiendo.

De hecho, en los años 50, se realizó un experimento que a día de hoy sería imposible de de replicar por cuestiones éticas más que evidentes: Una clase de estudiantes, tras realizar un test de aptitudes, fue dividida aleatoriamente en un grupo experimental y grupo control. Independientemente de los resultados, el grupo experimental recibió buen feedback acerca de sus competencias académicas, mientras que el grupo control recibió malas calificaciones y pobres competencias.

¿Qué efecto tuvieron estos supuestos resultados académicos? Que el grupo experimental, que había recibido tantas alabanzas, mejoró su media académica, mientras que en el grupo control aumentó la tasa de abandono escolar.

No fueron los resultados ni las aptitudes de los estudiantes los que provocaron este efecto, sino las predicciones y etiquetas que se les emitieron.

Si percibes que te cuesta tolerar la incertidumbre, que te gustaría conocerte más y potenciar tu identididad o que tienes dificultades para asumir las consecuencias de tus actos, tendiendo a escudarte en factores externos, desde Quiero Psicología podemos darte las mejores herramientas para poder enfrentarte a ello.

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El impacto emocional de la Guerra en Ucrania

La Guerra en Ucrania es una situación que nos está afectando, tengamos familiares o amigos en Ucrania, y seamos de la nacionalidad que seamos. Muchas personas, especialmente aquellas con lazos con el país y aquellas altamente sensibles, se sienten sobrepasadas por el clima actual.

Algunas consecuencias que se pueden experimentar son:

  • Pérdida de esperanza o fé en la humanidad. Para muchos, la rapidez con la que ha escalado la situación, así como la guerra en sí, parece surrealista. Es fácil que las creencias de que el mundo tiene sentido, la gente es buena o el mundo es seguro, se puedan quebrar en estos momentos.
  • Emociones desagradables intensas. Según obtenemos más información al respecto de los eventos, podemos experimentar emociones de impotencia, injusticia, rabia, tristeza o desesperanza. Aun siendo emociones muy desagradables, son reacciones adaptativas ante una situación tan excepcional como la que estamos viviendo. 
  • Miedo, inseguridad, incertidumbre y ansiedad. La cercanía del conflicto no quiere decir que éste no pueda impactarnos: desde pensamientos catastrofistas de cara al futuro o dejar de lado metas que teníamos planteadas, por la inseguridad creada por la situación.

¿Qué puedo hacer para gestionar estas emociones?

Intenta obtener información solo de fuentes fiables y evita la sobreinformación:

Puedes limitar las veces que lees noticias al respecto; o, si surge el tema de conversación en tu entorno, explica tus límites, si no te sientes a gusto hablando del conflicto. Puede surgirte culpa al respecto, pero recuerda que tienes derecho a no querer saber, especialmente si es información sensacionalista y dado el desgaste emocional que hemos tenido en los últimos años.

Se ha demostrado que el cerebro reacciona más intensa y rápidamente a los estímulos negativos y los recuerdos desagradables se guardan en la memoria a largo plazo más fácilmente que los recuerdos agradables. Nuestro cerebro está predispuesto a fijarse y recordar lo negativo, para protegernos. Sé amable contigo y recuerda que esas emociones de injusticia y de rabia son naturales ante la situación.

Esas creencias que pueden verse afectadas no tienen que ser tan extremas:

Recuerda que también existen personas que están volcándose para ayudar en este conflicto y que tú también puedes ayudar, si decides hacerlo y en la medida que desees: Puedes buscar asociaciones o entidades que estén colaborando: puedes ser voluntario, donar dinero, ropa u otros artículos de primera necesidad.

Intenta no anticipar consecuencias o futuros desenlaces de la guerra, céntrate en lo que estás viviendo tú en el momento presente y no dejes de realizar actividades agradables para ti o continuar con tus metas, aunque sea a un ritmo diferente.

Si tienes familiares o amigos en Ucrania, es natural que estas emociones que se han mencionado sean más intensas: Intenta ponerte en contacto con ellos, intentando no anticipar si la respuesta no es inmediata y centrarte en solo que sí sabes que está pasando. Si alguien de tu entorno tiene familiares o amigos allí, recuerda que solo estar acompañando o disponible para escucharlos y apoyarlos ya puede ser de gran ayuda (¡siempre mientras te sientas cómodo haciéndolo!).

Si te sientes sobrepasado por la situación, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo: en Quiero Psicología, estaremos encantadas de ayudarte.

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Tips para afrontar la soledad

¿Qué es la soledad?

La soledad, palabra que asusta, palabra que siempre queremos evitar, y es que. la soledad impuesta es uno de los mayores miedos que tienen los seres humanos. Soledad, según el latín, significa la “cualidad de estar sin nadie más”. Es curioso que el latín la exprese como una “cualidad”, pues, llegar a disfrutar de la soledad es una gran cualidad y habilidad.

No obstante, vivimos en una sociedad frenética, donde las redes sociales y el ritmo de vida nos impulsa a estar constantemente en movimiento o realizar actividades con otras personas. Los adolescentes y jóvenes adultos son los que principalmente se ven sometidos al estrés social, sintiendo un gran malestar si no consiguen tener un grupo de amigos con los que salir todos los fin de semana o realizar viajes entre otras actividades. Además, las redes sociales que encontramos en internet, dan una falsa sensación de realidad, donde las personas se muestran siempre contentas y activas, ya que, mostrarse apenado o estudiando no resulta atractivo. Esto incrementa la ansiedad por relacionarse.

La soledad emocional

Tampoco podemos olvidar que la soledad emocional está vinculada a la incomprensión e inseguridad. Es decir, podemos estar rodeados de gente que si no, nos sentimos comprendidos y valorados mantendremos esa sensación de soledad. Por otro lado, si tampoco hemos realizado un ejercicio de introspección y autocuidado, en muchas ocasiones, estaremos necesitando las valoraciones externas y el ambiente social para sentirnos queridos, de esta manera, cuando carecemos de planes que realizar en compañía, sentiremos una inmensa tristeza y abandono.

El COVID-19 y la aparición de sus constantes variantes nos ha obligado a bajar los ritmos de vida, disminuyendo significativamente el ocio y entretenimiento, alejándonos también de nuestros seres queridos. Esto está provocando que una de las mayores demandas en las consultas psicológicas, ansiedad ante la soledad.

Aprovecha la soledad

Los seres humanos somos sociales, pero también somos los únicos seres capaces de adaptarse a cualquier ambiente que se le plantee. Por ello, hay que comprender que realmente, la soledad, no es ni buena ni mala en sí, todo depende de como la abordemos. Es cierto que fomentar un circulo social tiene beneficios positivos en nuestra salud mental y física. Esto, no significa que la soledad no se pueda aprovechar e incluso disfrutar, ya que, nos permite tener más tiempo para nosotros mismos y autodescubrinos, permitiendo un espacio para cambiar todos aquellos objetivos que tenemos en la vida. Algunos tips que nos pueden ayudar para afrontar el sentimiento de soledad:

  • Reconoce tus miedos: Identificar ese miedo y validarlo nos permite poder utilizarlo para encontrar una motivación de vivir cada vez más el momento presente, de esta manera también nos damos cuenta que no estamos solos en este sentimiento y que hay muchos individuos que se encuentran con las mismas preocupaciones que nosotros.
  • Escucha a tu cuerpo y a tus emociones: Estos te darán la pista que necesitas para entender de donde vienen esos miedos y que es lo que puede subyacer a esa ansiedad ante soledad.
  • Organiza tus prioridades.
  • Tomate tu tiempo para crecer personalmente.
  • Hazte preguntas: “¿Qué quiero?”, “¿Qué necesito?”
  • Exposición a realizar actividades en solitario, por ejemplo, se puede empezar por ir al cine solo, comer en algún bar solo, o dar largos paseos por el parque e incluso, ¿Por qué no hacer ese viaje que tanto deseas, en solitario?

En ocasiones, este sentimiento de soledad se puede ver desbordado, por ello, no dudes en acudir a una profesional en Quiero Psicología que te pueda orientar y guiar, además de hacer ese ejercicio de autobservación que nos puede ayudar a comprender esas creencias que están causando los miedos ante la soledad.