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La voz de la autoexigencia

¿Cómo afecta este fenómeno psicológico que muchxs de nosotrxs experimentamos en nuestra salud mental y bienestar?

Todas las personas tenemos una voz interna que nos habla moldeando nuestras percepciones y decisiones y que a menudo se convierte en un eco de expectativas, críticas y demandas autoimpuestas. Este diálogo interno es central en la psicología porque influye directamente en la salud mental y en la calidad de vida de las personas.

Desde una perspectiva cognitiva, esta “voz de la exigencia” se vincula estrechamente con algunos patrones de pensamiento muy perfeccionistas. Aquellxs que poseen altos estándares para sí mismxs pueden experimentar una voz interna crítica que nunca parece satisfecha. Nada es suficiente. Y todo siempre puede ser mejor o mejorable. La literatura psicológica explora cómo estos patrones afectan la autoevaluación y la autoestima creando una constante sensación de insuficiencia e insatisfacción vital.

Desde el punto de vista psicodinámico esta voz a menudo encuentra sus raíces en experiencias pasadas. Críticas tempranas, expectativas poco realistas o modelos parentales exigentes que han contribuido a la formación de esta voz interna.

La influencia de lxs xadres en la vida de sus hijxs es innegable, y la forma en que expresan sus expectativas puede tener un impacto duradero en el desarrollo emocional y psicológico de lxs más pequeñxs. Las expectativas que lxs xadres tienen sobre sus hijxs pueden convertirse en un espejo en el que lxs pequeñxs ven reflejada su valía.

Una exigencia constante y poco realista puede minar la autoestima, llevando a lxs niñxs a sentir que nunca están a la altura de las expectativas de sus progenitores. Tienden a internalizar las voces de sus xadres y las demandas excesivas pueden contribuir a la formación de patrones de pensamiento perfeccionistas. La autoexigencia desmedida puede persistir en la vida adulta, afectando la forma en que enfrentan desafíos y se evalúan a sí mismos. La manera en que lxs xadres manejan sus propias emociones y expresan expectativas influye en la capacidad de autorregulación emocional de lxs niñxs. La exigencia constante puede generar ansiedad y dificultar el desarrollo de habilidades para lidiar con el fracaso y la presión.

Para fomentar un ambiente de apoyo es fundamental:

  1. Comunicación abierta: fomentar un diálogo abierto y alentador, donde lxs niñxs se sientan segurxs para expresar sus pensamientos y sentimientos.
  2. Reconocimiento de logros: celebrar los logros, por pequeños que sean, contribuye a construir una autoimagen positiva.
  3. Estímulo del esfuerzo: valorar el esfuerzo por encima de la perfección, destacando la importancia de aprender y crecer.
  4. Modelar resiliencia: mostrar cómo enfrentar desafíos con resiliencia y aprender de las experiencias difíciles.

La clave radica en encontrar un equilibrio entre establecer expectativas saludables y alentar el crecimiento sin imponer una carga de perfección. Lxs xadres tienen la oportunidad de ser guías comprensivxs en el viaje de sus hijxs hacia la autoaceptación y el desarrollo emocional positivo.

Los impactos de la exigencia parental son profundos, pero con un enfoque consciente en la comunicación positiva y el apoyo emocional, se puede construir un cimiento sólido para el bienestar de lxs niñxs a lo largo de sus vidas

En la edad adulta, la terapia psicológica ofrece estrategias para contrarrestar esta voz fomentando un diálogo interno más compasivo y constructivo. La práctica de la autocompasión y el reconocimiento son fundamentales para cambiar la narrativa interna. Algunas investigaciones sugieren que cultivar la gratitud y la autoaceptación puede reducir la influencia de la voz exigente.

Por otro lado, la autorregulación emocional y la autoeficacia son fundamentales en la buena relación con esta voz de la exigencia. Desarrollar habilidades para gestionar las emociones y fortalecer la creencia en la capacidad personal puede ser crucial. La intervención cognitivo-conductual se presenta como una herramienta eficaz para modificar estos patrones de pensamiento, ofreciendo estrategias concretas para desafiar y cambiar pensamientos exigentes.

La voz de la exigencia es un fenómeno complejo arraigado en múltiples dimensiones psicológicas. Su impacto en la salud mental y el bienestar es significativo pero las diversas perspectivas de la psicología adulta ofrecen enfoques variados para abordar este desafío.

Desde la comprensión de patrones cognitivos hasta la exploración de las experiencias pasadas, pasando por la promoción de la autocompasión y la intervención conductual, la psicología brinda herramientas valiosas para transformar la voz interna exigente en un diálogo más amable y constructivo. Por eso, en Quiero Psicología podemos ayudarte con ella.

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Darme cuenta de que soy LGTBAQ+

Darse cuenta de que eres una persona LGTBIAQ+ es un viaje íntimo y valiente. Es un proceso que implica una exploración profunda de la identidad y un desafío a las normas sociales establecidas. Desde una perspectiva psicológica, este proceso abarca emociones diversas y complejas así como la gestión de expectativas (personales, familiares, laborales y sociales) y la búsqueda de redes de apoyo.

Autodescubrirse como LGTBIAQ+

El viaje hacia descubrirse e identificarse como LGTBIAQ+ comienza con la reflexión y el cuestionamiento de la propia identidad. No encajar con los estándares sociales establecidos nos puede llevar a plantearnos nuestra identidad, orientación y expresión de género. Este proceso de cuestionamiento interno y externo genera mucha incertidumbre, miedo e inseguridad, pero también una gran sensación de libertad interna cuando sentimos que podemos ser quienes somos y relacionarnos con quien sintamos.

Miedo, ansiedad, rechazo, inseguridad…

Todas estas emociones suelen estar presentes en cualquier proceso de descubrimiento de las personas LGTBIAQ+. El miedo al rechazo y la ansiedad sobre cómo seremos percibidxs por otrxs son aspectos comunes de este proceso. El hecho de no encajar con lo que se espera de nosotrxs moviliza estas emociones que tenemos que ir gestionando y trabajando a lo largo de toda la vida. La psicología propone trabajar todas estas emociones a través de la autoafirmación positiva de la propia identidad, así como la construcción de una autoestima sólida, positiva y fuerte de quienes somos y la búsqueda de un apoyo emocional que nos proporcione ese sostén.

Expectativas Sociales

Las expectativas sociales y la presión cultural desempeñan, como comentábamos, un papel fundamental en todo este proceso. Es imprescindible cuestioonar y redefinir estas expectativas sociales y personales para vivir de una manera auténtica y desafiando estas normas que son rígidas y restrictivas. Como bien sabemos, vivimos en una sociedad cisheteropatriarcal (y blanca) que presupone a las personas su identidad (cis) y su orientación (heterosexual) dando a estas identidades un lugar de privilegio social por encima de las demás.

Apoyo social

Tener las redes de apoyo emocional básicas para emprender este viaje es fundamental ya que brinda el sostén que necesitamos para poder sentirnos menos solxs en el proceso. Estas redes pueden ser familiares, de amistades o pertenecientes a redes de apoyo del propio colectivo LGTBIQ+.

Capacidad de adaptación

Este proceso no es único, sino que forma parte de un proceso continuo en el que la identidad o la orientación puede variar a lo largo del tiempo. Para ello es necesario saber adaptarse a las nuevas situaciones, experiencias vitales y formas de ser y de sentir sin cerrarnos a ser de una determinada manera.

Respeto del propio Ritmo

Cada persona vive este proceso a su propio ritmo y por tanto es importante que se respete ese tiempo y espacio para compartir su identidad en el momento en que así lo sientan.

Terapia psicológica

El acompañamiento psicológico puede ser fundamental es este proceso de autodescubrimiento. Tener el sostén de un profesional expertx en género, identidad y con esta perspectiva feminista puede ser de gran ayuda para construir esta autoestima positiva desde las terapias de afirmación.

Acceso a la información

El acceso a información educativa sobre la diversidad sexual y de género puede ser de gran utilidad para entender los conceptos y desafíos a los que nos enfrentamos como personas LGTBIQ+. Tanto para las personas que lo viven como para aquellas que forman parte del entorno es imprescindible informarse y poder así fomentar la empatía y el apoyo.

Celebrar tu autenticidad

A medida que nos adentramos en este proceso, reconocer y celebrar nuestra identidad contribuye a tener un empoderamiento y autoafirmación de quienes somos.

Como comentábamos, conocer nuestra identidad o nuestra orientación es un proceso altamente personal y puede llevar su tiempo. No hay reglas estrictas o señales específicas, pero aquí te dejamos algunas consideraciones que podrían ayudarte a explorar y comprender tu identidad:

  1. Atracción emocional y/o sexual: considera hacia quiénes sientes atracción emocional y/o sexual. Reflexiona sobre tus experiencias y sentimientos hacia diferentes géneros.
  2. Exploración de la identidad: la autoexploración es clave. Pregúntate a ti mismx cómo te identificas y si alguna etiqueta (como gay, lesbiana, bisexual, pansexual, trans*, etc.) resuena contigo. Ten en cuenta que estas etiquetas son herramientas opcionales y que algunas personas pueden preferir no utilizar.
  3. Patrones de atracción a lo largo del tiempo: observa si hay patrones consistentes en tus atracciones a lo largo del tiempo. ¿Ha habido cambios en tus preferencias o han sido relativamente constantes?
  4. Comodidad con la identidad actual: evalúa tu comodidad con la identidad que has adoptado hasta ahora. ¿Te sientes auténticx y en paz con esta identidad, o sientes que hay algo más?
  5. Apertura a la Experiencia: estar abiertx a nuevas experiencias y a conocer personas de diferentes géneros puede ayudarte a comprender mejor tus propias preferencias y sentimientos.
  6. Conversaciones Reflexivas: hablar sobre tus sentimientos y experiencias con amigxs de confianza o, si te sientes cómodx, con profesionales de la salud mental, puede proporcionarte perspectivas valiosas.
  7. Educación sobre la Diversidad Sexual: informarte sobre la diversidad sexual y de género puede ser útil. Conocer las diferentes identidades y orientaciones sexuales te dará un contexto más amplio para explorar tu propia identidad.
  8. Respuesta a Estímulos Visuales o Emocionales: Presta atención a cómo reaccionas a estímulos visuales o emocionales relacionados con diferentes géneros. ¿Hay algún patrón en tus respuestas emocionales?
  9. Respeto a Tu Propio Tiempo: reconoce que este proceso puede llevar tiempo, y está bien si no tienes todas las respuestas de inmediato. La identidad y la orientación son fluidas y puede evolucionar a lo largo de la vida.
  10. Intuición Personal: confía en tu intuición y en cómo te sientes contigo mismx. La autenticidad y la aceptación personal son fundamentales en el proceso de comprenderte.

Recuerda que no hay una «respuesta correcta» a cómo hay que ser y cada persona experimenta su identidad y su orientación sexual de manera única. Lo que sientes es válido y lo más importante es que respetes tu tiempo y tu ritmo con independencia de las expectativas del entorno.

Y si te cuesta aceptarte o estas confusx y no sabes por dónde empezar en Quiero Psicología podemos ayudarte.

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En qué consiste la autoestima corporal

La autoestima corporal es clave en la salud mental y el bienestar de una persona. Es la percepción subjetiva y evaluación que una persona tiene de su propio cuerpo, su apariencia y su imagen así como a los sentimientos y actitudes derivados de ésta. Está influenciada por factores personales, sociales y culturales y puede variar significativamente de una persona a otra. Una autoestima corporal negativa implica insatisfacción y autocrítica (constante o no) relacionada con el cuerpo. No obstante, vivimos una sociedad marcada por la validación externa a través del cuerpo. El cuerpo y la imagen son el centro de la cultura. Este hecho, hace difícil y, más bien, prácticamente imposible, sentirse cómodx al 100% con nuestro propio cuerpo. Es la sociedad la que va marcando y determinando qué físico es legítimo y cuál no.

Y, en este campo de batalla, el trabajo personal de cada unx va encaminado a re-construir una relación sana con el propio cuerpo y autoimagen. ¿Cuántas personas habrá que se miran al espejo y les gusta lo que ven? Partiendo de esta base, ponernos como meta alcanzar una autoestima corporal de 10 es un objetivo complicado de alcanzar que probablemente frustre nuestras expectativas.

Factores de autoestima corporal

Algunos de los factores que influyen en la autoestima corporal son:

  • La presión social y cultural:  como comentábamos al principio, los estándares de belleza impuestos por la sociedad y los medios de comunicación ejercen una influencia significativa en la autoestima corporal. La comparación con imágenes idealizadas puede dar lugar a sentimientos de insuficiencia y menos valía.
  • Experiencias personales: las experiencias personales previas como el acoso por la apariencia física o comentarios negativos, humillantes o desvalorizantes pueden tener un impacto duradero en la autoestima corporal y conformar la identidad.
  • Personalidad y autoconcepto: la forma en que una persona se ve a sí misma en todas sus esferas y su nivel global de autoestima también influyen en su autoestima corporal.

Una autoestima corporal baja tiene un impacto muy significativo en la salud mental y emocional de las personas y puede propiciar:

Depresión y ansiedad

Una autoestima corporal baja está fuertemente asociada con la depresión y la ansiedad. Las personas que se sienten insatisfechas con su apariencia física a menudo experimentan sentimientos de tristeza, desesperanza y ansiedad. La autocrítica constante puede aumentar los niveles de estrés y preocupación.

TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria)

Las personas con una autoestima corporal baja pueden estar en mayor riesgo de desarrollar algún TCA. La insatisfacción con la apariencia física puede llevar a un desorden en el comportamiento como una forma de control y de alivio sintomático de la ansiedad.

Aislamiento social

La insatisfacción con la apariencia física conlleva la vergüenza de sí y por tanto la posible evitación de las interacciones sociales. Las personas con baja autoestima corporal a menudo se sienten incómodas al interactuar con los demás, lo que puede dar lugar al aislamiento social y la falta de apoyo emocional.

Autolesiones

A menudo las personas que sienten insatisfacción con su cuerpo ponen en marcha estrategias para aliviar la ansiedad provocada por ese malestar psicológico. Algunas veces, estas estrategias van encaminadas a hacerse daño a sí mismas como forma de canalizar lo que sienten.g

Baja autoestima global

La autoestima corporal y la autoestima en general están sumamente interconectadas. Una autoestima corporal baja puede erosionar la autoestima global de una persona. Esto puede afectar su capacidad para enfrentar desafíos, establecer metas y mantener relaciones saludables.

Rendimiento académico y laboral

La baja autoestima corporal también puede influir en el rendimiento académico y laboral. La autocrítica constante puede llevar a una disminución de la concentración y la motivación, lo que afecta el desempeño en la escuela o el trabajo.

Dificultades en las relaciones interpersonales

Las personas con baja autoestima corporal pueden tener dificultades en las relaciones interpersonales. La inseguridad y la autocrítica pueden afectar negativamente la capacidad de establecer conexiones significativas con los demás.

Algunas estrategias para mejorar la autoestima corporal pueden ser:

  • Autoaceptación: aprender a aceptar y valorar tu cuerpo tal como es, reconociendo que la belleza es subjetiva y un constructo creado por la sociedad en la que vivimos.
  • Cuestionar las creencias irracionales y los pensamientos negativos: practicar la identificación y el cuestionamiento de pensamientos negativos sobre la apariencia física puede mejorar el autoconcepto sobre nosotrxs.
  • Hábitos y estilo de vida saludable: mantener un estilo de vida saludable a través de una alimentación sana y equilibrada, ejercicio físico, tiempo de calidad conmigo y una buena calidad de sueño puede ayudar a mejorar la autoestima corporal.
  • Búsqueda de apoyo psicológico: en caso de que te esté resultando difícil conseguir una buena relación contigo la terapia psicológica puede ser muy beneficiosa para trabajar en todos esos aspectos de ti que no te gustan y entender por qué están ahí y cómo hacer para que eso se transforme.

Por todo ello, es importante reconocer la importancia de una autoimagen positiva y buscar apoyo psicológico cuando sea necesario para abordar y superar los desafíos asociados con la baja autoestima corporal. Como hemos visto, una autoestima corporal baja tiene una serie de consecuencias negativas que afectan la salud mental y emocional de una persona. La autoaceptación y el amor hacia unx mismx son elementos esenciales para una vida saludable y satisfactoria.

Y, no nos olvidemos, trabajar la autoestima corporal requiere tiempo, esfuerzo y un enfoque compasivo. Recuerda que cada persona es única y lo que funciona para unx puede no ser la solución perfecta para otrx. Explora diferentes estrategias y encuentra las que mejor se adapten a tu situación sin olvidar que la terapia es especialmente beneficiosa para abordar esta problemática y proporcionarte las herramientas específicas para promover el cambio. En Quiero Psicología podemos ayudarte.

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Cómo «lidiar» con una persona intensa

¿Qué es ser una persona intensa?

Ser una persona intensa puede manifestarse de muchas formas diferentes. Las personas intensas suelen involucrarse con la vida y sus experiencias de una manera más completa y emocional. En las relaciones interpersonales, trabajos, intereses, hobbies y suelen experimentar altibajos emocionales de forma intensa.

Algunas características pueden ser:

Emociones pronunciadas: Experimentan emociones de manera más intensa y profunda que la mayoría, ya sean positivas o negativas. Pueden expresar su alegría, amor o tristeza de manera apasionada.

Compromiso profundo: Se comprometen con las personas, proyectos o causas de manera completa y apasionada. Tienen una dedicación considerable a aquello en lo que creen.

Expresión apasionada: Se expresan de manera apasionada, ya sea al hablar de sus intereses, defender sus puntos de vista o expresar afecto. Su comunicación tiende a ser emocional y fervorosa.

Sensibilidad: Son personas sensibles que pueden captar fácilmente las emociones de los demás y reaccionar de manera intensa ante su entorno.

– Desafíos en la gestión del estrés: La intensidad emocional puede llevar a mayores niveles de estrés y agotamiento emocional. Pueden tener dificultades para manejar situaciones estresantes.

Impulsividad: En algunas situaciones, la intensidad puede manifestarse como impulsividad, donde actúan rápidamente basándose en sus emociones y deseos.

Busca significado y profundidad: Tienden a buscar significado y profundidad en sus relaciones, conversaciones y experiencias. No se conforman fácilmente con lo superficial.

¿A qué se debe la intensidad?

A su vez, la intensidad emocional puede deberse a una serie de factores, entre los que podemos encontrar los siguientes:

Experiencias de vida: Experiencias significativas y emocionales en la vida de una persona, especialmente durante la infancia y la adolescencia, pueden contribuir a la intensidad emocional. Eventos traumáticos o experiencias emocionales profundas pueden moldear la forma en que una persona experimenta y expresa emociones.

Entorno familiar: El entorno familiar, las dinámicas y las interacciones pueden influir en la forma en que una persona desarrolla y expresa sus emociones. Un ambiente familiar que valora la expresión emocional puede fomentar la intensidad emocional.

Niveles hormonales: Los cambios en los niveles hormonales, como los asociados con la adolescencia, el ciclo menstrual en las mujeres u otros cambios hormonales, pueden afectar la intensidad emocional.

Personalidad y temperamento: Factores de la personalidad y el temperamento, como la extroversión o la introversión, pueden desempeñar un papel en la intensidad emocional. Por ejemplo, las personas con personalidades más extrovertidas pueden expresar sus emociones de manera más abierta y apasionada.

Problemas de salud mental: Algunas condiciones de salud mental, como el trastorno límite de la personalidad o la depresión, pueden estar asociadas con una intensidad emocional elevada.

Cultura y valores: La cultura y los valores personales también pueden influir en la expresión emocional. En algunas culturas, la intensidad emocional puede ser más aceptada o incluso fomentada.

Cómo comunicarse con una persona intensa

Comunicarse efectivamente con una persona intensa emocionalmente puede requerir un enfoque cuidadoso y comprensivo. Aquí hay algunas sugerencias que podrían ayudarte a establecer una comunicación positiva:

Escucha activa: Presta atención a lo que la persona está expresando y demuestra que estás escuchando activamente. Haz contacto visual, asiente con la cabeza y utiliza lenguaje corporal que indique interés.

Validación: Reconoce y valida sus emociones. Puedes decir algo como «Entiendo que esto es muy importante para ti» o «Parece que estás sintiendo esto intensamente, ¿es así?» Validar sus emociones puede ayudar a establecer una conexión.

Evita juzgar: Sé comprensivo y evita hacer juicios. Las personas intensas a menudo pueden sentirse incomprendidas, así que es importante mantener una mente abierta y no emitir juicios prematuros.

Expresa empatía: Intenta ponerte en su lugar y comprender cómo se sienten. Expresar empatía puede fortalecer la conexión emocional y mostrar que te importa su experiencia.

Comunicación clara: Sé claro y directo en tu comunicación. Las personas intensas pueden valorar la honestidad y la transparencia, así que evita ambigüedades y comunica tus pensamientos de manera directa.

Maneja el tiempo y el lugar: Escoge un momento y lugar adecuados para la conversación. En situaciones de intensidad emocional, puede ser beneficioso esperar hasta que ambos estén calmados para abordar ciertos temas.

Establece límites: Si la intensidad emocional se convierte en algo abrumador o perjudicial, establece límites saludables. Comunica tus necesidades y explora juntos formas de manejar las emociones de manera constructiva.

Recuerda que cada persona es única, por lo que es importante adaptar tu enfoque según la situación y la personalidad de la persona intensa con la que estás interactuando. La clave es construir una comunicación basada en el respeto mutuo y la comprensión. Y si tienes dificultades ya saber que en Quiero Psicología puedes contar con nosotres.

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¿Amor o fusión en la pareja?

La fusión en la pareja, a menudo celebrada como una expresión profunda de amor y conexión, puede ser un terreno peligroso si se lleva al extremo. La fusión extrema en la pareja implica una unión emocional y psicológica tan intensa que los límites entre las personas que conforman la pareja se desdibujan y sus identidades pueden llegar a perderse.

Uno de los peligros más evidentes de la fusión en la pareja es la pérdida de la individualidad. Cuando los límites entre ambxs son prácticamente inexistentes, es fácil que se sientan atrapadxs en una relación donde sus propias identidades y necesidades pasan a un segundo plano. Esto puede llevar a la sensación de que ya no se es una persona completa sin la presencia de la pareja.

Dependencia emocional

Así mismo, la fusión puede dar lugar a una dependencia emocional poco saludable. Las personas en relaciones altamente fusionadas pueden volverse emocionalmente dependientes de sus parejas, lo que conlleva riesgos significativos en caso de la ruptura de la relación. Esta dependencia puede afectar negativamente la autoestima y la capacidad de tomar decisiones independientes. La dependencia emocional y la fusión en la pareja son dos conceptos estrechamente relacionados en el ámbito de la psicología. Estos fenómenos, aunque pueden estar interconectados, también presentan diferencias significativas en su naturaleza y consecuencias.

La dependencia emocional en la pareja se refiere a la tendencia de una persona a basar su bienestar emocional y sentido de valía en su pareja.

Las personas con dependencia emocional suelen buscar constantemente la aprobación y validación de su pareja, a menudo sacrificando sus propias necesidades y deseos en el proceso. Algunos rasgos y comportamientos típicos de la dependencia emocional incluyen:

  • Miedo al abandono.
  • Baja autoestima.
  • Necesidad constante de atención y validación.
  • Sacrificio excesivo por la pareja.
  • Dificultad para tomar decisiones independientes.

Del mismo modo, cuando los límites en una relación son difusos debido a esta fusión, los conflictos pueden surgir con facilidad. La falta de autonomía personal y la dificultad para establecer límites claros pueden dar lugar a tensiones en la relación. Sin la capacidad de mantener la individualidad y la autonomía, los desacuerdos pueden ser más difíciles de resolver.

¿Cómo evitar la fusión en la pareja?

  • Comunicación abierta y honesta: Mantener canales de comunicación abiertos y respetuosos es esencial para evitar la fusión. Las parejas deben hablar sobre sus necesidades y deseos personales y compartir sus pensamientos de una forma sana.
  • Respeto por la individualidad: Fomentar la autonomía personal y respetar las diferencias es fundamental para mantener una relación equilibrada.
  • Tiempo para actividades individuales: Es importante permitir que cada persona de la pareja tenga tiempo y espacio para sus intereses y amistades personales.
  • Búsqueda de apoyo externo: Mantener conexiones fuera de la relación, como amigos y familiares, puede ayudar a prevenir la dependencia emocional y fomentar la independencia.

¿Por qué algunas personas tienden a experimentar esta fusión en sus relaciones de pareja?

Necesidad de Apego.

Una de las razones fundamentales detrás de la fusión en la pareja es la necesidad de apego. Desde la infancia, las personas buscan conexiones seguras y afectivas. En la adultez, esta necesidad de apego se proyecta en las relaciones de pareja, donde la búsqueda de intimidad y seguridad emocional puede llevar a una fusión profunda con la otra persona si la relación primaria no ha sido segura.

Búsqueda de Identidad y la “media naranja”.

Para algunas personas, la fusión en la pareja puede surgir de una búsqueda de identidad y de completarse personalmente. Pueden percibir a su pareja como una fuente de significado y propósito en sus vidas que las “completa”. En consecuencia, la relación puede convertirse en una parte central de su identidad generando una fusión intensa.

Historia Personal y Experiencias Pasadas.

Las experiencias personales y pasadas pueden influir en la tendencia a la fusión en la pareja. Aquellxs que han experimentado relaciones inseguras o traumáticas pueden tener una mayor necesidad de seguridad emocional y, por lo tanto, ser más propensxs a fusionarse en una relación para encontrarla.

Autoestima y Autoconcepto.

La autoestima y el autoconcepto desempeñan un papel importante en la fusión en la pareja. Aquellas personas que tienen una baja autoestima o una visión negativa de sí mismas pueden depender en gran medida de la validación y el apoyo de su pareja para sentirse valoradas y completas.

Miedos e inseguridades.

Los miedos e inseguridades también pueden impulsar la fusión en la pareja. El miedo al abandono, a la soledad o a la inseguridad puede llevar a una mayor dependencia emocional en la relación, lo que resulta en una fusión más intensa.

Expectativas Sociales y Culturales.

Las expectativas sociales y culturales sobre las relaciones de pareja también desempeñan un papel fundamental en la fusión. En algunas culturas, la fusión es vista como un signo de amor profundo y compromiso, lo que puede alentar a las personas a buscar este tipo de relación y dedicar su vida a esa búsqueda (frustrando, en la mayoría de los casos, toda expectativa).

Encontrar un equilibrio entre la conexión emocional profunda y la autonomía personal es esencial para mantener una relación duradera y satisfactoria. La comunicación abierta, el respeto mutuo y la búsqueda de apoyo externo son factores clave para evitar que la fusión se convierta en un problema en la pareja. No obstante, cuando la fusión se convierte en un problema, la terapia de pareja puede ser una herramienta valiosa. Lxs terapeutas ayudan a las parejas a comprender y abordar estos problemas, fomentando un equilibrio saludable entre la conexión emocional profunda y la autonomía personal.

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¿Por qué me engancho al ligue intermitente?

Una «relación intermitente» se refiere a una relación en la que los involucrados experimentan períodos de ruptura o separación intercalados con momentos de reconciliación o volver a estar juntos. Estas relaciones a menudo siguen un patrón cíclico de separación y unión, lo que puede generar emociones intensas, incertidumbre y altibajos emocionales para las personas involucradas. Se caracterizan por tener ciclos de intimidad, dolor, pasión y pérdida.

Características del ligue intermitente

Algunas de las características comunes de las relaciones intermitentes incluyen:

  • Ciclos de ruptura y reconciliación: Los participantes pueden experimentar una serie de rupturas, seguidas de reconciliaciones. Esto puede ser un patrón continuo en la relación.
  • Falta de compromiso constante: A menudo, estas relaciones carecen de un compromiso sólido y continuo. Las personas pueden dudar en comprometerse completamente el uno con el otro.
  • Incertidumbre y emociones intensas: Las relaciones intermitentes a menudo pueden estar cargadas de emociones intensas, como la tristeza, el enojo y el deseo de estar juntos. La incertidumbre sobre el futuro de la relación puede generar estrés emocional.
  • Factores desencadenantes: Los ciclos de ruptura y reconciliación pueden ser provocados por diversos factores, como conflictos, incompatibilidades o la falta de comunicación efectiva.
  • Necesidad de espacio personal: En algunas relaciones intermitentes, las personas pueden sentir la necesidad de tomar un tiempo separados para reflexionar, crecer personalmente o explorar otras opciones.

Según un estudio realizado por la Universidad de Missouri en los Estados Unidos, más del 60% de los adultos han experimentado este tipo de relaciones en algún momento de sus vidas, y muchos de ellos han experimentado síntomas psicológicos relacionados con la depresión y la ansiedad como resultado de estas relaciones.

¿Qué es lo que hace que una relación así sea tan difícil de romper?

Las relaciones en las que entra en juego el refuerzo intermitente pueden ser difíciles de romper debido a la influencia de la psicología de recompensa. El refuerzo intermitente se refiere a recompensas o gratificaciones que se otorgan de manera irregular y a menudo impredecible. En el contexto de una relación, esto significa que las recompensas emocionales, como la atención, el afecto o la satisfacción, no son constantes, lo que genera un fuerte efecto emocional.

  • Expectativa de recompensa: Cuando una persona ha experimentado momentos gratificantes e intensos en una relación intermitente, puede desarrollar la expectativa de que la próxima vez que se reúnan, obtendrá la recompensa emocional que anhela. Esta expectativa puede ser poderosa y mantener a las personas involucradas en la relación.
  • Incertidumbre: La incertidumbre sobre si la relación continuará o terminará puede mantener a las personas comprometidas y dispuestas a seguir intentándolo.
  • Miedo a la pérdida: Las personas pueden temer perder la relación por completo si la rompen, lo que puede llevar a la inercia y la dificultad para dar el paso.
  • Emociones intensas: Las relaciones intermitentes a menudo generan emociones intensas, ya sean positivas o negativas. La interacción entre momentos de intimidad y pasión con momentos de conflicto o ruptura puede crear una montaña rusa emocional que algunas personas encuentran emocionante o adictiva.
  • Expectativas de cambio: Algunas personas pueden creer que, con el tiempo, la relación o la otra persona cambiará para mejor. Mantienen la esperanza de que la próxima reconciliación será diferente y más satisfactoria.
  • Historia compartida: Si dos personas han compartido muchas experiencias y momentos significativos en el pasado, esto puede crear un vínculo emocional profundo que es difícil de romper, a pesar de los problemas actuales.
  • Miedo a la soledad: El temor a estar solo o la necesidad de compañía pueden llevar a algunas personas a mantener relaciones intermitentes, ya que temen no encontrar a alguien más o no tener a nadie en su vida.
  • Baja autoestima: La baja autoestima puede llevar a la creencia de que uno no merece una relación estable y feliz, lo que puede mantener a la persona atrapada en relaciones intermitentes que pueden ser perjudiciales.
  • Patrones familiares: Algunas personas pueden haber crecido en entornos familiares donde las relaciones intermitentes eran comunes o donde existían patrones de conflicto y reconciliación, lo que puede influir en sus propias relaciones.
  • Comodidad: En algunas ocasiones, las personas pueden mantener una relación intermitente porque es cómoda en términos de familiaridad y comodidades materiales, a pesar de sus problemas emocionales.

Todos podemos caer en ellas en algún momento de nuestras vidas, y ser nosotros los que llevemos a cabo el refuerzo intermitente o los que los recibamos. Todos tenemos carencias que influirán inevitablemente en nuestra manera de relacionarnos con los demás. Pero lo realmente importante es saber detectarlo y trabajar las posibles causas para poder desarrollar una manera más sana de relacionarnos. Desde Quiero psicología podemos ayudarte a tener una mejor relación contigo mismo y con los demás.

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Despatologizando identidades que escapan de lo «normativo»(II)

El supuesto sexo biológico

Como ya mencionábamos en nuestro anterior artículo sobre este tema: Nacemos dentro de este marco sociocultural que va a marcar el significado de nuestras identificaciones y lo va a hacer, primariamente, en función de una atribución a un supuesto sexo biológico -adecuándonos así a la estética de la diferencia sexual- (Fausto-Sterling y García Leal, 2006). No obstante, y como bien remarca Elena Casado (1999), el sexo biológico y/o el género no son las únicas categorías que marcan las identificaciones y que establecen una jerarquía de poder: la clase social, etnia, diversidad funcional, edad, orientación sexual, etc. son también categorías que confieren identidad. 

La distinción sexo/género supone que siempre es posible diferenciar entre lo biológico –sexo– y lo cultural –género–. Al mismo tiempo supone la maleabilidad del género frente al carácter permanente e inmutable del sexo. Este binarismo supone la idea de que en la dimensión biológica siempre es posible hallar la distinción entre mujeres y hombres. Butler (1999) desmantela la división radical entre sexo y género en contra de la idea de que la biología es el destino. ¿Qué tiene de natural el sexo cuando en su definición han operado diferentes discursos para producirlo? Butler sostiene que el sexo es también una construcción social y en ese sentido la distinción sexo/género es, por tanto, absurda. El sexo, más bien, es en sí mismo una construcción, instaurado a través de normas de género que ya están en su lugar.  El objetivo consiste por tanto en deshacer el sexo para instalar la proliferación de nuevas formas posibles, incluso morfologías corporales que escapen a las restricciones de lo binario. 

Tal como señala Foucault (2008), las categorías sexuales han sido asignadas a partir del siglo XIX. Este proceso de clasificación se ha acelerado y han proliferado una enorme variedad de identidades sexuales que resultan paradójicas y ambiguas. Los sujetos que portan estas identidades no pueden ser claramente clasificados en la dicotomía hombre/mujer. Estamos hablando de la intersexualidad y la transexualidad. Son estas personas las que desafían fuertemente las concepciones de cuerpo que subyacen al binarismo. La intersexualidad cuestiona el modelo dimórfico de la diferencia sexual desde que las cirugías de reasignación de sexo constituyen un testimonio sobre el establecimiento de nuevos contornos a cuerpos con morfologías ambiguas. Hay evidencias de que el sexo no ofrece una morfología binaria exhaustivamente clasificable (Kessler y McKenna, 2000).

Las discusiones que giran en torno al género siempre implican la dimensión del sexo. En este sentido, teorizar la intersexualidad y transexualidad supone un desafío fundamental, no solo para la comprensión del género, sino para cuestionar, de modo más radical, el sexo. Aunque limitada por las categorías actualmente disponibles, la teoría Queer ha demostrado potencialidad para cuestionar los supuestos que operan en torno al sexo. Esta postura torna posible producir interrogantes que nos conduzcan hacia nuevos supuestos acerca de la materialidad de los cuerpos, más allá de las marcas binarias del sistema sexo/género. 

Cuerpo y género

El pensamiento feminista de la Segunda Ola se ha construido sobre la base de una concepción de cuerpo naturalmente y dimórficamente diferenciado. El cuerpo, en estos términos, constituye una superficie sobre la cual el género opera como un acto de inscripción cultural (Butler, 1990).

Es en la construcción de las identidades cuando se internaliza la discriminación. Lo que Bourdieu denominó habitus (2007). Es importante mencionar este concepto porque le otorga una importancia primaria al cuerpo. El cuerpo no es sólo un espacio material, es la cobertura simbólica con la que nos recubrimos e interactuamos. Es el conjunto de significados que le atribuimos y bajo los cuales nos reconocemos. El género, en este sentido, construye el cuerpo. Por ello, no nos referimos sólo a una materia física que nos venga dada con el nacimiento: nos referimos a una matriz de significados en permanente construcción que confluyen en ese lugar físico (Butler, 1990; 1993). 

Para Bourdieu (2007), la dominación se asienta en las estructuras sociales: un sistema de clasificación por sexo que tiene una idea sobre la masculinidad y la feminidad. Esto se interioriza en las identidades y se asienta en los cuerpos –cuerpos que sienten, piensan y hacen-. Es a través de un proceso de subjetivación en el que se construyen estructuras sociales que se escapan a la conciencia como se crean identidades reconocibles con respecto al  género.

Estas estructuras históricas de dominación implican que las personas no contemos con la misma legitimidad política, los mismos privilegios, los mismos derechos de ciudadanía o las mismas posibilidades de elección (Gil, 2011).

Y durante mucho tiempo ha privado a las personas invisibilizadas incluso de una adecuada atención sanitaria, social, educativa… Desde Quiero Psicología luchamos en contra de esa discriminación, así que si te has sentido así y quieres contárnoslo, tienes nuestras puertas abiertas.

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Errores comunes en una pareja abierta

Tener una relación abierta puede ser una experiencia enriquecedora, pero también requiere comunicación, respeto y límites claros para que funcione de manera saludable. En este artículo, entenderemos por pareja, el vínculo principal, si tienes una relación jerárquica o tu primer vínculo si acabas de o quieres abrir la relación. Aquí te dejamos errores comunes a la hora de abrir una pareja y cómo prevenirlos o gestionarlos:

Seguir estereotipos y evitar las emociones

Las nuevas formas de relaciones son cada vez más visibles y comunes: poder explorar y diseñar el tipo de relación que quieres tener con tu pareja abre un mundo de posibilidades que pueden ser muy atractivas. Sin embargo, es esencial realizar un ejercicio de autoconocimiento y no dejarse llevar por lo que los demás han vivido o lo que les funciona, ya que todos tenemos necesidades y deseos diferentes (algunas parejas quieren conocer a las otras personas involucradas, otras definen normas como no compartir cierta actividad o lugar importante para la pareja). Existen libros que pueden ayudarte al respecto, intercambiar experiencias en un espacio seguro con otras parejas abiertas, e incluso acudir a terapia de pareja o individual especializada: poder tener información y herramientas al respecto puede abrirte a perspectivas diferentes.

Intenta tomar un tiempo para escribir las expectativas que tienes al respecto de la relación, los límites que necesitas para sentirte seguro en la relación (los cuales vas a poder revisitar y cambiar, según vaya avanzando la relación), y cómo querrías que tu pareja ayudase a gestionar las emociones que suelen surgir como celos, inseguridad, miedo, etc. Comunica los resultados de tu reflexión a tu pareja, dejando margen para hablarlo todas las veces necesarias.

Es muy importante estar conectado con tus emociones, no tienes que ser una persona experta, pero sí es necesario revisarse de manera habitual y buscar tener herramientas y apoyos para gestionarse, evitar las emociones en estas situaciones puede contribuir a conflictos y malentendidos mayores.

“Vamos fluyendo” o No establecer reglas claras

Hemos hablado de la importancia de conocer nuestros límites, por ellos es muy importante realizar acuerdos claros, podéis escribirlos en algún lugar físico donde podáis revisarlos juntos. Estos acuerdos serán una línea de vida a la que poder agarrarse cuando os sentáis confundidos y perdidos. Entre algunos temas comunes en los acuerdos, suelen estar: el nivel de detalle y frecuencia de comunicación respecto a los otros vínculos, las prácticas seguras a la hora de mantener relaciones sexuales (este compromiso es muy importante para la salud sexual de todos los involucrados, sabiendo que siempre existe un nivel de riesgo y por ello también importantes las revisiones médicas frecuentes) y el tipo de vinculación que se está dispuesto a tener con otras personas. Cualquier cambio en la dinámica debe hablarse y estar de acuerdo antes de implementarlo, así como si se dan “infracciones” es importante que esto se gestione antes de seguir dando pasos que pueden violentar a alguien.

No comunicar y ocultar “para no hacer daño”

Si en una relación monógama y exclusiva, la comunicación es importante, en estos casos, lo es todavía más: se van a dar más situaciones complejas con otras personas y poder tener una conversación abierta y honesta es esencial para poder evitar malentendidos y emociones más intensas. Comparte con tu pareja los deseos, necesidades y límites que tienes, además de poner en común las expectativas que podáis tener los dos, para poder ajustarlas si es necesario. Esta conversación no debe darse únicamente al principio, sino que es útil establecer un momento para hablar de forma regular sobre como os sentís.

Puede ser tentador no compartir actividades u emociones para evitar que tu pareja desconfíe o se sienta insegura, pero esto puede generar todo lo contrario.

No dudes en verbalizar la inquietud que puede generar al otro lo que has hecho o sentido, pero ponerlo encima de la mesa permitirá que lo gestionéis como un equipo (aunque luego implique más a uno que a otro).  Las normas establecidas tampoco pueden limitar de forma indiscriminada a la otra persona para evitar tu malestar, ya que entonces no se está gestionando la relación desde la confianza, sino desde el miedo.

Hablamos de tener mucha comunicación, pero no se necesita una transparencia total sobre lo que pienses: es habitual que compares a tus vínculos, puesto que están todos en tu vida y significan algo para ti, pero estas comparaciones pueden dañar la autoestima y la confianza de los vínculos. Intenta centrarte en las cualidades únicas de cada persona y apreciar lo que cada uno aporta a la relación.

Descuidar a la pareja

Ya hemos comentado la importancia de la responsabilidad afectiva y, en este tipo de relaciones, es fácil que otros vínculos requieran una parte de atención que puede verse como una amenaza hacia la pareja. Intenta definir prácticas o hábitos que aseguren la conexión e intimidad emocional y sexual con tu pareja, así como dejar espacio para que cualquiera pueda verbalizar si se siente menos valorado o con menos libertad que la otra persona. Por rechazo o incluso rabia que puedan generarte las emociones desagradables de tu pareja, es importante asegurarse de escuchar y validar los sentimientos de tu pareja (practicando la empatía y la comprensión) para fomentar un clima de seguridad y confianza.

En definitiva, una relación abierta necesita de comunicación constante, el respeto mutuo y la voluntad de trabajar juntos como equipo para mantener la relación saludable y satisfactoria para ambos.

Si estás planteándote abrir tu relación o teniendo dificultades gestionando esa situación, desde Quiero Psicología, estaremos encantadas de acompañarte en este proceso y ayudar a que puedas tener todas las herramientas que necesites.

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¿He sufrido violencia sexual?

La violencia sexual se refiere a cualquier actividad sexual que se impone a otra persona sin su consentimiento o que se obtiene mediante el uso de la fuerza, el miedo, la coerción o el engaño, además, la violencia sexual puede ocurrir en cualquier contexto y puede afectar a personas de todas las edades, géneros, razas, orientaciones sexuales y condiciones socioeconómicas. Al mismo tiempo, la víctima puede no haber podido dar su consentimiento debido a su edad, discapacidad, estado de intoxicación, vulnerabilidad o cualquier otra circunstancia que impida su capacidad de dar un consentimiento informado.

Hay muchos tipos de violencia sexual:

  • Violación: cuando una persona obliga a otra a tener relaciones sexuales sin su consentimiento.
  • Acoso sexual: se produce cuando una persona usa su posición de poder para obtener favores sexuales de otra, o para hacer comentarios o insinuaciones sexuales no deseadas.
  • Explotación sexual: se refiere a la utilización de la sexualidad de una persona con fines comerciales, como la prostitución, la pornografía, la trata de personas con fines de explotación sexual, etc.
  • Abuso sexual: se trata de cualquier actividad sexual que se impone a otra persona mediante la fuerza, el engaño o la manipulación, y que causa daño físico o psicológico.
  • Mutilación genital femenina: es una práctica que implica la eliminación total o parcial de los genitales femeninos externos.
  • Matrimonio forzado: cuando una persona es obligada a casarse contra su voluntad, lo que puede incluir relaciones sexuales no deseadas.
  • Acoso sexual por internet: se produce cuando una persona recibe mensajes, imágenes o comentarios de contenido sexual no deseados a través de Internet o las redes sociales.

El abuso sexual en la propia pareja

Tenemos la idea errónea de que este tipo de violencias sólo suceden en la calle y a manos de enfermos mentales y/o psicópatas. Sin embargo, la mayoría de los abusos sexuales ocurren en el hogar o en el entorno familiar y los perpetradores suelen ser personas cercanas a la víctima, como padres, hermanos, tíos, abuelos o la propia pareja.

Las conductas de abuso sexual dentro de la pareja pueden tomar muchas formas, y algunas de las más comunes son las siguientes:

  • Coerción: esto puede implicar la utilización de la fuerza física, la amenaza de violencia, la manipulación emocional, la intimidación o la presión para obligar a la pareja a tener relaciones sexuales.
  • Obligar a la pareja a tener relaciones sexuales sin protección: esto puede constituir una forma de abuso sexual y puede poner en peligro la salud de la pareja.
  • Controlar la sexualidad de la pareja: esto puede incluir la prohibición de tener relaciones sexuales con otras personas, la imposición de prácticas sexuales específicas, o la manipulación emocional para mantener el control sobre la pareja.
  • Amenazar con la violencia: esto puede incluir la amenaza de violencia física si la pareja no cumple con las demandas sexuales del abusador.
  • Ignorar los límites sexuales: puede implicar la insistencia para tener relaciones sexuales cuando la pareja no está interesada o no se siente cómoda, o la imposición de prácticas sexuales no deseadas o dolorosas. Las manipulaciones dentro de la pareja para tener sexo se refieren a cualquier comportamiento que una persona adopta para obtener gratificación sexual de su pareja, sin tener en cuenta sus deseos o necesidades sexuales. Esto puede incluir presionar o persuadir a la pareja para tener relaciones sexuales cuando no está interesada, utilizar la culpa o la manipulación emocional para conseguir sexo, o incluso ignorar las señales de que la pareja no está interesada en tener relaciones sexuales. Es importante destacar que estas “pequeñas” manipulaciones pueden parecer sutiles o incluso inocentes, pero en realidad son una forma de violencia sexual, ya que la persona que las ejerce está utilizando la fuerza o el engaño para obtener gratificación sexual sin el consentimiento de su pareja y pueden tener graves consecuencias emocionales y psicológicas para la víctima.

Si te has sentido identificada con algunas de estas formas de violencia, es importante que pidas ayuda, ya que dejar pasar este tipo de cosas, podría tener consecuencias muy negativas para tu bienestar psicológico y tu sexualidad.

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¿Podrá por fin la bisexualidad dejar de ser cuestionada?

Este post podría reflejar las vivencias de cualquier persona lectora. Pero si observamos un poco lo que está pasando en estos últimos años, se observa un cambio entre las generaciones más jóvenes, en cuanto a ofrecer la merecida visibilidad de la bisexualidad.

Pero ¿y esas generaciones más mayores, o aquellas personas que, tras una vida heteronormativa, sale del armario como bisexual?.

Todo un reto, intentando desmontar prejuicios y estigmas.

¿Qué mitos enfrenta una persona bisexual?

Sin entrar en el género de las personas bisexuales, consensuamos que tienen en común que su orientación sexual ha sido frecuentemente cuestionada.

Nos llegan comentarios que intentan negar nuestra orientación como:

“es una fase”

“bueno… pero te gusta más ellos, o ellas»

“lo que pasa es que tienes mucho vicio, y además bastante promiscua/o/e

y esto recibirlo desde la heteronormatividad es doloroso, pero desde dentro del propio colectivo es indignante.

Uno de los prejuicios al que se ven expuestas las personas bisexuales, es que se infiere nuestra orientación sexual dependiendo de quien sea nuestra pareja en ese momento. Teniendo que decidir o no realizar ese activismo para visibilizar la B del colectivo.

Encontramos rechazo cuando nos cuestionan nuestro deseo, entonces eres lesbiana, eres gay, eres hetero… ¡NO!, soy Bisexual, independientemente con quien esté manteniendo una relación sexoafectiva en este momento.

Y no podemos obviar las múltiples discriminaciones, de mano del machismo y la bifobia. Por la que las mujeres somos cosificadas y meros objetos sexuales, además de promiscuas, y en el caso de los hombres, una transgresión a los mandatos de género.

¿Qué puedo hacer para evitar estos prejuicios?

Trabaja tus mitos sobre personas bisexuales:

Uno: por ser bisexual una persona no es más o menos promíscua. Revísate esa idea, y, si tu pareja es una persona bisexual, aún más. Las personas que son infieles son infieles por otros motivos (porque son mentirosas, porque no se han atrevido a dejar a su pareja, porque no quieren enfrentar los problemas en su relación, etc). Que te gusten más géneros no aumenta las probabilidades de una infidelidad.

Dos: relacionada con esta de celos, ningún género es mejor que el otro, si eres pareja de alguien bisexual y ahora está contigo, no le «falta» nada del otro género. Revisa tus ideas patriarcales.

Tres: no es una fase. La persona no tiene porqué definirse hacia un lado o a otro, y no tiene que ser tampoco que es que hayan descubierto ahora que son gays/lesbianas (si a lo mejor han descubierto más tarde que les atraen personas del mismo género) porque es normal, en una sociedad donde la heterosexualidad es obligatoria y se te asume por defecto, que tardes más en darte cuenta de tu atracción hacia el mismo género. Pero no tiene porqué ser excluyente.

Cuatro: no juzgues por quién salga con esa persona, por el aspecto más masculino o femenino que tenga, etc. Es la persona quien te puede decir su orientación, no tienes que asumirla tú. No te bases en clichés.

Como se decía al principio del texto, estos prejuicios se reducen entre las nuevas generaciones, donde tanto la identidad como la orientación, tienden a ser más fluida.

Pero incidimos en aquellas personas que viven su bisexualidad, fuera de la heteronormatividad en la etapa ya adulta. Es necesario que desde la psicología se pueda dar un adecuado acompañamiento y validación a los retos que van a tener que transitar en esta etapa.

Así como a aquellas personas que viven es espacios rurales o urbes pequeñas. Dónde ser visible, ocasiona señalamiento y discriminación.

¿Y la sociedad en conjunto qué puede hacer?

Para resolver esta situación, se ha de pasar por algo que, por no más repetido es menos válido: LA SENSIBILIZACIÓN y la EDUCACIÓN desde todas las etapas, es el motor necesario para el cambio.

A partir de la nueva LEY 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, en su ARTÍCULO 6. Recoge que se “promoverán campañas de sensibilización, divulgación y fomento del respeto a la diversidad en materia de orientación sexual, identidad sexual, expresión de género y características sexuales y a la diversidad familiar, dirigidas a toda la sociedad, y en especial en los ámbitos donde la discriminación afecte a sectores de población más vulnerables”.

Así mismo el ARTÍCULO 10. Que recoge la Estrategia estatal para la igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI. Las medidas dirigidas a la información, sensibilización y formación en igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI, prestando especial atención a la sensibilización y prevención de la violencia LGTBIfóbica. Donde prestará especial atención a las discriminaciones múltiples e interseccionales.

Como contribución en esta última parte, recogemos algunas recomendaciones por parte de las personas del colectivo representadas por la FELGTB en para reducir o evitar el borrado bisexual (que es esta invisibilidad de la que venimos hablando):

  • Dar visibilidad y dar a conocer referentes bisexuales.
  • Organización de jornadas y coloquios.
  • Tomar posiciones de representatividad dentro y fuera del colectivo LGTBIQA+
  • Se visibilicen y se difundan los estudios, investigaciones y trabajos donde se aborde la bisexualidad.
  • Pedir de manera explícita, que los medios de comunicación tomen conciencia en el tratamiento de la realidad bisexual.