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Mi pareja me genera ansiedad

La ansiedad en una relación puede ser desafiante y, a veces, abrumadora. Es natural experimentar ciertas dosis de ansiedad en una relación, ya que implica abrirse emocionalmente y establecer vínculos con otra persona. Sin embargo, cuando la ansiedad se convierte en algo persistente y debilitante, es importante comprender las razones subyacentes detrás de este sentimiento.

Motivos por los que esto ocurre

Algunas de estas razones pueden ser:

Patrones de apego: la teoría del apego sugiere que nuestras primeras experiencias de vínculo afectivo con nuestrxs cuidadorxs primarixs pueden influir en cómo nos relacionamos en nuestras relaciones adultas. Si has experimentado relaciones inconsistentes o poco seguras en el pasado, es posible que desarrolles ansiedad en tu relación actual por miedo a ser abandonadx o rechazadx.

Expectativas poco realistas sobre la pareja y la relación: las expectativas poco realistas sobre cómo debería ser tu pareja o tu relación pueden contribuir a la ansiedad. Si tienes una imagen idealizada de cómo debería comportarse tu pareja o cómo debería ser tu relación, es probable que te sientas ansiosx cuando la realidad no cumple con esas expectativas.

Falta de comunicación: la falta de comunicación efectiva puede dar lugar a malentendidos, incertidumbre y preocupaciones innecesarias. Si no te sientes segurx expresando tus necesidades, deseos o preocupaciones con tu pareja, es probable que experimentes ansiedad por temor a que tus necesidades no sean satisfechas o tus preocupaciones no sean tomadas en serio.

Inseguridad: La baja autoestima y la inseguridad pueden aumentar la ansiedad en una relación. Si no te sientes segurx de ti mismo o de tu valía como pareja, es posible que busques constantemente la validación y la aprobación de tu pareja, lo que puede generar ansiedad ante el miedo al rechazo o a no ser lo suficientemente buenx.

Confianza: La confianza es fundamental en cualquier relación. Si has experimentado traición o desconfianza en el pasado, es posible que te cueste confiar plenamente en tu pareja en la actualidad. La falta de confianza puede alimentar la ansiedad, haciéndote sentir constantemente preocupadx por lo que tu pareja está haciendo o pensando.

Recomendaciones en este caso:

Algunas recomendaciones para lidiar con la ansiedad son:

  1. Comunica tus sentimientos: exprésale a tu pareja cómo te sientes y por qué experimentas ansiedad. La comunicación abierta y honesta puede ayudar a fortalecer la conexión emocional y a abordar las preocupaciones subyacentes.
  2. Trabaja en tu autoestima: dedica tiempo a trabajar en ti mismx y a cultivar una mayor confianza en tus habilidades y cualidades. La terapia individual puede ser útil para abordar las inseguridades personales y mejorar la autoestima.
  3. Establece límites saludables: aprende a establecer límites saludables en tu relación y a comunicar tus necesidades de manera clara y respetuosa. Esto puede ayudar a reducir la ansiedad al sentirte más segurx en la relación.
  4. Practica el autocuidado: dedica tiempo a actividades que te ayuden a reducir el estrés y a mantener un equilibrio emocional, como el ejercicio regular, la meditación y el tiempo para ti.
  5. Busca apoyo profesional: si la ansiedad persiste y afecta significativamente tu bienestar emocional y tu relación considera buscar ayuda de un profesional especializado que pueda ayudarte a explorar las causas subyacentes de tu ansiedad y a desarrollar estrategias efectivas para manejarla.

¿Y si lo que ocurre es que mi pareja es tóxica?

Por otro lado, experimentar ansiedad en una relación de pareja puede ser una señal de alerta sobre la salud de esa relación. A veces, la dinámica entre tú y tu pareja puede generar sentimientos de ansiedad que pueden ser indicativo de que la relación no es tan saludable como debería ser. Explorar las razones detrás de esta ansiedad puede proporcionar claridad y guía sobre cómo proceder en la relación.

Las relaciones no saludables pueden manifestarse de diferentes maneras pero algunas señales comunes incluyen:

  • Falta de comunicación para comunicarse abierta y honestamente.
  • Control por parte de tu pareja sobre tus acciones, pensamientos o relaciones puede hacerte sentir atrapado y ansioso.
  • Falta de apoyo emocional o invalidación de tus sentimientos.
  • Abuso emocional o verbal que incluye insultos, críticas constantes o manipulación.

Así mismo, algunas de las causas de la ansiedad en una relación no saludable son:

  • Miedo a la reacción de tu pareja: si has experimentado reacciones negativas o abusivas por parte de tu pareja en el pasado, es natural que te sientas ansiosx ante la posibilidad de provocar una respuesta similar en el futuro.
  • Incertidumbre sobre el futuro: las relaciones no saludables suelen caracterizarse por una falta de estabilidad y previsibilidad. La incertidumbre sobre el futuro de la relación puede generar ansiedad sobre qué pasará a continuación.
  • Desequilibrio de poder: si sientes que estás en una posición de vulnerabilidad o desventaja en la relación, es probable que experimentes ansiedad debido al temor a ser explotadx o maltratadx por tu pareja.
  • Percepción distorsionada de la realidad: en algunas relaciones no saludables, la percepción distorsionada de la realidad por parte de tu pareja puede generar ansiedad al hacerte dudar de tu propio juicio y percepción de la situación.

Por todo ello las recomendaciones para abordar la ansiedad y la relación van encaminadas a:

  • Evaluar la relación: reflexiona sobre los patrones de comportamiento y las dinámicas en tu relación para determinar si es saludable o no. Reconocer los problemas es el primer paso para abordarlos.
  • Establecer límites: si te sientes incómodx o ansiosx debido al comportamiento de tu pareja, es importante establecer límites claros y comunicar tus necesidades de manera efectiva.
  • Búsqueda de apoyo: no enfrentes la ansiedad y los desafíos de la relación solx. Busca el apoyo de amigxs, familiares o profesionales de la salud mental que puedan brindarte perspectiva y orientación.
  • Considera la terapia: la terapia individual o de pareja puede ser beneficiosa para explorar tus emociones, identificar patrones de comportamiento y trabajar en la construcción de relaciones más saludables.

Por todo esto, la ansiedad en una relación de pareja puede ser compleja y multifacética, pero abordar las preocupaciones subyacentes y trabajar en la comunicación y la confianza puede ayudar a construir una relación más sólida y satisfactoria para ambas partes. Además, puede ser una señal de que algo no está bien.

Reconocer y abordar la ansiedad puede ayudarte a tomar decisiones informadas sobre tu relación y tu bienestar emocional. Recuerda que mereces estar en una relación que te haga sentir segurx, apoyadx y valoradx. Y si no lo sientes así en Quiero Psicología podemos ayudarte.

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El estrés de una mudanza

Mudarse de un lugar a otro puede ser una de las experiencias más estresantes en la vida de una persona. Ya sea que estés cambiando de casa, de ciudad o incluso de país, el proceso de embalar, organizar, trasladar y adaptarse a un nuevo entorno puede desencadenar una amplia gama de emociones, desde la ansiedad o la anticipación, hasta la tristeza.

En este artículo, exploraremos por qué las mudanzas son tan estresantes desde una perspectiva psicológica, así como estrategias efectivas para afrontar este desafío con éxito.

¿Por qué es tan estresante una mudanza?

1. Cambio de entorno familiar: Mudarse implica dejar un entorno conocido y familiar para adentrarse en uno nuevo y desconocido. Esto puede generar ansiedad debido a la incertidumbre sobre cómo será el nuevo lugar, si te adaptarás y si te sentirás tan cómodo como en el lugar anterior, si nos arrepentiremos o no de la decisión… etc.

2. Cambio de rutina y hábitos: Las mudanzas alteran las rutinas diarias y la estructura de la vida cotidiana. Esto puede incluir cambios en la distancia al trabajo o a la escuela, nuevas rutinas de transporte, ajustes en las actividades sociales y otros cambios en la rutina que pueden ser difíciles de manejar.

3. Carga emocional y logística: El proceso de embalaje, organizar objetos, coordinar la mudanza y adaptarse a un nuevo hogar puede ser abrumador tanto emocional como logísticamente. La acumulación de tareas puede generar estrés adicional, especialmente si no se cuenta con un plan claro para hacer frente a ellas. Además, el proceso de hacer limpieza y seleccionar lo que queremos llevarnos a nuestro nuevo hogar, nos expone a recuerdos de nuestras ex parejas, regalos de amigas del pasado y/o fotografías de familiares o mascotas que ya no están.

4. Preocupaciones financieras: Las mudanzas pueden ser costosas, lo que puede generar preocupaciones financieras adicionales, además del gasto directo de la mudanza en sí, también pueden surgir preocupaciones sobre el precio de vida en el nuevo lugar y otros aspectos económicos.

Estrategias para enfrentar este momento:

1. Planificación y organización: Crear un plan detallado para la mudanza puede ayudar a reducir el estrés al proporcionar una sensación de control sobre la situación. Dividir las tareas en pasos manejables y establecer plazos realistas para completarlas puede hacer que el proceso sea más llevadero.

2. Buscar apoyo emocional: No dudes en buscar el apoyo de amigos, familiares o incluso profesionales durante la mudanza. Compartir tus preocupaciones y emociones con personas de confianza puede ayudarte a sentirte más apoyado y comprendido durante este período.

3. Practicar el autocuidado: Dedica tiempo a cuidar de ti mismo durante la mudanza. Prioriza el descanso, la alimentación saludable, el ejercicio regular y las actividades que te brinden bienestar emocional. El autocuidado te ayudará a mantener un equilibrio emocional y físico.

4. Enfocarse en lo positivo: Aunque una mudanza puede ser estresante, también ofrece oportunidades para el crecimiento personal y nuevas experiencias. Trata de enfocarte en los aspectos positivos del cambio, como la posibilidad de explorar un nuevo vecindario, hacer nuevos amigos o comenzar de nuevo en un entorno diferente.

Entonces ¿qué puedo hacer?

Al reconocer y validar nuestras emociones, establecer un plan, buscar apoyo, practicar el autocuidado y enfocarnos en los aspectos positivos, podemos enfrentar este desafío de manera más efectiva y adaptarnos con éxito a nuestro nuevo entorno. Recuerda que es normal sentirse abrumado durante una mudanza, pero es un proceso necesario para que se den los cambios que buscamos.

Y como siempre, en Quiero Psicología podemos ayudarte en este proceso.

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Estrés en un trabajo expuesto al trauma

El manejo del estrés en trabajos expuestos al trauma es fundamental para garantizar el bienestar emocional y la salud mental de los profesionales. En este artículo se explorarán estrategias psicológicas efectivas para lidiar con el estrés en entornos laborales donde diferentes profesionales se enfrentan situaciones traumáticas con regularidad.

Pasos para regular la ansiedad

El primer paso para manejar el estrés es reconocer sus síntomas. En trabajos expuestos al trauma, estos pueden incluir ansiedad, palpitaciones, irritabilidad, fatiga, pesadillas, evitación de ciertas situaciones, irritabilidad y dificultades para concentrarse. Es crucial ser consciente de estos signos y no ignorarlos.

Es esencial establecer límites claros entre el trabajo y la vida personal. Asegurarse de desconectar del trabajo cuando estás fuera de él es fundamental. Establecer rutinas de cuidado personal, como ejercicio físico, hábitos saludables y tiempo de calidad con seres queridos y hobbies puede ayudar a mantener el equilibrio emocional.

El apoyo social es fundamental para manejar el estrés en entornos laborales potencialmente traumáticos. Hablar con compañerxs de profesión que entienden las experiencias compartidas puede brindar consuelo y perspectiva. Además, buscar apoyo profesional, como terapia o grupos de apoyo para procesar las emociones difíciles puede ser un pilar fundamental para sobrellevar este tipo de trabajos.

Aprender técnicas de relajación, como la respiración diafragmática, la meditación o el yoga, puede ayudar a reducir el estrés y promover la calma. Estas prácticas pueden realizarse tanto durante el trabajo, en momentos de descanso, como fuera de él, para mantener la tranquilidad en momentos de tensión.

El autocuidado es fundamental para mantener la salud mental en trabajos expuestos al trauma. Priorizar el descanso, la alimentación saludable y la gestión del tiempo. Aprender a decir «no» cuando sea necesario y no sentirse culpable por tomarse tiempo para cuidarse.

La formación continua en técnicas de afrontamiento y gestión del estrés puede ser beneficiosa para lxs profesionales que trabajan en entornos traumáticos. Además, la supervisión regular con un supervisor puede proporcionar orientación y apoyo adicional en momentos difíciles.

Herramientas para manejar el estrés

La psicología ofrece varias estrategias efectivas para manejar el estrés en estos trabajos expuestos al trauma:

  • Técnicas de afrontamiento: la psicología sugiere el uso de técnicas de afrontamiento como la reevaluación cognitiva, que implica cambiar la forma en que se perciben y se interpretan las situaciones traumáticas, y la búsqueda de apoyo social, que puede proporcionar consuelo y perspectiva.
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): la TCC es una terapia basada en la evidencia que se ha utilizado con éxito para tratar el estrés relacionado con el trauma. Ayuda a identificar y cambiar pensamientos negativos y comportamientos disfuncionales, y enseña habilidades de afrontamiento efectivas.
  • Mindfulness y meditación: la práctica de mindfulness y meditación puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad al centrarse en el momento presente y cultivar la aceptación y la compasión hacia unx mismx.

Por todo ello, el manejo del estrés en trabajos expuestos al trauma es crucial para proteger el bienestar emocional y la salud mental de lxs profesionales. Reconocer los síntomas del estrés, establecer límites personales, buscar apoyo social, practicar técnicas de relajación, fomentar el autocuidado y buscar formación y supervisión continua son estrategias efectivas para enfrentar los desafíos emocionales de estos entornos laborales. Al priorizar el autocuidado y la atención a las necesidades emocionales, los profesionales pueden fortalecer su resiliencia y mantener un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal

Y si tienes un trabajo de este tipo y aún así necesitas ayuda para manejarlo, en Quiero Psicología podemos ayudarte.

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La voz de la autoexigencia

¿Cómo afecta este fenómeno psicológico que muchxs de nosotrxs experimentamos en nuestra salud mental y bienestar?

Todas las personas tenemos una voz interna que nos habla moldeando nuestras percepciones y decisiones y que a menudo se convierte en un eco de expectativas, críticas y demandas autoimpuestas. Este diálogo interno es central en la psicología porque influye directamente en la salud mental y en la calidad de vida de las personas.

Desde una perspectiva cognitiva, esta “voz de la exigencia” se vincula estrechamente con algunos patrones de pensamiento muy perfeccionistas. Aquellxs que poseen altos estándares para sí mismxs pueden experimentar una voz interna crítica que nunca parece satisfecha. Nada es suficiente. Y todo siempre puede ser mejor o mejorable. La literatura psicológica explora cómo estos patrones afectan la autoevaluación y la autoestima creando una constante sensación de insuficiencia e insatisfacción vital.

Desde el punto de vista psicodinámico esta voz a menudo encuentra sus raíces en experiencias pasadas. Críticas tempranas, expectativas poco realistas o modelos parentales exigentes que han contribuido a la formación de esta voz interna.

La influencia de lxs xadres en la vida de sus hijxs es innegable, y la forma en que expresan sus expectativas puede tener un impacto duradero en el desarrollo emocional y psicológico de lxs más pequeñxs. Las expectativas que lxs xadres tienen sobre sus hijxs pueden convertirse en un espejo en el que lxs pequeñxs ven reflejada su valía.

Una exigencia constante y poco realista puede minar la autoestima, llevando a lxs niñxs a sentir que nunca están a la altura de las expectativas de sus progenitores. Tienden a internalizar las voces de sus xadres y las demandas excesivas pueden contribuir a la formación de patrones de pensamiento perfeccionistas. La autoexigencia desmedida puede persistir en la vida adulta, afectando la forma en que enfrentan desafíos y se evalúan a sí mismos. La manera en que lxs xadres manejan sus propias emociones y expresan expectativas influye en la capacidad de autorregulación emocional de lxs niñxs. La exigencia constante puede generar ansiedad y dificultar el desarrollo de habilidades para lidiar con el fracaso y la presión.

Para fomentar un ambiente de apoyo es fundamental:

  1. Comunicación abierta: fomentar un diálogo abierto y alentador, donde lxs niñxs se sientan segurxs para expresar sus pensamientos y sentimientos.
  2. Reconocimiento de logros: celebrar los logros, por pequeños que sean, contribuye a construir una autoimagen positiva.
  3. Estímulo del esfuerzo: valorar el esfuerzo por encima de la perfección, destacando la importancia de aprender y crecer.
  4. Modelar resiliencia: mostrar cómo enfrentar desafíos con resiliencia y aprender de las experiencias difíciles.

La clave radica en encontrar un equilibrio entre establecer expectativas saludables y alentar el crecimiento sin imponer una carga de perfección. Lxs xadres tienen la oportunidad de ser guías comprensivxs en el viaje de sus hijxs hacia la autoaceptación y el desarrollo emocional positivo.

Los impactos de la exigencia parental son profundos, pero con un enfoque consciente en la comunicación positiva y el apoyo emocional, se puede construir un cimiento sólido para el bienestar de lxs niñxs a lo largo de sus vidas

En la edad adulta, la terapia psicológica ofrece estrategias para contrarrestar esta voz fomentando un diálogo interno más compasivo y constructivo. La práctica de la autocompasión y el reconocimiento son fundamentales para cambiar la narrativa interna. Algunas investigaciones sugieren que cultivar la gratitud y la autoaceptación puede reducir la influencia de la voz exigente.

Por otro lado, la autorregulación emocional y la autoeficacia son fundamentales en la buena relación con esta voz de la exigencia. Desarrollar habilidades para gestionar las emociones y fortalecer la creencia en la capacidad personal puede ser crucial. La intervención cognitivo-conductual se presenta como una herramienta eficaz para modificar estos patrones de pensamiento, ofreciendo estrategias concretas para desafiar y cambiar pensamientos exigentes.

La voz de la exigencia es un fenómeno complejo arraigado en múltiples dimensiones psicológicas. Su impacto en la salud mental y el bienestar es significativo pero las diversas perspectivas de la psicología adulta ofrecen enfoques variados para abordar este desafío.

Desde la comprensión de patrones cognitivos hasta la exploración de las experiencias pasadas, pasando por la promoción de la autocompasión y la intervención conductual, la psicología brinda herramientas valiosas para transformar la voz interna exigente en un diálogo más amable y constructivo. Por eso, en Quiero Psicología podemos ayudarte con ella.

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Celos entre amigos

Las relaciones de amistad son una parte fundamental de la vida de las personas, proporcionando apoyo emocional, compañerismo y diversión. Sin embargo, al igual que en cualquier tipo de relación interpersonal, los celos pueden surgir y afectar la dinámica entre amigos.

Los celos en la amistad pueden manifestarse de diversas formas y tener un impacto significativo en la calidad de la relación. En este post, exploraremos los celos examinando sus causas, consecuencias y posibles estrategias para abordarlos.

Causas de los celos en la amistad

Algunas causas comunes de los celos entre amigues pueden ser:

Comparación Social: Una persona puede sentirse amenazada cuando percibe que otra persona del grupo es más exitosa, atractiva o talentosa que elles en ciertos aspectos de la vida, como el trabajo, las relaciones románticas o la apariencia física.

Inseguridad Personal: La baja autoestima y la falta de confianza en sí misme pueden llevar a una persona a sentirse inadecuada en comparación con sus amigos, lo que puede desencadenar sentimientos de celos ante los logros o éxitos de las demás.

Temor a la Pérdida: El miedo a perder la amistad de una persona querida puede provocar celos, especialmente si perciben que su amiga está desarrollando relaciones cercanas con otras personas y vuestra relación empieza a cambiar. Es muy habitual sentir celos cuando tu amigue ha conocido a alguien románticamente y pasa la mucho tiempo con esa persona, desplazando el resto de vínculos.

Falta de Comunicación: La falta de comunicación abierta y honesta en la amistad puede dar lugar a malentendidos y suposiciones incorrectas, lo que a su vez puede alimentar los celos y la desconfianza.

Consecuencias de los celos:

Los celos pueden tener consecuencias negativas tanto para la persona que los experimenta como para la dinámica general de la amistad. Algunas de estas consecuencias pueden ser:

Deterioro de la Confianza: Los celos erosionan la confianza entre amigues, lo que puede llevar a una mayor distancia emocional y dificultar la comunicación de forma asertiva.

Resentimiento y Hostilidad: Los sentimientos de celos pueden dar lugar a comportamientos hostiles y vengativos hacia la persona percibida como amenaza, lo que puede dañar aún más la relación.

Autoestima Baja: La comparación constante con otras amigas y la sensación de no estar a la altura pueden afectar negativamente la autoestima y el bienestar emocional de una persona.

Ruptura de la Amistad: En casos extremos, los celos pueden conducir a la ruptura de la amistad si no se abordan de manera adecuada y constructiva.

Estrategias para afrontar los celos

Cuando los celos se cuelan en las relaciones de amistad, es crucial contar con herramientas efectivas para abordarlos. Algunas de estas estrategias incluyen:

Autoconocimiento: Reconocer y comprender las propias emociones de celos es esencial. Muchas veces cómo nos sentimos tiene más que ver con lo que hemos vivido en el pasado que con lo que está ocurriendo en el presente.

Comunicación asertiva: Establecer una comunicación abierta y honesta con las amigas es fundamental. Hablar sobre los sentimientos de manera respetuosa y receptiva puede ayudar a resolver malentendidos y prevenir que los conflictos escalen.

Fomentar la Autoestima: Trabajar en desarrollar una autoestima saludable y una actitud positiva hacia uno mismo es muy importante. Al hacerlo, se pueden reducir los sentimientos de inseguridad y la necesidad de compararse con otros amigos.

Buscar Apoyo Profesional: En casos donde los celos tienen un impacto significativo en la salud emocional y las relaciones interpersonales, buscar ayuda profesional puede ser clave.

Es importante hacer introspección y ser honestas con nosotras mismas. Fijarnos si es un caso aislado o algo que se repite de forma sistemática en los diferentes vínculos. En resumen, los celos entre amigas pueden ser una realidad difícil de navegar, pero con un enfoque adecuado y una actitud proactiva, estas emociones pueden transformarse en oportunidades de crecimiento y fortalecimiento de las relaciones de amistad. Si no te vez capaz en Quiero Psicología podemos ayudarte.

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Darme cuenta de que soy LGTBAQ+

Darse cuenta de que eres una persona LGTBIAQ+ es un viaje íntimo y valiente. Es un proceso que implica una exploración profunda de la identidad y un desafío a las normas sociales establecidas. Desde una perspectiva psicológica, este proceso abarca emociones diversas y complejas así como la gestión de expectativas (personales, familiares, laborales y sociales) y la búsqueda de redes de apoyo.

Autodescubrirse como LGTBIAQ+

El viaje hacia descubrirse e identificarse como LGTBIAQ+ comienza con la reflexión y el cuestionamiento de la propia identidad. No encajar con los estándares sociales establecidos nos puede llevar a plantearnos nuestra identidad, orientación y expresión de género. Este proceso de cuestionamiento interno y externo genera mucha incertidumbre, miedo e inseguridad, pero también una gran sensación de libertad interna cuando sentimos que podemos ser quienes somos y relacionarnos con quien sintamos.

Miedo, ansiedad, rechazo, inseguridad…

Todas estas emociones suelen estar presentes en cualquier proceso de descubrimiento de las personas LGTBIAQ+. El miedo al rechazo y la ansiedad sobre cómo seremos percibidxs por otrxs son aspectos comunes de este proceso. El hecho de no encajar con lo que se espera de nosotrxs moviliza estas emociones que tenemos que ir gestionando y trabajando a lo largo de toda la vida. La psicología propone trabajar todas estas emociones a través de la autoafirmación positiva de la propia identidad, así como la construcción de una autoestima sólida, positiva y fuerte de quienes somos y la búsqueda de un apoyo emocional que nos proporcione ese sostén.

Expectativas Sociales

Las expectativas sociales y la presión cultural desempeñan, como comentábamos, un papel fundamental en todo este proceso. Es imprescindible cuestioonar y redefinir estas expectativas sociales y personales para vivir de una manera auténtica y desafiando estas normas que son rígidas y restrictivas. Como bien sabemos, vivimos en una sociedad cisheteropatriarcal (y blanca) que presupone a las personas su identidad (cis) y su orientación (heterosexual) dando a estas identidades un lugar de privilegio social por encima de las demás.

Apoyo social

Tener las redes de apoyo emocional básicas para emprender este viaje es fundamental ya que brinda el sostén que necesitamos para poder sentirnos menos solxs en el proceso. Estas redes pueden ser familiares, de amistades o pertenecientes a redes de apoyo del propio colectivo LGTBIQ+.

Capacidad de adaptación

Este proceso no es único, sino que forma parte de un proceso continuo en el que la identidad o la orientación puede variar a lo largo del tiempo. Para ello es necesario saber adaptarse a las nuevas situaciones, experiencias vitales y formas de ser y de sentir sin cerrarnos a ser de una determinada manera.

Respeto del propio Ritmo

Cada persona vive este proceso a su propio ritmo y por tanto es importante que se respete ese tiempo y espacio para compartir su identidad en el momento en que así lo sientan.

Terapia psicológica

El acompañamiento psicológico puede ser fundamental es este proceso de autodescubrimiento. Tener el sostén de un profesional expertx en género, identidad y con esta perspectiva feminista puede ser de gran ayuda para construir esta autoestima positiva desde las terapias de afirmación.

Acceso a la información

El acceso a información educativa sobre la diversidad sexual y de género puede ser de gran utilidad para entender los conceptos y desafíos a los que nos enfrentamos como personas LGTBIQ+. Tanto para las personas que lo viven como para aquellas que forman parte del entorno es imprescindible informarse y poder así fomentar la empatía y el apoyo.

Celebrar tu autenticidad

A medida que nos adentramos en este proceso, reconocer y celebrar nuestra identidad contribuye a tener un empoderamiento y autoafirmación de quienes somos.

Como comentábamos, conocer nuestra identidad o nuestra orientación es un proceso altamente personal y puede llevar su tiempo. No hay reglas estrictas o señales específicas, pero aquí te dejamos algunas consideraciones que podrían ayudarte a explorar y comprender tu identidad:

  1. Atracción emocional y/o sexual: considera hacia quiénes sientes atracción emocional y/o sexual. Reflexiona sobre tus experiencias y sentimientos hacia diferentes géneros.
  2. Exploración de la identidad: la autoexploración es clave. Pregúntate a ti mismx cómo te identificas y si alguna etiqueta (como gay, lesbiana, bisexual, pansexual, trans*, etc.) resuena contigo. Ten en cuenta que estas etiquetas son herramientas opcionales y que algunas personas pueden preferir no utilizar.
  3. Patrones de atracción a lo largo del tiempo: observa si hay patrones consistentes en tus atracciones a lo largo del tiempo. ¿Ha habido cambios en tus preferencias o han sido relativamente constantes?
  4. Comodidad con la identidad actual: evalúa tu comodidad con la identidad que has adoptado hasta ahora. ¿Te sientes auténticx y en paz con esta identidad, o sientes que hay algo más?
  5. Apertura a la Experiencia: estar abiertx a nuevas experiencias y a conocer personas de diferentes géneros puede ayudarte a comprender mejor tus propias preferencias y sentimientos.
  6. Conversaciones Reflexivas: hablar sobre tus sentimientos y experiencias con amigxs de confianza o, si te sientes cómodx, con profesionales de la salud mental, puede proporcionarte perspectivas valiosas.
  7. Educación sobre la Diversidad Sexual: informarte sobre la diversidad sexual y de género puede ser útil. Conocer las diferentes identidades y orientaciones sexuales te dará un contexto más amplio para explorar tu propia identidad.
  8. Respuesta a Estímulos Visuales o Emocionales: Presta atención a cómo reaccionas a estímulos visuales o emocionales relacionados con diferentes géneros. ¿Hay algún patrón en tus respuestas emocionales?
  9. Respeto a Tu Propio Tiempo: reconoce que este proceso puede llevar tiempo, y está bien si no tienes todas las respuestas de inmediato. La identidad y la orientación son fluidas y puede evolucionar a lo largo de la vida.
  10. Intuición Personal: confía en tu intuición y en cómo te sientes contigo mismx. La autenticidad y la aceptación personal son fundamentales en el proceso de comprenderte.

Recuerda que no hay una «respuesta correcta» a cómo hay que ser y cada persona experimenta su identidad y su orientación sexual de manera única. Lo que sientes es válido y lo más importante es que respetes tu tiempo y tu ritmo con independencia de las expectativas del entorno.

Y si te cuesta aceptarte o estas confusx y no sabes por dónde empezar en Quiero Psicología podemos ayudarte.

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La culpa post navideña

Las fiestas navideñas están marcadas por reuniones familiares, de amigxs, regalos… y a menudo dejan un rastro emocional en su estela. La culpa es una emoción que puede ser más intensa durante estas fechas y se convierte para muchas personas en una carga después de estas celebraciones.

¿Cómo podemos abordar este sentimiento?

Evita juzgarte

Antes de sucumbir a la culpa, es esencial reflexionar sobre las experiencias navideñas sin emitir juicios contra nosotrxs. Analizar nuestras acciones y decisiones con empatía y comprensión es clave para romper ese ciclo en el que podemos vernos inmersxs tras estas fechas señaladas.

Toma conciencia de cuáles son tus desencadenantes

Identificar los desencadenantes específicos de tu culpa ya sea por excesos en la comida, gastos innecesarios o conflictos familiares, y comprender qué elementos contribuyen a e intensificar esta emoción nos permitirá abordarlos de manera más efectiva.

Acepta que son fechas complicadas y no podremos cumplir nuestra rutina

La perfección no puede ser un objetivo alcanzable especialmente durante las festividades. Aceptar que las fiestas navideñas no seguirán un guion ideal y que no pasa nada por estar unas semanas teniendo un ritmo de vida distinto al del resto del año.

Diálogo Interno Positivo

Cambiar nuestro diálogo interno y en lugar de centrarnos en lo negativo enfocarnos en lo positivo. Celebrar las conexiones significativas, los momentos alegres y las lecciones aprendidas durante estas semanas nos ayudará a que esta emoción rebaje su intensidad. Castigarnos a nosotrxs mismxs solo prolonga la culpa y dificulta la gestión de esta emoción.

Establecer Metas Realistas

Establecer metas realistas para estas fechas y anticiparnos a lo quepuede suceder en estas fechas nos ayudará a ser más tolerantes con lo que suceda y a evitar que, si esta emoción aparece, nos desborde emocionalmente. Considerar enfoques más equilibrados en términos de comida y gastos y establecer estas metas alcanzables fomenta nuestra sensación de control.

Contextualización de la Culpa

Es crucial que contextualicemos la culpa dentro de las complejidades emocionales postnavideñas. Las expectativas culturales y sociales, combinadas con las presiones autoimpuestas, pueden amplificar esta sensación con respecto a nosostrxs mismxs.

Comunicación con las personas que te rodean y apoyos significativos

Si la culpa está relacionada con conflictos familiares, podríamos considerar la posibilidad de abordar estos problemas mediante una comunicación abierta y respetuosa y quizá, así, resolver estos conflictos contribuiría a disminuir esta sensación de culpa durante y post festividades.

Prioriza tu autocuidado

Priorizar nuestro autocuidado para mitigar los efectos emocionales postnavideños es fundamental. El ejercicio físico, la meditación y las relaciones sociales de calidad pueden ayudar a restaurar el equilibrio emocional, la vuelta a la rutina de manera más amable y reducir la culpa.

Con todo ello, podemos decir que sentir culpa después de las navidades es una experiencia compartida pero cuyo manejo puede marcar la diferencia en la salud emocional de cada unx a largo plazo. Desde una perspectiva terapéutica, abordar la culpa postnavideña implica explorar patrones de pensamiento disfuncionales, fomentar la autocompasión y desarrollar habilidades para manejar el estrés.

Al abrazar la autocompasión, reflexionar sin juicio y establecer metas más realistas, podemos transformar la culpa en una oportunidad para el crecimiento personal o al menos gestionarla de una forma más equilibrada en la que no nos desborde.

La clave radica en conocernos a nosotrxs mismxs y saber cómo podemos anticiparnos a estas fechas sabiendo de qué manera nos afectan y poder así llevar las riendas, de la parte que nos toca, de lo que nos sucede. Y si no te ves capaz de hacerlo en Quiero Psicología podemos acompañarte.

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¿Por qué fallan los propósitos de año nuevo?

1 de enero, cojo papel y boli y empiezo a hacer una lista de las cosas que quiero lograr este año. Te suena la escena ¿verdad?

Establecer propósitos de año nuevo es una práctica común que tiene raíces tanto culturales como psicológicas. Algunas razones son a modo de reinicio, el cambio de año simboliza un nuevo comienzo, una oportunidad para dejar atrás el pasado y empezar de nuevo. Las personas suelen ver el cambio de año como una oportunidad para reiniciar y mejorar aspectos de sus vidas.

¿Pero entonces por qué falla si en principio es algo bueno?

Sin embargo, la mayoría de las personas tiende a fallar en la realización de sus propósitos de año nuevo debido a varias razones comunes. Aquí hay algunas de las razones más frecuentes:

Metas poco realistas: Establecer metas demasiado ambiciosas o poco realistas puede llevar al fracaso. Es importante establecer objetivos alcanzables y dividirlos en pasos más pequeños y manejables.

Falta de planificación: Muchas personas establecen propósitos sin un plan claro sobre cómo alcanzarlos. La falta de una estrategia detallada puede hacer que sea difícil seguir adelante y mantener la motivación.

Falta de motivación intrínseca: Si los propósitos no están alineados con los valores y deseos personales, es probable que falten la motivación intrínseca necesaria para mantener el compromiso a largo plazo.

Expectativas poco realistas sobre el tiempo: Algunas personas esperan ver resultados rápidos y se desaniman si no los alcanzan de inmediato. Cambios significativos a menudo llevan tiempo, y es importante ser paciente.

Falta de apoyo social: Intentar lograr un objetivo sin el respaldo de amigos, familiares u otros sistemas de apoyo puede hacer que sea más difícil mantenerse en el camino correcto.

Falta de seguimiento: No monitorear el progreso puede llevar a la falta de rendición de cuentas. Llevar un registro de los avances y realizar ajustes según sea necesario puede ser clave para el éxito a largo plazo.

Perder la motivación después de los primeros obstáculos: Enfrentar dificultades es inevitable cuando se trabaja hacia metas desafiantes. Aquellos que se rinden después de los primeros obstáculos a menudo tienen dificultades para mantener sus propósitos.

Cambios en las circunstancias de la vida: A veces, eventos inesperados o cambios en las circunstancias pueden interferir con la capacidad de cumplir los propósitos de año nuevo.

Falta de enfoque: Establecer demasiados propósitos a la vez puede dispersar la atención y hacer que sea difícil concentrarse en uno específico.

Falta de autodisciplina: La autodisciplina es crucial para mantenerse en el camino hacia el logro de los propósitos. La procrastinación y la falta de autocontrol pueden socavar los esfuerzos para cambiar hábitos.

¿Qué objetivos serían buenos?

Desde Quiero psicología esperamos que vuestros propósitos de año nuevo sean positivos para vosotras. Llevar una alimentación más consciente, sin la prohibición de grupos o de alimentos, para nutrirnos adecuadamente, practicar un deporte que nos guste, para sentirnos más activas y dormir mejor, apuntarnos a esa actividad que nos llamaba la atención, disfrutar de planes más tranquilos como la lectura o el cine, retomar ese idioma que dejamos a medias, seguir mirando ofertas laborales para mejorar nuestras condiciones, abandonar hábitos dañinos como el tabaco (aprovechando las nuevas normas en las terrazas jeje) reducir nuestro consumo de alcohol, etc, en definitiva, propósitos realistas y alcanzables a corto plazo, que nos aporten emociones agradables y que nos acerquen a esa persona que queremos ser.

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¿Qué es la empatía?

La empatía podría definirse como un fenómeno que involucra tanto procesos emocionales como cognitivos. Desde una perspectiva psicológica la empatía es más que un acto de comprensión: es un proceso dinámico que nos permite experimentar y comprender las emociones de lxs demás.

Desde una perspectiva evolutiva, la empatía se desarrolla a lo largo de la vida. En la infancia, lxs niñxs comienzan a reconocer y responder a las señales emocionales de lxs demás, un precursor crucial para el desarrollo de habilidades empáticas más complejas en la adolescencia y la edad adulta.

La psicología del desarrollo destaca la importancia de cultivar la empatía desde esta etapa más temprana.

A través de la socialización y el ejemplo de sus cuidadores, lxs niñxs aprenden a reconocer y responder a las emociones de otrxs. Esta habilidad es crucial para el desarrollo de relaciones saludables a lo largo de la vida. Así mismo, la empatía juega un papel fundamental en las relaciones.  Al comprender las emociones y necesidades de las personas que nos rodean se fortalece la conexión emocional. La empatía crea un espacio donde la comunicación es más abierta y donde las diferencias pueden abordarse con comprensión y respeto.

¿Qué partes tiene la empatía?

La empatía tiene una parte cognitiva y una parte emocional.

La parte más cognitiva implica la capacidad de comprender las emociones y perspectivas de lxs demás desde un punto de vista intelectual. Es la habilidad de ponerse en el lugar de la otra persona y comprender sus pensamientos y sentimientos.

La parte emocional va más allá de la comprensión intelectual e implica compartir las emociones de otra persona. Es la capacidad de sentir simpatía o compasión, conectándose emocionalmente con la experiencia.

La psicología ha explorado la base neurobiológica de esta emoción revelando la activación de regiones cerebrales específicas durante este proceso. La corteza cingulada anterior y las neuronas espejo desempeñan un papel crucial al permitirnos experimentar de manera vicaria las emociones de lxs demás. Así pues, aunque la empatía es un recurso valioso, también presenta desafíos.

La fatiga empática, la dificultad para manejar las emociones intensas de otrxs y la posibilidad de sobreidentificación son aspectos a considerar. Desde este lugar es fundamental saber establecer los límites saludables para preservar nuestro bienestar emocional.

Si empatizar con el otro te desborda, o acabas tú peor que ellxs quizá te suceda alguna de estas cosas.

¿Y si alguien no es empático?

No obstante, aunque la empatía es fundamental para entender y compartir las emociones de lxs demás, no siempre florece de manera equitativa. La falta de empatía se manifiesta cuando una persona tiene dificultades para comprender o compartir las emociones de otras personas. Puede variar yendo desde una simple desconexión emocional hasta la incapacidad completa de reconocer o responder adecuadamente a las experiencias emocionales de otrx.

Las causas de la falta de empatía son diversas y complejas. Factores como la genética, experiencias traumáticas en la infancia, trastornos de personalidad y entornos familiares disfuncionales pueden contribuir a esa incapacidad de conexión emocional. Esta falta de empatía a menudo tiene sus raíces en la infancia. Niñxs que experimentan negligencia emocional o algún tipo de abuso pueden tener dificultades para desarrollar habilidades empáticas. Por otro lado, algunos trastornos psicológicos como el trastorno antisocial de la personalidad, el trastorno narcisista, la psicopatía o trastornos del espectro autista (TEA) están asociados también con la falta y/o ausencia de empatía. La comprensión de estos trastornos desde una perspectiva clínica es crucial para abordar las barreras emocionales que presentan.

En ese sentido, la falta de empatía puede generar desafíos significativos en las relaciones interpersonales. La incapacidad para comprender las emociones y necesidades de otras personas puede conducir a la incomunicación, malentendidos, conflictos y una profunda sensación incomprensión y soledad. Las conexiones afectivas pueden debilitarse, afectando la calidad de las relaciones y generando consecuencias a nivel social.

Por todo ello, en psicología clínica se busca abordar la falta de empatía mediante intervenciones y tratamientos especializados a través de terapias cognitivo-conductuales, sistémicas, programas de desarrollo de habilidades sociales y enfoques terapéuticos centrados en la empatía que pueden ser herramientas valiosas para trabajar esta dificultad emocional.

Si sientes que se te escapan claves de la empatía, que te han dicho muchas veces que eres egoísta pero no sabe por qué, quizá te podría venir bien explorar qué te está ocurriendo, en Quiero Psicología te podremos ayudar.

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La Navidad y los atracones

La Navidad es conocida por ser una época en la que la comida desempeña un papel central en las celebraciones. Muchas personas disfrutan de comidas festivas y tradicionales durante esta temporada. No obstante, es común que algunas personas se sientan tentadas a comer en exceso durante las festividades. Y esto no tiene porqué ser un problema, sin embargo, algunas personas con trastorno por atracón pueden experimentar desafíos adicionales.

El trastorno por atracón es un trastorno alimentario caracterizado por episodios recurrentes de ingesta de alimentos en una cantidad mayor de la normal, acompañados de una sensación de pérdida de control durante los episodios. Estos episodios están seguidos comúnmente por sentimientos de culpa, vergüenza o malestar.

La presión social para participar en comidas festivas y el énfasis en la comida durante las celebraciones pueden desencadenar episodios de atracones en aquellos que ya luchan con este trastorno. Además, Las emociones asociadas con las festividades, como el estrés, la alegría o la tristeza, pueden aumentar la vulnerabilidad a los atracones.

Algunas personas pueden recurrir a la comida como una forma de hacer frente a las emociones intensas asociadas con las celebraciones navideñas. Es importante destacar que el aumento de peso no está determinado únicamente por los atracones, sino por la suma total de la ingesta calórica, el gasto energético y otros factores relacionados con el estilo de vida. Sin embargo, cuando estos factores se suman, es posible que aparezca este efecto que dependiendo de la relación que tengamos con el cuerpo y la presión familiar/social a la que estemos sometidas, puede ser un problema añadido.

Malas estrategias de afrontamiento

Es en este momento cuando se nos pasa por la cabeza compensar con ejercicio físico, restringir alimentos, utilizar diuréticos y/o laxantes, hacer ayunos u otras dietas poco recomendables o incluso llegar a provocarnos el vómito, como si alguna de estas cosas mejorase la relación que tenemos con nuestro cuerpo.

Una de las opciones mas normalizadas, es el uso de las dietas restrictivas, pero las dietas restrictivas y los atracones a menudo están relacionados en un ciclo que puede tener consecuencias negativas tanto para la salud física como para la salud mental.

Este ciclo es conocido como el «ciclo de la restricción y el atracón».

Aquí hay algunas maneras en las que estos dos comportamientos pueden interactuar:

Privación: Las dietas restrictivas a menudo implican la eliminación o restricción severa de ciertos alimentos o grupos de alimentos.

Sentimientos de privación: La privación puede llevar a sentimientos de ansiedad, deseo intenso por los alimentos prohibidos y una relación negativa con la comida.

Respuesta a la privación: Después de períodos de restricción, el cuerpo y la mente a menudo responden con atracones, donde se consumen grandes cantidades de alimentos en un corto período de tiempo.

Sentimientos de culpa y vergüenza: Después de un atracón, las personas a menudo experimentan sentimientos de culpa y vergüenza, lo que puede intensificar la necesidad de volver a la restricción y/o además podemos intentar gestionar estos sentimientos desagradables con más comida.

¿Cómo podemos entonces romper el ciclo?

Enfoque en la moderación: Adoptar un enfoque equilibrado y moderado hacia la alimentación puede ayudar a romper el ciclo de restricción y atracones. En lugar de seguir dietas restrictivas, centrarse en desarrollar hábitos alimenticios saludables y sostenibles a largo plazo.

Entender las necesidades nutricionales: Reconocer y satisfacer las necesidades nutricionales del cuerpo puede reducir la necesidad de atracones como respuesta a la privación.

Y sobre todo, cuando sientas que tu sola no puedes, recomendamos buscar apoyo profesional. Trabajar con un dietista y/o nutricionista y terapeuta especializada en trastornos alimentarios puede proporcionar herramientas y estrategias para establecer una relación más saludable con la comida.

La relación con la comida y el cuerpo son problemas multifactoriales y altamente complejos, influidos negativamente por el sistema en el que vivimos, por lo tanto es normal que no podamos lidiar con esto solas. Aunque sea algo muy extendido, los TCA son problemas que pueden solucionarse, no tienen porqué acompañarnos durante toda la vida. En Quiero Psicología podemos ayudarte.