autoexigencia

La voz de la autoexigencia

¿Cómo afecta este fenómeno psicológico que muchxs de nosotrxs experimentamos en nuestra salud mental y bienestar?

Todas las personas tenemos una voz interna que nos habla moldeando nuestras percepciones y decisiones y que a menudo se convierte en un eco de expectativas, críticas y demandas autoimpuestas. Este diálogo interno es central en la psicología porque influye directamente en la salud mental y en la calidad de vida de las personas.

Desde una perspectiva cognitiva, esta “voz de la exigencia” se vincula estrechamente con algunos patrones de pensamiento muy perfeccionistas. Aquellxs que poseen altos estándares para sí mismxs pueden experimentar una voz interna crítica que nunca parece satisfecha. Nada es suficiente. Y todo siempre puede ser mejor o mejorable. La literatura psicológica explora cómo estos patrones afectan la autoevaluación y la autoestima creando una constante sensación de insuficiencia e insatisfacción vital.

Desde el punto de vista psicodinámico esta voz a menudo encuentra sus raíces en experiencias pasadas. Críticas tempranas, expectativas poco realistas o modelos parentales exigentes que han contribuido a la formación de esta voz interna.

La influencia de lxs xadres en la vida de sus hijxs es innegable, y la forma en que expresan sus expectativas puede tener un impacto duradero en el desarrollo emocional y psicológico de lxs más pequeñxs. Las expectativas que lxs xadres tienen sobre sus hijxs pueden convertirse en un espejo en el que lxs pequeñxs ven reflejada su valía.

Una exigencia constante y poco realista puede minar la autoestima, llevando a lxs niñxs a sentir que nunca están a la altura de las expectativas de sus progenitores. Tienden a internalizar las voces de sus xadres y las demandas excesivas pueden contribuir a la formación de patrones de pensamiento perfeccionistas. La autoexigencia desmedida puede persistir en la vida adulta, afectando la forma en que enfrentan desafíos y se evalúan a sí mismos. La manera en que lxs xadres manejan sus propias emociones y expresan expectativas influye en la capacidad de autorregulación emocional de lxs niñxs. La exigencia constante puede generar ansiedad y dificultar el desarrollo de habilidades para lidiar con el fracaso y la presión.

Para fomentar un ambiente de apoyo es fundamental:

  1. Comunicación abierta: fomentar un diálogo abierto y alentador, donde lxs niñxs se sientan segurxs para expresar sus pensamientos y sentimientos.
  2. Reconocimiento de logros: celebrar los logros, por pequeños que sean, contribuye a construir una autoimagen positiva.
  3. Estímulo del esfuerzo: valorar el esfuerzo por encima de la perfección, destacando la importancia de aprender y crecer.
  4. Modelar resiliencia: mostrar cómo enfrentar desafíos con resiliencia y aprender de las experiencias difíciles.

La clave radica en encontrar un equilibrio entre establecer expectativas saludables y alentar el crecimiento sin imponer una carga de perfección. Lxs xadres tienen la oportunidad de ser guías comprensivxs en el viaje de sus hijxs hacia la autoaceptación y el desarrollo emocional positivo.

Los impactos de la exigencia parental son profundos, pero con un enfoque consciente en la comunicación positiva y el apoyo emocional, se puede construir un cimiento sólido para el bienestar de lxs niñxs a lo largo de sus vidas

En la edad adulta, la terapia psicológica ofrece estrategias para contrarrestar esta voz fomentando un diálogo interno más compasivo y constructivo. La práctica de la autocompasión y el reconocimiento son fundamentales para cambiar la narrativa interna. Algunas investigaciones sugieren que cultivar la gratitud y la autoaceptación puede reducir la influencia de la voz exigente.

Por otro lado, la autorregulación emocional y la autoeficacia son fundamentales en la buena relación con esta voz de la exigencia. Desarrollar habilidades para gestionar las emociones y fortalecer la creencia en la capacidad personal puede ser crucial. La intervención cognitivo-conductual se presenta como una herramienta eficaz para modificar estos patrones de pensamiento, ofreciendo estrategias concretas para desafiar y cambiar pensamientos exigentes.

La voz de la exigencia es un fenómeno complejo arraigado en múltiples dimensiones psicológicas. Su impacto en la salud mental y el bienestar es significativo pero las diversas perspectivas de la psicología adulta ofrecen enfoques variados para abordar este desafío.

Desde la comprensión de patrones cognitivos hasta la exploración de las experiencias pasadas, pasando por la promoción de la autocompasión y la intervención conductual, la psicología brinda herramientas valiosas para transformar la voz interna exigente en un diálogo más amable y constructivo. Por eso, en Quiero Psicología podemos ayudarte con ella.

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Darme cuenta de que soy LGTBAQ+

Darse cuenta de que eres una persona LGTBIAQ+ es un viaje íntimo y valiente. Es un proceso que implica una exploración profunda de la identidad y un desafío a las normas sociales establecidas. Desde una perspectiva psicológica, este proceso abarca emociones diversas y complejas así como la gestión de expectativas (personales, familiares, laborales y sociales) y la búsqueda de redes de apoyo.

Autodescubrirse como LGTBIAQ+

El viaje hacia descubrirse e identificarse como LGTBIAQ+ comienza con la reflexión y el cuestionamiento de la propia identidad. No encajar con los estándares sociales establecidos nos puede llevar a plantearnos nuestra identidad, orientación y expresión de género. Este proceso de cuestionamiento interno y externo genera mucha incertidumbre, miedo e inseguridad, pero también una gran sensación de libertad interna cuando sentimos que podemos ser quienes somos y relacionarnos con quien sintamos.

Miedo, ansiedad, rechazo, inseguridad…

Todas estas emociones suelen estar presentes en cualquier proceso de descubrimiento de las personas LGTBIAQ+. El miedo al rechazo y la ansiedad sobre cómo seremos percibidxs por otrxs son aspectos comunes de este proceso. El hecho de no encajar con lo que se espera de nosotrxs moviliza estas emociones que tenemos que ir gestionando y trabajando a lo largo de toda la vida. La psicología propone trabajar todas estas emociones a través de la autoafirmación positiva de la propia identidad, así como la construcción de una autoestima sólida, positiva y fuerte de quienes somos y la búsqueda de un apoyo emocional que nos proporcione ese sostén.

Expectativas Sociales

Las expectativas sociales y la presión cultural desempeñan, como comentábamos, un papel fundamental en todo este proceso. Es imprescindible cuestioonar y redefinir estas expectativas sociales y personales para vivir de una manera auténtica y desafiando estas normas que son rígidas y restrictivas. Como bien sabemos, vivimos en una sociedad cisheteropatriarcal (y blanca) que presupone a las personas su identidad (cis) y su orientación (heterosexual) dando a estas identidades un lugar de privilegio social por encima de las demás.

Apoyo social

Tener las redes de apoyo emocional básicas para emprender este viaje es fundamental ya que brinda el sostén que necesitamos para poder sentirnos menos solxs en el proceso. Estas redes pueden ser familiares, de amistades o pertenecientes a redes de apoyo del propio colectivo LGTBIQ+.

Capacidad de adaptación

Este proceso no es único, sino que forma parte de un proceso continuo en el que la identidad o la orientación puede variar a lo largo del tiempo. Para ello es necesario saber adaptarse a las nuevas situaciones, experiencias vitales y formas de ser y de sentir sin cerrarnos a ser de una determinada manera.

Respeto del propio Ritmo

Cada persona vive este proceso a su propio ritmo y por tanto es importante que se respete ese tiempo y espacio para compartir su identidad en el momento en que así lo sientan.

Terapia psicológica

El acompañamiento psicológico puede ser fundamental es este proceso de autodescubrimiento. Tener el sostén de un profesional expertx en género, identidad y con esta perspectiva feminista puede ser de gran ayuda para construir esta autoestima positiva desde las terapias de afirmación.

Acceso a la información

El acceso a información educativa sobre la diversidad sexual y de género puede ser de gran utilidad para entender los conceptos y desafíos a los que nos enfrentamos como personas LGTBIQ+. Tanto para las personas que lo viven como para aquellas que forman parte del entorno es imprescindible informarse y poder así fomentar la empatía y el apoyo.

Celebrar tu autenticidad

A medida que nos adentramos en este proceso, reconocer y celebrar nuestra identidad contribuye a tener un empoderamiento y autoafirmación de quienes somos.

Como comentábamos, conocer nuestra identidad o nuestra orientación es un proceso altamente personal y puede llevar su tiempo. No hay reglas estrictas o señales específicas, pero aquí te dejamos algunas consideraciones que podrían ayudarte a explorar y comprender tu identidad:

  1. Atracción emocional y/o sexual: considera hacia quiénes sientes atracción emocional y/o sexual. Reflexiona sobre tus experiencias y sentimientos hacia diferentes géneros.
  2. Exploración de la identidad: la autoexploración es clave. Pregúntate a ti mismx cómo te identificas y si alguna etiqueta (como gay, lesbiana, bisexual, pansexual, trans*, etc.) resuena contigo. Ten en cuenta que estas etiquetas son herramientas opcionales y que algunas personas pueden preferir no utilizar.
  3. Patrones de atracción a lo largo del tiempo: observa si hay patrones consistentes en tus atracciones a lo largo del tiempo. ¿Ha habido cambios en tus preferencias o han sido relativamente constantes?
  4. Comodidad con la identidad actual: evalúa tu comodidad con la identidad que has adoptado hasta ahora. ¿Te sientes auténticx y en paz con esta identidad, o sientes que hay algo más?
  5. Apertura a la Experiencia: estar abiertx a nuevas experiencias y a conocer personas de diferentes géneros puede ayudarte a comprender mejor tus propias preferencias y sentimientos.
  6. Conversaciones Reflexivas: hablar sobre tus sentimientos y experiencias con amigxs de confianza o, si te sientes cómodx, con profesionales de la salud mental, puede proporcionarte perspectivas valiosas.
  7. Educación sobre la Diversidad Sexual: informarte sobre la diversidad sexual y de género puede ser útil. Conocer las diferentes identidades y orientaciones sexuales te dará un contexto más amplio para explorar tu propia identidad.
  8. Respuesta a Estímulos Visuales o Emocionales: Presta atención a cómo reaccionas a estímulos visuales o emocionales relacionados con diferentes géneros. ¿Hay algún patrón en tus respuestas emocionales?
  9. Respeto a Tu Propio Tiempo: reconoce que este proceso puede llevar tiempo, y está bien si no tienes todas las respuestas de inmediato. La identidad y la orientación son fluidas y puede evolucionar a lo largo de la vida.
  10. Intuición Personal: confía en tu intuición y en cómo te sientes contigo mismx. La autenticidad y la aceptación personal son fundamentales en el proceso de comprenderte.

Recuerda que no hay una «respuesta correcta» a cómo hay que ser y cada persona experimenta su identidad y su orientación sexual de manera única. Lo que sientes es válido y lo más importante es que respetes tu tiempo y tu ritmo con independencia de las expectativas del entorno.

Y si te cuesta aceptarte o estas confusx y no sabes por dónde empezar en Quiero Psicología podemos ayudarte.

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La culpa post navideña

Las fiestas navideñas están marcadas por reuniones familiares, de amigxs, regalos… y a menudo dejan un rastro emocional en su estela. La culpa es una emoción que puede ser más intensa durante estas fechas y se convierte para muchas personas en una carga después de estas celebraciones.

¿Cómo podemos abordar este sentimiento?

Evita juzgarte

Antes de sucumbir a la culpa, es esencial reflexionar sobre las experiencias navideñas sin emitir juicios contra nosotrxs. Analizar nuestras acciones y decisiones con empatía y comprensión es clave para romper ese ciclo en el que podemos vernos inmersxs tras estas fechas señaladas.

Toma conciencia de cuáles son tus desencadenantes

Identificar los desencadenantes específicos de tu culpa ya sea por excesos en la comida, gastos innecesarios o conflictos familiares, y comprender qué elementos contribuyen a e intensificar esta emoción nos permitirá abordarlos de manera más efectiva.

Acepta que son fechas complicadas y no podremos cumplir nuestra rutina

La perfección no puede ser un objetivo alcanzable especialmente durante las festividades. Aceptar que las fiestas navideñas no seguirán un guion ideal y que no pasa nada por estar unas semanas teniendo un ritmo de vida distinto al del resto del año.

Diálogo Interno Positivo

Cambiar nuestro diálogo interno y en lugar de centrarnos en lo negativo enfocarnos en lo positivo. Celebrar las conexiones significativas, los momentos alegres y las lecciones aprendidas durante estas semanas nos ayudará a que esta emoción rebaje su intensidad. Castigarnos a nosotrxs mismxs solo prolonga la culpa y dificulta la gestión de esta emoción.

Establecer Metas Realistas

Establecer metas realistas para estas fechas y anticiparnos a lo quepuede suceder en estas fechas nos ayudará a ser más tolerantes con lo que suceda y a evitar que, si esta emoción aparece, nos desborde emocionalmente. Considerar enfoques más equilibrados en términos de comida y gastos y establecer estas metas alcanzables fomenta nuestra sensación de control.

Contextualización de la Culpa

Es crucial que contextualicemos la culpa dentro de las complejidades emocionales postnavideñas. Las expectativas culturales y sociales, combinadas con las presiones autoimpuestas, pueden amplificar esta sensación con respecto a nosostrxs mismxs.

Comunicación con las personas que te rodean y apoyos significativos

Si la culpa está relacionada con conflictos familiares, podríamos considerar la posibilidad de abordar estos problemas mediante una comunicación abierta y respetuosa y quizá, así, resolver estos conflictos contribuiría a disminuir esta sensación de culpa durante y post festividades.

Prioriza tu autocuidado

Priorizar nuestro autocuidado para mitigar los efectos emocionales postnavideños es fundamental. El ejercicio físico, la meditación y las relaciones sociales de calidad pueden ayudar a restaurar el equilibrio emocional, la vuelta a la rutina de manera más amable y reducir la culpa.

Con todo ello, podemos decir que sentir culpa después de las navidades es una experiencia compartida pero cuyo manejo puede marcar la diferencia en la salud emocional de cada unx a largo plazo. Desde una perspectiva terapéutica, abordar la culpa postnavideña implica explorar patrones de pensamiento disfuncionales, fomentar la autocompasión y desarrollar habilidades para manejar el estrés.

Al abrazar la autocompasión, reflexionar sin juicio y establecer metas más realistas, podemos transformar la culpa en una oportunidad para el crecimiento personal o al menos gestionarla de una forma más equilibrada en la que no nos desborde.

La clave radica en conocernos a nosotrxs mismxs y saber cómo podemos anticiparnos a estas fechas sabiendo de qué manera nos afectan y poder así llevar las riendas, de la parte que nos toca, de lo que nos sucede. Y si no te ves capaz de hacerlo en Quiero Psicología podemos acompañarte.

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¿Qué es la empatía?

La empatía podría definirse como un fenómeno que involucra tanto procesos emocionales como cognitivos. Desde una perspectiva psicológica la empatía es más que un acto de comprensión: es un proceso dinámico que nos permite experimentar y comprender las emociones de lxs demás.

Desde una perspectiva evolutiva, la empatía se desarrolla a lo largo de la vida. En la infancia, lxs niñxs comienzan a reconocer y responder a las señales emocionales de lxs demás, un precursor crucial para el desarrollo de habilidades empáticas más complejas en la adolescencia y la edad adulta.

La psicología del desarrollo destaca la importancia de cultivar la empatía desde esta etapa más temprana.

A través de la socialización y el ejemplo de sus cuidadores, lxs niñxs aprenden a reconocer y responder a las emociones de otrxs. Esta habilidad es crucial para el desarrollo de relaciones saludables a lo largo de la vida. Así mismo, la empatía juega un papel fundamental en las relaciones.  Al comprender las emociones y necesidades de las personas que nos rodean se fortalece la conexión emocional. La empatía crea un espacio donde la comunicación es más abierta y donde las diferencias pueden abordarse con comprensión y respeto.

¿Qué partes tiene la empatía?

La empatía tiene una parte cognitiva y una parte emocional.

La parte más cognitiva implica la capacidad de comprender las emociones y perspectivas de lxs demás desde un punto de vista intelectual. Es la habilidad de ponerse en el lugar de la otra persona y comprender sus pensamientos y sentimientos.

La parte emocional va más allá de la comprensión intelectual e implica compartir las emociones de otra persona. Es la capacidad de sentir simpatía o compasión, conectándose emocionalmente con la experiencia.

La psicología ha explorado la base neurobiológica de esta emoción revelando la activación de regiones cerebrales específicas durante este proceso. La corteza cingulada anterior y las neuronas espejo desempeñan un papel crucial al permitirnos experimentar de manera vicaria las emociones de lxs demás. Así pues, aunque la empatía es un recurso valioso, también presenta desafíos.

La fatiga empática, la dificultad para manejar las emociones intensas de otrxs y la posibilidad de sobreidentificación son aspectos a considerar. Desde este lugar es fundamental saber establecer los límites saludables para preservar nuestro bienestar emocional.

Si empatizar con el otro te desborda, o acabas tú peor que ellxs quizá te suceda alguna de estas cosas.

¿Y si alguien no es empático?

No obstante, aunque la empatía es fundamental para entender y compartir las emociones de lxs demás, no siempre florece de manera equitativa. La falta de empatía se manifiesta cuando una persona tiene dificultades para comprender o compartir las emociones de otras personas. Puede variar yendo desde una simple desconexión emocional hasta la incapacidad completa de reconocer o responder adecuadamente a las experiencias emocionales de otrx.

Las causas de la falta de empatía son diversas y complejas. Factores como la genética, experiencias traumáticas en la infancia, trastornos de personalidad y entornos familiares disfuncionales pueden contribuir a esa incapacidad de conexión emocional. Esta falta de empatía a menudo tiene sus raíces en la infancia. Niñxs que experimentan negligencia emocional o algún tipo de abuso pueden tener dificultades para desarrollar habilidades empáticas. Por otro lado, algunos trastornos psicológicos como el trastorno antisocial de la personalidad, el trastorno narcisista, la psicopatía o trastornos del espectro autista (TEA) están asociados también con la falta y/o ausencia de empatía. La comprensión de estos trastornos desde una perspectiva clínica es crucial para abordar las barreras emocionales que presentan.

En ese sentido, la falta de empatía puede generar desafíos significativos en las relaciones interpersonales. La incapacidad para comprender las emociones y necesidades de otras personas puede conducir a la incomunicación, malentendidos, conflictos y una profunda sensación incomprensión y soledad. Las conexiones afectivas pueden debilitarse, afectando la calidad de las relaciones y generando consecuencias a nivel social.

Por todo ello, en psicología clínica se busca abordar la falta de empatía mediante intervenciones y tratamientos especializados a través de terapias cognitivo-conductuales, sistémicas, programas de desarrollo de habilidades sociales y enfoques terapéuticos centrados en la empatía que pueden ser herramientas valiosas para trabajar esta dificultad emocional.

Si sientes que se te escapan claves de la empatía, que te han dicho muchas veces que eres egoísta pero no sabe por qué, quizá te podría venir bien explorar qué te está ocurriendo, en Quiero Psicología te podremos ayudar.

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Qué hacer en caso de conflicto

Gestionando los conflictos


A menudo los conflictos encuentran sus raíces en la diversidad de perspectivas, valores y necesidades individuales. Desde la psicología sabemos que nuestras experiencias pasadas, creencias y emociones subyacentes influyen significativamente en cómo percibimos y respondemos ante situaciones conflictivas.

La comunicación desempeña un papel fundamental en la resolución de los conflictos. La falta de habilidades comunicativas efectivas puede dar lugar a malentendidos, resentimientos y escaladas.

Aprender a expresar de manera clara y comprender las emociones de la otra persona puede reducir la intensidad de los conflictos.

De la misma manera, es fundamental expresar nuestras necesidades de una forma honesta haciendo referencia a cómo nos sentimos nosotrxs y no qué ha hecho mal la otra persona. Cuando señalamos de esta forma a la otra persona ésta puede sentirse atacada y ponerse a la defensiva. Si queremos que se genere este acercamiento, expresar desde cómo nos hace sentir la situación o el conflicto que estamos viviendo hará el encuentro más fácil y podremos generar esa empatía en la otra persona. No obstante, no siempre debería ser de esta forma.

Las personas adultas deberíamos tener la madurez emocional suficiente para poder recibir críticas sin sentirnos atacadas de esta forma. Y esto, una vez más, forma parte del crecimiento personal de cada unx en un proceso terapéutico si no lo hemos aprendido a hacer en nuestras etapas anteriores.

Emociones en los conflictos

En esta misma línea, las emociones, desde la ira hasta el miedo y la tristeza, son componentes esenciales en los conflictos. Reconocer y gestionar nuestras propias emociones, así como a comprender las emociones de lxs demás.

La inteligencia emocional se convierte en una herramienta muy valiosa para manejar situaciones conflictivas de manera constructiva. Así pues, la psicoterapia se erige como una herramienta valiosa para abordar conflictos internos y mejorar las habilidades de afrontamiento.

A través del autoconocimiento y el entendimiento de los patrones de pensamiento, los individuos pueden desarrollar estrategias efectivas para enfrentar los conflictos de manera más saludable. Fomentar la empatía y comprender las motivaciones detrás de las acciones de lxs demás puede ser clave para la resolución de conflictos, transformando el conflicto de una lucha de poder a una oportunidad para el crecimiento personal y relacional.

Por todo ello, el viaje hacia la resolución de conflictos comienza internamente. Es importante que tengamos el autoconocimiento suficiente para reflexionar sobre nuestras propias emociones, valores y patrones de pensamiento. Comprender nuestra psicología interna nos permite abordar los conflictos desde una base más sólida. Del mismo modo y como comentábamos anteriormente, las emociones intensas a menudo acompañan a los conflictos. Tener la regulación emocional necesaria nos ayudará a manejar de forma funcional emociones como la ira, la frustración y el estrés.

Por otro lado, es fundamental encontrar soluciones que satisfagan las necesidades de ambas partes. La negociación y las habilidades para llevarla a cabo son fundamentales para la resolución de cualquier conflicto.

Sugerencia: la fórmula asertiva

Cuando no sepas cómo expresarte te dejamos una sugerencia aquí: la fórmula asertiva.

  1. Siempre empieza intentando ponerte en el lugar del otrx, por ejemplo con frases como «Entiendo que tú», «Sé que esto es difícil», «Entiendo que a lo mejor te viene peor»…
  2. Luego expresa lo que tú sientes o lo que te pasa «pero a mi me hace sentir así…» me es difícil esta situación porque…», etc.
  3. Y por último propon una solución o un compromiso en forma de pregunta como: «¿qué te parecería sí…?», «¿sería bueno si quizá podamos hacer…».

Te lo pongo en un ejemplo concreto, por ejemplo a lo mejor un amigx siempre es el que decide dónde vais o lo que hacéis y tú nunca rechistas a pesar de que algunos planes te vienen mal. Quizá le pudieras decir algo como: «entiendo que te viene mejor si hacemos el plan X porque está cerca de tu casa pero a mi que quedemos siempre por esa zona me hace desplazarme mucho y me hace sentir que no se me tiene mucho en cuenta lo que me pone triste ¿Qué te parece si nos vamos turnando y quedamos a veces en tu zona y a veces por la mía?.

Por todo ello, la resolución de conflictos no solo busca la solución externa, sino también la comprensión interna. Al incorporar estos principios psicológicos, podemos transformar los desacuerdos en oportunidades de crecimiento personal y fortalecer nuestras conexiones con lxs demás.

El camino hacia la armonía no solo es externo, sino también un viaje introspectivo que enriquece nuestra comprensión de nosotrxs mismxs y de aquellas personas con quienes compartimos nuestras vidas. Y si quieres mejorar ese camino y esa comunicación e Quiero Psicología te podemos ayudar.

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En qué consiste la autoestima corporal

La autoestima corporal es clave en la salud mental y el bienestar de una persona. Es la percepción subjetiva y evaluación que una persona tiene de su propio cuerpo, su apariencia y su imagen así como a los sentimientos y actitudes derivados de ésta. Está influenciada por factores personales, sociales y culturales y puede variar significativamente de una persona a otra. Una autoestima corporal negativa implica insatisfacción y autocrítica (constante o no) relacionada con el cuerpo. No obstante, vivimos una sociedad marcada por la validación externa a través del cuerpo. El cuerpo y la imagen son el centro de la cultura. Este hecho, hace difícil y, más bien, prácticamente imposible, sentirse cómodx al 100% con nuestro propio cuerpo. Es la sociedad la que va marcando y determinando qué físico es legítimo y cuál no.

Y, en este campo de batalla, el trabajo personal de cada unx va encaminado a re-construir una relación sana con el propio cuerpo y autoimagen. ¿Cuántas personas habrá que se miran al espejo y les gusta lo que ven? Partiendo de esta base, ponernos como meta alcanzar una autoestima corporal de 10 es un objetivo complicado de alcanzar que probablemente frustre nuestras expectativas.

Factores de autoestima corporal

Algunos de los factores que influyen en la autoestima corporal son:

  • La presión social y cultural:  como comentábamos al principio, los estándares de belleza impuestos por la sociedad y los medios de comunicación ejercen una influencia significativa en la autoestima corporal. La comparación con imágenes idealizadas puede dar lugar a sentimientos de insuficiencia y menos valía.
  • Experiencias personales: las experiencias personales previas como el acoso por la apariencia física o comentarios negativos, humillantes o desvalorizantes pueden tener un impacto duradero en la autoestima corporal y conformar la identidad.
  • Personalidad y autoconcepto: la forma en que una persona se ve a sí misma en todas sus esferas y su nivel global de autoestima también influyen en su autoestima corporal.

Una autoestima corporal baja tiene un impacto muy significativo en la salud mental y emocional de las personas y puede propiciar:

Depresión y ansiedad

Una autoestima corporal baja está fuertemente asociada con la depresión y la ansiedad. Las personas que se sienten insatisfechas con su apariencia física a menudo experimentan sentimientos de tristeza, desesperanza y ansiedad. La autocrítica constante puede aumentar los niveles de estrés y preocupación.

TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria)

Las personas con una autoestima corporal baja pueden estar en mayor riesgo de desarrollar algún TCA. La insatisfacción con la apariencia física puede llevar a un desorden en el comportamiento como una forma de control y de alivio sintomático de la ansiedad.

Aislamiento social

La insatisfacción con la apariencia física conlleva la vergüenza de sí y por tanto la posible evitación de las interacciones sociales. Las personas con baja autoestima corporal a menudo se sienten incómodas al interactuar con los demás, lo que puede dar lugar al aislamiento social y la falta de apoyo emocional.

Autolesiones

A menudo las personas que sienten insatisfacción con su cuerpo ponen en marcha estrategias para aliviar la ansiedad provocada por ese malestar psicológico. Algunas veces, estas estrategias van encaminadas a hacerse daño a sí mismas como forma de canalizar lo que sienten.g

Baja autoestima global

La autoestima corporal y la autoestima en general están sumamente interconectadas. Una autoestima corporal baja puede erosionar la autoestima global de una persona. Esto puede afectar su capacidad para enfrentar desafíos, establecer metas y mantener relaciones saludables.

Rendimiento académico y laboral

La baja autoestima corporal también puede influir en el rendimiento académico y laboral. La autocrítica constante puede llevar a una disminución de la concentración y la motivación, lo que afecta el desempeño en la escuela o el trabajo.

Dificultades en las relaciones interpersonales

Las personas con baja autoestima corporal pueden tener dificultades en las relaciones interpersonales. La inseguridad y la autocrítica pueden afectar negativamente la capacidad de establecer conexiones significativas con los demás.

Algunas estrategias para mejorar la autoestima corporal pueden ser:

  • Autoaceptación: aprender a aceptar y valorar tu cuerpo tal como es, reconociendo que la belleza es subjetiva y un constructo creado por la sociedad en la que vivimos.
  • Cuestionar las creencias irracionales y los pensamientos negativos: practicar la identificación y el cuestionamiento de pensamientos negativos sobre la apariencia física puede mejorar el autoconcepto sobre nosotrxs.
  • Hábitos y estilo de vida saludable: mantener un estilo de vida saludable a través de una alimentación sana y equilibrada, ejercicio físico, tiempo de calidad conmigo y una buena calidad de sueño puede ayudar a mejorar la autoestima corporal.
  • Búsqueda de apoyo psicológico: en caso de que te esté resultando difícil conseguir una buena relación contigo la terapia psicológica puede ser muy beneficiosa para trabajar en todos esos aspectos de ti que no te gustan y entender por qué están ahí y cómo hacer para que eso se transforme.

Por todo ello, es importante reconocer la importancia de una autoimagen positiva y buscar apoyo psicológico cuando sea necesario para abordar y superar los desafíos asociados con la baja autoestima corporal. Como hemos visto, una autoestima corporal baja tiene una serie de consecuencias negativas que afectan la salud mental y emocional de una persona. La autoaceptación y el amor hacia unx mismx son elementos esenciales para una vida saludable y satisfactoria.

Y, no nos olvidemos, trabajar la autoestima corporal requiere tiempo, esfuerzo y un enfoque compasivo. Recuerda que cada persona es única y lo que funciona para unx puede no ser la solución perfecta para otrx. Explora diferentes estrategias y encuentra las que mejor se adapten a tu situación sin olvidar que la terapia es especialmente beneficiosa para abordar esta problemática y proporcionarte las herramientas específicas para promover el cambio. En Quiero Psicología podemos ayudarte.

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¿Amor o fusión en la pareja?

La fusión en la pareja, a menudo celebrada como una expresión profunda de amor y conexión, puede ser un terreno peligroso si se lleva al extremo. La fusión extrema en la pareja implica una unión emocional y psicológica tan intensa que los límites entre las personas que conforman la pareja se desdibujan y sus identidades pueden llegar a perderse.

Uno de los peligros más evidentes de la fusión en la pareja es la pérdida de la individualidad. Cuando los límites entre ambxs son prácticamente inexistentes, es fácil que se sientan atrapadxs en una relación donde sus propias identidades y necesidades pasan a un segundo plano. Esto puede llevar a la sensación de que ya no se es una persona completa sin la presencia de la pareja.

Dependencia emocional

Así mismo, la fusión puede dar lugar a una dependencia emocional poco saludable. Las personas en relaciones altamente fusionadas pueden volverse emocionalmente dependientes de sus parejas, lo que conlleva riesgos significativos en caso de la ruptura de la relación. Esta dependencia puede afectar negativamente la autoestima y la capacidad de tomar decisiones independientes. La dependencia emocional y la fusión en la pareja son dos conceptos estrechamente relacionados en el ámbito de la psicología. Estos fenómenos, aunque pueden estar interconectados, también presentan diferencias significativas en su naturaleza y consecuencias.

La dependencia emocional en la pareja se refiere a la tendencia de una persona a basar su bienestar emocional y sentido de valía en su pareja.

Las personas con dependencia emocional suelen buscar constantemente la aprobación y validación de su pareja, a menudo sacrificando sus propias necesidades y deseos en el proceso. Algunos rasgos y comportamientos típicos de la dependencia emocional incluyen:

  • Miedo al abandono.
  • Baja autoestima.
  • Necesidad constante de atención y validación.
  • Sacrificio excesivo por la pareja.
  • Dificultad para tomar decisiones independientes.

Del mismo modo, cuando los límites en una relación son difusos debido a esta fusión, los conflictos pueden surgir con facilidad. La falta de autonomía personal y la dificultad para establecer límites claros pueden dar lugar a tensiones en la relación. Sin la capacidad de mantener la individualidad y la autonomía, los desacuerdos pueden ser más difíciles de resolver.

¿Cómo evitar la fusión en la pareja?

  • Comunicación abierta y honesta: Mantener canales de comunicación abiertos y respetuosos es esencial para evitar la fusión. Las parejas deben hablar sobre sus necesidades y deseos personales y compartir sus pensamientos de una forma sana.
  • Respeto por la individualidad: Fomentar la autonomía personal y respetar las diferencias es fundamental para mantener una relación equilibrada.
  • Tiempo para actividades individuales: Es importante permitir que cada persona de la pareja tenga tiempo y espacio para sus intereses y amistades personales.
  • Búsqueda de apoyo externo: Mantener conexiones fuera de la relación, como amigos y familiares, puede ayudar a prevenir la dependencia emocional y fomentar la independencia.

¿Por qué algunas personas tienden a experimentar esta fusión en sus relaciones de pareja?

Necesidad de Apego.

Una de las razones fundamentales detrás de la fusión en la pareja es la necesidad de apego. Desde la infancia, las personas buscan conexiones seguras y afectivas. En la adultez, esta necesidad de apego se proyecta en las relaciones de pareja, donde la búsqueda de intimidad y seguridad emocional puede llevar a una fusión profunda con la otra persona si la relación primaria no ha sido segura.

Búsqueda de Identidad y la “media naranja”.

Para algunas personas, la fusión en la pareja puede surgir de una búsqueda de identidad y de completarse personalmente. Pueden percibir a su pareja como una fuente de significado y propósito en sus vidas que las “completa”. En consecuencia, la relación puede convertirse en una parte central de su identidad generando una fusión intensa.

Historia Personal y Experiencias Pasadas.

Las experiencias personales y pasadas pueden influir en la tendencia a la fusión en la pareja. Aquellxs que han experimentado relaciones inseguras o traumáticas pueden tener una mayor necesidad de seguridad emocional y, por lo tanto, ser más propensxs a fusionarse en una relación para encontrarla.

Autoestima y Autoconcepto.

La autoestima y el autoconcepto desempeñan un papel importante en la fusión en la pareja. Aquellas personas que tienen una baja autoestima o una visión negativa de sí mismas pueden depender en gran medida de la validación y el apoyo de su pareja para sentirse valoradas y completas.

Miedos e inseguridades.

Los miedos e inseguridades también pueden impulsar la fusión en la pareja. El miedo al abandono, a la soledad o a la inseguridad puede llevar a una mayor dependencia emocional en la relación, lo que resulta en una fusión más intensa.

Expectativas Sociales y Culturales.

Las expectativas sociales y culturales sobre las relaciones de pareja también desempeñan un papel fundamental en la fusión. En algunas culturas, la fusión es vista como un signo de amor profundo y compromiso, lo que puede alentar a las personas a buscar este tipo de relación y dedicar su vida a esa búsqueda (frustrando, en la mayoría de los casos, toda expectativa).

Encontrar un equilibrio entre la conexión emocional profunda y la autonomía personal es esencial para mantener una relación duradera y satisfactoria. La comunicación abierta, el respeto mutuo y la búsqueda de apoyo externo son factores clave para evitar que la fusión se convierta en un problema en la pareja. No obstante, cuando la fusión se convierte en un problema, la terapia de pareja puede ser una herramienta valiosa. Lxs terapeutas ayudan a las parejas a comprender y abordar estos problemas, fomentando un equilibrio saludable entre la conexión emocional profunda y la autonomía personal.

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¿Qué es el apego ansioso?

Para responder a esta pregunta, primero tenemos que entender qué es el apego, cómo funciona y cuál es su origen.

¿Qué es el Apego?

En 1977 Bowlby definió la teoría del apego como una forma de entender la tendencia de las personas a establecer fuertes vínculos emocionales con aquellas personas más cercanas y para explicar las múltiples formas de psicopatología, malestar emocional, depresión y distanciamiento emocional que se generan a través de la separación y la pérdida.

Principios fundamentales de la teoría del apego

La teoría del apego considera la tendencia a establecer lazos emocionales íntimos con individuos determinados como un componente básico de la naturaleza humana, presente en forma embrionaria en el neonato, y que prosigue a lo largo de la vida adulta hasta la vejez. Durante la infancia, los lazos se establecen con los xadres (o xadres sustitutxs), a quienes se recurre en busca de protección, consuelo y apoyo. Durante la adolescencia sana y la vida adulta, estos lazos persisten, pero son complementados por nuevos lazos.

El apego es un proceso que dura toda la vida.

¿Qué es la teoría del apego?

La teoría del apego es una teoría sistémica porque está inserta desde la primera etapa de desarrollo temprano de la relación entre el bebe y su figura más cercana, en un principio, para luego irse acomodando a su otra figura de seguridad. Más tarde podrá así relacionarse con sus iguales, ya sean el subsistema fraterno o el de sus compañerxs. Las relaciones de apego entre xadres e hijxs no existen únicamente aisladas en lo familiar sino que se tienden a extender con el tiempo hacia otras dinámicas.

Es una teoría de la psicopatología dado que la idea fundamental de que la calidad de las relaciones previas y primarias desde los primeros compases de vida así como las experiencias subjetivas de esta desde cada una de las posiciones de xadres e hijxs afecta al desarrollo cognitivo, sensorio-motriz, neurológico y relacional. La teoría del apego brinda el cuerpo teórico y práctico investigativo para comprender el origen de la seguridad, la ansiedad, la vulnerabilidad ante el entorno junto con la resistencia a la adversidad y la resiliencia de las personas.

Conductas de apego

Es lo que hace una persona para lograr la proximidad a la otra con la que tiene un vínculo de apego, y, por lo tanto, recibir protección, cuidados, afecto, empatía y una respuesta sensible que calme la ansiedad, miedo, inseguridad o necesidades afectivas de las personas que promueven la conducta de apego esperando así una respuesta sensible por parte de ellas. Uno de los factores más importantes dentro de las conductas de apego es la intensidad y el número de veces que se repita. Y, a su vez, cómo es acogida por la figura de seguridad y gel tipo de emoción con la que es acogida.

El apego ansioso

El apego ansioso se caracteriza por la necesidad constante de validación y cercanía en las relaciones, lo que a menudo puede poner presión en las otras personas y causar estrés. Cuando no experimentamos una atención constante y amorosa podemos desarrollar un miedo profundo al abandono y una necesidad constante de validación. Buscamos constantemente señales de que somos amadxs y deseadxs, y cuando no las encontramos, experimentamos ansiedad y dudas. Es importante reconocer que el apego ansioso no es un defecto, sino una respuesta natural a nuestras experiencias pasadas. Todxs buscamos seguridad y amor en nuestras relaciones, y el apego ansioso es una “manifestación” intensa de ese deseo.

Sin embargo, también es fundamental entender que este patrón de apego puede generar desafíos en nuestras relaciones. La necesidad constante de validación puede crear una dinámica agotadora para nosotros y para las personas con las que nos relacionamos. La inseguridad puede llevar a la sobreanalización de la relación y a comportamientos que alejan precisamente aquello que deseamos: amor y seguridad.

Características del Apego Ansioso

Las personas con apego ansioso suelen mostrar ciertas características en sus relaciones:

  • Necesidad constante de validación: búsqueda constante de aprobación y afecto de sus personas más cercanas (lo que puede crear una dinámica asfixiante).
  • Miedo al abandono: temor profundo a ser abandonadxs o rechazadxs, lo que puede desencadenar comportamientos de control o celos.
  • Sobreanalizan las relaciones: tendencia a analizar y cuestionar constantemente la relación buscando señales de que la otra persona ya no está interesada.
  • Autoestima variable: basan su autoestima en la atención que reciben de lxs demás.
  • Dificultad para la independencia emocional: dificultad para estar bien por sí mismos y tendencia a depender en exceso de sus parejas para su bienestar emocional.

Abordaje para sanar y construir relaciones desde un apego seguro

  1. Toma de conciencia: Reconocer que se tiene un patrón de apego ansioso es el primer paso.
  2. Terapia psicológica: La es el paso fundamental para trabajar en las inseguridades y desarrollar una relación más saludable con unx mismo y con lxs demás.
  3. Comunicación: aprender a comunicarse de manera abierta y comprensiva expresando sus necesidades y miedos.
  4. Desarrollo de la independencia emocional: aprender a ser feliz por unx mismx es esencial para disminuir la dependencia emocional.

La buena noticia es que, con autoconciencia y esfuerzo, podemos aprender a sanar y a desarrollar relaciones más saludables. Reconocer que tenemos un apego ansioso es el primer paso. A partir de ahí, podemos trabajar en fortalecer nuestra autoestima, en desarrollar una mayor independencia emocional y en aprender a comunicarnos de manera abierta y comprensiva con las personas que nos rodean. En Quiero Psicología te podemos ayudar.

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Identidad(es) No Binaria(s): Más Allá de las Fronteras de Género.

La conceptualización de identidad de género ha evolucionado significativamente en las últimas décadas y una de las identidades que ha ido ganando más visibilidad es la de las personas NB (no binarias). Esta identidad es una experiencia única y personal que desafía las categorías tradicionales de sexo-género y es complicado definirla como algo generalizable a todas las personas que se identifican con esta categoría.

¿Qué es ser género no binario?

Esta identidad desafía la noción tradicional de género, que en las culturas occidentales suele ser binaria y hace una distinción clara entre lo masculino y lo femenino. Ser nb significa que una persona no se identifica como hombre o como mujer. Cada persona define, vive y expresa su identidad de una forma. Lo que tienen en común es la ruptura del binarismo hombre/mujer visibilizando la problemática que generan estas categorías. Así pues, pueden identificarse como género neutro, género fluido, agénero o cualquier otra identidad que no se ajuste a las convenciones tradicionales.

Pronombres y expresión de Género

En la interacción con otras personas es fundamental preguntar los pronombres. Y, de hecho, es una costumbre que deberíamos tener con todas las personas que conocemos. Independientemente de con qué se identifiquen. Preguntar los pronombres a las personas con las que nos relacionamos rompe de manera transversal con los prejuicios o estereotipos desde los cuales nos relacionamos. No debería ser algo que utilicemos única y exclusivamente con las personas nb o personas cuya expresión de género se salga de la norma. ¿Por qué? Porque precisamente no hay una única forma de ser nb. La expresión de género de las personas que se identifican como nb es diversa y no por tener una expresión de género “más congruente” con su género asignado al nacer es menos nb.

No hay una prueba que te haga ser más o menos nb al igual que no hay una persona que sea más o menos trans por haber realizado modificaciones corporales. Por esta razón, no deberíamos reducir la cuestión de los pronombres a aquellas personas que pensamos que no encajan en las categorías hombre/mujer sino que lo ideal sería que lo hiciéramos con todas las personas.

Algunas personas no binarias pueden preferir pronombres de género neutro como «they/them» en inglés, «elle/ellx» en español. No obstante, esto no es así para todas las personas nb. Muchas de ellas prefieren los pronombres de él o ella y estos pronombres son igual de legítimos y válidos que el pronombre neutro. Sí es cierto que el uso del lenguaje neutro lleva asociada una discriminación y nbfobia concreta por la ridiculización trasgeneracional que la sociedad ha hecho de este lenguaje.

¿Qué es la nbfobia?

Es la discriminación que sufren las personas nb por el hecho de serlo. La más evidente es la falta de reconocimiento de su identidad de género. En España aún nos queda mucho trabajo de educación y visibilización para normalizar esta forma de ser y de estar en el mundo como están el resto de identidades. No obstante, la identidad no binaria sigue siendo ridiculizada, discriminada e infravalorada de manera constante por parte de la población general y las instituciones. Por otro lado, al igual que en la LGTBIQ+fobia, es constante el acoso verbal o físico así como la discriminación en el ámbito laboral, educativo y médico.

Referentes NB o dónde informarme más

Bibliografía

Butler, J. (1990). Gender trouble and the subversion of identity. New York et Londres:  Routledge.

Fausto-Sterling, A., y García Leal, A. (2006). Cuerpos sexuados: La política de género y  la construcción de la sexualidad. Barcelona: Melusina.

Missé, M., y Coll-Planas, G. (2010). El género desordenado. Críticas en torno a la  patologización de la transexualidad. Madrid: Egales.

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Despatologizando identidades que escapan de lo «normativo»(II)

El supuesto sexo biológico

Como ya mencionábamos en nuestro anterior artículo sobre este tema: Nacemos dentro de este marco sociocultural que va a marcar el significado de nuestras identificaciones y lo va a hacer, primariamente, en función de una atribución a un supuesto sexo biológico -adecuándonos así a la estética de la diferencia sexual- (Fausto-Sterling y García Leal, 2006). No obstante, y como bien remarca Elena Casado (1999), el sexo biológico y/o el género no son las únicas categorías que marcan las identificaciones y que establecen una jerarquía de poder: la clase social, etnia, diversidad funcional, edad, orientación sexual, etc. son también categorías que confieren identidad. 

La distinción sexo/género supone que siempre es posible diferenciar entre lo biológico –sexo– y lo cultural –género–. Al mismo tiempo supone la maleabilidad del género frente al carácter permanente e inmutable del sexo. Este binarismo supone la idea de que en la dimensión biológica siempre es posible hallar la distinción entre mujeres y hombres. Butler (1999) desmantela la división radical entre sexo y género en contra de la idea de que la biología es el destino. ¿Qué tiene de natural el sexo cuando en su definición han operado diferentes discursos para producirlo? Butler sostiene que el sexo es también una construcción social y en ese sentido la distinción sexo/género es, por tanto, absurda. El sexo, más bien, es en sí mismo una construcción, instaurado a través de normas de género que ya están en su lugar.  El objetivo consiste por tanto en deshacer el sexo para instalar la proliferación de nuevas formas posibles, incluso morfologías corporales que escapen a las restricciones de lo binario. 

Tal como señala Foucault (2008), las categorías sexuales han sido asignadas a partir del siglo XIX. Este proceso de clasificación se ha acelerado y han proliferado una enorme variedad de identidades sexuales que resultan paradójicas y ambiguas. Los sujetos que portan estas identidades no pueden ser claramente clasificados en la dicotomía hombre/mujer. Estamos hablando de la intersexualidad y la transexualidad. Son estas personas las que desafían fuertemente las concepciones de cuerpo que subyacen al binarismo. La intersexualidad cuestiona el modelo dimórfico de la diferencia sexual desde que las cirugías de reasignación de sexo constituyen un testimonio sobre el establecimiento de nuevos contornos a cuerpos con morfologías ambiguas. Hay evidencias de que el sexo no ofrece una morfología binaria exhaustivamente clasificable (Kessler y McKenna, 2000).

Las discusiones que giran en torno al género siempre implican la dimensión del sexo. En este sentido, teorizar la intersexualidad y transexualidad supone un desafío fundamental, no solo para la comprensión del género, sino para cuestionar, de modo más radical, el sexo. Aunque limitada por las categorías actualmente disponibles, la teoría Queer ha demostrado potencialidad para cuestionar los supuestos que operan en torno al sexo. Esta postura torna posible producir interrogantes que nos conduzcan hacia nuevos supuestos acerca de la materialidad de los cuerpos, más allá de las marcas binarias del sistema sexo/género. 

Cuerpo y género

El pensamiento feminista de la Segunda Ola se ha construido sobre la base de una concepción de cuerpo naturalmente y dimórficamente diferenciado. El cuerpo, en estos términos, constituye una superficie sobre la cual el género opera como un acto de inscripción cultural (Butler, 1990).

Es en la construcción de las identidades cuando se internaliza la discriminación. Lo que Bourdieu denominó habitus (2007). Es importante mencionar este concepto porque le otorga una importancia primaria al cuerpo. El cuerpo no es sólo un espacio material, es la cobertura simbólica con la que nos recubrimos e interactuamos. Es el conjunto de significados que le atribuimos y bajo los cuales nos reconocemos. El género, en este sentido, construye el cuerpo. Por ello, no nos referimos sólo a una materia física que nos venga dada con el nacimiento: nos referimos a una matriz de significados en permanente construcción que confluyen en ese lugar físico (Butler, 1990; 1993). 

Para Bourdieu (2007), la dominación se asienta en las estructuras sociales: un sistema de clasificación por sexo que tiene una idea sobre la masculinidad y la feminidad. Esto se interioriza en las identidades y se asienta en los cuerpos –cuerpos que sienten, piensan y hacen-. Es a través de un proceso de subjetivación en el que se construyen estructuras sociales que se escapan a la conciencia como se crean identidades reconocibles con respecto al  género.

Estas estructuras históricas de dominación implican que las personas no contemos con la misma legitimidad política, los mismos privilegios, los mismos derechos de ciudadanía o las mismas posibilidades de elección (Gil, 2011).

Y durante mucho tiempo ha privado a las personas invisibilizadas incluso de una adecuada atención sanitaria, social, educativa… Desde Quiero Psicología luchamos en contra de esa discriminación, así que si te has sentido así y quieres contárnoslo, tienes nuestras puertas abiertas.