¿Eres el cuidador en tus relaciones?

Ocupar siempre el papel de ser el cuidador en tus relaciones puede llevar a no cuidar de ti mismo/a y a que tu autoestima y tu ánimo se vean afectados.

En jerga psicológica cuanto hablamos de una persona que siempre está más centrado en el bienestar de los demás que del suyo propio hablamos de codependencia.

El término surge por cómo se veía que algunas parejas de personas alcohólicas nunca les abandonaban aún a costa de dejar de tener su vida, pero hoy se extiende a cualquier persona que cuida más de los demás que de sí mismo/a.

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Como probablemente no has oído hablar de la codependencia, aquí te damos una serie de características que quizá te suenen más:

Eres el cuidador, ese es tu papel.

Con tu pareja, o con familia, o con tus amigos. A veces puede ser que solo sea con una persona y no haya sido tu patrón de conducta antes, pero de lo que se trata es de que cuidas a las personas. Si preguntas a alguien que te defina dirá de ti que “das mucho”, “que siempre te preocupas de los demás”.

Te haces responsable de la otra persona o personas


Te responsabilizas de sus fracasos, de sus reacciones emocionales, hasta de sus tareas y así experimentas más control sobre las cosas: si alguien está triste tienes que animarlo, si a alguien no le da tiempo a ir a un sitio ya vas tú por él, si alguien se enfada contigo ha sido tu responsabilidad enfadarlo y tienes que calmarlo (en esta situación te sientes especialmente mal, no puedes soportar que haya alguien enfadado contigo).
En general sientes que tienes que solucionar las cosas que van mal. Y esto empeora si además tienes alguien a tu cargo como un niño, una persona anciana o enferma, ahí, tu vida y hasta tus necesidades básicas prácticamente desaparecen.

Tratas de complacer a otros en lugar de a ti mismo.


Te centras en las necesidades de la otra persona hasta tal punto que las tuyas pasan a un segundo plano. Si te paras a pensar, te das cuenta de que a lo largo del día haces cosas por tu empresa, por tu pareja, por tus amigos, por tu familia pero tienes pocos ratos, por no decir ninguno, en el que haces cosas solo útiles o placenteras para ti.

Asumes una carga excesiva que no te satisface.


Porque nunca controlas plenamente lo que ocurre o cómo se te agradecen los esfuerzos que haces. Con frecuencia sientes que tú das mucho pero te preguntas porqué los demás no te dan lo mismo.

Si tú crees que tienes la razón no soportas que los demás no te hagan caso.


Empleas mucho tiempo en convencerlos de cosas (que es mejor no fumar, que hay que comprar esta cosa, que deberían ir a un gimnasio, etc) y aunque a veces te reconozcan que llevas razón, en general, si sientes que te ignoran te da mucha rabia. A veces la gente cercana te ha llegado a etiquetar de “controlador”o “cabezota”.

Has tenido relaciones donde tu pareja tenía problemas.


Pueden ser problemas emocionales, familiares, económicos, psicológicos o de cualquier otro tipo y tú te has dejado la piel en ayudarle, has dejado tu vida casi de lado. Si la relación ha acabado o la otra persona no ha solucionado sus problemas probablemente estés sufriendo mucho y lo achaques a que “si él/ella cambiara…”.

¿Qué puedes hacer?

En resumen, si has cuidado tanto de los demás que ahora te estás empezando a dar cuenta de que no eres feliz, sería bueno que buscaras remedio, a veces ni siquiera sabes qué quieres ahora, solo que estás triste y que la situación debería cambiar.

Si es tu caso, si te sientes identificado o identificada con esta descripción (no hace falta que sea con todo, con que en general acierte ya se podría considerar codependencia) pídenos ayuda, estamos más que cualificadas para ayudarte.

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