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Depresión y soledad

La depresión es un trastorno mental que afecta el estado de ánimo, los pensamientos, el comportamiento y la salud en general de una persona. Es más que simplemente sentirse triste o desanimada de vez en cuando, como muchas personas puedan pensar.

La depresión es un estado prolongado de tristeza profunda y pérdida de interés en las actividades cotidianas, que puede interferir significativamente en la vida diaria de una persona.

¿Qué se siente en una depresión?

Los síntomas de la depresión pueden variar, pero comúnmente incluyen:

  • Sentimientos persistentes de tristeza, vacío o desesperanza.
  • Pérdida de interés o placer en actividades que antes eran agradables.
  • Cambios en el apetito o el peso.
  • Dificultades para dormir o dormir en exceso.
  • Fatiga o falta de energía.
  • Dificultades para concentrarse, recordar o tomar decisiones.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva.
  • Agitación o ralentización psicomotora.
  • Pensamientos de autodestrucción o suicidio.

¿Por qué puede ocurrir la depresión?

La depresión es un trastorno complejo y su desarrollo puede estar influenciado por múltiples factores interrelacionados. Vamos a comentar algunas de las posibles causas y factores de riesgo asociados a la depresión:

  • Factores biológicos: Ciertas afecciones médicas, como trastornos hormonales, enfermedades crónicas, problemas neurológicos y desequilibrios en el sistema inmunológico, pueden aumentar el riesgo de desarrollar problemas depresivos.
  • Factores psicológicos: Experiencias traumáticas, abuso físico, emocional   y/o sexual, pérdidas significativas, estrés crónico, problemas de autoestima y otros eventos emocionales pueden contribuir al desarrollo de la depresión.
  • Factores ambientales: El entorno en el que una persona vive puede tener un impacto en su salud mental. Factores como la exposición a situaciones estresantes, pobreza, desempleo, violencia o falta de apoyo social, las expectativas culturales, la discriminación, la marginación y otros factores sociales.
  • Historia personal: Experiencias negativas en la infancia, como negligencia, abandono o abuso, pueden aumentar la vulnerabilidad a la depresión en la edad adulta.
  • Factores hormonales: Los cambios hormonales, como los que ocurren durante el embarazo, el posparto, la menopausia y ciertas condiciones médicas como el hipotiroidismo, también pueden influir.
  • Uso de sustancias: El abuso de alcohol y drogas puede desencadenar o empeorar los síntomas depresivos en algunas personas.
  • Predisposición personal: Algunas personas pueden tener una predisposición a interpretar las situaciones de manera negativa o a sentirse abrumadas por el estrés, lo que aumenta su vulnerabilidad con este tipo de problemas psicológicos.

Es importante tener en cuenta que la depresión puede ser causada por una combinación de estos factores y que no existe una única causa que se aplique a todas las personas. Cada individuo es único y puede tener diferentes factores que contribuyen a su experiencia depresiva.

Sin embargo, hoy queríamos hablar del impacto que puede tener la soledad en la depresión y en la salud mental en general. La relación entre la soledad y la depresión es compleja y bidireccional, lo que significa que la soledad puede contribuir al desarrollo o exacerbación de la depresión, y la depresión también puede llevar a una sensación intensificada de soledad.

¿Pero de qué forma puede influir la soledad en la depresión?

  • Falta de apoyo y aislamiento social: La soledad implica sentirse aislado y desconectado de los demás, la falta de apoyo social y emocional puede aumentar la sensación de tristeza y desesperanza ya que la falta de interacciones sociales y relaciones significativas puede dificultar la expresión y el procesamiento de emociones. Esto puede llevar a la acumulación de emociones negativas y aumentar la carga emocional.
  • Rumiación y pensamientos negativos: Las personas que se sienten solas a menudo pueden caer en patrones de rumiación, que es la tendencia a dar vueltas repetitivas a pensamientos distorsionados. Esto puede intensificar los síntomas depresivos y mantener a la persona atrapada en un ciclo de pensamientos negativos.
  • Falta de actividades gratificantes: La interacción social y las actividades compartidas pueden proporcionar distracciones y experiencias positivas que ayudan a mitigar los síntomas de la depresión. La soledad puede privar a las personas de estas distracciones y actividades agradables que podrían mejorar su estado de ánimo, ya que se expondrían a estímulos que son mucho más reforzantes.
  • Impacto en la autoestima: La soledad prolongada puede afectar a la autoestima y a la apercepción de uno mismo. Las personas pueden empezar a cuestionar su valía y su capacidad para conectarse con los demás, lo que puede aumentar los sentimientos de inutilidad y tristeza propios de la depresión.
  • Efecto en la percepción del mundo: La soledad puede influir en cómo una persona percibe el mundo que la rodea. Puede hacer que todo parezca más sombrío y desolado, lo que se alinea con los síntomas de la depresión.

En resumen, contar con una red de apoyo en el tratamiento de la depresión puede ser sumamente beneficioso para mejorar el bienestar emocional, facilitar la recuperación y brindar un entorno de comprensión y apoyo durante los momentos difíciles.

Si estás experimentando sentimientos de soledad y depresión, buscar apoyo de amigos, familiares o profesionales de la salud mental puede marcar una diferencia significativa en tu bienestar. En Quiero psicología te atenderemos encantadas.

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Mi familia no me acepta como LGTBIAQ+

Contar con el apoyo de la familia cuando se pertenece al colectivo LGTBIAQ+ puede tener un impacto significativo en el bienestar y la calidad de vida de una persona de diferentes formas:

  • Autoaceptación: La aceptación y el apoyo de la familia pueden ayudar a las personas LGTBIAQ+ a desarrollar una mayor autoaceptación. Sentirse amade y valorade por quienes son puede fomentar una imagen positiva de sí mismes y fortalecer su autoestima.
  • Reducción del aislamiento: El apoyo familiar puede ayudar a contrarrestar el sentimiento de aislamiento que a menudo experimentan las personas del colectivo. Saber que tienen un sistema de apoyo sólido en su familia puede brindarles la seguridad y la conexión necesarias para enfrentar los desafíos y las situaciones adversas que puedan surgir.
  • Salud mental y bienestar general: Al contar con un ambiente de apoyo en el hogar, se reduce el riesgo de desarrollar problemas de salud mental, como la depresión o la ansiedad, entre otras.

Sin embargo, es importante destacar que el apoyo familiar puede variar en cada situación. No todas las familias son capaces de brindar apoyo inmediato y algunas pueden requerir tiempo para comprender y aceptar plenamente la orientación o identidad de sus seres queridos.

Pero ¿qué hago cuando mi familia no me acepta?

El hecho de que tu familia no acepte tu identidad LGTBIAQ+, puede ser muy difícil de manejar, sin embargo, aquí te damos algunas sugerencias para lidiar con ese rechazo.

  • Busca apoyo externo: Busca sostén en la comunidad LGTBIAQ+, grupos de apoyo, organizaciones, compañeres y personas que pertenezcan al colectivo. Compartir tus experiencias con personas que hayan pasado por situaciones similares puede brindarte consuelo y sentimiento de pertenencia.
  • Encuentra recursos y servicios: Investiga y busca recursos y servicios disponibles para personas LGTBIAQ+, como terapeutas especializados en identidad de género y orientación sexual. El apoyo profesional puede ayudarte a enfrentar los desafíos emocionales y proporcionarte herramientas para afrontar la situación familiar.
  • Establece límites saludables: Si la relación con tu familia se vuelve tóxica o perjudicial para tu bienestar, es importante establecer límites saludables para protegerte emocionalmente. Puedes establecer límites en cuanto a las conversaciones o los temas que se traten, o incluso limitar el contacto si es necesario.
  • Busca un buen círculo social: Apóyate en compañeres, amigues y/o pareja que te brinden aceptación y apoyo incondicional. Afortunadamente, podemos crear nuestra propia familia.
  • Sé paciente y cuida de ti misme: Aceptar y lidiar con la falta de aceptación familiar lleva tiempo. Sé paciente y compasive contigo misme y permítete sentir y procesar tus emociones.

Recuerda que mereces amor, aceptación y respeto, tal como eres.

Aunque sea difícil enfrentar la falta de aceptación familiar, no estás sole y hay personas y recursos disponibles para brindarte apoyo. En caso de que esta situación se te haga cuesta arriba, pide ayuda, en Quiero psicología, estaremos encantadas de ayudarte.

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Lo que significa ser mujer y lesbiana

Sin adentrarnos ni profundizar en lo que significa ser mujer, seguro que muchas de nosotras sabemos lo que conlleva ser mujer. Y aunque ya hemos superado algunas cosas, hasta hace no mucho, se nos llamaba “el sexo débil”.

La discriminación contra las mujeres es un problema grave y generalizado en muchas sociedades en todo el mundo. Se manifiesta en diferentes formas y niveles, y puede ocurrir en áreas como el empleo, la educación, el acceso a la atención médica, la participación política y la violencia de género, entre otros.

Discriminación por mujer

Algunos ejemplos de discriminación por ser mujer incluyen:

  • Brecha salarial de género: Las mujeres a menudo reciben salarios más bajos que los hombres por realizar el mismo trabajo o trabajo de igual valor.
  • Obstáculos en la carrera profesional: Las mujeres pueden enfrentar barreras en su desarrollo profesional, como la falta de oportunidades de ascenso, la falta de representación en puestos de liderazgo y la discriminación en la contratación y promoción basada en estereotipos de género.
  • Violencia de género: Las mujeres son víctimas desproporcionadas de violencia física, sexual y emocional por el simple hecho de ser mujeres. Esto puede incluir violencia doméstica, acoso sexual, agresión sexual, trata de personas y matrimonio forzado, entre otros.
  • Acoso y discriminación en el lugar de trabajo: Las mujeres a menudo enfrentan acoso sexual y discriminación de género en el entorno laboral, lo que puede dificultar su progreso profesional y crear un ambiente hostil.
  • Falta de acceso a la educación: En algunos lugares, las mujeres enfrentan barreras para acceder a una educación de calidad debido a normas culturales, discriminación y estereotipos de género.

Discriminación por ser lesbiana

¿Pero que sucede cuando además de ser mujer, no sigues con los roles establecidos por la sociedad cisheteropatriarcal en la que vivimos? Como, por ejemplo, ser mujer y lesbiana.

La doble discriminación experimentada por las mujeres lesbianas se refiere a la carga adicional de discriminación y estigmatización que enfrentan debido a su género y orientación sexual. Esta combinación puede agravar la discriminación y el prejuicio que enfrentan las mujeres en general.

La doble discriminación puede manifestarse de varias maneras:

  • Discriminación de género amplificada: Las mujeres lesbianas pueden enfrentar estereotipos y roles de género restrictivos, que a menudo se basan en expectativas heteronormativas. Pueden enfrentar presiones para cumplir con los roles tradicionales de género y expectativas de feminidad, al tiempo que son deslegitimadas o invisibilizadas debido a su orientación sexual.
  • Prejuicio y estigma: Las mujeres lesbianas pueden enfrentar prejuicios y estigmatización tanto por su género como por su orientación sexual. Pueden ser objeto de discriminación social, exclusión o violencia basada en estereotipos negativos y actitudes homófobas o tránsfobas.
  • Dificultades en las relaciones familiares: Algunas mujeres lesbianas pueden enfrentar rechazo, alienación o discriminación dentro de sus familias debido a su orientación sexual. Esto puede resultar en tensiones y dificultades en las relaciones familiares, así como en la falta de apoyo emocional y social.
  • Barreras adicionales en el acceso a servicios y derechos: Las mujeres lesbianas pueden enfrentar obstáculos adicionales para acceder a servicios de salud, educación, vivienda, empleo y derechos legales debido a la discriminación y la falta de protección legal. Pueden experimentar falta de reconocimiento legal de sus relaciones y enfrentar dificultades en la adopción o crianza de hijos.

Podríamos seguir con lo que significa ser mujer y formar parte de otra minoría discriminada, como ser racializada, tener un cuerpo no normativo, pertenecer a la clase social baja, migrantes, personas con discapacidad… Es importante saber que estas luchas se entrelazan y es fundamental abordarlas todas para lograr un cambio social significativo.

Aprovechamos este mes del orgullo para reivindicar nuestros derechos, pero nos merecemos tener espacios seguros todos los meses del año. En Quiero Psicología nos encargamos de generarlo para nuestros pacientes porque todas las personas merecen ser tratadas sin ninguna discriminación.

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¿Has perdido recientemente a una amiga?

Seguro que muchas de nosotras hemos pasado por una ruptura sentimental y sabemos que una ruptura de una pareja puede ser un proceso emocionalmente difícil, una experiencia dolorosa y traumática, independientemente de quién tomó la decisión de terminar la relación. Es normal sentir una amplia gama de emociones durante una ruptura, incluyendo tristeza, ira, confusión, frustración y soledad.

Sin embargo, es cierto que en la sociedad no se habla tanto sobre la pérdida de una amiga como se habla sobre la pérdida de un familiar o de una pareja. Esto puede deberse a varios factores, como la idea de que las amistades no son tan importantes como otras relaciones, la falta de comprensión sobre lo que significa perder una amiga y la idea errónea de que las amistades son más superficiales o menos duraderas que otras relaciones.

No obstante, la pérdida de una amiga puede ser tan significativa y dolorosa como la pérdida de otros tipos de relaciones. Las amistades pueden ser profundas, duraderas y tener un gran impacto en nuestras vidas. Desde otros modelos relacionales, como por ejemplo la anarquía relacional, las amistades son vistas igual de valiosas y significativas, que las relaciones de pareja, en las que se puede encontrar apoyo emocional, compañía, diversión, conexión, intimidad y complicidad.

Es importante hablar sobre este tipo de pérdidas y reconocer su importancia, de esta forma podemos ayudar a las personas a sentirse comprendidas y apoyadas, y también podemos promover una mayor comprensión sobre la importancia de las amistades en nuestra vida. Además, al igual que en otros tipos de duelo, puede haber diferentes etapas o fases, que varían de persona a persona.

  • Negación: En esta etapa, es común que se niegue la pérdida o se tenga dificultades para aceptar que la amistad ha terminado. Puede haber pensamientos como «esto no puede estar sucediendo» o «tal vez las cosas puedan arreglarse».
  • Ira: En esta etapa, puede haber sentimientos de ira o frustración hacia la otra persona, hacia uno mismo o hacia la situación en general. Se pueden tener pensamientos como «¿cómo pudo hacerme esto?» o «esto no es justo».
  • Negociación: En esta etapa, se pueden hacer promesas o compromisos para intentar recuperar la amistad. Se pueden tener pensamientos como «tal vez si cambio algo, podremos volver a ser amigos» o «voy a intentar hablar con él/ella para arreglar las cosas».
  • Depresión: En esta etapa, se pueden experimentar sentimientos de tristeza, soledad o desesperanza. Pueden aparecer pensamientos como «nunca volveré a tener una amistad como esa» o «no puedo creer que haya perdido a mi mejor amigo/a».
  • Aceptación: En esta etapa, se comienza a aceptar la pérdida y se empieza a buscar formas de seguir adelante. Pueden aparecer pensamientos como «tal vez no podemos ser amigos, pero puedo encontrar otras personas con las que conecte» o «voy a enfocarme en otras áreas de mi vida».

Desde Quiero psicología, queremos brindar una serie de recomendaciones que pueden ayudarte si estas atravesando un proceso similar.

  • Permítete sentir tus emociones: Es normal sentir dolor, tristeza y enfado después de perder a un amigo, permítete sentir y procesar tus emociones.
  • Cuida de ti misma y dedícate tiempo: duerme lo suficiente, haz ejercicio y come bien. Dedica tiempo para hacer cosas que te gustan y disfrutar de actividades que te hagan feliz.
  • No te aísles: A veces ante una pérdida, podemos pensar que el mundo es un lugar hostil y que no podemos confiar en nadie, sin embargo, si hacemos esto no dejaremos de reforzar esa idea y no podremos desmontarla.
  • Sé amable contigo misma: Trata de no culparte a ti mismo, a veces hay muchas variables que influyen y sobre todo recuerda que es algo de dos. 
  • Tómate el tiempo que necesitas: No hay un plazo para superar un duelo de amistad. No te sientas presionada para «superarlo» rápidamente.

Sin embargo, si sientes que ya nada tiene sentido, que has descuidado otras áreas de tu vida y que no puedes tu sola, no dudes en buscar ayuda profesional, en Quiero Psicología estaremos encantadas de ayudarte.

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¿He sufrido violencia sexual?

La violencia sexual se refiere a cualquier actividad sexual que se impone a otra persona sin su consentimiento o que se obtiene mediante el uso de la fuerza, el miedo, la coerción o el engaño, además, la violencia sexual puede ocurrir en cualquier contexto y puede afectar a personas de todas las edades, géneros, razas, orientaciones sexuales y condiciones socioeconómicas. Al mismo tiempo, la víctima puede no haber podido dar su consentimiento debido a su edad, discapacidad, estado de intoxicación, vulnerabilidad o cualquier otra circunstancia que impida su capacidad de dar un consentimiento informado.

Hay muchos tipos de violencia sexual:

  • Violación: cuando una persona obliga a otra a tener relaciones sexuales sin su consentimiento.
  • Acoso sexual: se produce cuando una persona usa su posición de poder para obtener favores sexuales de otra, o para hacer comentarios o insinuaciones sexuales no deseadas.
  • Explotación sexual: se refiere a la utilización de la sexualidad de una persona con fines comerciales, como la prostitución, la pornografía, la trata de personas con fines de explotación sexual, etc.
  • Abuso sexual: se trata de cualquier actividad sexual que se impone a otra persona mediante la fuerza, el engaño o la manipulación, y que causa daño físico o psicológico.
  • Mutilación genital femenina: es una práctica que implica la eliminación total o parcial de los genitales femeninos externos.
  • Matrimonio forzado: cuando una persona es obligada a casarse contra su voluntad, lo que puede incluir relaciones sexuales no deseadas.
  • Acoso sexual por internet: se produce cuando una persona recibe mensajes, imágenes o comentarios de contenido sexual no deseados a través de Internet o las redes sociales.

El abuso sexual en la propia pareja

Tenemos la idea errónea de que este tipo de violencias sólo suceden en la calle y a manos de enfermos mentales y/o psicópatas. Sin embargo, la mayoría de los abusos sexuales ocurren en el hogar o en el entorno familiar y los perpetradores suelen ser personas cercanas a la víctima, como padres, hermanos, tíos, abuelos o la propia pareja.

Las conductas de abuso sexual dentro de la pareja pueden tomar muchas formas, y algunas de las más comunes son las siguientes:

  • Coerción: esto puede implicar la utilización de la fuerza física, la amenaza de violencia, la manipulación emocional, la intimidación o la presión para obligar a la pareja a tener relaciones sexuales.
  • Obligar a la pareja a tener relaciones sexuales sin protección: esto puede constituir una forma de abuso sexual y puede poner en peligro la salud de la pareja.
  • Controlar la sexualidad de la pareja: esto puede incluir la prohibición de tener relaciones sexuales con otras personas, la imposición de prácticas sexuales específicas, o la manipulación emocional para mantener el control sobre la pareja.
  • Amenazar con la violencia: esto puede incluir la amenaza de violencia física si la pareja no cumple con las demandas sexuales del abusador.
  • Ignorar los límites sexuales: puede implicar la insistencia para tener relaciones sexuales cuando la pareja no está interesada o no se siente cómoda, o la imposición de prácticas sexuales no deseadas o dolorosas. Las manipulaciones dentro de la pareja para tener sexo se refieren a cualquier comportamiento que una persona adopta para obtener gratificación sexual de su pareja, sin tener en cuenta sus deseos o necesidades sexuales. Esto puede incluir presionar o persuadir a la pareja para tener relaciones sexuales cuando no está interesada, utilizar la culpa o la manipulación emocional para conseguir sexo, o incluso ignorar las señales de que la pareja no está interesada en tener relaciones sexuales. Es importante destacar que estas “pequeñas” manipulaciones pueden parecer sutiles o incluso inocentes, pero en realidad son una forma de violencia sexual, ya que la persona que las ejerce está utilizando la fuerza o el engaño para obtener gratificación sexual sin el consentimiento de su pareja y pueden tener graves consecuencias emocionales y psicológicas para la víctima.

Si te has sentido identificada con algunas de estas formas de violencia, es importante que pidas ayuda, ya que dejar pasar este tipo de cosas, podría tener consecuencias muy negativas para tu bienestar psicológico y tu sexualidad.

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¿Podría estar cerca de un psicópata?

Seguro que, si pensamos en la palabra “psicópata”, a la mayoría de nosotras se nos viene a la cabeza la imagen del típico asesino en serie que mata por placer, no tiene empatía, utiliza a los demás en su propio beneficio, mentiroso, manipulador… cualquier asesino propio de una película de Hollywood.

Sin embargo, de acuerdo con los expertos, no todas las personas con la etiqueta de psicópatas son delincuentes ni comete delitos, o al menos no de sangre. La mayoría están integrados en la sociedad, tienen casa, familia y un buen trabajo y eso hace que sea muy complicado que lleguen a ser diagnosticados en algún momento de su vida.

Esto es lo que se conoce como psicópatas subclínicos o integrados. La diferencia entre éstos y los que salen en las películas, es la comisión de un delito penal, pero ambos tipos, tienen las mismas características emocionales y de personalidad.

Se estima que en España hay entre un 2% y un 3% de psicópatas “puros” y entre un 10% y un 12% de psicópatas “integrados”.

¿Como podemos definir a un psicópata?

Aunque existen varios tipos de personalidades psicopáticas, también existen una serie de características comunes a la mayoría de ellos: incapacidad para desarrollar relaciones afectivas reales y profundas, falta de empatía e indiferencia hacia los sentimientos ajenos.

También se caracterizan por utilizar de los a los demás en su propio beneficio, ausencia de culpa y sentido de la responsabilidad y baja intensidad de la mayor parte de sus emociones, a excepción de la ira, las demás son utilizadas estratégicamente, no son reales. Además, suelen ser personas arrogantes, egocéntricas, seductoras, mentirosas y manipuladoras.  

Se han realizado diversos estudios que sitúan a la mayoría de los psicópatas integrados en ciertas profesiones: el primer puesto lo ocupan los CEO o máximos responsables de las empresas, seguidos por abogados, trabajadores de los medios de comunicación, comerciales y cirujanos.

Seguro que llegadas a este punto pensaríamos que somos capaces de identificar perfectamente si nos estamos fijando (de manera afectiva-sexual) en una persona con este tipo de rasgos. Pero la mala noticia es que no es algo que se vea tan fácilmente a simple vista, ya que suelen ser personas encantadoras, podrían encajar en el papel del “príncipe azul”. Hablo de príncipe y no de princesa porque se observa una diferencia significativa de la prevalencia de la psicopatía entre hombres (7,9%) y mujeres (2,9%).

Aun así, hay ciertas señales de alarma que pueden ayudarte a dar el paso de pedir ayuda o poner fin a la relación.

  • Es halagador como nunca nadie lo había sido. “Eres maravillosa, nunca había conocido a nadie como tú, tu eres diferente a las demás…”
  • Es como tú. Aquí podemos poner cualquier ejemplo de Joe el protagonista de la serie de You (claro ejemplo de una persona psicópata).
  • Siempre te culpa a ti de sus errores “es que me has provocado, me has puesto de los nervios, mira lo que me haces hacer…”
  • Minimiza o ridiculiza lo que tu sientes “No es para tanto, eres una exagerada, no se te puede decir nada.”
  • Te hace luz de gas “Eso no ha sido asi” (aunque lo hayas visto con tus propios ojos), “eso ha sido interpretación tuya”, “seguro que lo has soñado y lo confundes con la realidad”.
  • Sus relaciones son muy superficiales o directamente o existen. Siempre se portan muy mal con él, pero el no hace nada para que la relación se termine.
  • Actúa sin pensar, es impulsivo, su primera reacción es atacar, hacerse la víctima.

Si este tipo de comportamientos se repiten una y otra vez, quizás no podamos asegurar que estamos quedando con un psicópata, pero sin duda, lo mejor es salir corriendo.

Si sientes que tu pareja podría identificarse con estos comportamientos, si sientes que no puedes salir de esta relación, que tu autoestima es mucho más baja que antes, desde Quiero psicología podemos ayudarte.

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¿Tengo un TCA?

Los problemas psicológicos han ido aumentando en los últimos años, sobre todo, entre las más jóvenes. Después de la pandemia, las consultas psicológicas se han llenado de personas buscando ayuda, y el motivo de consulta que se repite es: TCA (Trastorno de la conducta alimentaria).

¿Qué es un TCA?

Los TCA, son trastornos psicológicos graves, que conlleva alteraciones de todo (o casi todo) lo relativo a la alimentación y lo que eso implica. Existen muchos tipos de TCA, sin embargo, los que más podemos ver en consulta psicológica son principalmente:

  • Anorexia nerviosa: Se rechazan sistemáticamente alimentos.
  • Bulimia nerviosa: Es la ingesta excesiva de alimentos en un periodo corto de tiempo. Esto se une a una preocupación excesiva por el control del peso corporal, lo cual le puede llevar a utilizar métodos para controlar el aumento de peso como inducirse el vómito.
  • Trastorno por atracón: La persona come generalmente una cantidad de comida mucho mayor de lo normal, todo al mismo tiempo. Se siente fuera de control durante estos atracones.
  • Vigorexia: Trastorno del comportamiento que se caracteriza por la obsesión de conseguir un cuerpo musculoso.
  • Ortorexia: Obsesión por controlar la calidad de los alimentos que se consumen, es decir la obsesión por comer totalmente sano.

¿Cuál es el origen de un TCA?

A pesar de sus diferencias, (sobre todo en la forma, más que en la función) también tienen características en común, y una de ellas es la insatisfacción corporal, que podemos definir como la discrepancia entre la imagen corporal que percibimos de nosotras mismas y la imagen corporal que consideramos ideal.

Esto se debe a muchos factores, pero uno de ellos es claramente el canon de belleza que nos han transmitido los medios de comunicación y que no es más que un estereotipo que nos empuja hacia la idealización de una belleza que parece ficticia en la gran mayoría de las veces, y no representa una vida saludable en la gran mayoría de sus casos.

En la década donde muchas de nosotras crecimos, nuestras figuras de referencia eran mujeres adultas (o adolescentes) con cuerpos esbeltos, normativos, proporcionados y algunos excesivamente delgados. Con esto no queremos decir que algunas de estas mujeres no tuvieran una constitución delgada y no tuviesen que hacer grandes esfuerzos, seguro que sí, sin embargo, sabemos que no es lo más habitual.

Actualmente los cánones han cambiado y aunque sabemos que la presión por tener un cuerpo normativo y encajar en los cánones de belleza, ha recaído mucho más en las mujeres y que además el normopeso y el sobrepeso se normaliza más en cuerpos masculinos, ellos no están exentos de este tipo de problemas, ya que el sistema se encarga de que todos caigamos en las mismas trampas.

Actualmente tenemos mucha más información sobre la anorexia o la bulimia nerviosa y podemos identificar como algo negativo o perjudicial el hecho de dejar de comer, de restringir una gran cantidad de alimentos o de llevar a cabo conductas purgativas como pueden ser los vómitos o laxantes, sin embargo, otras conductas que pueden ser igual de problemáticas están siendo aceptadas socialmente.

Por ejemplo, la practica excesiva de ejercicio, con el objetivo de ganar masa muscular en ellos y de tonificar y perder grasa corporal en ellas y el seguimiento de dietas pautadas por un entrenador personal (en el mejor de los casos), que nada tienen que ver con llevar un estilo de alimentación saludable, como la dieta keto, o la dieta depurativa entre otras. O el famoso estilo de vida “realfooding”, que promueve una alimentación basada en alimentos reales, mínimamente procesados, evitando o reduciendo lo máximo posible los ultraprocesados. Parece que a priori no tiene nada de malo, sin embargo, no siempre disponemos de tiempo para cocinar y para no consumir mas de un 10% de ultraprocesados que parece que se nos permite. Y es entonces cuando nos sentimos culpables por no seguir estas reglas (que no dejan de ser restrictivas), al igual que ocurre con otro tipo de dieta, y quizás esta culpa, tenga que mitigarse con algo relacionado con la comida, porque no tenemos otro tipo de estrategias de afrontamiento.

Visto así, parece que hay muchos comportamientos normalizados que pueden preceder a un TCA, sin embargo, lo que para una persona puede ser un disparador, para otra, con otro contexto y otras variables personales, puede no serlo. Sin embargo, puede haber una serie de conductas que nos den una pista sobre como esta siendo nuestra relación con la comida y con el cuerpo.

¿Podría estar haciendo conductas «peligrosas»?

Esto no es un test estandarizado y científico pero si estás haciendo este tipo de conductas con un nivel muy alto de ansiedad puede ser la antesala de un TCA, o al menos, un indicador de que tu autoestima no se encuentra muy bien:

  • Eliminar drásticamente ciertos alimentos que nos gustan porque tienen mayor índice calórico.
  • Seguimiento de las famosas dietas milagro para conseguir cambios en muy poco tiempo
  • Cambiar nuestros hábitos con la llegada de la operación bikini.
  • Demonizar grupos de alimentos porque no son lo suficientemente sanos.
  • Practicar más ejercicio del que nos gustaría o del que disfrutamos
  • Sentir emociones desagradables cuando nos saltamos las reglas.
  • Dejar de acudir a planes sociales en los que puede haber comida/bebida que «engorda» o en los que nuestro cuerpo puede ser más visible (como ir a la piscina)
  • Dedicar mucho tiempo a pensar qué y cómo vamos a comer…

En definitiva, si nuestro estado de ánimo depende de cuanto he adelgazado, o si llevamos a cabo comportamientos para que nuestro cuerpo cambie a toda costa, aun sabiendo lo perjudicial que puede llegar a ser, puede ser hora de pedir ayuda. En Quiero Psicología podemos ayudarte.

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4 tips para entrenar tu fuerza de voluntad

Es posible que alguna vez nos hayamos dicho a nosotras mismas que queremos aprender un nuevo idioma, tener mejores hábitos de sueño, apuntarnos a clases de guitarra, llevar un estilo de vida más saludable, es decir, realizar ejercicio físico varias veces en semana, introducir más verduras y frutas en nuestra dieta, reducir el consumo de alcohol, pero nunca lo conseguimos porque NO TENEMOS FUERZA DE VOLUNTAD, porque un día determinado se nos agotó y no sabemos donde comprarla. Pues tranquilas, porque no está todo perdido, la fuerza de voluntad se crea, se construye y se entrena.

¿Pero que es eso de la fuerza de voluntad?

Etimológicamente, la palabra voluntad proviene del latín y podríamos traducirla como querer o desear, pero no es tan sencillo. Podríamos definirla como la habilidad para resistir las tentaciones a corto plazo, con el objetivo de cumplir metas o propósitos a largo plazo.

¿Qué podemos hacer para entrenarla?

1. En primer lugar, sería recomendable establecer una serie de metas concretas, realistas y alcanzables a corto/medio plazo.

Si pretendemos ser culturistas el mes que viene, probablemente nos frustremos viendo que eso no se alcanza. Nos lo tenemos que poner fácil, empezaremos con objetivos “sencillos” para luego ir subiendo la dificultad. Así en este caso, podemos comprometernos con ir 2 días al gimnasio/salir a caminar/practicar algún deporte y luego ir aumentando la frecuencia y la intensidad (si ese es nuestro objetivo).

2. Planificar que día vamos a hacer lo que nos hemos propuesto, a que hora y durante cuanto tiempo.

El martes y el jueves a las 09.00h voy a ir una hora al gimnasio. Si lo dejamos en manos del destino, nunca nos va a parecer la mejor opción, se está mucho más cómoda en la cama.

3. Evitar lo que nos va a impedir conseguir nuestro objetivo y reforzarnos si lo cumplimos.

Si la noche anterior me voy a dormir muy tarde, salgo de fiesta con mis amigas y me tomo unas copas, nunca dejo preparadas las zapatillas y la ropa deportiva, etc, me va a costar mucho más levantarme para hacer ejercicio que si me voy a dormir a una hora prudencial y dejo listo todo lo necesario la noche anterior.

Si consigo ir martes y jueves al gimnasio, voy a ir al cine a ver esa peli que tanto me gusta, voy a prepararme mi cena favorita o voy a darme un baño relajante.

4. Anotar los beneficios de llevar a cabo nuestro objetivo y anticipar como nos vamos a sentir si lo conseguimos.

Aunque empecemos muy motivadas, es normal que a veces no nos apetezca o prefiramos hacer otras cosas o nos engañemos a nosotras mismas diciéndonos que por un día no pasa nada, que ya lo haremos mañana, que empezamos el lunes… Por eso nos puede venir muy bien anticipar los beneficios de la consecución de nuestro objetivo.

Me había propuesto hacer ejercicio, pero hoy es un día frío y lluvioso de otoño y me apetece mucho más quedarme en el sofá con la mantita viendo netflix. Sin embargo, sé que lo más costoso es ponerme en marcha y que una vez que esté en el gimnasio voy a sentirme súper bien porque estoy mejorando mi resistencia y mi forma física, me siento más ágil y además por la noche voy a dormir mucho mejor, por lo tanto me voy a sentir orgullosa de mi misma.

En definitiva, no hay una receta universal para mejorar nuestra fuerza de voluntad, a cada una le funcionan unas cosas, pero tenemos control sobre eso y por lo tanto podemos trabajarla.

Estas son solo algunas recomendaciones, pero si no sabes cuales son tus objetivos o como empezar, desde Quiero psicología podemos ayudarte.

Propósitos-Dietas

Cuidado con los propósitos de septiembre

Se termina el verano y con él los días de playa, piscina, chiringuito, paseos por la montaña, viajes… se acaba una etapa de disfrute y comienza otra más rutinaria y repleta de objetivos, hablamos de los típicos propósitos de septiembre.

Y es que el verano es una época para descansar, hacemos más planes sociales, nos salimos más de nuestra rutina, bebemos más alcohol, comemos más veces fuera de casa, hacemos menos ejercicio físico y cuando nos volvemos a subir a la báscula, el número ha aumentado (aunque sabemos que no se engorda de un día para otro y que el hecho de comer alimentos con un alto contenido de sodio, como son muchos ultraprocesados, hace que retengamos más líquidos y por lo tanto que ese aumento en la báscula, no se traduzca en un aumento de peso real) y es entonces cuando nuestras búsquedas en Google son: “Como perder 5 kilos en una semana”.

No podemos tolerar haber subido 3 kilos en todo el verano (puesto que vivimos en un sistema completamente gordófobo) y haremos cualquier cosa para bajarlos. Desde apuntarnos al gimnasio con el único objetivo de bajar esos “kilos de más”, en lugar de para estar más activas y saludables, hasta seguir las típicas dietas milagrosas, que ponen en riesgo nuestra salud.

  • Dietas de 500kcal que generan un gran efecto rebote, lo que provocaría que aumentase nuestra ansiedad y que entremos en un peligroso circulo vicioso, por no hablar de la insuficiencia de nutrientes que nos aportan.
  • Dietas de un solo alimento, como la de la sopa o la alcachofa. Si la anterior no nos aportaba los nutrientes y las vitaminas que nuestro cuerpo necesita, no nos pararemos a hablar de lo que este tipo de alimentación puede llegar a ocasionar a nuestro organismo.
  • Dietas “anti hidratos”, se basan en verduras y pollo/pescado al vapor. Eliminando la fibra, los minerales y las vitaminas de las legumbres o las frutas.
  • Dietas cetogénicas, al igual que la anterior, se eliminan los hidratos de carbono y nuestra alimentación se basa en cantidades desmesuradas de proteínas y grasas. El cuerpo entra en un proceso metabólico llamado cetosis, es decir, el organismo obtiene energía a través de las grasas. Este tipo de dieta produce entre otras cosas desregulaciones hormonales y problemas renales y hepáticos.

Sabemos el peso que tiene a la hora de desarrollar un problema de la conducta alimentaria, el hecho de llevar a cabo estas prácticas tan rígidas e insostenibles. Por lo tanto, podríamos cambiar el foco en nuestros propósitos de septiembre.

Llevar una alimentación más consciente, sin la prohibición de grupos o de alimentos, para nutrirnos adecuadamente, practicar un deporte que nos guste, para sentirnos más activas y dormir mejor, apuntarnos a esa actividad que nos llamaba la atención, disfrutar de planes más tranquilos como la lectura o el cine, retomar ese idioma que dejamos a medias, seguir mirando ofertas laborales para mejorar nuestras condiciones.

En definitiva, propósitos realistas y alcanzables a corto plazo, que nos aporten emociones agradables y enfocados en otros aspectos que no sea solamente nuestra imagen corporal, en Quiero Psicología estaremos encantadas de ayudarte a llevar una vida más saludable.

Problemas-peso

¿Por qué estoy tan a disgusto con mi cuerpo?

Antes de nada, vamos a aclarar algunos conceptos que todas tenemos en mente y que podemos utilizar asiduamente pero que quizás se entremezclen entre sí.

Para empezar, la imagen corporal es la representación del cuerpo que cada una de nosotras construimos en nuestra mente. La imagen corporal cuenta con una serie de componentes tanto perceptuales, que hacen referencia a la precisión para percibir aspectos como el peso, el tamaño o la forma; cognitivos, actitudes, pensamientos y valoraciones de partes del cuerpo y, además, conductuales, es decir aquellos comportamientos que se derivan de los otros dos componentes anteriores. Podemos exhibir nuestro cuerpo, evitar situaciones o contextos donde sea más visible, como por ejemplo playas o piscinas, comprobaciones recurrentes de nuestra imagen en un espejo, pesarnos varias veces al día…

Y aquí es donde entra en juego la insatisfacción corporal, que sería la discrepancia entre esa imagen corporal que percibimos nosotras mismas y la imagen corporal que consideramos ideal. Este constructo surge en la pubertad (cambios físicos que hacen que se llegue a la etapa de maduración sexual) y la adolescencia (cambios psicosociales que tienen como objetivo llegar al pensamiento adulto).

¿De dónde vienen todas estas discrepancias entre lo que tenemos y lo que nos gustaría tener?

Esto se debe a muchos factores, pero uno de ellos es claramente el canon de belleza que nos han transmitido los medios de comunicación y que no es más que un estereotipo que nos empuja hacia la idealización de una belleza que parece ficticia en la gran mayoría de las veces, y no representa una vida saludable en la gran mayoría de sus casos.

Muchas de nosotras hemos vivido la década de los 90 y los 2000, en la que colgábamos poster y forrábamos nuestras carpetas (y si no nosotras, nuestras hermanas mayores) con fotos de Paris Hilton, Lindsay Lohan, Avril Lavigne o Mia Colucci entre otras. Chicas estilizadas, esbeltas y algunas de ellas excesivamente delgadas que podían utilizar los vaqueros de tiro bajo y la camiseta de tirantes de lycra sin miedo a que les saliera un ápice de grasa. Por no hablar de lo que en esos años se consideraba la gorda de la serie/película, pista: una persona como la inmensa mayoría de nosotras que, por supuesto sólo puede ocupar el papel de amiga graciosa o con problemas, de la chica espectacular que tiene el papel protagonista.

Actualmente los cánones de belleza han cambiado y si en los 90 y principios de los 2000 ya era complicado por no decir casi imposible, conseguir esos cuerpos de una forma natural y saludable, ahora llegan las Kardashian y con ellas los cuerpos plurioperados.

Se pretende tener un culo y unos pechos enormes pero una cintura estrecha y unas piernas y brazos totalmente tonificados, además de los labios inflados y los pómulos y la nariz retocados. Cuerpos operados que cada día vemos en redes sociales (por no mencionar los filtros que te transforman la cara por completo) relacionados directamente con vidas idílicas y un estatus socioeconómico alto, lo que hace que queramos acercarnos más aún a esos cánones.

El origen de la insatisfacción corporal no se debe solamente al bombardeo de los medios de comunicación, sino que se va forjando en nuestros círculos sociales y familiares desde que somos pequeñas. Cuando nuestra abuela nos compara con la prima del pueblo, cuando criticamos a la gorda de la clase, cuando no entramos en una talla 38… Todas estas experiencias nos envían el mensaje de que nuestros cuerpos tienen algo malo y que hay que cambiarlos cueste lo que cueste.

Y es aquí donde se pueden empezar a poner en marcha métodos para el control de peso perjudiciales que poco o nada ayudan a conseguir ese ideal corporal que tanto deseamos.

Así que amigas, si sentimos que no encajamos, que evitamos situaciones sociales, que escondemos nuestro cuerpo bajo ropas anchas, sentimos rechazo o asco hacia nuestro propio cuerpo, es momento de pedir ayuda.

Desde quiero psicología podemos ayudaros.