¿Qué es un trauma complejo?

¿Qué es el trauma complejo?

Nos referimos al Trastorno de Estrés postraumático Complejo (TEPT-C), también llamado Trastorno por Estrés extremo no especificado (DESNOS), que es un trastorno que surge tras observar una sintomatología añadida en casos “a priori” con un diagnóstico de Trastorno de Estrés postraumático (TEPT). Como recoge la guía diagnóstica CIE-11, se trata de un trastorno que puede desarrollarse después de la exposición a un evento o una serie de eventos de naturaleza extremadamente amenazadora u horrible, prolongados en el tiempo o repetitivos, incontrolables.

Es decir que la diferencia con el Trastorno de estrés postraumático se daría en la repetición o recurrencia del suceso traumático como, por ejemplo, tortura, esclavitud, violencia doméstica prolongada, abuso sexual o físico repetido en la infancia.

Este trastorno se puede dar en adultos o en niños o adolescentes, ya que la exposición a estos eventos se da en edades tempranas, el desarrollo del niño a nivel emocional (habilidades emociones básicas, la personalidad, el apego) y fisiológico (sensorial y motor) pueden verse afectados.

A parte del patrón de sintomatología típica del TEPT, que consiste en síntomas de reexperimentación, evitación e hiperactivación y vigilancia, este trastorno presenta tres características más específicas, graves y persistentes que son: un autoconcepto negativo, problemas en las relaciones interpersonales y una desregulación afectiva. Todo este perfil supone una gran interferencia y deterioro en los ámbitos social, familiar, educativo, ocupacional y personal de la persona con este trastorno.

Es importante recordar que este diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud mental, ya que existen finas líneas y matices que distinguen este trastornos de otros, en los que algunos síntomas puedan ser derivados de otra problemática o sumarse.

¿Cuáles son los síntomas de este trastorno?

Cómo ya hemos comentado, la sintomatología del trastorno de estrés postraumático también este presente, pero además tienen unas dificultades añadidas, dado que estas personas han visto su integridad física y psicológica afectada de forma repetida, sacudiendo los cimientos psicológicos que sostienen una salud mental estable. En los adultos, las alteraciones se dan en las siguientes áreas descritas a continuación:

  • Apego: suelen desarrollarse patrones de apego inseguro o desorganizado, que afectan no solo a las relaciones interpersonales, sino que se vuelven evidentes y perjudiciales especialmente en el contexto familiar, como a la hora de tener relaciones de pareja o en la crianza (no pudiendo responder adecuadamente a las necesidades emocionales de los hijos).
  • Autorregulación emocional: hay una gran labilidad emocional con estallidos emocionales (de ira o tristeza), ideación suicida, autolesiones, conductas impulsivas autodestructivas (sexual, consumo de drogas y alcohol…). También suelen tener muchos síntomas de somatización y problemas médicos.
  • Conciencia: amnesia selectiva, revivir las experiencias a través de flashbacks, pensamientos o reviviendo las emociones sentidas), sentirse emocionalmente anestesiados o sufrir de disociación. La disociación puede ir desde la desconexión (la parte emocional y cognitiva se separan), despersonalización (percepción alterada de uno mismo), desrealización (percepción alterada del entorno) o en su forma más extrema, disociación de la identidad (experiencia de tener más de una personalidad dentro de uno).
  • Autoconcepto: tienen una percepción muy negativa de sí mismos, con emociones crónicas de impotencia, indefensión, vergüenza, culpa o estigma, además de sentirse desconectados de las demás personas y del mundo.
  • La percepción del agresor: se pueden preocupar por la relación con éste, idealizarle, atribuirle un poder casi absoluto, sentir una conexión especial con él, buscar su aprobación, adoptar su forma de pensar y valores, e incluso sentir gratitud.
  • Relaciones interpersonales: aislamiento, en parte debido a la desconfianza, ira y agresividad hacia los demás, que se alterna con la búsqueda recurrente de un “salvador” (alguien que restaure la sensación de seguridad). Esto, unido al resto de alteraciones, lleva a una gran dificultad a la hora de entablar y mantener de relaciones íntimas, así como para para autoprotegerse, a pesar de poder tener habilidad sociales.
  • Sistema de creencias y valores: estos eventos traumáticos repetidos rompen con el sistema de creencias adaptativo que tiene una persona, especialmente las ideas sobre uno (“yo soy bueno”), los demás (“la gente es buena”) y sobre el mundo (“el mundo es seguro”, “el mundo es justo”, “el mundo tiene sentido” y “la vida es controlable”), generando sentimientos de abandono, impotencia, desesperanza y desesperación.

En el caso de los niños, la sintomatología se presenta de una forma similar y especialmente en forma de dificultades en el desarrollo de habilidades típicas de la etapa evolutiva (lectoescritura, atencional, ejecutiva…) y trastornos del comportamiento.

¿Se puede solucionar?

La sintomatología del trastorno, así como el deterioro de la persona, pueden poner en un mayor riesgo de volver a ser victima de un abuso físico o sexual, por lo que es importante poder empezar un proceso terapéutico, y en muchos casos, psiquiátrico para poder gestionar la sintomatología.

Aunque los enfoques terapéuticos pueden variar y existen técnicas más específicas para procesar los eventos traumáticos, la mayoría de los estudios están de acuerdo en la importancia de estabilizar y garantizar la seguridad de la persona, antes de después procesar los recuerdos y los sucesos traumáticos, mientras se aprenden y consolidan herramientas, que permitirán integrar todo ello y flexibilizar las creencias que han sido alteradas. No es un proceso terapéutico sencillo, ni corto (ya que todas las personas van a ritmos diferentes y tienen circunstancias diferentes), pero se pueden lograr muchos avances y mejora en la calidad de vida de la persona, reduciendo la sintomatología o su gravedad e intensidad.

Si crees que te encuentras (o alguien cercano a ti) en esa situación, estaremos encantadas desde el equipo de Quiero Psicología, de poder ayudarte.

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¿Cómo es un agresor/a en Violencia Intragénero?

Hace unas semanas terminamos la segunda edición de nuestro curso de Violencia Intragénero.

En él explicamos, entre otras muchas cosas, cómo son los agresores y agresoras en Violencia Intragénero. Lo triste es que este es un tema que no se habla, pero ni siquiera en Violencia de Género (de la que poseemos muchísima más información), la proporción de libros que hablan del fenómeno desde el lado de la víctima y la proporción de libros que hablan de agresores está totalmente desequilibrada. Cuesta mucho encontrar información de los agresores. Hay pocos libros y siempre dicen más o menos lo mismo.

Nos parece triste puesto que creemos en el abordaje integral de la violencia, hay que tratar a las víctimas pero también es importante rehabilitar o incluso simplemente identificar a los agresores.

¿Qué es igual y diferente?

Como siempre lo más conocido de los agresores y agresoras son las variables de riesgo, es decir, los elementos que si han estado presentes en la vida de una persona hace más probable que se convierta en el maltratador/a de su pareja, y en este caso, en la violencia intragénero son los mismos que en la de género: haber presenciado violencia en su infancia, no poseer herramientas para gestionar emociones, baja tolerancia a la frustración, abuso de alcohol u otras sustancias, tener un trastorno de personalidad, etc.

Pero… además de estas clásicas hay otra causa diferenciadora y super importante: el haber sufrido homofobia (o bifobia o transfobia). ¿Por qué aumenta el riesgo? En violencia de género está ampliamente estudiado que una variable que aumenta la probabilidad de ser víctima o agresor es la falta de autoestima y el haber sufrido violencia. Y si he sufrido homofobia evidentemente mi autoestima se puede ver mermada y puedo ser víctima de una violencia bastante reiterada (desde los insultos de maricón en el colegio hasta el rechazo de mis padres porque no me aceptan), por no hablar de que a lo mejor de que estaré más aislado y por lo tanto más a merced de mis circunstancias sin una buena red de apoyo. Todo ello aumenta la probabilidad de ser maltratador/a en Violencia Intragénero.

¿Cómo maltratará un agresor/a en este violencia?

Un buen maltratador/a va a utilizar todo lo que esté a su mano para agredir a su pareja, los insultos se adaptarán perfectamente a las cosas que les pueden hacer más daño, si un maltratador en Violencia de género por ejemplo utiliza la asunción machista de que una mujer si ha estado con varios hombres es una puta, un maltratador en Violencia Intragénero utilizará por ejemplo el cliché de que un gay es siempre una persona sexual y lo usará por ejemplo para minimizar el abuso sexual que ha perpetrado disfrazándolo sólo de mal sexo.

¿Qué más cosas puede utilizar?

Pues en general todo aquello que tiene que ver con la subcultura LGTBI que es la específica aquí, igual que lo de que los gays son un depravados que quieren sexo, el por ejemplo amenazar a tu pareja con sacarlo del armario en contra de su voluntad o en ámbitos que le perjudicarían seriamente…

Hay muchas más específicas que veremos en nuestro próximo curso de de Perfiles de agresor en Violencia de Género e Intragénero. En breve tendrás toda la información en nuestra página, si quieres saber más ¡Apúntate aquí debajo a nuestra newsletter y no sólo lo sabrás el primero sino que te ofreceremos descuentos exclusivos!

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¿A quién llamamos «gilipollas»?

¿Qué queremos decir cuando decimos «este tipo es gilipollas»?

Pues hablando en términos más clínicos y «finos» probablemente es que nos hayamos encontrado con una personalidad desadaptada, si no, incluso puede ser que con un trastorno de personalidad.

¿Por qué?

Verás, cuando nos encontramos con una persona que etiquetamos como «estúpida, gilipollas, egoísta» es que probablemente hace varias cosas de esta lista:

-No ve al otro, es egoísta.

-No tiene flexibilidad para entender otros puntos de vista.

-Tampoco herramientas para intentar empatizar.

-Le gusta tanto su drama que sólo acapara el espacio con su propia historia.

-Es tan rígido que no se adapta a nada, quiere que todo sea como él o ella piensan que debe ser, no tolera que sea de otra manera.

-Has llegado a pensar que no entiende el mundo que le rodea, vamos, que vive tanto en su propia realidad que no entiende cómo funciona de verdad el mundo.

¿Has visto a alguien en esta descripción?

Todo lo que he puesto son características de una personalidad desadaptada ¿y qué es eso? pues te lo explico:

Todos nacemos con un temperamento, es decir, si de bebés somos más tranquilos, más llorones, más activos, más pasivos, etc. Por eso los padres te dirán que «es que este niño ya era nervioso hasta de bebé».

Pero lo más importante es cómo nuestra educación, padres, profesores, etc nos van modulando y las herramientas que aprendemos a utilizar para relacionarnos con los demás (que dependerán de cómo sean las personas que me han rodeado al crecer) y a estas herramientas, que se «solidifican» en lo que llamamos personalidad sobre los 16-18. Un ejemplo: si has aprendido que te prestan muchísima atención y cariño cuando sacas buenas notas probablemente has tendido a ser el más estudioso, el que mejor lo hacía, etc (incluso si no te prestaban especial atención pero esto sí que te grabaron «que lo tenías que hacer» o te castigaron horrible cuando fallabas).

Si tus padres o el entorno ha sido medianamente «sano» (que no perfecto) tus rasgos de personalidad se «adaptaran» al mundo que te rodea, por ejemplo puedes tender a ser cabezota pero sí saber ver otros puntos de vista, o puedes tender a ser un poco más dramático pero bajas tu drama cuando es necesario ayudar a quien quieres.

¿Qué pasa si el entorno no fue sano o esa persona tuvo muchos traumas?

Pues que los rasgos de personalidad se exagerarán, serán tan fuertes, rígidos e inflexibles, que ya sólo vivirás pensando que ese mundo que tienes en la cabeza es el real y verdadero. Por ejemplo, no sabrás bajar tu drama y te parecerá que lo tuyo siempre siempre (da igual la situación o la urgencia es más importante) es lo central, o te parecerá que todo el mundo viene a engañarte todo el tiempo (aunque no sea así), etc.

Para que sepas distinguir un poco estos rasgos te pongo en nivel super resumido los distintos que hay, cuidado, esto es una cuestión de nivel, es decir, cuánto del rasgo tengo, puedo tener una tendencia (y ser medianamente sano), o puedo ya tener una personalidad desadaptada, o en su extremo el trastorno de personalidad:

El obsesivo:

Tienden a ser más rígidos, tienen ideas muy fuertes de cómo deberían ser las cosas y siempre quieren tener la razón, se planifican con detalle, se hacen listas y les gusta el orden y la limpieza, lo suyo es la productividad, quieren que todo sea efectivo. Se les definirá como los cabezotas.

El codependiente o cuidador:

No se preocupa de sí mismo porque vive de cara a los demás, cuidándolos o estando todo el tiempo pendiente de lo que necesitaría el otro. Pueden llegar a ser totalmente controladores y estar todo el tiempo encima diciéndote cómo debes hacer las cosas o incluso anticipándose a tus necesidades sin que se lo hayas pedido y te hagan sentir culpable por ello.

El paranoico:

Esto es lo mismo que desconfiado. Siempre está pendiente de los demás porque cree que le van a engañar, que le van a hacer daño o que las gente que se acerca lo hace para aprovecharse. Tiende a aislarse. Su frase favorita es: «mira lo que me ha dicho fulanita…»

El esquizoide:

Es que «va a su bola», «si le pinchas no sangra». Son personas excesivamente independientes, sólo les importa lo que ellos quieran en ese momento, no por egoísmo maligno sino porque como su emoción no es intensa (es mucho menos intensa que la media) pues no les duelen igual las cosas. Por ejemplo pueden crear lazos contigo y destruirlos sin parpadear y sin entender por qué te duele tanto. Se les ve como magníficos porque no necesitan a nadie pero en realidad no crean vínculos reales. Podría ser la típica persona que juega a videojuegos todo el día o hace actividades muy solitarias.

El narcisista:

Este es casi unos de los perfiles a los que más identificaremos como «gilipollas». Es el egoísmo puro, se tienen en muy alta estima, son creídos y arrogantes, creen que sólo por el hecho de ser ellos tienes que hacerles caso y atenderles. En la exageración del rasgos ya serán psicópatas y disfrutarán haciendo daño. Suelen ocupar puestos de poder en empresas, política, etc.

El histriónico:

Como bien dice la propia palabra lo que quieren es llamar la atención, quieren ser el centro, se pueden considerar «especiales» y suelen tener un aspecto muy exagerado, por ejemplo muchos maquillaje, ropa de colores fuertes o un «rollo» muy definido, por ejemplo ser una persona iluminada y espiritual (y sentirse super especial por ello) o una gurú de youtube, etc. Su especialidad suele ser relacionarse con los demás por la sexualidad, seduciendo. Suelen un poco «fantasmas».

El límite:

Eso es lo que hemos llamado en términos coloquiales el «bipolar» (que bipolar no es esto, pero así lo decidió el lenguaje coloquial). Lo mismo hoy te quieren que mañana te odian, lo mismo hoy tienen una autoestima maravillosa que mañana se han hundido, lo mismo eres su super amiga que mañana tienen un enfado fortísimo por cualquier tontería y te han bloqueado de todas las redes. Son lo impredecible. Vives a su lado como si caminaras sobre ascuas sin saber cuándo te vas a quemar.

Ten en cuenta que todos estos rasgos pueden combinarse entre sí, por ejemplo puedes ser bastante obsesivo y un poco paranoico, u obsesivo y cuidador, etc. No son excluyentes, los rasgos son herramientas que hemos cogido para adaptarnos a las personas que nos rodeaban y por lo tanto podemos tener muchas.

¿Has visto a alguna persona que te rodea y que te está haciendo la vida imposible?¿Querrías saber cómo manejarla?¿te has reconocido a ti mismo? Pues acude a nosotras. En Quiero Psicología somos expertas en estos temas.

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¿Tengo un TCA?

Los problemas psicológicos han ido aumentando en los últimos años, sobre todo, entre las más jóvenes. Después de la pandemia, las consultas psicológicas se han llenado de personas buscando ayuda, y el motivo de consulta que se repite es: TCA (Trastorno de la conducta alimentaria).

¿Qué es un TCA?

Los TCA, son trastornos psicológicos graves, que conlleva alteraciones de todo (o casi todo) lo relativo a la alimentación y lo que eso implica. Existen muchos tipos de TCA, sin embargo, los que más podemos ver en consulta psicológica son principalmente:

  • Anorexia nerviosa: Se rechazan sistemáticamente alimentos.
  • Bulimia nerviosa: Es la ingesta excesiva de alimentos en un periodo corto de tiempo. Esto se une a una preocupación excesiva por el control del peso corporal, lo cual le puede llevar a utilizar métodos para controlar el aumento de peso como inducirse el vómito.
  • Trastorno por atracón: La persona come generalmente una cantidad de comida mucho mayor de lo normal, todo al mismo tiempo. Se siente fuera de control durante estos atracones.
  • Vigorexia: Trastorno del comportamiento que se caracteriza por la obsesión de conseguir un cuerpo musculoso.
  • Ortorexia: Obsesión por controlar la calidad de los alimentos que se consumen, es decir la obsesión por comer totalmente sano.

¿Cuál es el origen de un TCA?

A pesar de sus diferencias, (sobre todo en la forma, más que en la función) también tienen características en común, y una de ellas es la insatisfacción corporal, que podemos definir como la discrepancia entre la imagen corporal que percibimos de nosotras mismas y la imagen corporal que consideramos ideal.

Esto se debe a muchos factores, pero uno de ellos es claramente el canon de belleza que nos han transmitido los medios de comunicación y que no es más que un estereotipo que nos empuja hacia la idealización de una belleza que parece ficticia en la gran mayoría de las veces, y no representa una vida saludable en la gran mayoría de sus casos.

En la década donde muchas de nosotras crecimos, nuestras figuras de referencia eran mujeres adultas (o adolescentes) con cuerpos esbeltos, normativos, proporcionados y algunos excesivamente delgados. Con esto no queremos decir que algunas de estas mujeres no tuvieran una constitución delgada y no tuviesen que hacer grandes esfuerzos, seguro que sí, sin embargo, sabemos que no es lo más habitual.

Actualmente los cánones han cambiado y aunque sabemos que la presión por tener un cuerpo normativo y encajar en los cánones de belleza, ha recaído mucho más en las mujeres y que además el normopeso y el sobrepeso se normaliza más en cuerpos masculinos, ellos no están exentos de este tipo de problemas, ya que el sistema se encarga de que todos caigamos en las mismas trampas.

Actualmente tenemos mucha más información sobre la anorexia o la bulimia nerviosa y podemos identificar como algo negativo o perjudicial el hecho de dejar de comer, de restringir una gran cantidad de alimentos o de llevar a cabo conductas purgativas como pueden ser los vómitos o laxantes, sin embargo, otras conductas que pueden ser igual de problemáticas están siendo aceptadas socialmente.

Por ejemplo, la practica excesiva de ejercicio, con el objetivo de ganar masa muscular en ellos y de tonificar y perder grasa corporal en ellas y el seguimiento de dietas pautadas por un entrenador personal (en el mejor de los casos), que nada tienen que ver con llevar un estilo de alimentación saludable, como la dieta keto, o la dieta depurativa entre otras. O el famoso estilo de vida “realfooding”, que promueve una alimentación basada en alimentos reales, mínimamente procesados, evitando o reduciendo lo máximo posible los ultraprocesados. Parece que a priori no tiene nada de malo, sin embargo, no siempre disponemos de tiempo para cocinar y para no consumir mas de un 10% de ultraprocesados que parece que se nos permite. Y es entonces cuando nos sentimos culpables por no seguir estas reglas (que no dejan de ser restrictivas), al igual que ocurre con otro tipo de dieta, y quizás esta culpa, tenga que mitigarse con algo relacionado con la comida, porque no tenemos otro tipo de estrategias de afrontamiento.

Visto así, parece que hay muchos comportamientos normalizados que pueden preceder a un TCA, sin embargo, lo que para una persona puede ser un disparador, para otra, con otro contexto y otras variables personales, puede no serlo. Sin embargo, puede haber una serie de conductas que nos den una pista sobre como esta siendo nuestra relación con la comida y con el cuerpo.

¿Podría estar haciendo conductas «peligrosas»?

Esto no es un test estandarizado y científico pero si estás haciendo este tipo de conductas con un nivel muy alto de ansiedad puede ser la antesala de un TCA, o al menos, un indicador de que tu autoestima no se encuentra muy bien:

  • Eliminar drásticamente ciertos alimentos que nos gustan porque tienen mayor índice calórico.
  • Seguimiento de las famosas dietas milagro para conseguir cambios en muy poco tiempo
  • Cambiar nuestros hábitos con la llegada de la operación bikini.
  • Demonizar grupos de alimentos porque no son lo suficientemente sanos.
  • Practicar más ejercicio del que nos gustaría o del que disfrutamos
  • Sentir emociones desagradables cuando nos saltamos las reglas.
  • Dejar de acudir a planes sociales en los que puede haber comida/bebida que «engorda» o en los que nuestro cuerpo puede ser más visible (como ir a la piscina)
  • Dedicar mucho tiempo a pensar qué y cómo vamos a comer…

En definitiva, si nuestro estado de ánimo depende de cuanto he adelgazado, o si llevamos a cabo comportamientos para que nuestro cuerpo cambie a toda costa, aun sabiendo lo perjudicial que puede llegar a ser, puede ser hora de pedir ayuda. En Quiero Psicología podemos ayudarte.

Trauma por abandono

En muchas ocasiones en terapia se intervienen en situaciones orientadas al miedo que nos produce tan solo pensar en la soledad. Miedo a que nuestra pareja nos deje o miedo a desvincularse de determinadas amistades que ni siquiera nos hacen sentir bien. En un porcentaje muy elevado ese miedo va vinculado al trauma que una persona ha podido tener por abandono ya sea físico, emocional o ambos.

Una persona puede sentir abandono emocional aunque las personas estén a su alrededor cubriendo las necesidades fisiológicas. El abandono también se puede sentir por una muerte inesperada, aunque evidentemente esto ha sido en contra de la misma persona, puede conllevar que sintamos un abandono y una soledad profunda, así como también puede suceder en las personas que han sido adoptadas.

El trauma por abandono suele tener su origen en la infancia. Sufrir un abandono en la infancia es algo  importante que conlleva dificultades a la hora de  relacionarse con el mundo en la vida adulta. Este sentimiento puede tener una grave consecuencia en la autoestima y cuando en alguna ocasión nos encontremos en  situaciones complicadas como por ejemplo; un despido laboral, una ruptura de pareja etc, enseguida nos llevaremos esto al terreno totalmente personal sintiéndonos inválidos y poco suficientes para los demás.

En este caso nos vemos en la obligación de volver a aprender determinadas cosas por nosotros mismos, a vernos y valorarnos como realmente nos merecemos.

¿Qué consecuencias podemos tener?

Es importante entender que no todo el mundo aceptan y expresan las emociones y el dolor de la misma manera, va a depender de muchos factores en los que se hayan desarrollado, no obstante, podrían existir consecuencias comunes:

  • Una de las consecuencias más obvias que podemos observar en la sesión es la dificultad a la hora de establecer relaciones tanto sentimentales como sociales de manera estable. Las personas con sentimientos de abandono tienden a la desconfianza, sentirse vulnerables, o incluso tener épocas de tristeza y apatía que a veces no saben reconocer de donde provienen.
  • Es común observar conductas de autosabotaje (siempre de manera inconsciente). Cuando una persona se encuentra en una relación en ocasiones su propia sensación de poca valía puede provocar conductas y actitudes que conlleven a la ruptura. Esto ocurriría porque no se consideran merecedores de la felicidad..
  • Es posible que haya problemas de una gran dependencia emocional o ansiedad por relacionarse teniendo la necesidad de aprobación y reconocimiento siempre de manera externa.
  • A su vez, es común sufrir ciertas “reminiscencias emocionales”. En ocasiones, algo o alguien reactiva sus sentimientos de abandono y todo su mundo se paraliza de nuevo.
  • Puede aparecer la ansiedad sostenida en el tiempo. Las personas con heridas por abandono suelen estar en un estado constante de hipervigilancia. Al haber vivido situaciones de peligro en la infancia sin que nadie los socorriera, aprenden a no pedir ayuda y tener que reprimir las emociones.

¿Cómo se puede trabajar este trauma?

En una primera instancia hay que hacer un viaje a nuestro mundo interior, utilizar el diario emocional, mirarse al espejo desde la consciencia, poner en práctica conductas y actividades que conlleven ponerse como prioridad. Sobre todo y muy necesario un proceso terapéutico que permita llegar a la introspección y autocuidado, si quieres que nosotras seamos la mano experta que te acompañe en Quiero Psicología estaremos encantadas.

Negligencia emocional en la infancia

Existen muchos tipos de negligencia. Algunos de tipos de negligencia más significativos para la sociedad son los que tienen que ver con algo más visual, como el maltrato físico y la carencia de materiales o alimentos, dejando a los niños casi en la inanición. Sin embargo, existe otro tipo de negligencia bastante habitual en muchas familias, la negligencia emocional.

¿A qué nos referimos con negligencia emocional?

A la incapacidad que tienen los progenitores o contexto y núcleo principal donde se desarrolla el menor, de responder adecuadamente a las necesidades emocionales. Es un tipo de negligencia muy peligrosa, ya que, no es visible y tienen consecuencias muy importantes a largo plazo.

Es importante identificar la diferencia con el abuso, pues este ocurre de manera totalmente deliberada entendiendo que va a haber un perjuicio. En la negligencia puede ocurrir que las figuras de cuidador del menor no interpreten sus necesidades a nivel emocional y acaben descuidadas.

Un ejemplo claro, sería cuando un niño esta sufriendo algún tipo de acoso en la escuela y los padres consideran que es un juego de niños, a veces, se hace con la intención de quitar hierro al asunto y evitar que el niño sufra, sin embargo, no validar sus emociones y no proporcionarle apoyo en ese momento con el tiempo el niño aprenderá a que sus emociones no son importantes y dejen de buscar ayuda y consuelo.

Es necesario conocer la sintomatologia más que puede llegar a mostrar un niño en caso de sufrir negligencia emocional:

  • Tristeza
  • Ansiedad
  • Apatía
  • Problemas de aprendizaje
  • Hiperactividad
  • Falta de atención
  • Evitar la cercanía emocional con sus iguales.

Si no se interviene en ese momento, pueden haber consecuencias en la vida adulta, que se caracterizan principalmente en no pedir ayuda, incapacidad para tener intimidad con otras personas, problemas a la hora de sentirse satisfecho emocionalmente, etc.

¿Cómo podemos trabajar la negligencia emocional?

Terapia:

Un terapeuta puede enseñar a los niños a identificar, expresar y aceptar las emociones que tengan en un contexto seguro donde se validaran los sentimientos que puedan experimentar, así como también aprenderán a gestionarlos.

Terapia familiar:

La terapia familiar es una de las mejores opciones para tener una dinámica emocional adecuada en casa y mantenerlo en el tiempo. Un terapeuta puede ayudar a comprender la importancia de una adecuada gestión emocional. La intervención temprana puede modificar y corregir los comportamientos que puedan estar relacionados con la negligencia emociona.

Clases para padres:

Los padres que descuidan las necesidades emocionales de sus hijos podrían beneficiarse de las escuelas para padres. Estos cursos ayudan a los padres y cuidadores a aprender las habilidades necesarias para reconocer, escuchar y responder a las necesidades emocionales del niño.

¿Qué podemos hacer como padres?

Como padres se tienen grandes responsabilidades y es importante estar atentos a las demandas emocionales, observar los gestos del día a día de los niños y darles las respuestas necesarias, demostrando que sus experiencias, emociones y sentimientos importan y pueden buscar ayuda siempre que les sea necesario y buscando ese apoyo y refugio.

Si quieres que nosotras seamos la mano experta que te acompañe estaremos encantadas de acompañarte en este proceso.

LGBTIAQ+

Algunas cosas que quiero decirte como persona LGBTIAQ+

Si estás leyendo este texto es muy posible que seas una persona del colectivo LGBTIAQ+ o bien alguien que tiene a una persona del colectivo cerca.

Si perteneces a la primera categoría este escrito es para dar voz a ciertas experiencias que puede que te resuenen: para describir lo que significa ser disidente en una sociedad que espera e incluso impone que seamos personas heterosexuales, cisgénero (que se identifican con el género asignado a sus genitales), alosexuales (que no son asexuales)… y normativas y como nos afecta en nuestros entornos sociales y familiares. Este texto es para ti y que puedas compartirlo con quien quieras cuando lo necesites.

Si no es el caso y perteneces a la segunda categoría tienes a una persona cercana a ti, sea familiar, amiga, ligue, pareja, hija, hermana, sobrino… o alguna persona en tu vida que quiere tener una conversación contigo que posiblemente no sea fácil o cómoda. Te invito a leer este texto hasta el final para iniciarla porque os merecéis estar a gusto y sentir seguridad y cercanía.

Esta persona en tu vida pertenece a alguna (o varias) de las siguientes categorías: lesbiana, gay, bisexual, trans, no-binaria, poliamorosa, asexual, intersex…

Este post en concreto no va sobre explicar que quiere decir en profundidad cada uno de estos términos, sino de que la persona que te ha enviado esto pertenece al colectivo y esto supone unas consecuencias injustas o difíciles en nuestras vidas que nos gustaría compartir contigo.

Nos gustaría decirte que recibimos rechazo o silencio cuando tratamos de ser nosotras mismas y nos cuesta hablar de nuestra vida personal porque no recibimos siempre el interés o el apoyo que necesitamos. El hecho de que no seamos lo que nuestros círculos sociales o familiares esperan de nosotras nos somete a presión para encajar o callarnos y nos hace muchísimo daño. Nos hace sentir expulsadas y rechazadas de muchos círculos. Duele no poder ser nosotras mismas. Duele no poder compartir nuestras experiencias. Duele que nos intenten forzar a ser algo que no somos.

El dolor de no poder traer todo nuestro ser a comidas familiares, a conversaciones casuales, a lo más pequeño y cotidiano de nuestras vidas es demoledor. No podemos ser quienes somos plenamente.  Es injusto. Es frustrante. Es un camino solitario en el cual podemos sentirnos abandonadas o desamparadas. Y no nos lo merecemos.

Merecemos cariño, cuidados, apoyo e interés en nuestras vidas como todas las demás personas. Merecemos poder contar con quien estamos saliendo o dejamos de salir, quien nos gusta, quien nos hace daño o con quien rompemos. Merecemos hablar de quienes somos.

Nos merecemos sentirnos libres, escuchadas, deseadas, celebradas. Merecemos una vida rica, colorida, segura y llena de amor. Y justamente por esto es posible que alguien que te importa te haya pasado esto. Porque necesita recibir esto de ti también.

Necesitamos conversaciones incómodas y difíciles que hagan que nos sintamos escuchadas y comprendidas.

Necesitamos sentirnos en casa con la gente de nuestro entorno y para ello necesitamos que iniciéis conversaciones para las cuales no estéis preparadas. No necesitamos que tengáis las palabras perfectas, pero necesitamos que lo intentéis.

Necesitamos que afrontéis el miedo a lo desconocido, a lo distinto, a pasar un rato incómodo. Porque le importas a la persona que te ha mandado esto y quiere que sepas como se siente.

Estás en su vida y le es importante poder compartir esto contigo. Poder sentirse segura y que le vas a escuchar y que puede ser ella misma. Que está a salvo, que no le vas a juzgar y que le vas a apoyar. Para esto es muy importante que no estés a la defensiva, porque para trabajar una relación (del tipo que sea) necesitamos poder mostrarnos vulnerables todas las partes involucradas. Para ello es importante entender que esto no es un reproche ni un ataque, es la necesidad de sentirnos escuchadas y sólo conseguiremos esa cercanía si nos cuidamos y escuchamos plenamente. ¡Para nosotras esto no es nada fácil!

Me encantaría que por favor intentes hacer esto lo mejor que puedas, que nos tengamos paciencia y nos digamos las cosas con cariño y que intentes entender quien soy. Que te informes si lo necesitas sobre mi identidad, que me preguntes con mucho cariño y mimo si tienes dudas. Pero necesito tu apoyo y comprensión.

Necesito conversaciones incómodas para poder entendernos, necesito que entiendas que la incomodidad es parte del cambio, de aprender y de conectar entre nosotras y tener una mejor relación. Necesito que me aceptes tal y como soy.

Necesito que me preguntes sobre mí y sobre mi vida para poder mostrarme ante ti tal y como soy plenamente, sin recortar las partes de mí que no entiendes. Necesito no tener que censurarme y que aceptes todas las partes de mi ser, especialmente aquellas que no comprendes del todo para poder sentirme cuidada. Necesito que me entiendas, cuides y quieras justo ahí donde menos me entiendes, necesito que busques comprenderme para poder ser quien soy.  Te garantizo que esto va a hacer que sea más fácil y fluido poder hablar entre nosotras y va a mejorar como nos hablamos y cuidamos.

Si lo haces te lo agradeceré y estoy segura de que tú también te alegrarás de haberlo hecho.

Si te encuentras en situaciones similares, estaremos encantados en ayudarte desde el equipo de Quiero Psicología.

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¿Qué es ser una persona altamente sensible?

En el mundo en el que vivimos, nos han enseñado desde pequeños a camuflar las emociones. Si un niño pequeño se cae, enseguida aparece un adulto que le dice que no pasa nada, que deje de llorar y continúe jugando. Ese pequeño detalle enseña a que las emociones calificadas de “negativas” sean escondidas.

Las emociones no son negativas ni positivas, todas y cada una de ellas son adaptativas desde la mayor alegría hasta la peor de las tristezas. Cuando una persona tiene la habilidad de poder ser consciente de sus emociones, reconociendo aquello que le perjudica, se le llega a etiquetar de
una persona “muy sensible”, no obstante, a veces lo confundimos con una persona con alta sensibilidad

¿Acaso sabemos lo que realmente significa una persona altamente sensible?

Utilizar esa etiqueta a la ligera infravalora a las personas con que realmente tiene una alta sensibilidad.

Los últimos estudios sobre el cerebro señalan que el hemisferio derecho de las PAS (persona altamente sensible) es más activo. Es la zona relacionada con las emociones, los sentimientos y la creatividad. Dentro de ella, el área frontal y la amígdala están en un estado de alerta superior al de la media. Estas estructuras se iluminan más en las pruebas de resonancia magnética.


• El lóbulo frontal es un centro para el procesamiento de la información social y es una pieza clave en el circuito de la empatía. Su hiperactivación se traduce en personas muy empáticas con una capacidad superior para entender las emociones de los demás y ofrecer una respuesta adecuada a sus necesidades.
• La amígdala es el centro del cerebro emocional y quienes la tienen más excitada viven las emociones con mayor intensidad. Según las investigaciones de Elaine Aron y su marido Arthur Aron, llegaron a la conclusión de que el 20% de la población mundial son personas altamente sensibles, lo que conlleva un sistema neurosensibilidad sensorial más desarrollado que el resto de la gente, esto hace que reciban mucha más información sensorial.
Los estudios parecen indicar que las PAS reaccionan al entorno y a los estímulos sensoriales de forma distinta. Esta forma de gestionar la información acerca de los estímulos externos es más lenta debido al procesamiento profundo. La naturaleza es muy sabía, ya que, la posibilidad de observar detenidamente y no dejarse llevar por los primeros impulsos permite que el ser humano analice la situación y valore que camino es el más indicado.


Las personas altamente sensibles pueden tener las siguientes características:


• Se ven afectados por la iluminación intensa, olores fuertes y alto nivel de ruido.
• Pueden sentir mayor estrés por la carga laboral y las aglomeraciones.
• Se identifican con personalidad más tímidas.
• Mayor creatividad.
• Llegan a sentir una empatía desbordada.
• La empatía les genera la necesidad de ser más solidarios.
• Facilidad para el enamoramiento.
• Un umbral de dolor más bajo.
• Pueden tener dificultad a la hora de marcar límites.
• Más observadores.
• Dificultad a la hora de gestionar las emociones.


¿Cómo identificar si soy una persona altamente sensible?


• Es importante hacer una revisión general de tu vida, para comprobar cómo te sentías en comparación a otros niños y cómo recuerdas tu mundo emocional en las diferentes etapas de tu vida, así como el cómo te percibían tus familiares.
• Leer e informarte todo lo que puedas sobre el rasgo y hacer los test que puedes encontrar en internet en la página de Elaine Aron: https://hsperson.com/ es por el momento el test más oficial con respecto a esto. Es muy fácil de responder.
Acudir a Psicoterapia Especializada en PAS, Acudir a un profesional de la Salud Mental que pueda ayudarte e investigar si tu experiencia hace referencia al rasgo o a otros aspectos psicológicos diferentes (ej: hipersensibilidad como respuesta al Trauma).


¿Qué puedo hacer si me doy cuenta que soy una persona altamente sensible?

  • Aceptación: No es una enfermedad, forma parte de tu capacidad de ver el mundo.
  • Observación de uno mismo: Investiga cómo te afecta tu sensibilidad, focalizarse en aquellos momentos que notaste mayor tensión, ver que estaba pasando, te ayudará a reconocer las situaciones que más te pueden perjudicar.
  • Poner límites: Absorbes una cantidad de información que te satura, pon en práctica la comunicación asertiva y respeta tus tiempos para volver a recargar la energía.
  • Actividades que te ayuden a canalizar: haz ejercicio físico (mejor suave y en contacto con la naturaleza), practica la meditación (mindfulness), trabaja la respiración con técnicas energéticas, pinta, toca un instrumento, canta o haz teatro…
  • Socializar: busca un grupo y si no lo encuentras, organiza tú uno. Conocer a otras personas con las que te sientes identificado te mostrará que hay más gente capaz de sentir como tú sientes.
  • Crear un espacio seguro: Intenta estar completamente solo con la menor información sensorial posible, cuando necesites desconectar. Estar en silencio y a oscuras te permitirá desconectar.
    Te recomendamos sobre el tema una serie de libros:
  • “Personas altamente sensibles”:Karina Zegers Beijl
    • “Niños con alta sensibilidad”: Karina Zegers Beijl
    • “El don de la sensibilidad” Elaine Aron
    • “El poder de la sensibilidad: Cómo identificar a las personas altamente sensibles y qué
    podemos aprender de ellas”.Libro de Carmen Bas y Kathrin Sohst
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Tácticas de maltrato psicológico

A día de hoy, pese a que hemos avanzado muchísimo en el conocimiento de lo que es violencia y sobre todo violencia en la pareja todavía seguimos equiparando maltrato a maltrato físico. O como mucho, cuando hablamos de maltrato psicológico nos imaginamos gritos, chantajes, control evidente…

Pero no tiene que ser así.

El maltrato más efectivo es aquel que es invisible.

Y el maltrato más invisible de todos es el pasivo. Es decir, aquel en el que no se realizan conductas activas como chillar, gritar o vejar, sino más bien el que consiste en no hacer nada, como por ejemplo el ignorar a la persona y no contestarla (el famoso ghosting del que ahora tanto hablamos).

Este maltrato no es que haga daño sino que normalmente hace más daño que incluso el activo ¿por qué? porque siempre le acompaña la luz de gas, la sensación de estar volviéndote loca, siempre está abierto a interpretación. Por ejemplo si me ignoran ¿soy una histérica porque pido mucho?¿simplemente es un enfado y debo respetarlo?¿me dijo que no quería compromiso y lo que pasa es que yo me he flipado?.

El maltrato pasivo además te hace dudar muchísimo, pero encima puede no apoyarte tu entorno… Si alguien te chilla: «eres una puta» todo el mundo lo condenará, pero si alguien te ignora tus amigos o familia pueden justificarlo: «lo mismo es su manera de enfadarse, todo el mundo necesita espacio», etc.

¿Qué tácticas típicas hay de maltrato psicológico pasivo?

Ignorar:

Con los objetos no se habla. Este es el mensaje que nos llega. No te hablo porque no me importas. Me das igual. Así es cómo se siente una persona cuando es sistemáticamente ignorada. Como el resto de tácticas de maltrato pasivo hace falta que sea sistemático, que lo hagan reiteradamente, no valdría con un enfado donde no te han hablado una hora. Esta táctica es una de la más destructivas, hace pensar a la persona que vale lo mismo que un zapato y además, la deja sin explicaciones, no tiene información para saber qué ha hecho y es mil veces más frecuente que se culpe.

Deformar el lenguaje

Por ejemplo cambiando de tema o diciendo reproches generales. «Es que así no me gusta» pero luego no aclarar lo que es «así» o decir cosas como: «pues es evidente el qué». El motivo de conflicto nunca es debatido de verdad, no se da pie a aclarar lo que ocurre y por lo tanto la víctima se vuelve loca.

Aquí suele acompañar a la persona que maltrata un halo de sabiduría como si supiera más que nadie y no suele chillar ni levantar la voz, sólo hace que el otro se desestabilice para luego poder culparle aún más. Por ejemplo puede utilizar un lenguaje que está vacío pero es muy barroco o culto: «es típico en casuísticas como la tuya que los tormentos se expresen así». Eso desconcierta pero en realidad no dice nada de verdad.

Mentir

Aquí más que nunca la persona siente una luz de gas terrible y que se vuelve loca, porque sabe que le ocultan o le mienten algo pero se lo niegan. Entonces o entra en conflicto, que no servirá para nada, o disocia ambas realidades para seguir pudiendo relacionarse con la pareja.

Sarcasmo, burla o desprecio

La persona que maltrata hace bromas que podrían ser consideradas anodinas pero en realidad van a atacar a las inseguridades de la persona o incluso la ridiculizan en su entorno.

Por ejemplo, poner motes, como «gordi» a una persona que está acomplejada con su peso. Y aunque le moleste ese apelativo decirlo en su entorno para que todo el mundo siga la broma. También puede burlarse de los traumas de la persona maltratada en público para que todo el mundo se ría de ellas, o también puede hacerlo de sus ideas políticas, ética o convicciones. Pero de nuevo, si intentas confrontar volverá a ignorar el problema y a decirte que es una broma.

Aislamiento

Por supuesto esta es una de las más conocidas, separarte de tu entorno. Lo más normal es que vaya poniendo pensamientos paranoicos en ti sobre tus amigos o familiares, como que no te quieren, que no se preocupan por ti, cuando no directamente iniciará guerras con ellos para que entres en conflicto con tu entorno. Pero a lo mejor ni te has enterado de que tu maltratador fue el artífice.

Lo que digo y lo que hago no tiene que ver

Esta es otra de las más centrales y de las que más daño hace. La persona se vuelve loca intentando buscar coherencia a todo. Puede ser que te digan que te quieren pero que luego no te hagan caso, o te dicen que se preocupan por ti pero no están en los momentos difíciles….

Siempre manipularán los ejemplos o te culparán de lo que hacen. «No estuve porque es que tú me enfadaste», «te dije que te sería fiel pero en ese momento para mi no éramos pareja», «claro que me importas ¿no te acuerdas que te llevé a aquel concierto?».

¿Qué hago si me pasa a mi?

Puede que estés viviendo una situación así y no sabes cómo salir de ella. Lo primero es ponerle nombre. Sí. Es maltrato. Analízalo, busca información, contacta con un profesional. Lo es.

Mira los patrones y como se repiten, una vez lo desenmascaras es mil veces más fácil. Te das cuenta por ejemplo que no aclara lo que le molesta, que no discute de verdad o que siempre opina mal de cada persona que se te acerca. Una vez lo ves ya no puedes dejar de verlo.

Pero si aún así te cuesta, te sientes hundida o sin fuerzas en Quiero Psicología estaremos encantadas de ayudarte a salir de esta situación. Pide ayuda hoy, no esperes más a ser libre.

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Trabaja con tu lado «más oscuro»

Celebremos Samhain

¿Qué es Samhain?

Samhain se celebra la noche del 31 de Octubre al 1 de noviembre y es una de las fiesta más importantes de la tradición Celta, en esta fiesta, como en muchas otras que conocemos (La noche de difuntos, el día de Todos los Santos, el Día de los Muertos, etc…) se cree que el velo que separa el mundo de los vivos y el de los muertos se difumina y así te puedes reunir con tus antepasados fallecidos.

Pero Samhain, además, supone el «año nuevo celta», o como significa su etiología gaélica «el fin del verano», y por lo tanto el comienzo de lo que se llama «la época oscura». Y efectivamente todos comprobamos en nuestras carnes lo que significa esto: las horas de luz se acortan, dan más ganas de quedarse en casa, hay muchos días nublados o incluso nos levantamos más tristes o sin energía.

¿Puedo beneficiarme de esta «época oscura»?

En la tradición Celta, como en otras tradiciones o religiones se cree que hay un momento para cada cosa y este momento de la época oscura es propicio para meterse «hacia dentro», para parar, pensar, empezar a idear nuevos proyectos, empezar a tejer las cosas que queremos o necesitamos para nosotros mismos, para estar a solas con nuestras cosas, para analizar lo que ha ido bien y mal en nuestras vidas…

Es decir, en general, para estar tranquilos y empezar un trabajo más reposado y en la intimidad de nuestro hogar, por eso para los Celtas esta época es también estupenda para trabajar con lo que ellos llaman «la sombra».

¿Qué es tu sombra? aquello que no quieres mostrar al mundo, lo que has hecho inconsciente, tus traumas, tus heridas, las cosas de ti que te dan vergüenza y no has confesado a nadie, tus secretos, las cosas que consideras inaceptables o vergonzosas de ti mismo.

Todos llevan una sombra, y cuanto menos se encarna en la vida consciente del individuo, más oscura y densa es.

Carl Jung

Os pongo unos ejemplos para entenderlo:

  • De repente un día contestas a alguien de una manera que jamás le habrías contestado a otra persona y no sabes porqué.
  • Haces una cosa de un determinado modo y no puedes cambiar esa manera porque si no te da miedo y no entiendes a qué.
  • Te da vergüenza hacer algo y por mucho que te expones no se te pasa esa vergüenza y no sabes de dónde viene.
  • Situaciones parecidas que no sabes porqué haces o porqué sientes algo.

Ritual para trabajar con tu sombra

Hay mil millones de maneras de hacer conscientes esa sombra para que no influya en tu vida y te condicione, evidentemente una de ellas es ir a terapia y empezar a poner en palabras aquello que has estado callando (o que a lo mejor no sabes ni lo que tienes oculto por ahí), pero hoy te propongo un ritual para que trabajes con ella en casa.

  1. Si tienes claro que es lo que estás callando y no le cuentas al mundo escríbelo en una lista. Si no tienes idea de qué es lo que te pasa pasa escribe las situaciones que haces que no entiendes (reacciones que tienes con la gente, miedos que no sabes de dónde salen, etc…)
  2. El siguiente paso puedes hacerlo de 2 maneras:
  • VERSIÓN A CON MEDITACIÓN. Si eres capaz de concentrarte en la meditación o eres una persona que la practica siempre es recomendable esta opción. Busca un momento tranquilo, a solas, puedes decorar el espacio, por ejemplo poner inciensos, velas, una esterilla si tienes, etc… Pon esta música que te ayudará a concentrarte: https://www.youtube.com/watch?v=Tb8x0QbK0og. Y apaga la luz y cierra y los ojos. Respira hinchando en estómago en lugar del pecho. Coge aire, retenlo 1,2,3 segundos y suéltalo lentamente por la boca. Hazlo hasta que te sientas tranquilo, y después imagina que entras en una cueva y que está oscura, pero que, a medida que sueltas el aire por tu boca la estancia se hace más y más luminosa, así en cada respiración hasta que la cueva está totalmente iluminada. Y ahora piensa en la lista que has apuntado, piensa en cuándo te pasan las cosas que no entiendes, piensa en qué estas callando y déjate llevar por lo que te diga tu cabeza.
  • VERSIÓN B SIN MEDITACIÓN. Si no sueles practicar meditación y te pone aún más nervioso intentarlo, coge la canción del punto anterior, úsala en unos cascos y ve a caminar, es importante que sea caminar o correr o alguna actividad análoga. Y lo mismo que en el punto anterior, piensa en lo apuntado, en los situaciones de vergüenza o miedo o en las cosas que callas y déjate llevar por lo que te diga tu cabeza.

3. Apunta todas las conclusiones que saques o todas las cosas que te hayan venido a la cabeza (incluso a veces por poco sentido que las encuentres), si no ha salido nada nuevo, no desesperes, a veces se tarda más, lo importante es la constancia de poder ir entrando poco a poco en ti mismo, lo cual es una práctica que apenas hacemos. Vuelve a hacerlo mañana, coge las situaciones que te hayan venido a la cabeza, incluso aquellas que no sabes porqué te vienen o crees que no tienen relación y repite el proceso.

4. Si ahora tienes claro lo que está detrás de tus acciones, cuál es el secreto que estás guardando, párate, piensa sobre ello, piensa qué le dirías a una amiga que te cuenta lo que tú estás callando porque seguramente no la juzgarías tan duro como te estás juzgando a ti. Y piensa cómo te sentirías si contaras lo que te atormenta. Elige la amiga, amigo o pariente de más confianza, ese que sabes que no te va a juzgar y que siempre te ayuda (no elijas por favor aquel que te hace sentir mal cuando le pides consejo o le cuentas algo). Y atrévete a contárselo. Libérate de la carga. A lo mejor te lleva días planear cómo contárselo, no importa, a lo mejor se lo cuentas con miedo, no importa. Respeta tus tiempos y sé comprensivo contigo mismo.

Más trabajo con tu sombra

Si te quedas atascado en alguna parte del ritual, o si ves que son demasiadas las situaciones que no entiendes, o al intentar pensar en ellas te desbordas emocionalmente a lo mejor necesitas un trabajo más profundo contigo mismo, un proceso en al que alguien te acompañe, a lo mejor los traumas son más de los que creías y por eso tu consciente no te deja acceder a ellos y necesitas ayuda.

Para eso estamos en Quiero Psicología, llámanos, escríbenos y acepta todas las partes de ti, incluidas las «más oscuras». Porque no serías tú mismo sin tu sombra.