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Mi familia no me acepta como LGTBIAQ+

Contar con el apoyo de la familia cuando se pertenece al colectivo LGTBIAQ+ puede tener un impacto significativo en el bienestar y la calidad de vida de una persona de diferentes formas:

  • Autoaceptación: La aceptación y el apoyo de la familia pueden ayudar a las personas LGTBIAQ+ a desarrollar una mayor autoaceptación. Sentirse amade y valorade por quienes son puede fomentar una imagen positiva de sí mismes y fortalecer su autoestima.
  • Reducción del aislamiento: El apoyo familiar puede ayudar a contrarrestar el sentimiento de aislamiento que a menudo experimentan las personas del colectivo. Saber que tienen un sistema de apoyo sólido en su familia puede brindarles la seguridad y la conexión necesarias para enfrentar los desafíos y las situaciones adversas que puedan surgir.
  • Salud mental y bienestar general: Al contar con un ambiente de apoyo en el hogar, se reduce el riesgo de desarrollar problemas de salud mental, como la depresión o la ansiedad, entre otras.

Sin embargo, es importante destacar que el apoyo familiar puede variar en cada situación. No todas las familias son capaces de brindar apoyo inmediato y algunas pueden requerir tiempo para comprender y aceptar plenamente la orientación o identidad de sus seres queridos.

Pero ¿qué hago cuando mi familia no me acepta?

El hecho de que tu familia no acepte tu identidad LGTBIAQ+, puede ser muy difícil de manejar, sin embargo, aquí te damos algunas sugerencias para lidiar con ese rechazo.

  • Busca apoyo externo: Busca sostén en la comunidad LGTBIAQ+, grupos de apoyo, organizaciones, compañeres y personas que pertenezcan al colectivo. Compartir tus experiencias con personas que hayan pasado por situaciones similares puede brindarte consuelo y sentimiento de pertenencia.
  • Encuentra recursos y servicios: Investiga y busca recursos y servicios disponibles para personas LGTBIAQ+, como terapeutas especializados en identidad de género y orientación sexual. El apoyo profesional puede ayudarte a enfrentar los desafíos emocionales y proporcionarte herramientas para afrontar la situación familiar.
  • Establece límites saludables: Si la relación con tu familia se vuelve tóxica o perjudicial para tu bienestar, es importante establecer límites saludables para protegerte emocionalmente. Puedes establecer límites en cuanto a las conversaciones o los temas que se traten, o incluso limitar el contacto si es necesario.
  • Busca un buen círculo social: Apóyate en compañeres, amigues y/o pareja que te brinden aceptación y apoyo incondicional. Afortunadamente, podemos crear nuestra propia familia.
  • Sé paciente y cuida de ti misme: Aceptar y lidiar con la falta de aceptación familiar lleva tiempo. Sé paciente y compasive contigo misme y permítete sentir y procesar tus emociones.

Recuerda que mereces amor, aceptación y respeto, tal como eres.

Aunque sea difícil enfrentar la falta de aceptación familiar, no estás sole y hay personas y recursos disponibles para brindarte apoyo. En caso de que esta situación se te haga cuesta arriba, pide ayuda, en Quiero psicología, estaremos encantadas de ayudarte.

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Lo que significa ser mujer y lesbiana

Sin adentrarnos ni profundizar en lo que significa ser mujer, seguro que muchas de nosotras sabemos lo que conlleva ser mujer. Y aunque ya hemos superado algunas cosas, hasta hace no mucho, se nos llamaba “el sexo débil”.

La discriminación contra las mujeres es un problema grave y generalizado en muchas sociedades en todo el mundo. Se manifiesta en diferentes formas y niveles, y puede ocurrir en áreas como el empleo, la educación, el acceso a la atención médica, la participación política y la violencia de género, entre otros.

Discriminación por mujer

Algunos ejemplos de discriminación por ser mujer incluyen:

  • Brecha salarial de género: Las mujeres a menudo reciben salarios más bajos que los hombres por realizar el mismo trabajo o trabajo de igual valor.
  • Obstáculos en la carrera profesional: Las mujeres pueden enfrentar barreras en su desarrollo profesional, como la falta de oportunidades de ascenso, la falta de representación en puestos de liderazgo y la discriminación en la contratación y promoción basada en estereotipos de género.
  • Violencia de género: Las mujeres son víctimas desproporcionadas de violencia física, sexual y emocional por el simple hecho de ser mujeres. Esto puede incluir violencia doméstica, acoso sexual, agresión sexual, trata de personas y matrimonio forzado, entre otros.
  • Acoso y discriminación en el lugar de trabajo: Las mujeres a menudo enfrentan acoso sexual y discriminación de género en el entorno laboral, lo que puede dificultar su progreso profesional y crear un ambiente hostil.
  • Falta de acceso a la educación: En algunos lugares, las mujeres enfrentan barreras para acceder a una educación de calidad debido a normas culturales, discriminación y estereotipos de género.

Discriminación por ser lesbiana

¿Pero que sucede cuando además de ser mujer, no sigues con los roles establecidos por la sociedad cisheteropatriarcal en la que vivimos? Como, por ejemplo, ser mujer y lesbiana.

La doble discriminación experimentada por las mujeres lesbianas se refiere a la carga adicional de discriminación y estigmatización que enfrentan debido a su género y orientación sexual. Esta combinación puede agravar la discriminación y el prejuicio que enfrentan las mujeres en general.

La doble discriminación puede manifestarse de varias maneras:

  • Discriminación de género amplificada: Las mujeres lesbianas pueden enfrentar estereotipos y roles de género restrictivos, que a menudo se basan en expectativas heteronormativas. Pueden enfrentar presiones para cumplir con los roles tradicionales de género y expectativas de feminidad, al tiempo que son deslegitimadas o invisibilizadas debido a su orientación sexual.
  • Prejuicio y estigma: Las mujeres lesbianas pueden enfrentar prejuicios y estigmatización tanto por su género como por su orientación sexual. Pueden ser objeto de discriminación social, exclusión o violencia basada en estereotipos negativos y actitudes homófobas o tránsfobas.
  • Dificultades en las relaciones familiares: Algunas mujeres lesbianas pueden enfrentar rechazo, alienación o discriminación dentro de sus familias debido a su orientación sexual. Esto puede resultar en tensiones y dificultades en las relaciones familiares, así como en la falta de apoyo emocional y social.
  • Barreras adicionales en el acceso a servicios y derechos: Las mujeres lesbianas pueden enfrentar obstáculos adicionales para acceder a servicios de salud, educación, vivienda, empleo y derechos legales debido a la discriminación y la falta de protección legal. Pueden experimentar falta de reconocimiento legal de sus relaciones y enfrentar dificultades en la adopción o crianza de hijos.

Podríamos seguir con lo que significa ser mujer y formar parte de otra minoría discriminada, como ser racializada, tener un cuerpo no normativo, pertenecer a la clase social baja, migrantes, personas con discapacidad… Es importante saber que estas luchas se entrelazan y es fundamental abordarlas todas para lograr un cambio social significativo.

Aprovechamos este mes del orgullo para reivindicar nuestros derechos, pero nos merecemos tener espacios seguros todos los meses del año. En Quiero Psicología nos encargamos de generarlo para nuestros pacientes porque todas las personas merecen ser tratadas sin ninguna discriminación.

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Recomendaciones a profesionales para trabajar con personas trans

Para la visibilidad Trans, nos hemos animado a traeros algunas recomendaciones aportadas por la evidencia científica, que ha demostrado que un correcto acompañamiento por parte de diferentes profesionales aumenta la salud mental y la sensación de bienestar de las personas Trans.

Esta pensado principalmente para profesionales de la salud mental no especializades en diversidad, para estudiantes que finalizan su formación, aquelles que se planteen realizar voluntariado con el colectivo LGTBIQA+, y la población con sensibilidad y curiosidad por revisarse prejuicios y estereotipos.

  • Primer paso, asumir que el género NO es un constructo binario.

Se ha de tener presente, que algunas personas trans han carecido de acceso a referentes, personas con visibilidad, modelos con los que sentirse identificades. Esto puede ahondar en un sentimiento de aislamiento social. 

  • Como acompañante, procura trabajar la aceptación a la ambigüedad, realiza un acompañamiento promoviendo el desarrollo y exploración sobre aspectos de género. Esto especialmente si se trabaja con población infanto/juvenil.

Realizar un acompañamiento sin juicios, asumiendo que la identidad de género como algo fluido y variable, ayuda a reducir sentimiento de rechazo o discriminación.

  • Importante, sobre todo para aquellas personas que comienzan a acercarse a la diversidad afectivo sexual y de género, que la identidad y la orientación son cosas diferentes. Revisa y recomienda referentes, forma y sensibiliza sobre terminología, estudia que recursos puedes ofrecer a las personas y sus familias para realizar un acompañamiento integral.
  • Es necesario tomar conciencia de los sesgos y actitudes fruto de la socialización, para realizar un acompañamiento respetuoso y transafirmativo.
  • Desarrollar sensibilidad frente a las situaciones de prejuicio y discriminación que reciben las personas trans. E identificar fortalezas, recursos de apoyo, estrategias de autodefensa y estrategias de afrontamiento para aumentar sus recursos de protección y autocuidado.
  • Se tendrá que identificar aquellos estresores que pueden permitir u ocasionan violencia, afectando al bienestar social y psicológico.
  • Si hablamos del acompañamiento a infancia y adolescencias trans, será sumamente importante que desarrollemos una constante actualización a través de literatura científica, así como una actitud crítica con mensajes polarizados, sin base ni evidencia científica.
  • Se anima a crear espacios de encuentro para compartir y validar las experiencias trans, aumentando con ello, la validación emocional, la empatía y la construcción de redes de apoyo.
  • Desde el ámbito profesional, especialmente desde la psicología se ha de entender que muchas de las preocupaciones, obstáculos y malestar, no tienen relación con la identidad de género, y sí con los efectos psicológicos que ocasiona el estrés por pertenencia a una minoría.
  • Uno de los valores importantes en el acompañamiento es identificar los apoyos afirmativos, y ayudar en la construcción de redes de apoyo sociales que acepten y afirmen su identidad de género.
  • En lo referente a las relaciones sexo afectivas, las profesionales que acompañan a personas trans, tendrán que hacerlo diferenciando si se trata de relaciones ya consolidadas o iniciales. En el momento de comenzar la transición, se procurará un acompañamiento a la pareja en el primer caso.
  • Promover la diversidad en la crianza y en la formación de familias para adaptarse a toda la variabilidad de formas que pueden adoptar.
  • Por último, animar a profesionales de la psicología a realizar investigaciones en las diferentes aéreas que afectan a las personas trans. A pesar de que han aumentado muy rápido la cantidad de investigaciones, todavía quedan muchos desafíos, sobre todo en el ámbito social.

Fuente:

American Psychological Association. (2015). Guidelines for psychological practice with transgender and gender nonconforming people. American Psychologist, 70(9), 832-864.

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¿Podrá por fin la bisexualidad dejar de ser cuestionada?

Este post podría reflejar las vivencias de cualquier persona lectora. Pero si observamos un poco lo que está pasando en estos últimos años, se observa un cambio entre las generaciones más jóvenes, en cuanto a ofrecer la merecida visibilidad de la bisexualidad.

Pero ¿y esas generaciones más mayores, o aquellas personas que, tras una vida heteronormativa, sale del armario como bisexual?.

Todo un reto, intentando desmontar prejuicios y estigmas.

¿Qué mitos enfrenta una persona bisexual?

Sin entrar en el género de las personas bisexuales, consensuamos que tienen en común que su orientación sexual ha sido frecuentemente cuestionada.

Nos llegan comentarios que intentan negar nuestra orientación como:

“es una fase”

“bueno… pero te gusta más ellos, o ellas»

“lo que pasa es que tienes mucho vicio, y además bastante promiscua/o/e

y esto recibirlo desde la heteronormatividad es doloroso, pero desde dentro del propio colectivo es indignante.

Uno de los prejuicios al que se ven expuestas las personas bisexuales, es que se infiere nuestra orientación sexual dependiendo de quien sea nuestra pareja en ese momento. Teniendo que decidir o no realizar ese activismo para visibilizar la B del colectivo.

Encontramos rechazo cuando nos cuestionan nuestro deseo, entonces eres lesbiana, eres gay, eres hetero… ¡NO!, soy Bisexual, independientemente con quien esté manteniendo una relación sexoafectiva en este momento.

Y no podemos obviar las múltiples discriminaciones, de mano del machismo y la bifobia. Por la que las mujeres somos cosificadas y meros objetos sexuales, además de promiscuas, y en el caso de los hombres, una transgresión a los mandatos de género.

¿Qué puedo hacer para evitar estos prejuicios?

Trabaja tus mitos sobre personas bisexuales:

Uno: por ser bisexual una persona no es más o menos promíscua. Revísate esa idea, y, si tu pareja es una persona bisexual, aún más. Las personas que son infieles son infieles por otros motivos (porque son mentirosas, porque no se han atrevido a dejar a su pareja, porque no quieren enfrentar los problemas en su relación, etc). Que te gusten más géneros no aumenta las probabilidades de una infidelidad.

Dos: relacionada con esta de celos, ningún género es mejor que el otro, si eres pareja de alguien bisexual y ahora está contigo, no le «falta» nada del otro género. Revisa tus ideas patriarcales.

Tres: no es una fase. La persona no tiene porqué definirse hacia un lado o a otro, y no tiene que ser tampoco que es que hayan descubierto ahora que son gays/lesbianas (si a lo mejor han descubierto más tarde que les atraen personas del mismo género) porque es normal, en una sociedad donde la heterosexualidad es obligatoria y se te asume por defecto, que tardes más en darte cuenta de tu atracción hacia el mismo género. Pero no tiene porqué ser excluyente.

Cuatro: no juzgues por quién salga con esa persona, por el aspecto más masculino o femenino que tenga, etc. Es la persona quien te puede decir su orientación, no tienes que asumirla tú. No te bases en clichés.

Como se decía al principio del texto, estos prejuicios se reducen entre las nuevas generaciones, donde tanto la identidad como la orientación, tienden a ser más fluida.

Pero incidimos en aquellas personas que viven su bisexualidad, fuera de la heteronormatividad en la etapa ya adulta. Es necesario que desde la psicología se pueda dar un adecuado acompañamiento y validación a los retos que van a tener que transitar en esta etapa.

Así como a aquellas personas que viven es espacios rurales o urbes pequeñas. Dónde ser visible, ocasiona señalamiento y discriminación.

¿Y la sociedad en conjunto qué puede hacer?

Para resolver esta situación, se ha de pasar por algo que, por no más repetido es menos válido: LA SENSIBILIZACIÓN y la EDUCACIÓN desde todas las etapas, es el motor necesario para el cambio.

A partir de la nueva LEY 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, en su ARTÍCULO 6. Recoge que se “promoverán campañas de sensibilización, divulgación y fomento del respeto a la diversidad en materia de orientación sexual, identidad sexual, expresión de género y características sexuales y a la diversidad familiar, dirigidas a toda la sociedad, y en especial en los ámbitos donde la discriminación afecte a sectores de población más vulnerables”.

Así mismo el ARTÍCULO 10. Que recoge la Estrategia estatal para la igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI. Las medidas dirigidas a la información, sensibilización y formación en igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI, prestando especial atención a la sensibilización y prevención de la violencia LGTBIfóbica. Donde prestará especial atención a las discriminaciones múltiples e interseccionales.

Como contribución en esta última parte, recogemos algunas recomendaciones por parte de las personas del colectivo representadas por la FELGTB en para reducir o evitar el borrado bisexual (que es esta invisibilidad de la que venimos hablando):

  • Dar visibilidad y dar a conocer referentes bisexuales.
  • Organización de jornadas y coloquios.
  • Tomar posiciones de representatividad dentro y fuera del colectivo LGTBIQA+
  • Se visibilicen y se difundan los estudios, investigaciones y trabajos donde se aborde la bisexualidad.
  • Pedir de manera explícita, que los medios de comunicación tomen conciencia en el tratamiento de la realidad bisexual.
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Es hetero pero…

Hace unas semanas me estaba tomando algo con unas amigas y charlando tranquilamente sobre todo tipo de temas cuando por algún motivo surgió hablar de a quién le gustaba quién. Concretamente, de algún modo la conversación derivó en hablar de una chica que algunas conocían. Se acabó hablando de la orientación sexual de esta chica en cuestión.

Se debatió sobre ello, se dijo que sí, que le gustaban las chicas pero que era hetero. Yo estaba tan en shock que no sabía muy bien ni qué decir. Este grupo de gente eran personas bienintencionadas, con empatía, formación y conocimiento de muchos temas y aun así se estaba discutiendo la orientación sexual de esta chica no presente como si fuese un debate o una conversación abierta. Confronté la situación y dije “pero si ha dicho que es bisexual” a lo que se me respondió que la chica en cuestión había afirmado que “soy bi pero salgo más con chicos” o incluso que le gustaban a veces más chicos o atraían más. Esto fue aceptado por todas las personas presentes como un argumento irrefutable. “Pero es que salir más o que te atraiga más un género no te hace menos bi” afirmé. “Ya, pero si dice que es bisexual, ¿pero le gustan más los hombres entonces que es?”, me contestaron. “Pues entonces es una persona bi a la que le gustan más los hombres”.

Parece increíble la necesidad imperiosa que tenemos de dicotomizarlo todo, hombre o mujer, femenino-masculino, hetero-homo. Nada entremedias ni otras opciones, y si existen las intentamos meter con calzador en cualquiera de estas parejas de categorías. Además, las asumimos opuestas y excluyentes (¡y no lo son!). Borrando la libertad, la flexibilidad, la diversidad y la riqueza y variedad del ser humano.

A veces sustituimos la heteronorma por una homonorma (o la propia LGBTIAQ+ tomamos la heternorma como referencia para descubrirnos y etiquetarnos) y esto es malo; no sólo para la gente que se autodefine como bisexual, queer, asexual o alguna etiqueta que no encaje en lo hetero y lo homo, sino que es dañino para las propias personas homosexuales y heterosexuales también. Al intentar meternos a todas en este reduccionismo absurdo no nos permitimos más opciones, fluir, cambiar. No exploramos nuestro deseo libremente, sino que lo vemos a través de prejuicios, de un prisma muy concreto. A menudo este prisma es asumir a todo el mundo hetero hasta que no se demuestre lo contrario… y si te sales de ahí y eres un chico más afeminado se te etiqueta como gay, las mujeres más marimacho se las ve como lesbianas (cuando nada de esto tiene que ver con la orientación sexual). Y por supuesto un chico que dice ser bi… será gay hasta que se demuestre lo contario y una chica bi será vista como hetero hasta que se demuestre lo contrario. En ambos casos se asume que el amor o atracción por las mujeres es menos válida, importante o que ni siquiera es real. El amor hacia los hombres si parece más legítimo. (El amor hacia las personas no binarias no parece ni existir ni ser nombrado nunca).

En conclusión: no podemos ni debemos forzar etiquetas sobre la gente. Esto es extremadamente violento y fuerza a la gente de vuelta en el armario. Las personas con cis passing o straight passing (que puedan aparentar físicamente ser hetero o cisgénero cuando no lo son) pueden tener ciertos privilegios materiales en algunas situaciones (como recibir menos acoso callejero) pero la otra cara de la moneda es la invisibilidad constante. El que nunca te consideren suficientemente queer, el que te metan un ay otra vez dentro del armario. No es ninguna sorpresa que justo estas personas sean las que más tiempo tardan en salir del armario, más les cuesta y tengan más dudas en cuanto a su identidad.

Por esto, cuando alguien te diga que es lesbiana, bi, gay, queer, asex, no binarie…. Por favor que lo primero que salga de tu boca no sea cuestionarles. Acompaña y apoya a estas personas, valida sus identidades tanto en su presencia como su ausencia. Recuerda que nadie tiene que tener un currículo concreto ni reunir suficientes puntos en el carnet bisexual para ser válido, válida o válide. Las personas bi pueden tener preferencia por géneros, pueden fluctuar sus gustos y seguir siendo bi. Pueden no haber salido nunca con un género concreto (o ninguno) y seguir siendo bi (fíjate que a la gente hetero que no ha salido con nadie no se les cuestiona su heterosexualidad). Las personas bisexuales no deben nada a nadie para ser “suficientemente bi”, así que no las llames heteropero, heteroflexible (a no ser que lo pidan).

No seas el primer bully bífobo, homofóbo, tránsfobo o acefobo de alguien. No seas la primera persona en meter a alguien en el armario (¡aunque no esté delante!). No seas esa persona que intenta reescribir la historia de otras, que niegue su realidad y haga que la gente se sienta insegura y vuelva al armario. No sabemos el impacto que tienen las palabras y es muy importante cuidarlas, especialmente en un tema tan personal. Cuando alguien te cuente su identidad valídala y apóyales, que han decidido compartir ese pedacito de sí mismas contigo, y desde Quiero Psicología podemos ayudarte para comprender y acompañar mejor a nuestros seres queridos.

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¿Cómo sé si soy asexual?

En la segunda mitad del mes de octubre se celebra La Semana de la Conciencia Asexual, una campaña internacional cuyo objetivo consiste en educar sobre las identidades de las personas asexuales, arrománticas (que no sienten una atracción romántica), demisexuales (únicamente sienten atracción sexual hacia alguien con quien se ha establecido previamente un vínculo afectivo), y grisexuales (persona con una baja pulsión sexual o que solo siente atracción sexual hacia otra que cumpla una determinada característica, circunstancia o situación)..

Hoy nos centraremos específicamente en la asexualidad y algunas preguntas, mitos y creencias frecuentes asociadas a ella.

¿En qué consiste está orientación sexual exactamente?

 La asexualidad se define como la ausencia de atracción sexual dirigida hacia otras personas. Las personas asexuales pueden sentir otro tipo de atracciones como romántica, afectiva, estética… etc. Por lo tanto, pueden ser asexuales y heterorrománticas, birrománticas, homorrománticas o arrománticas

¿Eso no es tener bajo deseo?

Un mito frecuentemente extendido sobre las personas asexuales es que no experimentan lívido o deseo sexual. Esto no es exactamente lo mismo que ser asexual: una persona puede ser hetero, bi, homosexual y tener un deseo sexual bajo, alto o cambiante, no es dependiente de que orientación sexual tenemos. Las personas asexuales también pueden tener un deseo bajo o alto, pero esto no cambia el hecho que experimentan nula o poca atracción sexual orientada hacia otras personas. ¡Son dos cosas completamente distintas!

¿Las personas asexuales se masturban?

Del mismo modo, las personas asexuales pueden querer masturbarse más o menos a menudo (o jamás) debido a que el deseo que tenemos, es independiente de que nos atraiga una persona sexualmente.

¿Las personas asexuales tienen relaciones sexuales?

Algo similar puede suceder con las prácticas sexuales con otras personas. Una persona asexual puede querer tener relaciones sexuales con otras personas con más o menos frecuencia. Yo puedo querer experimentar satisfacción sexual sin tener necesariamente atracción sexual dirigida hacia otras personas, aunque es probable que pueda interesarme menos a menudo que a una persona alosexual (personas que sí experimentan atracción sexual).

Es interesante que frecuentemente para muchas personas asexuales las fantasías o prácticas sexuales suelen estar mucho más centradas en el qué hago que con quién.

Es decir, lo erotizado (lo que “me pone”) suele ser más la práctica en sí, el escenario, los juguetes, el contexto… etc. que las personas involucradas. El deseo puede partir más de lo que se hace en sí que del hecho de erotizar a una persona concreta. El BDSM por ejemplo puede ser una práctica sexual o no: por ejemplo, el shibari o bondage (atadura de personas) no tiene por qué ser sexual (puede ser sensual, estético, dramático, liberador), las cosquillas pueden ser sexuales o no… Incluso la masturbación puede no ser sexual y puedo usarla como un alivio de tensión corporal.

Por esto para algunas personas asexuales el BDSM puede ser particularmente interesante, aunque otras personas lo asocien directamente a atracción sexual dirigida hacia otras personas. Por supuesto esto tampoco significa que sea el caso de todas las personas asexuales ni la mayoría.

Esto, de nuevo, no significa que a las personas asexuales no les atraigan las personas, sino que no experimentan atracción sexual hacia otras personas o no tan frecuentemente ni con tanta intensidad. Sin embargo, si les pueden atraer románticamente, estéticamente, platónicamente, amistosamente… etc.  Pueden tener prácticas eróticas consigo mismas o no, tener relaciones sexuales con otras personas o no… al igual que las personas de otras orientaciones sexuales.

Del mismo modo que no eres más o menos bisexual por salir con más hombres, mujeres o personas no-binarias (recordatorio que a una persona heterosexual si no sale con nadie no se le cuestiona su heterosexualidad) una persona asexual no es más o menos asex por cómo ni con quién se relaciona ni las prácticas que tiene.

Cada persona asexual puede tener una definición individual y personal sobre lo que es ser asex para ella y esto es válido, legítimo y merece respeto, tolerancia y aceptación.

La asexualidad no es una patología ni algo que corregir, las personas asexuales no están rotas ni incompletas. Las personas asexuales no son fruto de un trauma, y en el caso de que alguien sea asex y tenga algún trauma es indispensable recordar que las sexualidades a las cuales les atraviesa algún trauma son igual de válidas y merecen autodescubrirse libres de estigmas.

Existen personas hetero traumatizadas y no se cuestiona e invalida su orientación sexual a raíz de eso ni se plantea jamás que la heterosexualidad sea algo a corregir o modificar (en terapia ni en ningún lado). La asexualidad u otras orientaciones disidentes merecen la misma comprensión y apoyo en estas situaciones que las personas asexuales (y es responsabilidad por parte de las personas que nos dedicamos al ámbito sanitario garantizar estos derechos).

Las personas asexuales merecen no ser cuestionadas, que se las escuche y acompañe y que sean aceptadas igual que el resto de las identidades afectivo-sexuales. La asexualidad merece ser reconocida dentro de la diversidad humana como cualquier otra orientación: necesaria, válida, libre y digna de que se le garanticen los mismos derechos, celebración y visibilidad, desde el equipo de Quiero Psicología, estaremos encantadas de ayudarte y acompañarte.

Sexualidad

¿Cuándo y cómo quiero tener sexo?

La visibilización de relaciones no normativas y de una sexualidad liberal han hecho que el aspecto físico de una relación tome protagonismo hoy en día. Esto es algo maravilloso, pero también pone el foco en un área con la que algunas personas no se sienten a gusto. Esto se potencia si te encuentras en la situación de estar iniciando una relación o conociendo a personas de forma activa: La presión de ser abierto o liberal, las ganas de complacer a tu pareja, la ansiedad o miedo que pueda crearte la idea de “perder” a esa persona, o el sentimiento de querer compensar inseguridades que puedas tener sobre ti mismo, hacen que puedas sentirte empujado a realizar actividades sexuales con las que no te sientes demasiado cómodo.

Las relaciones sexuales permiten establecer una conexión con uno mismo y/o con otra persona, explorar nuestra intimidad y disfrutar de nuestro cuerpo, así como el de la otra persona. Pueden ser una actividad muy placentera y bastante reveladora: El sexo nos puede hacer producir grandes cantidades de hormonas, como dopamina, noradrenalina, serotonina y oxitocina, que actúan sobre los sistemas del cerebro relacionados con el placer, la excitación, la sensación de bienestar, incrementando la complicidad, afecto y confianza con la pareja. Sin embargo, no todas las personas o las relaciones sexuales son igual: es importante que tengamos en cuenta las emociones que sentimos de cara a esa intimidad, ya sea antes, durante o después.

Desde aquí, te daremos unas recomendaciones para poder evitar que la situación se complique.

1. Escanea tu cuerpo para observar si tienes algún tipo de emoción o sensación física que pueda ser desagradable al pensar en tener intimidad con una persona.

2. Si estas sensaciones son muy intensas, intenta gestionarlas antes de decidirte a hacer nada con nadie. Puedes probar a verbalizarlo y compartirlo con alguna persona de confianza. Es probable que lo que estés sintiendo sea algo que los demás hayan podido experimentar o que al menos puedan empatizar. También puedes aprender a gestionarlo con un profesional.

3. Si no estás preparado para hacer nada, comunícalo a la persona con la que estás pensando tener intimidad. Ya sea establecer tu límite o compartir lo que sea que estés sintiendo, puede ser útil para que la otra persona te entienda y un alivio para ti. Tienes derecho a sentirte cómo te sientes, no es algo de lo que avergonzarse, ni algo que tengas que ocultar. Pero puedes compartirlo, si así lo deseas o si sientes que tienes suficiente confianza con esa persona, o vas a sentirte respetada por ella. Si esa persona no buscar entenderte o respeta tus límites, entonces tal vez no es la persona con la que quieras tener intimidad (si no te respeta antes, es muy probable que no lo haga durante).

4. Si sigues teniendo algunas dudas, puedes establecer una lista de conductas o hablar de forma más informal con esa persona sobre las actividades que te gustan o que te disgustan, así como aspectos más globales (hay personas más sexuales que otras o con otro ritmos). No todos somos iguales, ni tenemos los mismos gustos, entonces es importante comunicarse (Especialmente si es una persona que estamos conociendo todavía): De hecho, es algo que es muy importante que podamos hacer antes, pero también durante el sexo, comunicar que nos gusta y cómo nos gusta. Si esto ocurre antes de las relaciones sexuales, puede ser una buena forma de excitar o iniciar los preliminares. Pero también durante, ya que se puede convertir en un juego erótico o Un momento de exploración compartido con otra persona. Recuerda que puedes parar y cambiar de opinión EN CUALQUIER MOMENTO.

5. Otro aspecto a vigilar es que las relaciones sexuales sean la única forma en la que te sientas seguro en tu relación con una persona: sentir la necesidad de mantenerlas, para evitar sentirte inseguro, te reduce a un cuerpo y minimiza lo que eres. Eres más que tu cuerpo, y es importante que puedas sentirte a gusto en otros aspectos de tu relación (si es lo que quieres).

Si ves que tu sexualidad te está creando malestar, estaremos encantadas de ayudarte desde el equipo de Quiero Psicología.

LGBTIAQ+

Algunas cosas que quiero decirte como persona LGBTIAQ+

Si estás leyendo este texto es muy posible que seas una persona del colectivo LGBTIAQ+ o bien alguien que tiene a una persona del colectivo cerca.

Si perteneces a la primera categoría este escrito es para dar voz a ciertas experiencias que puede que te resuenen: para describir lo que significa ser disidente en una sociedad que espera e incluso impone que seamos personas heterosexuales, cisgénero (que se identifican con el género asignado a sus genitales), alosexuales (que no son asexuales)… y normativas y como nos afecta en nuestros entornos sociales y familiares. Este texto es para ti y que puedas compartirlo con quien quieras cuando lo necesites.

Si no es el caso y perteneces a la segunda categoría tienes a una persona cercana a ti, sea familiar, amiga, ligue, pareja, hija, hermana, sobrino… o alguna persona en tu vida que quiere tener una conversación contigo que posiblemente no sea fácil o cómoda. Te invito a leer este texto hasta el final para iniciarla porque os merecéis estar a gusto y sentir seguridad y cercanía.

Esta persona en tu vida pertenece a alguna (o varias) de las siguientes categorías: lesbiana, gay, bisexual, trans, no-binaria, poliamorosa, asexual, intersex…

Este post en concreto no va sobre explicar que quiere decir en profundidad cada uno de estos términos, sino de que la persona que te ha enviado esto pertenece al colectivo y esto supone unas consecuencias injustas o difíciles en nuestras vidas que nos gustaría compartir contigo.

Nos gustaría decirte que recibimos rechazo o silencio cuando tratamos de ser nosotras mismas y nos cuesta hablar de nuestra vida personal porque no recibimos siempre el interés o el apoyo que necesitamos. El hecho de que no seamos lo que nuestros círculos sociales o familiares esperan de nosotras nos somete a presión para encajar o callarnos y nos hace muchísimo daño. Nos hace sentir expulsadas y rechazadas de muchos círculos. Duele no poder ser nosotras mismas. Duele no poder compartir nuestras experiencias. Duele que nos intenten forzar a ser algo que no somos.

El dolor de no poder traer todo nuestro ser a comidas familiares, a conversaciones casuales, a lo más pequeño y cotidiano de nuestras vidas es demoledor. No podemos ser quienes somos plenamente.  Es injusto. Es frustrante. Es un camino solitario en el cual podemos sentirnos abandonadas o desamparadas. Y no nos lo merecemos.

Merecemos cariño, cuidados, apoyo e interés en nuestras vidas como todas las demás personas. Merecemos poder contar con quien estamos saliendo o dejamos de salir, quien nos gusta, quien nos hace daño o con quien rompemos. Merecemos hablar de quienes somos.

Nos merecemos sentirnos libres, escuchadas, deseadas, celebradas. Merecemos una vida rica, colorida, segura y llena de amor. Y justamente por esto es posible que alguien que te importa te haya pasado esto. Porque necesita recibir esto de ti también.

Necesitamos conversaciones incómodas y difíciles que hagan que nos sintamos escuchadas y comprendidas.

Necesitamos sentirnos en casa con la gente de nuestro entorno y para ello necesitamos que iniciéis conversaciones para las cuales no estéis preparadas. No necesitamos que tengáis las palabras perfectas, pero necesitamos que lo intentéis.

Necesitamos que afrontéis el miedo a lo desconocido, a lo distinto, a pasar un rato incómodo. Porque le importas a la persona que te ha mandado esto y quiere que sepas como se siente.

Estás en su vida y le es importante poder compartir esto contigo. Poder sentirse segura y que le vas a escuchar y que puede ser ella misma. Que está a salvo, que no le vas a juzgar y que le vas a apoyar. Para esto es muy importante que no estés a la defensiva, porque para trabajar una relación (del tipo que sea) necesitamos poder mostrarnos vulnerables todas las partes involucradas. Para ello es importante entender que esto no es un reproche ni un ataque, es la necesidad de sentirnos escuchadas y sólo conseguiremos esa cercanía si nos cuidamos y escuchamos plenamente. ¡Para nosotras esto no es nada fácil!

Me encantaría que por favor intentes hacer esto lo mejor que puedas, que nos tengamos paciencia y nos digamos las cosas con cariño y que intentes entender quien soy. Que te informes si lo necesitas sobre mi identidad, que me preguntes con mucho cariño y mimo si tienes dudas. Pero necesito tu apoyo y comprensión.

Necesito conversaciones incómodas para poder entendernos, necesito que entiendas que la incomodidad es parte del cambio, de aprender y de conectar entre nosotras y tener una mejor relación. Necesito que me aceptes tal y como soy.

Necesito que me preguntes sobre mí y sobre mi vida para poder mostrarme ante ti tal y como soy plenamente, sin recortar las partes de mí que no entiendes. Necesito no tener que censurarme y que aceptes todas las partes de mi ser, especialmente aquellas que no comprendes del todo para poder sentirme cuidada. Necesito que me entiendas, cuides y quieras justo ahí donde menos me entiendes, necesito que busques comprenderme para poder ser quien soy.  Te garantizo que esto va a hacer que sea más fácil y fluido poder hablar entre nosotras y va a mejorar como nos hablamos y cuidamos.

Si lo haces te lo agradeceré y estoy segura de que tú también te alegrarás de haberlo hecho.

Si te encuentras en situaciones similares, estaremos encantados en ayudarte desde el equipo de Quiero Psicología.

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¿Por qué hace falta seguir celebrando el orgullo?

En las altas horas de la madrugada del 28 de junio de 1969 comenzaron los disturbios en la Stonewall Inn. La policía inicia una redada contra todas las personas presentes ahí: personas trans, gays, lesbianas, bis, drag queens, trabajadoras sexuales… En definitiva, todas aquellas personas que encajaban en el concepto de vagas y maleantes. Personas disidentes, con pluma, con roles de género, cuerpos o vidas que no encajaban en lo que era considerado la norma buscaban un refugio en la noche donde poder ser ellas mismas, donde ser libres.

Pero otra vez el abuso, la represión en forma de violencia policial. Pero esa noche no, no iba a quedar sin respuesta. Fue el inicio de una revuelta, de todo un movimiento. El nacimiento (de muchos) del activismo LGBTIAQ+.

53 años parece mucho tiempo y a la vez no ha sido tanto. Ahora celebramos cada año con purpurina, carrozas, fiestas y conciertos. Y merecemos ese espacio y esa fiesta. ¿Pero seguimos en conexión con lo que representa este día? ¿Defendemos y honramos lo que significa?

¿Por qué sigue siendo necesario este día?

¿Por qué este día no es sólo una fiesta, sino también una protesta?

Porque las personas del colectivo se dan cuenta de quiénes son tarde en la vida o pasan una buena porción de su vida en el armario, cuestionándose quiénes son o no aceptándose porque nuestras identidades son negadas, invisibilizadas o estigmatizadas.

Porque todavía se considera que no puede haber maltrato entre dos personas del mismo género.

Porque merecemos una terapia donde se nos atienda con conocimiento, empatía, comprensión. Merecemos profesionales que sepan estar a la altura y nos acompañen y validen en nuestras vivencias, que reafirmen nuestras realidades y nos hagan sentir en casa.

Porque la violencia entre dos personas del mismo género todavía no tiene unas leyes específicas que protejan a las víctimas y apenas existen recursos que atiendan a nivel psicológico y legal a las personas sufriendo violencia intragénero.

Porque las personas sufriendo violencia intragénero no suelen saber ni que lo que están viviendo es violencia (ni siquiera se suele saber que existe un término específico para nombrarlo).

Porque las mujeres lesbianas, trans y bisexuales siguen siendo fetichizadas e hipersexualizadas y a veces esto se considera una mayor “aceptación” en sociedad que sufrir discriminación de otras formas.

Porque las personas bisexuales siguen siendo tachadas como personas atravesando una fase, indecisas y siguen siendo apartadas o expulsadas de espacios LGBTIAQ+.

Porque las personas asexuales son invalidadas, estigmatizadas tanto dentro como fuera de terapia.

Porque los cuerpos de las personas trans e intersex son patologizados o fetichizados y merecen el mismo respeto, cariño y representación que todos los demás cuerpos. Porque nadie nace en el cuerpo equivocado.

Porque si piensas que este día no es necesario a eso se le llama «normalización del estigma» y ocurre también en el feminismo cuando la gente dice «si ya se ha conseguido la igualdad, si mi marido limpia la casa». No eres consciente de todo lo que queda para que todas las personas diversas sean personas de pleno derecho.

Merecemos celebrarnos, disfrutarnos y enorgullecernos de quiénes somos.

Merecemos derechos, cuidados, libertad y ser respetadas, comprendidas y aceptadas tal y como somos. Merecemos servicios públicos y sanitarios que velen por nosotras, merecemos sentirnos validades en terapia. Merecemos sentirnos en casa en cualquier lugar porque las calles (y todos los demás espacios) también son nuestras.

Si quieres un abordaje con perspectiva de género y terapia afirmativa LGBTIAQ+ no dudes en contactarnos en Quiero Psicología.

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Excitación sexual: miedos y presiones

¿Qué es la excitación sexual?

La Excitación Sexual se entiende como a un proceso de aprendizaje individual y único. Cada persona, en su contexto y con sus propias circunstancias, pone a prueba los estímulos (supuestamente) excitantes para conformar, poco a poco, su propio mapa erótico, sus preferencias en cuanto a prácticas y técnicas.

Esta fase está definida por el placer y el deseo de mantener o aumentar los estímulos y las emociones. Se trata de un proceso en el que nuestras prioridades y necesidades cambian en función de la excitación sentida y del deseo, que ésta provoca, de aumentar la intensidad e incluso de buscar alcanzar el orgasmo, a través de comportamientos eróticos.

A nivel erótico, estamos más relajadxs, abandonándonos y concentrándonos a nivel sensorial y mental. Los sentidos aumentan el umbral de percepción de las caricias de todo tipo, táctiles, auditivas, olfativas, gustativas… y la imaginación se recrea en fantasías eróticas.

¿Qué errores o problemas pueden aparecer?

En ocasiones, ciertos errores de aprendizaje pueden interferir en dicho proceso, alterando nuestra vivencia sexual individual y/o de pareja. Estos elementos pueden afectar otras fases de la respuesta sexual, como el deseo o el orgasmo.

Muchos de los siguientes factores comentados no aparecen en solitario, sino que se complementan y propician unos a otros. La persona con una educación sexual insuficiente puede no conocer los requisitos básicos para mantener la excitación y generar así un miedo al fracaso, incluso en ausencia de problemas previos, que podría aumentarse si concibe a su pareja como más o menos coital o le atribuye, erróneamente o no, exigencias hacia la sexualidad o su satisfacción, etc

  • Ausencia de información o información errónea: La ignorancia, que en muchos casos es el único obstáculo a una buena vivencia sexual, afecta tanto al placer y su recepción, y tanto a la entrega personal como al abandono a las sensaciones.

Un mito no fundado pero muy generalizado está constituido por el orgasmo coital como criterio de normalidad. Desde este mito se difunde la idea de que las personas con vulva tienen un problema cuando no obtienen fácilmente el orgasmo por simple estimulación intravaginal, pudiendo originar complejos y tensiones en muchas de ellas que van a interferir en su respuesta excitatoria. También el mito del orgasmo simultáneo preocupa a muchas parejas heterosexuales que al ver en ello un criterio obligatorio de normalidad, incluyen en sus relaciones esa meta; así, todo el proceso de excitación quedará oculto, y en desventaja, frente a las estrategias y medios a aplicar para tener éxito.

  • Disvalor de la sexualidad: La educación diferencial de género hace de este disvalor una causa preminentemente femenina pues la sexualidad masculina ha sido ensalzada y promovida, mientras la femenina ha sido perseguida y castrada. De esta forma algunas personas socializadas como mujer pueden considerar la excitación como un mero trámite o un efecto colateral a otros beneficios como puedan ser el acercamiento emocional o la evitación de mayores conflictos. Mientras tanto, algunos hombres bajo esta situación es muy probable que no vean afectada su erección, aunque su excitación fuera menor de lo esperado/deseado, pues el simple hecho de mantener relaciones suele ser, bajo la educación tradicional masculina, suficiente.

Por otro lado, podemos encontrar también ciertos factores de ansiedad que influyen en nuestro proceso de excitación, como por ejemplo:

  • Temor al fracaso: En los hombres cisgénero (y algunas mujeres trans) esta causa va a estar siempre presente una vez que hemos generado el primer fracaso, pues no es más que la anticipación y el miedo a las consecuencias negativas experimentadas (y ahora imaginadas). Así, una vez vivido un fallo excitatorio y los malestares asociados es tremendamente sencillo crear un miedo que los prevenga e incluso los evite. Se suma, además, el fantasma de la impotencia: nuestra cultura falocrática ha vanagloriado tanto al pene, su tamaño, potencia o valor, que la simple posibilidad de su pérdida en términos de impotencia (problema no sólo sexual sino vital, inamovible, rígido, absoluto…) genera en gran número de hombres un pánico interno inconfesable.

En términos psicológicos hablamos de Profecía Autocumplida: cuando temo que algo pueda ocurrir y, por prestarle tanta atención, finalmente propicio el suceso. Teniendo en cuenta los elementos comentados en torno a la erección masculina (relación con la masculinidad, autoexigencia, ausencia de una erótica desgenitalizada, miedo a la impotencia, etc.) es terriblemente fácil crear un círculo vicioso iniciado por un primer fallo que provoca cierta preocupación y que nos llevaría a perder la Clave Erótica y así provocarnos el fallo excitatorio.  

  • Rol de espectador: es un comportamiento de auto evaluación y vigilancia que se dan al mismo tiempo que la persona está implicada en la actividad sexual. Se trata de un desdoblamiento de la persona: mientras se desenvuelve en la relación sexual, mantiene centrada la atención en su propio desempeño para evaluar su éxito o fracaso. Este juicio de bien o mal, éxito o fracaso, por su concepción absolutista de todo o nada genera bastante ansiedad a lo largo de todo el comportamiento vigilado durante el encuentro sexual.
  • Huida ante el placer: Estos comportamientos inconscientes de evitar toda sexualidad satisfactoria pueden esconder una gran ansiedad y una culpabilidad ligadas al placer. Dedicar poco tiempo a la relación sexual, rehuir toda caricia que podría ser excitante, orientar exclusivamente la relación hacia la consecución del orgasmo, son ejemplos de comportamientos destinados a evitar la ansiedad, la inseguridad o el fracaso.

Si te ha resonado alguno de estos factores, no dudes en ponerte en contacto con nosotras. En Quiero Psicología disponemos de un servicio de asesoramiento y terapia sexológica para brindarte la mejor atención posible.