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¿Por qué fallan los propósitos de año nuevo?

1 de enero, cojo papel y boli y empiezo a hacer una lista de las cosas que quiero lograr este año. Te suena la escena ¿verdad?

Establecer propósitos de año nuevo es una práctica común que tiene raíces tanto culturales como psicológicas. Algunas razones son a modo de reinicio, el cambio de año simboliza un nuevo comienzo, una oportunidad para dejar atrás el pasado y empezar de nuevo. Las personas suelen ver el cambio de año como una oportunidad para reiniciar y mejorar aspectos de sus vidas.

¿Pero entonces por qué falla si en principio es algo bueno?

Sin embargo, la mayoría de las personas tiende a fallar en la realización de sus propósitos de año nuevo debido a varias razones comunes. Aquí hay algunas de las razones más frecuentes:

Metas poco realistas: Establecer metas demasiado ambiciosas o poco realistas puede llevar al fracaso. Es importante establecer objetivos alcanzables y dividirlos en pasos más pequeños y manejables.

Falta de planificación: Muchas personas establecen propósitos sin un plan claro sobre cómo alcanzarlos. La falta de una estrategia detallada puede hacer que sea difícil seguir adelante y mantener la motivación.

Falta de motivación intrínseca: Si los propósitos no están alineados con los valores y deseos personales, es probable que falten la motivación intrínseca necesaria para mantener el compromiso a largo plazo.

Expectativas poco realistas sobre el tiempo: Algunas personas esperan ver resultados rápidos y se desaniman si no los alcanzan de inmediato. Cambios significativos a menudo llevan tiempo, y es importante ser paciente.

Falta de apoyo social: Intentar lograr un objetivo sin el respaldo de amigos, familiares u otros sistemas de apoyo puede hacer que sea más difícil mantenerse en el camino correcto.

Falta de seguimiento: No monitorear el progreso puede llevar a la falta de rendición de cuentas. Llevar un registro de los avances y realizar ajustes según sea necesario puede ser clave para el éxito a largo plazo.

Perder la motivación después de los primeros obstáculos: Enfrentar dificultades es inevitable cuando se trabaja hacia metas desafiantes. Aquellos que se rinden después de los primeros obstáculos a menudo tienen dificultades para mantener sus propósitos.

Cambios en las circunstancias de la vida: A veces, eventos inesperados o cambios en las circunstancias pueden interferir con la capacidad de cumplir los propósitos de año nuevo.

Falta de enfoque: Establecer demasiados propósitos a la vez puede dispersar la atención y hacer que sea difícil concentrarse en uno específico.

Falta de autodisciplina: La autodisciplina es crucial para mantenerse en el camino hacia el logro de los propósitos. La procrastinación y la falta de autocontrol pueden socavar los esfuerzos para cambiar hábitos.

¿Qué objetivos serían buenos?

Desde Quiero psicología esperamos que vuestros propósitos de año nuevo sean positivos para vosotras. Llevar una alimentación más consciente, sin la prohibición de grupos o de alimentos, para nutrirnos adecuadamente, practicar un deporte que nos guste, para sentirnos más activas y dormir mejor, apuntarnos a esa actividad que nos llamaba la atención, disfrutar de planes más tranquilos como la lectura o el cine, retomar ese idioma que dejamos a medias, seguir mirando ofertas laborales para mejorar nuestras condiciones, abandonar hábitos dañinos como el tabaco (aprovechando las nuevas normas en las terrazas jeje) reducir nuestro consumo de alcohol, etc, en definitiva, propósitos realistas y alcanzables a corto plazo, que nos aporten emociones agradables y que nos acerquen a esa persona que queremos ser.

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¿Qué es la empatía?

La empatía podría definirse como un fenómeno que involucra tanto procesos emocionales como cognitivos. Desde una perspectiva psicológica la empatía es más que un acto de comprensión: es un proceso dinámico que nos permite experimentar y comprender las emociones de lxs demás.

Desde una perspectiva evolutiva, la empatía se desarrolla a lo largo de la vida. En la infancia, lxs niñxs comienzan a reconocer y responder a las señales emocionales de lxs demás, un precursor crucial para el desarrollo de habilidades empáticas más complejas en la adolescencia y la edad adulta.

La psicología del desarrollo destaca la importancia de cultivar la empatía desde esta etapa más temprana.

A través de la socialización y el ejemplo de sus cuidadores, lxs niñxs aprenden a reconocer y responder a las emociones de otrxs. Esta habilidad es crucial para el desarrollo de relaciones saludables a lo largo de la vida. Así mismo, la empatía juega un papel fundamental en las relaciones.  Al comprender las emociones y necesidades de las personas que nos rodean se fortalece la conexión emocional. La empatía crea un espacio donde la comunicación es más abierta y donde las diferencias pueden abordarse con comprensión y respeto.

¿Qué partes tiene la empatía?

La empatía tiene una parte cognitiva y una parte emocional.

La parte más cognitiva implica la capacidad de comprender las emociones y perspectivas de lxs demás desde un punto de vista intelectual. Es la habilidad de ponerse en el lugar de la otra persona y comprender sus pensamientos y sentimientos.

La parte emocional va más allá de la comprensión intelectual e implica compartir las emociones de otra persona. Es la capacidad de sentir simpatía o compasión, conectándose emocionalmente con la experiencia.

La psicología ha explorado la base neurobiológica de esta emoción revelando la activación de regiones cerebrales específicas durante este proceso. La corteza cingulada anterior y las neuronas espejo desempeñan un papel crucial al permitirnos experimentar de manera vicaria las emociones de lxs demás. Así pues, aunque la empatía es un recurso valioso, también presenta desafíos.

La fatiga empática, la dificultad para manejar las emociones intensas de otrxs y la posibilidad de sobreidentificación son aspectos a considerar. Desde este lugar es fundamental saber establecer los límites saludables para preservar nuestro bienestar emocional.

Si empatizar con el otro te desborda, o acabas tú peor que ellxs quizá te suceda alguna de estas cosas.

¿Y si alguien no es empático?

No obstante, aunque la empatía es fundamental para entender y compartir las emociones de lxs demás, no siempre florece de manera equitativa. La falta de empatía se manifiesta cuando una persona tiene dificultades para comprender o compartir las emociones de otras personas. Puede variar yendo desde una simple desconexión emocional hasta la incapacidad completa de reconocer o responder adecuadamente a las experiencias emocionales de otrx.

Las causas de la falta de empatía son diversas y complejas. Factores como la genética, experiencias traumáticas en la infancia, trastornos de personalidad y entornos familiares disfuncionales pueden contribuir a esa incapacidad de conexión emocional. Esta falta de empatía a menudo tiene sus raíces en la infancia. Niñxs que experimentan negligencia emocional o algún tipo de abuso pueden tener dificultades para desarrollar habilidades empáticas. Por otro lado, algunos trastornos psicológicos como el trastorno antisocial de la personalidad, el trastorno narcisista, la psicopatía o trastornos del espectro autista (TEA) están asociados también con la falta y/o ausencia de empatía. La comprensión de estos trastornos desde una perspectiva clínica es crucial para abordar las barreras emocionales que presentan.

En ese sentido, la falta de empatía puede generar desafíos significativos en las relaciones interpersonales. La incapacidad para comprender las emociones y necesidades de otras personas puede conducir a la incomunicación, malentendidos, conflictos y una profunda sensación incomprensión y soledad. Las conexiones afectivas pueden debilitarse, afectando la calidad de las relaciones y generando consecuencias a nivel social.

Por todo ello, en psicología clínica se busca abordar la falta de empatía mediante intervenciones y tratamientos especializados a través de terapias cognitivo-conductuales, sistémicas, programas de desarrollo de habilidades sociales y enfoques terapéuticos centrados en la empatía que pueden ser herramientas valiosas para trabajar esta dificultad emocional.

Si sientes que se te escapan claves de la empatía, que te han dicho muchas veces que eres egoísta pero no sabe por qué, quizá te podría venir bien explorar qué te está ocurriendo, en Quiero Psicología te podremos ayudar.

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¿Cómo gestionar las cenas navideñas en familia?

Se acerca la Navidad y, por tanto, las cenas navideñas en familia (política o extensa), lo que puede dar lugar a situaciones incomodas, estresantes y difíciles de gestionar emocionalmente. Las expectativas elevadas, la presión para que todo sea perfecto y las dinámicas familiares a menudo complejas pueden suponer todo un reto para nuestra salud mental. En este artículo, exploraremos algunas estrategias para gestionar emocionalmente las cenas navideñas.

Ajustar y comunicar expectativas

Las cenas navideñas suelen ser una excusa para juntarse, es importante que recuerdes que es una reunión como cualquier otra y no es necesario que sea “perfecta” o “especial”, porque esto nos asegura sentir frustración fácilmente. Es importante reconocer que las imperfecciones son parte del encanto de la temporada y enfocar nuestra energía en disfrutar del tiempo juntos en lugar de buscar la perfección. También puede ser muy útil compartir con los familiares asistentes qué expectativas tienen respecto a la cena, para poder ajustar al máximo las nuestras a la posible realidad: qué personas van (especialmente si tienes alguna relación conflictiva con alguien de la familia), qué tipo de celebración o cena se espera, cuanto tiempo estáis todos dispuestos a estar (incluyéndote a ti) …

Poner límites y explicar normas personales

Las cenas navideñas a menudo implican la reunión de familiares con dinámicas complejas. Es importante ser consciente de las posibles tensiones y abordarlas con empatía. Además de compartir espacio con personas con las que no sueles o eliges hacerlo, es fácil que familiares realicen comentarios juiciosos (aun sin tener mala intención) sobre tu vida o sobre ti: recuerda que tienes derecho a decir que no te gustan esos comentarios, aunque sea un momento puntual, igual que tienes derecho a ignorar esos comentarios. Sin embargo, es muy útil reflexionar y comunicar los comentarios y comportamientos que son intolerables para ti, estableciendo un “protocolo” si se dan (por ejemplo, cambiar de tema, dejar de interactuar con esa persona, o levantar e irte a tomar el aire, avisando de esto). Tómate tiempos de descanso durante y después de las cenas para poder tener autocuidado y relajarte después de un momento estresante.

Otro punto importante para considerar es el consumo abusivo de alcohol y sustancias, así como la habitual ingesta de comida, que están normalizadas durante esta época. Si se dan, pueden llevar a momento incómodos, desinhibiendo a las personas de la familia y generando actitudes que puedan ofender o desbordar a otros. Intenta medir tu comportamiento, acorde a lo que te apetece, pero teniendo siempre en cuenta tu cuidado (“no necesito emborracharme o comer muchísimo porque luego me voy a sentir físicamente mal”). Aunque esté normalizado hacerlo, si tú has establecido tu límite y los demás puedan verlo como “raro”, recuerda que tú decides lo que haces, y pide que respeten tus decisiones, sin dar más pie a esto: no es un debate, estás comunicando lo que has decidido.

Planificar con antelación

Es normal que el gasto nos suponga una preocupación en esta época.

Define cuanto quieres gastarte en los regalos personalmente y ponlo en común con tu familia: tus posibilidades pueden no ser las de otros y los regalos son una tradición heredada que podemos customizar a nuestro gusto. Recuerda que puedes preguntar a tus familiares que elaboren listas de regalos que quieren para compartirlas “anónimamente”, para poder comprar esos regalos con anticipación en momentos donde sean más económicos, o que existen alternativas como realizar un amigo invisible con un presupuesto fijo.

La planificación anticipada también nos puede ayudar de cara a la ejecución de la cena en sí. Plantear qué se quiere cenar y elaborar el menú con tiempo (para comprar y para tener el tiempo de preparación necesario para cada plato), teniendo en cuenta las preferencias de las personas que acuden es importante para que todos se sientan incluidos y puedan disfrutar de la cena en sí. A pesar de poder tener tradiciones más establecidas, si años anteriores, éstas han generado malestar a las personas de la cena, os invito a replantearos qué tradición queréis tener realmente (por ejemplo, que todo el mundo elija un plato que le apetece – ¡aunque sea pizza!).

Delegar y establecer responsabilidades

En línea con lo anterior, la planificación permite poder dividir la carga emocional y física que puede suponer una cena navideña: Todos pueden contribuir de alguna manera, ya sea preparando un plato específico, comprando ingredientes, decorando el lugar o encargándose de la música. Esto no solo reduce el estrés del anfitrión principal, sino que también fortalece el sentido de comunidad durante la celebración.

Tener apoyos

No tienes por qué enfrentarte a esto solo, busca apoyos en la familia, a quien acudir si te sientes triste o enfadado, aunque sea durante la cena. Si no es posible tener un aliado presente, intenta avisar a alguna persona con la que tengas confianza para poder acudir a ella, durante o después para tener un espacio seguro donde expresar como te sientes y ser cuidado.

Estas pequeñas pautas no van a cambiar una realidad imperfecta y compleja que es un reencuentro familiar con muchas expectativas y tensiones, pero puede ayudarte a centrarte en tener puntos de apoyo y estrategias de autocuidado durante estas Navidades.

Si, a pesar de esto, las Navidades se te están haciendo complicadas o los futuros eventos familiares te suponen mucho malestar, estaremos encantadas de ayudarte desde el equipo de Quiero Psicología.

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Qué hacer en caso de conflicto

Gestionando los conflictos


A menudo los conflictos encuentran sus raíces en la diversidad de perspectivas, valores y necesidades individuales. Desde la psicología sabemos que nuestras experiencias pasadas, creencias y emociones subyacentes influyen significativamente en cómo percibimos y respondemos ante situaciones conflictivas.

La comunicación desempeña un papel fundamental en la resolución de los conflictos. La falta de habilidades comunicativas efectivas puede dar lugar a malentendidos, resentimientos y escaladas.

Aprender a expresar de manera clara y comprender las emociones de la otra persona puede reducir la intensidad de los conflictos.

De la misma manera, es fundamental expresar nuestras necesidades de una forma honesta haciendo referencia a cómo nos sentimos nosotrxs y no qué ha hecho mal la otra persona. Cuando señalamos de esta forma a la otra persona ésta puede sentirse atacada y ponerse a la defensiva. Si queremos que se genere este acercamiento, expresar desde cómo nos hace sentir la situación o el conflicto que estamos viviendo hará el encuentro más fácil y podremos generar esa empatía en la otra persona. No obstante, no siempre debería ser de esta forma.

Las personas adultas deberíamos tener la madurez emocional suficiente para poder recibir críticas sin sentirnos atacadas de esta forma. Y esto, una vez más, forma parte del crecimiento personal de cada unx en un proceso terapéutico si no lo hemos aprendido a hacer en nuestras etapas anteriores.

Emociones en los conflictos

En esta misma línea, las emociones, desde la ira hasta el miedo y la tristeza, son componentes esenciales en los conflictos. Reconocer y gestionar nuestras propias emociones, así como a comprender las emociones de lxs demás.

La inteligencia emocional se convierte en una herramienta muy valiosa para manejar situaciones conflictivas de manera constructiva. Así pues, la psicoterapia se erige como una herramienta valiosa para abordar conflictos internos y mejorar las habilidades de afrontamiento.

A través del autoconocimiento y el entendimiento de los patrones de pensamiento, los individuos pueden desarrollar estrategias efectivas para enfrentar los conflictos de manera más saludable. Fomentar la empatía y comprender las motivaciones detrás de las acciones de lxs demás puede ser clave para la resolución de conflictos, transformando el conflicto de una lucha de poder a una oportunidad para el crecimiento personal y relacional.

Por todo ello, el viaje hacia la resolución de conflictos comienza internamente. Es importante que tengamos el autoconocimiento suficiente para reflexionar sobre nuestras propias emociones, valores y patrones de pensamiento. Comprender nuestra psicología interna nos permite abordar los conflictos desde una base más sólida. Del mismo modo y como comentábamos anteriormente, las emociones intensas a menudo acompañan a los conflictos. Tener la regulación emocional necesaria nos ayudará a manejar de forma funcional emociones como la ira, la frustración y el estrés.

Por otro lado, es fundamental encontrar soluciones que satisfagan las necesidades de ambas partes. La negociación y las habilidades para llevarla a cabo son fundamentales para la resolución de cualquier conflicto.

Sugerencia: la fórmula asertiva

Cuando no sepas cómo expresarte te dejamos una sugerencia aquí: la fórmula asertiva.

  1. Siempre empieza intentando ponerte en el lugar del otrx, por ejemplo con frases como «Entiendo que tú», «Sé que esto es difícil», «Entiendo que a lo mejor te viene peor»…
  2. Luego expresa lo que tú sientes o lo que te pasa «pero a mi me hace sentir así…» me es difícil esta situación porque…», etc.
  3. Y por último propon una solución o un compromiso en forma de pregunta como: «¿qué te parecería sí…?», «¿sería bueno si quizá podamos hacer…».

Te lo pongo en un ejemplo concreto, por ejemplo a lo mejor un amigx siempre es el que decide dónde vais o lo que hacéis y tú nunca rechistas a pesar de que algunos planes te vienen mal. Quizá le pudieras decir algo como: «entiendo que te viene mejor si hacemos el plan X porque está cerca de tu casa pero a mi que quedemos siempre por esa zona me hace desplazarme mucho y me hace sentir que no se me tiene mucho en cuenta lo que me pone triste ¿Qué te parece si nos vamos turnando y quedamos a veces en tu zona y a veces por la mía?.

Por todo ello, la resolución de conflictos no solo busca la solución externa, sino también la comprensión interna. Al incorporar estos principios psicológicos, podemos transformar los desacuerdos en oportunidades de crecimiento personal y fortalecer nuestras conexiones con lxs demás.

El camino hacia la armonía no solo es externo, sino también un viaje introspectivo que enriquece nuestra comprensión de nosotrxs mismxs y de aquellas personas con quienes compartimos nuestras vidas. Y si quieres mejorar ese camino y esa comunicación e Quiero Psicología te podemos ayudar.

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La Navidad y los atracones

La Navidad es conocida por ser una época en la que la comida desempeña un papel central en las celebraciones. Muchas personas disfrutan de comidas festivas y tradicionales durante esta temporada. No obstante, es común que algunas personas se sientan tentadas a comer en exceso durante las festividades. Y esto no tiene porqué ser un problema, sin embargo, algunas personas con trastorno por atracón pueden experimentar desafíos adicionales.

El trastorno por atracón es un trastorno alimentario caracterizado por episodios recurrentes de ingesta de alimentos en una cantidad mayor de la normal, acompañados de una sensación de pérdida de control durante los episodios. Estos episodios están seguidos comúnmente por sentimientos de culpa, vergüenza o malestar.

La presión social para participar en comidas festivas y el énfasis en la comida durante las celebraciones pueden desencadenar episodios de atracones en aquellos que ya luchan con este trastorno. Además, Las emociones asociadas con las festividades, como el estrés, la alegría o la tristeza, pueden aumentar la vulnerabilidad a los atracones.

Algunas personas pueden recurrir a la comida como una forma de hacer frente a las emociones intensas asociadas con las celebraciones navideñas. Es importante destacar que el aumento de peso no está determinado únicamente por los atracones, sino por la suma total de la ingesta calórica, el gasto energético y otros factores relacionados con el estilo de vida. Sin embargo, cuando estos factores se suman, es posible que aparezca este efecto que dependiendo de la relación que tengamos con el cuerpo y la presión familiar/social a la que estemos sometidas, puede ser un problema añadido.

Malas estrategias de afrontamiento

Es en este momento cuando se nos pasa por la cabeza compensar con ejercicio físico, restringir alimentos, utilizar diuréticos y/o laxantes, hacer ayunos u otras dietas poco recomendables o incluso llegar a provocarnos el vómito, como si alguna de estas cosas mejorase la relación que tenemos con nuestro cuerpo.

Una de las opciones mas normalizadas, es el uso de las dietas restrictivas, pero las dietas restrictivas y los atracones a menudo están relacionados en un ciclo que puede tener consecuencias negativas tanto para la salud física como para la salud mental.

Este ciclo es conocido como el «ciclo de la restricción y el atracón».

Aquí hay algunas maneras en las que estos dos comportamientos pueden interactuar:

Privación: Las dietas restrictivas a menudo implican la eliminación o restricción severa de ciertos alimentos o grupos de alimentos.

Sentimientos de privación: La privación puede llevar a sentimientos de ansiedad, deseo intenso por los alimentos prohibidos y una relación negativa con la comida.

Respuesta a la privación: Después de períodos de restricción, el cuerpo y la mente a menudo responden con atracones, donde se consumen grandes cantidades de alimentos en un corto período de tiempo.

Sentimientos de culpa y vergüenza: Después de un atracón, las personas a menudo experimentan sentimientos de culpa y vergüenza, lo que puede intensificar la necesidad de volver a la restricción y/o además podemos intentar gestionar estos sentimientos desagradables con más comida.

¿Cómo podemos entonces romper el ciclo?

Enfoque en la moderación: Adoptar un enfoque equilibrado y moderado hacia la alimentación puede ayudar a romper el ciclo de restricción y atracones. En lugar de seguir dietas restrictivas, centrarse en desarrollar hábitos alimenticios saludables y sostenibles a largo plazo.

Entender las necesidades nutricionales: Reconocer y satisfacer las necesidades nutricionales del cuerpo puede reducir la necesidad de atracones como respuesta a la privación.

Y sobre todo, cuando sientas que tu sola no puedes, recomendamos buscar apoyo profesional. Trabajar con un dietista y/o nutricionista y terapeuta especializada en trastornos alimentarios puede proporcionar herramientas y estrategias para establecer una relación más saludable con la comida.

La relación con la comida y el cuerpo son problemas multifactoriales y altamente complejos, influidos negativamente por el sistema en el que vivimos, por lo tanto es normal que no podamos lidiar con esto solas. Aunque sea algo muy extendido, los TCA son problemas que pueden solucionarse, no tienen porqué acompañarnos durante toda la vida. En Quiero Psicología podemos ayudarte.

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En qué consiste la autoestima corporal

La autoestima corporal es clave en la salud mental y el bienestar de una persona. Es la percepción subjetiva y evaluación que una persona tiene de su propio cuerpo, su apariencia y su imagen así como a los sentimientos y actitudes derivados de ésta. Está influenciada por factores personales, sociales y culturales y puede variar significativamente de una persona a otra. Una autoestima corporal negativa implica insatisfacción y autocrítica (constante o no) relacionada con el cuerpo. No obstante, vivimos una sociedad marcada por la validación externa a través del cuerpo. El cuerpo y la imagen son el centro de la cultura. Este hecho, hace difícil y, más bien, prácticamente imposible, sentirse cómodx al 100% con nuestro propio cuerpo. Es la sociedad la que va marcando y determinando qué físico es legítimo y cuál no.

Y, en este campo de batalla, el trabajo personal de cada unx va encaminado a re-construir una relación sana con el propio cuerpo y autoimagen. ¿Cuántas personas habrá que se miran al espejo y les gusta lo que ven? Partiendo de esta base, ponernos como meta alcanzar una autoestima corporal de 10 es un objetivo complicado de alcanzar que probablemente frustre nuestras expectativas.

Factores de autoestima corporal

Algunos de los factores que influyen en la autoestima corporal son:

  • La presión social y cultural:  como comentábamos al principio, los estándares de belleza impuestos por la sociedad y los medios de comunicación ejercen una influencia significativa en la autoestima corporal. La comparación con imágenes idealizadas puede dar lugar a sentimientos de insuficiencia y menos valía.
  • Experiencias personales: las experiencias personales previas como el acoso por la apariencia física o comentarios negativos, humillantes o desvalorizantes pueden tener un impacto duradero en la autoestima corporal y conformar la identidad.
  • Personalidad y autoconcepto: la forma en que una persona se ve a sí misma en todas sus esferas y su nivel global de autoestima también influyen en su autoestima corporal.

Una autoestima corporal baja tiene un impacto muy significativo en la salud mental y emocional de las personas y puede propiciar:

Depresión y ansiedad

Una autoestima corporal baja está fuertemente asociada con la depresión y la ansiedad. Las personas que se sienten insatisfechas con su apariencia física a menudo experimentan sentimientos de tristeza, desesperanza y ansiedad. La autocrítica constante puede aumentar los niveles de estrés y preocupación.

TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria)

Las personas con una autoestima corporal baja pueden estar en mayor riesgo de desarrollar algún TCA. La insatisfacción con la apariencia física puede llevar a un desorden en el comportamiento como una forma de control y de alivio sintomático de la ansiedad.

Aislamiento social

La insatisfacción con la apariencia física conlleva la vergüenza de sí y por tanto la posible evitación de las interacciones sociales. Las personas con baja autoestima corporal a menudo se sienten incómodas al interactuar con los demás, lo que puede dar lugar al aislamiento social y la falta de apoyo emocional.

Autolesiones

A menudo las personas que sienten insatisfacción con su cuerpo ponen en marcha estrategias para aliviar la ansiedad provocada por ese malestar psicológico. Algunas veces, estas estrategias van encaminadas a hacerse daño a sí mismas como forma de canalizar lo que sienten.g

Baja autoestima global

La autoestima corporal y la autoestima en general están sumamente interconectadas. Una autoestima corporal baja puede erosionar la autoestima global de una persona. Esto puede afectar su capacidad para enfrentar desafíos, establecer metas y mantener relaciones saludables.

Rendimiento académico y laboral

La baja autoestima corporal también puede influir en el rendimiento académico y laboral. La autocrítica constante puede llevar a una disminución de la concentración y la motivación, lo que afecta el desempeño en la escuela o el trabajo.

Dificultades en las relaciones interpersonales

Las personas con baja autoestima corporal pueden tener dificultades en las relaciones interpersonales. La inseguridad y la autocrítica pueden afectar negativamente la capacidad de establecer conexiones significativas con los demás.

Algunas estrategias para mejorar la autoestima corporal pueden ser:

  • Autoaceptación: aprender a aceptar y valorar tu cuerpo tal como es, reconociendo que la belleza es subjetiva y un constructo creado por la sociedad en la que vivimos.
  • Cuestionar las creencias irracionales y los pensamientos negativos: practicar la identificación y el cuestionamiento de pensamientos negativos sobre la apariencia física puede mejorar el autoconcepto sobre nosotrxs.
  • Hábitos y estilo de vida saludable: mantener un estilo de vida saludable a través de una alimentación sana y equilibrada, ejercicio físico, tiempo de calidad conmigo y una buena calidad de sueño puede ayudar a mejorar la autoestima corporal.
  • Búsqueda de apoyo psicológico: en caso de que te esté resultando difícil conseguir una buena relación contigo la terapia psicológica puede ser muy beneficiosa para trabajar en todos esos aspectos de ti que no te gustan y entender por qué están ahí y cómo hacer para que eso se transforme.

Por todo ello, es importante reconocer la importancia de una autoimagen positiva y buscar apoyo psicológico cuando sea necesario para abordar y superar los desafíos asociados con la baja autoestima corporal. Como hemos visto, una autoestima corporal baja tiene una serie de consecuencias negativas que afectan la salud mental y emocional de una persona. La autoaceptación y el amor hacia unx mismx son elementos esenciales para una vida saludable y satisfactoria.

Y, no nos olvidemos, trabajar la autoestima corporal requiere tiempo, esfuerzo y un enfoque compasivo. Recuerda que cada persona es única y lo que funciona para unx puede no ser la solución perfecta para otrx. Explora diferentes estrategias y encuentra las que mejor se adapten a tu situación sin olvidar que la terapia es especialmente beneficiosa para abordar esta problemática y proporcionarte las herramientas específicas para promover el cambio. En Quiero Psicología podemos ayudarte.

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Cómo «lidiar» con una persona intensa

¿Qué es ser una persona intensa?

Ser una persona intensa puede manifestarse de muchas formas diferentes. Las personas intensas suelen involucrarse con la vida y sus experiencias de una manera más completa y emocional. En las relaciones interpersonales, trabajos, intereses, hobbies y suelen experimentar altibajos emocionales de forma intensa.

Algunas características pueden ser:

Emociones pronunciadas: Experimentan emociones de manera más intensa y profunda que la mayoría, ya sean positivas o negativas. Pueden expresar su alegría, amor o tristeza de manera apasionada.

Compromiso profundo: Se comprometen con las personas, proyectos o causas de manera completa y apasionada. Tienen una dedicación considerable a aquello en lo que creen.

Expresión apasionada: Se expresan de manera apasionada, ya sea al hablar de sus intereses, defender sus puntos de vista o expresar afecto. Su comunicación tiende a ser emocional y fervorosa.

Sensibilidad: Son personas sensibles que pueden captar fácilmente las emociones de los demás y reaccionar de manera intensa ante su entorno.

– Desafíos en la gestión del estrés: La intensidad emocional puede llevar a mayores niveles de estrés y agotamiento emocional. Pueden tener dificultades para manejar situaciones estresantes.

Impulsividad: En algunas situaciones, la intensidad puede manifestarse como impulsividad, donde actúan rápidamente basándose en sus emociones y deseos.

Busca significado y profundidad: Tienden a buscar significado y profundidad en sus relaciones, conversaciones y experiencias. No se conforman fácilmente con lo superficial.

¿A qué se debe la intensidad?

A su vez, la intensidad emocional puede deberse a una serie de factores, entre los que podemos encontrar los siguientes:

Experiencias de vida: Experiencias significativas y emocionales en la vida de una persona, especialmente durante la infancia y la adolescencia, pueden contribuir a la intensidad emocional. Eventos traumáticos o experiencias emocionales profundas pueden moldear la forma en que una persona experimenta y expresa emociones.

Entorno familiar: El entorno familiar, las dinámicas y las interacciones pueden influir en la forma en que una persona desarrolla y expresa sus emociones. Un ambiente familiar que valora la expresión emocional puede fomentar la intensidad emocional.

Niveles hormonales: Los cambios en los niveles hormonales, como los asociados con la adolescencia, el ciclo menstrual en las mujeres u otros cambios hormonales, pueden afectar la intensidad emocional.

Personalidad y temperamento: Factores de la personalidad y el temperamento, como la extroversión o la introversión, pueden desempeñar un papel en la intensidad emocional. Por ejemplo, las personas con personalidades más extrovertidas pueden expresar sus emociones de manera más abierta y apasionada.

Problemas de salud mental: Algunas condiciones de salud mental, como el trastorno límite de la personalidad o la depresión, pueden estar asociadas con una intensidad emocional elevada.

Cultura y valores: La cultura y los valores personales también pueden influir en la expresión emocional. En algunas culturas, la intensidad emocional puede ser más aceptada o incluso fomentada.

Cómo comunicarse con una persona intensa

Comunicarse efectivamente con una persona intensa emocionalmente puede requerir un enfoque cuidadoso y comprensivo. Aquí hay algunas sugerencias que podrían ayudarte a establecer una comunicación positiva:

Escucha activa: Presta atención a lo que la persona está expresando y demuestra que estás escuchando activamente. Haz contacto visual, asiente con la cabeza y utiliza lenguaje corporal que indique interés.

Validación: Reconoce y valida sus emociones. Puedes decir algo como «Entiendo que esto es muy importante para ti» o «Parece que estás sintiendo esto intensamente, ¿es así?» Validar sus emociones puede ayudar a establecer una conexión.

Evita juzgar: Sé comprensivo y evita hacer juicios. Las personas intensas a menudo pueden sentirse incomprendidas, así que es importante mantener una mente abierta y no emitir juicios prematuros.

Expresa empatía: Intenta ponerte en su lugar y comprender cómo se sienten. Expresar empatía puede fortalecer la conexión emocional y mostrar que te importa su experiencia.

Comunicación clara: Sé claro y directo en tu comunicación. Las personas intensas pueden valorar la honestidad y la transparencia, así que evita ambigüedades y comunica tus pensamientos de manera directa.

Maneja el tiempo y el lugar: Escoge un momento y lugar adecuados para la conversación. En situaciones de intensidad emocional, puede ser beneficioso esperar hasta que ambos estén calmados para abordar ciertos temas.

Establece límites: Si la intensidad emocional se convierte en algo abrumador o perjudicial, establece límites saludables. Comunica tus necesidades y explora juntos formas de manejar las emociones de manera constructiva.

Recuerda que cada persona es única, por lo que es importante adaptar tu enfoque según la situación y la personalidad de la persona intensa con la que estás interactuando. La clave es construir una comunicación basada en el respeto mutuo y la comprensión. Y si tienes dificultades ya saber que en Quiero Psicología puedes contar con nosotres.

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Cuando me comparo siento que no he conseguido nada

Según avanzamos en la vida, vamos alcanzando hitos vitales que pueden haber sido muy deseados y esperados, además de otros que pueden haber pasado más desapercibidos. Paralelamente, somos seres sociales, por lo que tendremos personas en nuestro círculo cercano (e incluso puede ser más distante, como por ejemplo conocidos a los que vemos en las redes sociales) que vayan alcanzando esos mismos hitos, a ritmos diferentes al nuestro.

Es muy fácil que tendamos a compararnos con ellos, con una sensación de que salimos “perdiendo”, generando una sensación de frustración o de fracaso. En este artículo, daremos unas pautas de como poder gestionar esta situación y estas emociones.

Acepta las diferencias individuales

Aunque todos somos diferentes y hemos vivido situaciones muy diversas, es inevitable compararse con los demás, pero es muy importante centrarte en lo que es importante para ti y te define. Tomate un momento para identificar los valores que son centrales para ti y para definir cuáles son tus prioridades.

Aquí puedo utilizar “la rueda de la vida”, que es un círculo dividido en los aspectos de tu vida (ocio, amor, familia, dinero, trabajo, salud…), donde puedes puntuar como de satisfecho te encuentras con l. Esto es importante porque va a determinar qué metas van a ser más importantes y urgentes para ti, así como los recursos de los que dispones. Por ejemplo, si estamos en un punto de nuestra vida donde nuestra salud es frágil, una meta como podría ser comprarnos un coche puede tomar un segundo lugar; así como si un valor central nuestro es la responsabilidad, seguramente una meta que implique mucha responsabilidad para las circunstancias en las que estamos, no será una opción de primeras. Esto es útil, no solo contigo, sino también al compararte con los demás: si pagamos un alquiler, no podremos ahorrar de la misma forma que una persona que no lo hace.

Es esencial hacer hincapié en no tomar como una realidad lo que se observe en las redes sociales, ya que ese contenido suele estar muy elaborado y se centra en la parte más atractiva de la realidad. Si esto te genera una emocionalidad muy intensa, no dudes en tomarte un tiempo de las redes sociales o poder reducir la cantidad de perfiles o información que recibes, por ejemplo, siguiendo a perfiles que visibilicen los aspectos más negativos de los proyectos o solo perfiles de personas conocidas o en circunstancias lo más parecidas a las tuyas.

Utiliza la envidia para definir tus metas

Inevitablemente, miramos a los demás como punto de referencia y esto puede ser muy beneficioso, especialmente si nos rodeamos de personas con valores similares a los nuestros y que nos inciten a progresar y crecer. Aunque la envidia o celos pueden ser emociones muy desagradables de sentir, son emociones que nos ayudan a orientarnos en nuestra vida gracias al contexto en el que nos encontramos. Lejos de evitarlas o de negar que están ocurriendo, te invito a que puedas observarlas de una forma más científica y compasiva: intenta investigar qué parte de lo que ha conseguido o tiene la persona en la que te has fijado, te genera envidia o celos. La envidia pone el foco en algo que queremos y que no tenemos, pero lo que nos suscita esa emoción son conceptos importantes para nosotros. Por ejemplo, puede que me dé envidia que mi amigo se haya comprado un Mercedes, pero no me gustan los coches, ni quiero uno de marca. Investigando, llego a la conclusión de que me da envidia que pueda realizar un gasto muy grande en un capricho, y pueda establecer como meta una cierta cantidad de dinero que pueda ser dedicada a caprichos. También, puede ser útil compartirlo con las personas cercanas que te susciten esa envidia para normalizarlo, ya que no es nada de lo que avergonzarse, y puede que esa persona me ayude definir o conseguir esa meta.

Utiliza la ansiedad y la frustración para redefinir tus pasos

Otra posibilidad es que mirar las vidas de los demás de tu alrededor te genere ansiedad o frustración, sobre tus metas. Ya hemos comentado que es necesario aceptar las diferencias individuales y dirigir tu atención a las metas que sean importantes para ti, pero puede que sientas aun así que no estás yendo “suficientemente rápido” o no lo estás consiguiendo. Por un lado, la ansiedad me avisa de que algo que es importante para mí es incierto y me incita a intentar anticipar y controlar los aspectos que sí podemos controlar del futuro. Por otro lado, la frustración nos avisa de que no estamos consiguiendo el objetivo que nos hemos planteado y ayuda a cambiar la estrategia que estamos poniendo en práctica para conseguir un objetivo o redefinir el objetivo. Teniendo en cuenta estas dos emociones, intenta enfocarte en una de las metas más importantes para ti (recordemos que no podemos trabajar hacia todas las metas de la misma manera, ya que nuestro recursos mentales y físicos son limitados). Determina si estás haciendo todo lo que puedes de cara a esa meta, o si existen otras maneras más eficaces de acercarte a ella. Si es así, puede ser útil que dejes escritas (o en algún formato visual que sea más atractivo para ti) tu meta y estrategia para ver cómo vas progresando hacia la meta, y puedas revisitar como lo estás enfocando, más adelante. No se trata de dudar de ti de manera recurrente, sino plantear una frecuencia para poder reevaluar como avanzas y como de satisfecho estás con tu estrategia.

A pesar de estas pequeñas pautas, si sigues sintiendo malestar respecto a tu progreso vital o a las comparaciones que realizas respecto a otros, desde el equipo de Quiero Psicología, estaremos encantadas de poder ayudarte a gestionar estas emociones y situación.

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¿Qué es el apego ansioso?

Para responder a esta pregunta, primero tenemos que entender qué es el apego, cómo funciona y cuál es su origen.

¿Qué es el Apego?

En 1977 Bowlby definió la teoría del apego como una forma de entender la tendencia de las personas a establecer fuertes vínculos emocionales con aquellas personas más cercanas y para explicar las múltiples formas de psicopatología, malestar emocional, depresión y distanciamiento emocional que se generan a través de la separación y la pérdida.

Principios fundamentales de la teoría del apego

La teoría del apego considera la tendencia a establecer lazos emocionales íntimos con individuos determinados como un componente básico de la naturaleza humana, presente en forma embrionaria en el neonato, y que prosigue a lo largo de la vida adulta hasta la vejez. Durante la infancia, los lazos se establecen con los xadres (o xadres sustitutxs), a quienes se recurre en busca de protección, consuelo y apoyo. Durante la adolescencia sana y la vida adulta, estos lazos persisten, pero son complementados por nuevos lazos.

El apego es un proceso que dura toda la vida.

¿Qué es la teoría del apego?

La teoría del apego es una teoría sistémica porque está inserta desde la primera etapa de desarrollo temprano de la relación entre el bebe y su figura más cercana, en un principio, para luego irse acomodando a su otra figura de seguridad. Más tarde podrá así relacionarse con sus iguales, ya sean el subsistema fraterno o el de sus compañerxs. Las relaciones de apego entre xadres e hijxs no existen únicamente aisladas en lo familiar sino que se tienden a extender con el tiempo hacia otras dinámicas.

Es una teoría de la psicopatología dado que la idea fundamental de que la calidad de las relaciones previas y primarias desde los primeros compases de vida así como las experiencias subjetivas de esta desde cada una de las posiciones de xadres e hijxs afecta al desarrollo cognitivo, sensorio-motriz, neurológico y relacional. La teoría del apego brinda el cuerpo teórico y práctico investigativo para comprender el origen de la seguridad, la ansiedad, la vulnerabilidad ante el entorno junto con la resistencia a la adversidad y la resiliencia de las personas.

Conductas de apego

Es lo que hace una persona para lograr la proximidad a la otra con la que tiene un vínculo de apego, y, por lo tanto, recibir protección, cuidados, afecto, empatía y una respuesta sensible que calme la ansiedad, miedo, inseguridad o necesidades afectivas de las personas que promueven la conducta de apego esperando así una respuesta sensible por parte de ellas. Uno de los factores más importantes dentro de las conductas de apego es la intensidad y el número de veces que se repita. Y, a su vez, cómo es acogida por la figura de seguridad y gel tipo de emoción con la que es acogida.

El apego ansioso

El apego ansioso se caracteriza por la necesidad constante de validación y cercanía en las relaciones, lo que a menudo puede poner presión en las otras personas y causar estrés. Cuando no experimentamos una atención constante y amorosa podemos desarrollar un miedo profundo al abandono y una necesidad constante de validación. Buscamos constantemente señales de que somos amadxs y deseadxs, y cuando no las encontramos, experimentamos ansiedad y dudas. Es importante reconocer que el apego ansioso no es un defecto, sino una respuesta natural a nuestras experiencias pasadas. Todxs buscamos seguridad y amor en nuestras relaciones, y el apego ansioso es una “manifestación” intensa de ese deseo.

Sin embargo, también es fundamental entender que este patrón de apego puede generar desafíos en nuestras relaciones. La necesidad constante de validación puede crear una dinámica agotadora para nosotros y para las personas con las que nos relacionamos. La inseguridad puede llevar a la sobreanalización de la relación y a comportamientos que alejan precisamente aquello que deseamos: amor y seguridad.

Características del Apego Ansioso

Las personas con apego ansioso suelen mostrar ciertas características en sus relaciones:

  • Necesidad constante de validación: búsqueda constante de aprobación y afecto de sus personas más cercanas (lo que puede crear una dinámica asfixiante).
  • Miedo al abandono: temor profundo a ser abandonadxs o rechazadxs, lo que puede desencadenar comportamientos de control o celos.
  • Sobreanalizan las relaciones: tendencia a analizar y cuestionar constantemente la relación buscando señales de que la otra persona ya no está interesada.
  • Autoestima variable: basan su autoestima en la atención que reciben de lxs demás.
  • Dificultad para la independencia emocional: dificultad para estar bien por sí mismos y tendencia a depender en exceso de sus parejas para su bienestar emocional.

Abordaje para sanar y construir relaciones desde un apego seguro

  1. Toma de conciencia: Reconocer que se tiene un patrón de apego ansioso es el primer paso.
  2. Terapia psicológica: La es el paso fundamental para trabajar en las inseguridades y desarrollar una relación más saludable con unx mismo y con lxs demás.
  3. Comunicación: aprender a comunicarse de manera abierta y comprensiva expresando sus necesidades y miedos.
  4. Desarrollo de la independencia emocional: aprender a ser feliz por unx mismx es esencial para disminuir la dependencia emocional.

La buena noticia es que, con autoconciencia y esfuerzo, podemos aprender a sanar y a desarrollar relaciones más saludables. Reconocer que tenemos un apego ansioso es el primer paso. A partir de ahí, podemos trabajar en fortalecer nuestra autoestima, en desarrollar una mayor independencia emocional y en aprender a comunicarnos de manera abierta y comprensiva con las personas que nos rodean. En Quiero Psicología te podemos ayudar.

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¿Por qué me engancho al ligue intermitente?

Una «relación intermitente» se refiere a una relación en la que los involucrados experimentan períodos de ruptura o separación intercalados con momentos de reconciliación o volver a estar juntos. Estas relaciones a menudo siguen un patrón cíclico de separación y unión, lo que puede generar emociones intensas, incertidumbre y altibajos emocionales para las personas involucradas. Se caracterizan por tener ciclos de intimidad, dolor, pasión y pérdida.

Características del ligue intermitente

Algunas de las características comunes de las relaciones intermitentes incluyen:

  • Ciclos de ruptura y reconciliación: Los participantes pueden experimentar una serie de rupturas, seguidas de reconciliaciones. Esto puede ser un patrón continuo en la relación.
  • Falta de compromiso constante: A menudo, estas relaciones carecen de un compromiso sólido y continuo. Las personas pueden dudar en comprometerse completamente el uno con el otro.
  • Incertidumbre y emociones intensas: Las relaciones intermitentes a menudo pueden estar cargadas de emociones intensas, como la tristeza, el enojo y el deseo de estar juntos. La incertidumbre sobre el futuro de la relación puede generar estrés emocional.
  • Factores desencadenantes: Los ciclos de ruptura y reconciliación pueden ser provocados por diversos factores, como conflictos, incompatibilidades o la falta de comunicación efectiva.
  • Necesidad de espacio personal: En algunas relaciones intermitentes, las personas pueden sentir la necesidad de tomar un tiempo separados para reflexionar, crecer personalmente o explorar otras opciones.

Según un estudio realizado por la Universidad de Missouri en los Estados Unidos, más del 60% de los adultos han experimentado este tipo de relaciones en algún momento de sus vidas, y muchos de ellos han experimentado síntomas psicológicos relacionados con la depresión y la ansiedad como resultado de estas relaciones.

¿Qué es lo que hace que una relación así sea tan difícil de romper?

Las relaciones en las que entra en juego el refuerzo intermitente pueden ser difíciles de romper debido a la influencia de la psicología de recompensa. El refuerzo intermitente se refiere a recompensas o gratificaciones que se otorgan de manera irregular y a menudo impredecible. En el contexto de una relación, esto significa que las recompensas emocionales, como la atención, el afecto o la satisfacción, no son constantes, lo que genera un fuerte efecto emocional.

  • Expectativa de recompensa: Cuando una persona ha experimentado momentos gratificantes e intensos en una relación intermitente, puede desarrollar la expectativa de que la próxima vez que se reúnan, obtendrá la recompensa emocional que anhela. Esta expectativa puede ser poderosa y mantener a las personas involucradas en la relación.
  • Incertidumbre: La incertidumbre sobre si la relación continuará o terminará puede mantener a las personas comprometidas y dispuestas a seguir intentándolo.
  • Miedo a la pérdida: Las personas pueden temer perder la relación por completo si la rompen, lo que puede llevar a la inercia y la dificultad para dar el paso.
  • Emociones intensas: Las relaciones intermitentes a menudo generan emociones intensas, ya sean positivas o negativas. La interacción entre momentos de intimidad y pasión con momentos de conflicto o ruptura puede crear una montaña rusa emocional que algunas personas encuentran emocionante o adictiva.
  • Expectativas de cambio: Algunas personas pueden creer que, con el tiempo, la relación o la otra persona cambiará para mejor. Mantienen la esperanza de que la próxima reconciliación será diferente y más satisfactoria.
  • Historia compartida: Si dos personas han compartido muchas experiencias y momentos significativos en el pasado, esto puede crear un vínculo emocional profundo que es difícil de romper, a pesar de los problemas actuales.
  • Miedo a la soledad: El temor a estar solo o la necesidad de compañía pueden llevar a algunas personas a mantener relaciones intermitentes, ya que temen no encontrar a alguien más o no tener a nadie en su vida.
  • Baja autoestima: La baja autoestima puede llevar a la creencia de que uno no merece una relación estable y feliz, lo que puede mantener a la persona atrapada en relaciones intermitentes que pueden ser perjudiciales.
  • Patrones familiares: Algunas personas pueden haber crecido en entornos familiares donde las relaciones intermitentes eran comunes o donde existían patrones de conflicto y reconciliación, lo que puede influir en sus propias relaciones.
  • Comodidad: En algunas ocasiones, las personas pueden mantener una relación intermitente porque es cómoda en términos de familiaridad y comodidades materiales, a pesar de sus problemas emocionales.

Todos podemos caer en ellas en algún momento de nuestras vidas, y ser nosotros los que llevemos a cabo el refuerzo intermitente o los que los recibamos. Todos tenemos carencias que influirán inevitablemente en nuestra manera de relacionarnos con los demás. Pero lo realmente importante es saber detectarlo y trabajar las posibles causas para poder desarrollar una manera más sana de relacionarnos. Desde Quiero psicología podemos ayudarte a tener una mejor relación contigo mismo y con los demás.